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3. El enfoque institucional transaccional

3.1 La hoja de ruta del NIT: fuentes teóricas y conceptuales

3.1.4 La orientación gobernada

3.1.5.2 La combinación de contratos y tipos de gobernanza

Williamson reconoce que toda toma de decisiones se da en un entorno institucional que condiciona el accionar de los agentes —individuos y organizaciones—. Un cambio en el entorno institucional —por ejemplo, en los derechos de propiedad, en las normas y leyes— tiene impacto en los costos de transacción. Las instituciones son estructuras fundamentales para salvaguardar los derechos de propiedad, reducir el riesgo y hacer frente a los

problemas conductuales de la racionalidad limitada y el oportunismo. De allí que

Commons, Knigth, Arrow, Stigler y otros enfaticen en los costos de transacción como los costos de información. El contrato aparece aquí como la principal institución que utilizan los agentes para protegerse frente al riesgo y el oportunismo de los agentes, en un ambiente de incertidumbre y complejidad.

De allí que Williamson plantee que cualquier transacción que pueda verse en forma contractual, es susceptible de analizarse bajo el marco teórico del enfoque transaccional. Para realizar este tipo de análisis, Williamson (2001, p. 17) propone ir de la situación

simple a otra más compleja:31 Primero, se comienza con la contratación autónoma, que es la transacción ideal tanto en derecho como en economía: “concertada con un acuerdo claro; ejecutada con un desempeño claro” (Macneil, 1974, p. 738). Pero este paradigma de la transacción discreta entra en tensión a medida que aparecen los riesgos contractuales. Por ejemplo, la incapacidad de los tribunales para verificar lo que es del conocimiento común de las partes en un intercambio (Williamson, 1975/1991, p. 30), lo cual podría causar un desplazamiento de la organización entre empresas a la organización intra-empresa. En esta primera situación también hay otras fuentes de riesgo contractual como:

La dependencia bilateral (en virtud de activos no transferibles), derechos de propiedad débiles (especialmente los derechos de propiedad intelectual), peligros ocultos relativos a la calidad, la salud y la seguridad, falta de probidad y otros similares. Estos riesgos comprometen la integridad contractual y dan origen a dificultades contractuales insuperables, malas adaptaciones y distorsiones en las inversiones. En este caso, como en otros, la ineficiencia impone el auxilio, y se produce la mitigación rentable de los peligros a través de una gobernación más compleja (Williamson, 2001, p. 17).

Segundo, se procede luego a introducir mayor complejidad a la selección del mecanismo de gobernanza, aumentando los costos de transacción a través de nuevos instrumentos de seguridad, la reducción de la intensidad de los incentivos y el aumento de los costos burocráticos. Todos estos elementos conllevan el uso de jerarquías que permitan la coordinación interna de actividades y la solución de controversias por mandato. Estas decisiones se traducen en la propiedad unificada de laempresa, en un aumento de los costos de transacción.

Por ende, el paso de contratos simples (discretos) a contratos complejos (de largo plazo e incompletos) viene acompañado de toda una serie de características: aumenta la duración del contrato, se introducen sanciones para impedir el

incumplimiento, se prevé mayor divulgación y procesamiento de la información, y aparecen los mecanismos especializados de solución de controversias (Williamson,

31 Introducir variaciones a la realidad simple buscando complejizar más el problema es la estrategia del

análisis comparado institucional. Holmström y Milgrom (1991; 1994) trabajan en este sentido frente al modelo de agencia.

2001, p. 18).

Lo que propone Williamson para el análisis de las estructuras de gobernanza y contratación es un análisis institucional comparado que pase de una situación simple de contratación, que requiera pocos costos para su elaboración, ejecución y cumplimiento, y luego ir agregando complejidad hasta llegar a formas de gobernanza más complejas que requieran de otros agentes, de más información, de mayores costos de diseño de contrato, de

múltiples instrumentos de control y vigilancia, entre otros. Afirma Williamson (2001): Intente con los mercados instantáneos, intente con los contratos de largo plazo incompletos, intente con las empresas, intente con la regulación, y recurra a los organismos públicos cuando falle todo lo demás (comparativamente). Observe que en la práctica común de condenar los organismos públicos porque tienen incentivos de menor potencia, más normas y reglamentos, y mayor seguridad laboral en comparación con una empresa homóloga no llega a entenderse la idea fundamental. Estas características se han incorporado deliberadamente en el organismo público, de tal modo de hacerlo más idóneo para gobernar algunas transacciones

(especialmente difíciles). Sin embargo, es necesaria la vigilancia, para evitar que “se abuse” del organismo público (p. 18).

Obsérvese aquí cómo Williamson introduce la intervención del gobierno u organismos burocráticos del Estado como otra forma de coordinación de las transacciones. Su modelo considera en un principio la resolución de problemas como un asunto privado entre agentes transaccionales, que resuelven sus problemas de manera fácil y rápida, basado en el

derecho contractual del mercado. El enfoque que Williamson (2001,p. 17) plantea que “la gobernación de las relaciones contractuales se efectúa primordialmente a través de las instituciones del orden privado y no del centralismo legal”. Pero luego lo complejiza, incorporando las relaciones contractuales unificadas o bilaterales en las empresas, donde aparece el uso de la jerarquía para coordinar y decidir controversias, y en el que se incurre en mayores costos de transacción.

Finalmente, considera situaciones “más complejas de gobernación para aquellas transacciones en cuyo caso los riesgos contractuales son especialmente difíciles”

(Williamson, 2001, p. 18). Allí es necesaria la presencia del Estado u organismo público, que según Williamson “puede concebirse como la forma de organización de último

recurso” (p. 18).

Williamson genera un programa de investigación amplio y sistémico, que parte de un el microanálisisde la forma como los actores individuales toman la decisión de realizar intercambios y empeñar su palabra en el cumplimiento de lo acordado informalmente, pasando por otra situación donde hay contratos formales de por medio de necesario cumplimiento; hasta llegar a ambientes complejos donde interactúan organizaciones privadas con organizaciones del Estado que es necesario considerar para realizar muchas transacciones en los contextos sociales. Combina “un espíritu racional con una perspectiva de sistemas, en el que la metodología es el análisis comparado de estructuras discretas de gobernanza” (González-Chavarría, 2014, p. 195).

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