LA ESCÁPULA: ANATOMÍA, DESARROLLO EMBRIOLÓGICO, CRECIMIENTO Y

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5. ANATOMÍA, BIOMECÁNICA Y MADURACIÓN DEL ESQUELETO HUMANO

5.2 LA ESCÁPULA: ANATOMÍA, DESARROLLO EMBRIOLÓGICO, CRECIMIENTO Y

ANATOMÍA

Etimológicamente, la palabra escápula deriva del sustantivo latino ―scapula‖, que significa escarbar. Por su parte la palabra omóplato, también utilizada para denominar al mismo hueso, proviene del griego ―omos‖ que significa hombro y, plato que significa ancho (Skinner, 1961).

La escápula (scapulae), es un hueso par que se caracteriza por ser plano, delgado, ancho y de forma triangular, y se localiza en la región postero-lateral del tórax. Consta de tres partes bien diferenciadas: el cuerpo, la espina que se continua en el acromion y la apófisis coracoides. El cuerpo a su vez presenta dos caras, la anterior o ventral y la posterior o dorsal; tres bordes, el superior, el medial y el lateral; y tres ángulos, el superior, el lateral y el inferior (Williams et alii., 1998).

La cara anterior o costal es cóncava en casi toda su extensión, a esta concavidad se le denomina ―fosa subescapular‖, donde se insertan las láminas tendinosas del músculo subescapular. Hacia la parte medial de la fosa subescapular y recorriendo el borde medial de la escápula se extiende una zona rugosa que sirve de inserción para el músculo serrato anterior.

Por su parte, la cara posterior o dorsal es convexa y está dividida en dos partes bien diferenciadas y separadas por la espina, la ―fosa supra-espinosa‖ y la ―fosa infra- espinosa‖. Ambas fosas se comunican por la escotadura espino-glenoidea (Williams et

alii., 1998). La primera fosa presenta una superficie lisa y sirve para la inserción del

músculo supra-espinoso. La segunda fosa se encuentra, a su vez, dividida en dos partes por una cresta que atraviesa el borde lateral y que sirve para distinguir entre la parte medial donde se inserta el músculo infra-espinoso y la parte lateral, otra vez subdividida en dos por una cresta oblicua que delimita las inserciones de los músculos redondo menor y redondo mayor.

En cuanto a los tres bordes que conforman la escápula, el borde superior es corto, delgado y afilado. Hacia la parte más lateral se interrumpe por la escotadura escapular o coracoidea para dar lugar a la apófisis coracoides. El segundo borde es el medial o

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espinal, que es el más largo de los tres. En su parte más superior comienza la espina de la escápula donde se insertan los músculos romboides mayor y menor. Por último, el tercer borde, llamado también borde lateral, es una cresta rugosa y delgada que discurre por la parte lateral de la escápula y se encuentre interrumpida en su parte superior por el tubérculo infra-glenoideo, que sirve de inserción para el tendón de la cabeza larga del bíceps braquial.

En la parte superior del borde lateral se encuentra una zona excavada de la escápula a la que se denomina, cavidad glenoidea, que sirve para articular con el húmero. La zona de unión entre el ángulo lateral de la escápula y la cavidad glenoidea se denomina cuello de la escápula.

La espina de la escápula, como se ha citado anteriormente, surge desde el borde medial recorriendo transversalmente la escápula hasta el borde lateral. El borde libre que queda en la espina se llama cresta de la espina que termina formando el acromion. Éste último se articula con la extremidad acromial de la clavícula a través de la articulación acromio-clavicular.

Por último, la apófisis coracoides de inicia en la tuberosidad supraglenoidea (entre la cavidad glenoidea y el cuello de la escápula) y tiene un desarrollo ascencente y lateral. En su extremo más lateral se inserta el ligamento coraco-clavicular (Figura 16).

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En cuanto al estudio anatómico observado a través de pruebas complementarias, como la radiografía, hay que señalar que no es lo mismo la observación de las regiones anatómicas en imágenes de un sujeto vivo que si se trata de realizar el diagnóstico a través del hueso fresco o seco.

Cuando se realizan estudios de sujetos vivos hay una serie de estructuras anatómicas que impiden la buena observación de las escápulas, simplemente, por la superposición de regiones anatómicas pertenecientes a la clavícula o a las costillas. En radiografías de hombro o tórax, las regiones menos susceptibles de sufrir superposición de imágenes son: el acromion, la cavidad glenoidea, el cuello de la escápula y la apófisis coracoides (Brogdon, 1998). Además, para el diagnóstico con mayor calidad de imagen de la escápula se recomienda realizar una radiografía convencional posterior oblicua del hombro o anteroposterior de tórax con el fin de minimizar la superposición de regiones anatómicas.

Por el contrario, cuando se realiza el diagnóstico, con fines forenses, a través de un cadáver es posible la obtención del hueso directamente en la sala de autopsias. Este proceso facilita el estudio ya que tanto a nivel osteológico como a nivel radiológico no va a existir el problema de la superposición de regiones anatómicas que dificulten el diagnóstico de la edad.

BIOMECÁNICA

La escápula es otro de los huesos que constituyen el complejo articular del hombro y la cintura escapular. Es uno de los huesos más importantes en la cadena de movimientos del tren superior y concretamente es el responsable de articular las extremidades superiores con el tronco. Es un elemento de transición entre el tronco y los brazos ya que conecta cada una de estas partes por una articulación ósea.

Para el funcionamiento del complejo articular del hombro, la escápula presenta cuatro tipos de articulaciones: la articulación escapulo-humeral que será explicada en el capítulo de biomecánica del húmero, la articulación subdeltoidea, la articulación escapulo-torácica y la articulación acromio-clavicular.

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La articulación subdeltoidea o segunda articulación del hombro no es desde el punto de vista anatómico una articulación, sin embargo, desde el punto de vista fisiológico sí lo es. Esta articulación se encuentra mecánicamente unida a la articulación escapulohumeral, de tal manera que cualquier movimiento en la segunda genera un movimiento en la primera.

Dicha articulación está formada por dos partes: el extremo superior del húmero y el manguito periarticular que forman los músculos supraespinoso, infraespinoso y redondo menor (Kapandji, 2002). Esta articulación permite desplazarse al troquíter hacia arriba y hacia dentro durante el movimiento de abducción, de modo que el fondo de saco de la bolsa serosa subdeltoidea se desplaza y se sitúa debajo de la articulación acromio- clavicular, a su vez, la bolsa se desplaza hacia dentro de forma que la lámina superficial se repliega y la cabeza del húmero se puede deslizar por debajo de la bóveda acromiodeltoidea (Figura 17).

La articulación escapulotorácica está considerada articulación ya que fisiológicamente lo es, aunque anatómicamente en su sentido más estricto no lo sea. Esta articulación no puede actuar sin la articulación acromioclavicular y la articulación esternoclavicular, a las que se encuentra mecánicamente unida.

Las partes que componen dicha articulación son dos: la zona omoserrática, formada por atrás y por fuera por la escápula junto con el músculo subescapular, y por delante y por dentro por el serrato mayor; y la zona parietoserrática que está formada por dentro y por

Figura 17. Articulación subdeltoidea. Bolsa serosa subdeltoidea

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delante por la pared torácica (costillas y músculos intercostales), y por detrás y por fuera por el serrato mayor (Kapandji, 2002) (Figura 18).

Esta ―falsa‖ articulación desempeña cuatro movimientos durante la abducción activa: un ascenso de aproximadamente 8 – 10 cm, un movimiento de campanilla de progresión lineal cuando la abducción pasa de 0 a 145º, un movimiento basculante en torno a un eje transversal, oblicuo de dentro afuera y de atrás adelante, desplazando la punta de la escápula hacia delante y hacia arriba, y un movimiento de pivote en torno a un eje vertical difásico que permite a la glenoide moverse hacia atrás cuando la abducción es de 0 a 90º y volver a su posición casi inicial a partir de los 90º de abducción (Izquierdo, 2008).

Por último, la articulación acromio-clavicular es la cuarta articulación en la que se encuentra implicada la escápula y que interviene en los movimientos del complejo articular del hombro. Esta articulación de tipo artrodia ya fue explicada en la subsección de biomecánica de la clavícula.

DESARROLLO EMBRIONARIO Y CRECIMIENTO

La escápula es un hueso que proviene de los somitas 8 al 10 que dan lugar al desarrollo de las vértebras cervicales de la quinta a la séptima. Los primeros núcleos de

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osificación, según varios autores, son visibles a partir de la 8ª semana de gestación, como indican los estudios que han observado la aparición de cadenas periostiales previas al inicio del proceso de osificación endocondral en este momento del desarrollo embrionario (Streeter, 1942), (O’Rahilly y Gardner, 1972), (Antonetti, 1997). El primer núcleo de osificación visible aparece alrededor de la 8ª semana en la fosa infraespinosa, posteriormente aparece el núcleo de osificación de la fosa supraespinosa a la 9ª semana de gestación. En la 13ª semana ya es visible el núcleo para la base del acromion y para el cuello de la cavidad glenoidea (Antonetti, 1996), (Van Zalen-Sprock et alii., 1997). Entre la 12ª y 14ª semanas la escápula ya presenta una morfología similar a la adulta (Fazekas y Kósa, 1978).

En el momento del nacimiento hay regiones en la escápula que ya se han osificado y otras que aún mantienen su estructura cartilaginosa, como son: el acromion, la apófisis coracoides, el borde medial y el ángulo inferior. Estas estructuras van osificándose en etapas postnatales.

El centro de osificación del acromion no se desarrolla como un único núcleo de osificación sino que se forma un conjunto de 4 núcleos que pueden ser detectados a partir de los 14 años. La fusión de los diferentes núcleos culmina entre los 18 y los 20 años de edad (Mc Kern y Stewart, 1957).

Por su parte, el primer núcleo de osificación de la apófisis coracoides es detectable desde el primer año de vida, y se encuentra unida por cartílago a la escápula hasta los 14-15 años, que finalmente se fusiona con ella. Son apreciables, durante su desarrollo, tres núcleos de osificación secundaria para la apófisis coracoides: el subcoracoideo, que aparece entre los 8 y los 10 años de edad y culmina su proceso de fusión con el cuerpo de la escápula y la base de la coracoides entre los 16 y los 17 años; la epífisis del ángulo de la coracoides, que aparece entre los 14 y 15 años de vida y se fusiona en torno a los 20 años de edad; y la epífisis del ápex de la coracoides, que se detecta entre los 13 y los 16 años de vida y culmina su fusión con la escápula a los 20 años (Flecker, 1942), (Birkner, 1978).

El centro de osificación de la cavidad glenoidea aparece entre los 14 y los 15 años de vida como unos islotes que se unen entre sí para dar lugar a una lámina que se fusiona al cuerpo de la escápula en torno a los 20 años (Birkner, 1978).

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También aparecen como pequeños islotes los núcleos de osificación del borde medial de la escápula y del ángulo inferior de la misma. Ambos centros son detectables entre los 15 y los 17 años de vida y terminan su fusión con el cuerpo en torno a los 23 años (Birkner, 1978).

5.3 EL ESTERNÓN: ANATOMÍA, DESARROLLO EMBRIOLÓGICO,

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