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ha conducido el razonamiento. El experimento puede ser evidente o puede requerir operaciones más o me­ nos elaboradas para ser llevado a cabo. El tipo de experimento requerido y el éxito de su resultado dependerán del carácter inicial de la situación pro­ blemática y de la investigación que ha originado. La razón termina con lo que es o no una «respuesta» a la situación problemática. El «test» de esta res­ puesta consiste en determinar si es, de hecho, una solución del problema. Entonces termina la investi­ gación, o retrocede, o comienza nuevamente. Pero una conclusión «exitosa», cuando se la logra, señala una transformación de una situación problemática en otra situación que es clara, precisa y está resuelta. LA VERDAD

Aunque Dewey definió en un comienzo la verdad como el producto «efectivo» o «satisfactorio» del pen­ samiento, la idea o hipótesis «verificada» M, luego pre­ firió hablar de asertibilidad garantizada. La aserción garantizada por la investigación debe ser concebida como relacionada con la situación indeterminada de la misma manera que una solución se relaciona con un problema. Es necesario satisfacer mediante una respuesta las condiciones impuestas por un proble­ ma; el problema determina las condiciones de una respuesta, pero la respuesta resuelve el problema. Esta aparición de condiciones satisfechas y resueltas es el carácter esencial de la verdad, para Dewey.

Satisfacer las condiciones de un problema excluye el

azar, la pura conjetura y también el conocimiento inmediato; será necesaria la intervención de la in­ vestigación o interpretación y el análisis del proble­ ma para obtener una respuesta, una aserción garan­ tizada. *

En general (y la idea de verdad es muy general, para Dewey), la verdad se encuentra en la relación entre la primera etapa de la investigación (la situa­ ción problemática) y la etapa ñnal (la del juicio, so­ lución y transformación). La verdad caracteriza la relación que hay entre estas dos fases de investiga­ ciones particulares: la relación entre el problema (o cuestión) y la solución (o respuesta). Podemos agre­ gar que la relación existe en una situación entre el estado inicial de condiciones cuya cualidad general es designada como problemática y el estado posterior de condiciones cuya cualidad es designada como

determinada, completa, cerrada y resuelta. Si al pri­

mer estado de condiciones lo llamamos C, y al se­ gundo estado C2, entonces es posible deñnir la verdad como la relación entre todo suceso del tipo C, y C2, tal que C2 resuelve o responde a C,. C2 es aquí una aserción garantizada, o está formulado mediante ésta. Como respuesta, la aserción garantizada es un caso de conocimiento o creencia verdadera. Dewey decía que «ofrecía su análisis de la “asertibilidad garanti­ zada” como definición de la naturaleza del conoci­ miento en el sentido honorífico según el cual sólo son conocimiento las creencias verdaderas»9*.

Aunque Dewey trató de no usar las palabras «ver­ dadero» y «falso» y de desembarazarse de la teoría de la correspondencia, sus intentos no fueron total­ mente exitosos. Al analizar el conocimiento humano podemos tratar de prescindir de otras palabras, pero las nociones de verdad y falsedad tienen una posición fundamental y siguen haciéndose sentir a través de todo análisis semejante. La invención de sustitutos lingüísticos para este par especial de viejos términos es un expediente temporario, en el mejor de los ca­ sos, y de dudoso valor, ya que siempre que se some­ te a examen las nuevas locuciones, se las explica y comprende volviendo a la vieja terminología. Hay

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también un sentido obvio (si no obviamente analiza­ ble) en el cual las atribuciones de verdad contie­ nen, al menos, una referencia a alguna correspon­ dencia entre lo que se considera verdadero y las condiciones que se suponen como requisitos y cri­ terios para que algo sea verdadero.

Así, en el curso de una serie de discusiones críti­ cas con Russell w, Dewey fue conducido a una refor­ mulación de su teoría de la verdad según la cual, y como resultado de la presión ejercida sobre él, res­ tituyó una cierta noción de correspondencia. Esta reformulación es una de las pocas y más directas de­ claraciones de Dewey sobre la verdad.

Mi propia concepción toma la correspondencia en el sentido operacional que tiene en todos los casos, excepto el caso epistemológico único de la presunta relación entre un «sujeto» y un «objeto», a saber: el significado de responder, como una llave responde a condiciones impuestas por una cerradura, o como dos correspondientes se res­ ponden uno a otro; o. en general, como una répli­ ca es una respuesta adecuada a una cuestión o a una crítica; en resumen, como una solución res­ ponde a los requisitos de un problema. Desde este punto de vista, ambos miembros de la «corres­ pondencia» son públicos y manifiestos, en lugar de estar uno de ellos fuera de la experiencia por siempre mientras el otro está en ella a través de un «percepto» o de cualquier otra cosa. Y Dewey concluye:

En el sentido operacional y conductal de corres­ pondencia (el sentido que tiene homólogos defi­ nidos en la experiencia común), sostengo que mi teoría es la única que tiene derecho a ser llama-

M Se encontrará un estudio de la discusión y referencias bibliográficas en Thayer, H. S., «Two Theories of Truth», en

da una teoría de la verdad basada en el concepto de correspondencia *.

Esta formulación de su teoría de la verdad también aclara un poco una doctrina fundamental de la teo­ ría del conocimiento de Dewey: la de que la investi­ gación efectúa una transformación existencia! de los temas investigados; la de que el conocimiento provoca un cambio en la cosa conocida.

En lo referente a esta parte de su teoría, Dewey97 a veces ha sido comparado con Marx, quien escribía: «La verdad, es decir, la realidad y el poder del pen­ samiento, debe ser demostrada en la práctica. Los filósofos sólo han interpretado el mundo de diversas maneras, pero la tarea real consiste en modificar­

lo»*. Pero no está muy claro qué nueva perspectiva

pretende brindar esta comparación. Para Dewey, las interpretaciones filosóficas han modificado el munr do, pero como obstáculos al progreso intelectual. Y para Dewey, como para todo pensador cuerdo, el problema real consiste en saber cómo modificar el mundo para mejorarlo. Pero el método que propone Dewey para lograr este propósito debe ser buscado en los escritos de Dewey, no en los de Marx. Dewey, como Peirce, recordó en una oportunidad una frase bíblica, al expresar su concepción instrumentalista de la verdad: «Por sus frutos los conoceréis•*. Sin embargo, en el clima actual de la opinión occidental, los críticos de Dewey han juzgado conveniente clasi­ ficarlo como discípulo de Marx, no como discípulo de Cristo.

Sea como fuere, cuando Dewey dice que el conoci­ miento (o el resultado de la investigación) efectúa

* «Propositlons, Warranted Assertibility and Truth», Pro- b lem s o f M en, págs. 343-344.

” P. ej., por Russell, en Schilpp, op. cit., pág. 143, y Free- d o m versu s O rganization (Nueva York, 1943), pág. 192.

" O nce T esis so b re Feuerbach.

* En R eco n stru ctio n in P hiiosophy, pág. 156.