Como vimos anteriormente, el azúcar se constituyó por muchos años como el principal producto de exportación de la colonia. Con la caída de los precios del azúcar, que continuó también en las primeras décadas del siglo XIX, la economía brasileña perdió su única fuente de acumulación, que se encontraba exactamente en la exportación de este producto. Fue en este punto cuando surgió la oportunidad de convertir la producción agrícola del país en otro, que continúan hasta hoy como gran fuente de ingresos en Brasil: el café (Grosselli, 2008:106).
El café se convirtió en el siglo XIX, en el producto de las grandes explotaciones en las sesmarias de las tierras donadas, mientras que la corte portuguesa residió en Río de Janeiro. De hecho, el café fue la salvación de la aristocracia colonial. También fue la salvación de la corte imperial vacilante, acosada por rebeliones regionales, en apuros para pagar las burocracias civiles y militares necesarias para consolidar el Estado. La corte imperial fue rescatada por los beneficios del café que fluyó a la capital. En aquel momento, este comercio fue totalmente fortuito para el imperio. Así pues, este mimó a los terratenientes de Río de Janeiro: eran su principal grupo de interés y sus pilares financieros (Dean, 1996:195).
La región productora de café incluía en el final del siglo XIX la región Sureste con los Estados de Espírito Santo, Rio de Janeiro, Minas Gerais y São Paulo. La población de estos cuatro Estados, en conjunto, creció a una tasa del 2,2 % entre 1872 y 1900. Esta tasa, aunque mucho más alta que en la región Noreste (1,2%) y Bahia (1,5%) era inferior a la del Amazonas (2,6%) y la región sur (3,0%). No obstante, se demuestra que existieron grandes desplazamientos de población dentro de la región cafetalera. La población de dos Estados - antiguos productores (Río de Janeiro y Minas Gerais) - se expandió de forma relativamente lenta (tasa de 1,6%); por el contrario, la región de mayor producción de café en el último cuarto de siglo XIX (Espírito Santo y São Paulo) muestra una tasa extraordinariamente elevada de 3,6%. Estos datos destacan que el desarrollo del eje cafetalero se llevó a cabo durante esta etapa, con la transferencia de mano de obra de las regiones de menor productividad, y sin duda el sector de subsistencia de esta región, para otros de mayor productividad (Furtado, 1970:146).
De acuerdo con Almada (1984), el aumento de la población y el desarrollo económico del Estado de Espírito Santo en 1850 se centraron en las áreas que se destacaron con la producción de café, como fue el caso del Municipio de Itapemirim (sur del Estado). La autora pone de relieve la “decadencia” de la economía en la capital Vitória. No obstante, a pesar de perder el frente económico en la región debido a la expansión del café en Itapemirim, hay que considerar que el Municipio de Vitória no perdió su importancia económica y política, porque tenía el segundo mayor contingente de esclavos,
72 tanto empleados en la cultura del café, que poco a poco reemplazó el cultivo de la caña de azúcar, como en la zona urbana. De 1850 a 1872, las regiones sur, central y norte, pasaron de 4381, 5675, 2213 a 11722, 8017, 2813 esclavos, respectivamente. Justo cerca de la abolición de los esclavos en 1888, hubo un incremento de su población.
En la Gráfica 1 se representa la evolución de la producción de café en Espírito Santo en el siglo XIX.
Los períodos en que existieron buenos precios del café eran relativamente pocos y breves: 1886 a 1896, 1911 y 1912, y en las décadas de los 20 y de los 30 (que alcanzó un precio récord de 60$000 – réis 17 - por cada 15 kg de café, que en 1930 cayó a 5$000) (Grosselli, 2008:493).
Gráfica 1- Exportación de café en Espírito Santo en el siglo XIX
Fuente: Grosselli (2008:126)
En la crisis de 1930, la situación era de defensa de los precios de la cultura del café (situados en una posición privilegiada entre los productos primarios en el comercio internacional). La ventaja relativa era que siempre el producto estaba destinado a incentivos cada vez mayores. Por otra parte, los elevados beneficios para el empresario crearon la necesidad de seguir adelante con sus inversiones. En consecuencia, era inevitable que estas inversiones pudiesen avanzar hacia su propia cultura del café. El mecanismo de defensa de la economía cafetalera fue, en última instancia, un proceso de transferencia para el futuro de la solución de un problema que se convirtió cada vez más
17 Moneda de Brasil en aquella época.
1845 1846 1847 1848 1849 1850 1851 1852 1853 1854 1855 1856 1857 1858 1859 1860 1861 1862 1863 1866 1867 1869 1870 1871 1872 1873 1874 0 20000 40000 60000 80000 100000 120000 140000
Exportación de café en el Estado de Espírito Santo
Años S ac os de 60 k g
73 grave (Furtado, 1970:180). El café siempre fue considerado un producto de gran importancia, y tuvo subvenciones que convirtieron al mercado artificioso. Esta dependencia marcó las políticas en relación a este producto.
Los efectos de la gran depresión en 1930 sobre la economía mundial amplían la dificultad de Brasil para vender los stocks de 20 millones de sacos de café. El gobierno provisional asumió la gestión de la política del café iniciando la destrucción de los stocks. Por consiguiente, hasta 1944 se habían eliminado 78,2 millones de sacos de café (Souza Filho, 1990:42).
En el período entre 1945 y 1955 los precios internacionales del café se cuadruplicaron. Esto generó una nueva crisis de precios. En una tentativa de mejorar los precios se destruyeron muchos cafetales. De 1962 a 1966, se destruyeron en Brasil 723 millones de cafetos. En Espírito Santo fueron 68 millones, liberando un área de 51.000 ha. Seguidamente, entre los años de 1966 y 1967, se cortaron 235 millones de cafetales correspondientes a 239.000 ha en el Estado. Espírito Santo fue el Estado más afectado, superando dos veces su cota. Este resultado se debió a la predominancia de cafetales de menor productividad y a la peor situación financiera de los agricultores (Souza Filho, 1990:64). Estas medidas generaran muchas consecuencias sociales y económicas.
Actualmente los cafetales ocupan 452.527 hectáreas en el Estado (Conab, 2011), lo que representa cerca del 10,2% de la superficie, que constituye un producto de gran importancia socioeconómica, siendo responsable de la generación de ingresos y empleo. Sin embargo, los cafetales con SAFs en el Estado identificados en una encuesta ocupan 241,7 ha (Sales y Araujo, 2005). Esto demuestra lo pequeña que es el área destinada a estos sistemas.
La producción de café Robusta o Conilon en el Estado supone casi el 20% de la producción mundial, pero el modelo de desarrollo de la caficultura privilegia la dimensión económica y productiva, sin tener en cuenta los impactos ambientales (De Muner et al., 2007). Es común que los agricultores en el Estado siembren plantones de reproducción vegetativa de clones de alta producción. Al mismo tiempo estos clones cosechan pronto, en el segundo año. No obstante, son materiales que exigen una alta demanda de abono y de cuidados fitosanitarios.
El Cuadro 2 indica la producción de café en los últimos cinco años en el Estado de Espírito Santo. Estos datos revelan la gran cantidad producida, que es procesada, consumida y exportada. Esta producción involucra gran parte de la economía del Estado y del Brasil.
Cuadro 2- Producción de café en el Estado de Espírito Santo (sacos de 60 kg - en miles)
Año agrícola 2006/2007 2007/2008 2008/2009 2009/2010 2010/2011 Arábigo/Conilon 2128/6881 2167/8139 2867/7363 2792/7355 3079/8494
Total 9009 10306 10230 10147 11573
74 Toda esta producción de café genera riqueza pero también dependencia en un único producto. Amekawa et al. (2010) compara países desarrollados y países en vías de desarrollo en los aspectos de la agricultura sostenible, con énfasis en las características de autosuficiencia, de resiliencia en situaciones de crisis económica y de bajos insumos financieros. De acuerdo con este autor, hay ventajas para los productores de los países en vías de desarrollo. Al contrario, en el caso del café y otras mercancías de Brasil, el comportamiento de la agricultura es similar a los países desarrollados, pues los agricultores compiten y dependen del mercado internacional.
Según la Organización Internacional del Café (OIC, 2010), en los diez años entre 1980 a 1989, el PIC (Precio Indicador Compuesto) promedio del café era de US$1,27 centavos de dólar por libra, y los países productores de café obtuvieron un promedio de US$ 10,2 billones de ingresos anuales de exportación de café. Entre los años 2000 a 2004 el PIC promedio cayó a $ 0,54 centavos de dólar por libra y los ingresos anuales con la exportación se redujeron a 6,2 billones de dólares. Esta disminución de los precios del café contribuyó al aumento de la pobreza en los países productores. Gráfica 2 - Precios del café en Brasil de 1990 hasta 2010.
Fuente: OIC (2011b)
Este escenario fue agravado, además, por la fuerte dependencia sobre un único producto. De Muner
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 0,00 20,00 40,00 60,00 80,00 100,00 120,00 140,00 160,00 Arabica Conilon Años P rec io del c af é ( U S c ent s per l b)
75 et al. (2007) calcularon que de los 70 billones de dólares negociados con café en 2001, apenas 5,5 billones de dólares llegaron a los países productores. En la década anterior fueron 30 billones de dólares negociados, pero cuando el valor se duplicó, el rendimiento económico de los productores se redujo cuatro veces, por lo que la mayor parte de las ganancias fueron de los países desarrollados.
En la Gráfica 2 se observa la oscilación de los precios en las dos últimas décadas.
En definitiva, la producción de café desde hace más de 150 años es un producto de grande importancia en la región. Su historia pasó por períodos de opulencia y crisis debido a los precios. El café representa rasgos culturales y económicos intrínsecos a la sociedad de Espírito Santo. Estas características determinan la forma de su cultivo, y por consiguiente, la visión productivista y de monocultivo tiene una fuerte influencia.