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La influencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa en las relaciones externas

La religión como fuerza profunda en la Rusia contemporánea y en sus vínculos

4. La influencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa en las relaciones externas

El 14 de diciembre de 2001 el Consejo Mundial del Pueblo de Rusia14 se reunió

para discutir el papel de la religión en un mundo desafiado por el terrorismo. Se analizó el papel de la religión ortodoxa en el mundo actual y el patriarca Alexy II fue el presidente del consejo, al que también asistió el presidente ruso.

El entonces presidente Putin acentuó la necesidad de utilizar la espiritualidad

para resistir los golpes que intentan encender un conflicto de civilizaciones y de religiones. “La civilización ortodoxa”,dijo el patriarca Alexy II, “debe ser el centro para adoptar decisiones en el mundo”, y agregó, “Nosotros podemos enseñar muchas cosas al mundo agitado de hoy, porque no es ninguna coincidencia que la cultura rusa haya inspirado siempre al este y al oeste [...] Podemos ofrecer al mundo un nuevo sistema de interacción entre las naciones y las civilizaciones –un sistema basado en la suficiente representación de todas las naciones en estructuras globales del poder, en la coexistencia armoniosa de creencias y de configuraciones mundiales, en un relación económica más equitativa” (Naletova, 2002).

El metropolita Kiril, responsable de asuntos exteriores de la Iglesia ortodoxa rusa, evocando el tema de la misión de la nación rusa sostuvo que "Russian [...] no es

sólo un concepto étnico [...] es un concepto espiritual y cultural [...] No poseemos un décimo de los recursos financieros del oeste [...] nuestra industria está experimentando una crisis como nunca antes. Pero nuestras potencialidades espirituales e intelectuales nos garantizan un lugar digno en el nuevo orden mundial”.

Este énfasis en la espiritualidad rusa aparece también en el nuevo concepto de seguridad nacional. Putin relacionó el interés nacional del país en mantener el estado

13“Russia: Putin's Faith Raises Questions” , By Chloe Arnold, Radio Free Europea and Radio Liberty, Moscú, 5 de Abril, 2007

14 El Consejo Mundial del Pueblo de Rusia, presidida por el Patriarca Alexy II, es un foro público internacional que actúa como lugar de reunión para las personas que están preocupadas por el presente y futuro de Rusia. Tiene carácter consultivo especial en las Naciones Unidas.

espiritual y moral de la población con la necesidad de contrarrestar los impactos negativos de las organizaciones religiosas extranjeras.

El énfasis que Putin puso en el supuesto peligro de la expansión religiosa- cultural es significativo porque muestra una estrecha conexión entre la religión, la

cultura y la nacionalidad y acentúa el rol central de la religión tradicional en la cultura rusa y el orden social. Este acercamiento encuentra tierra fértil en Rusia, que está buscando un nuevo concepto nacional y donde se han renovado las demandas desde el conservadurismo. Un teórico conservador, Aleksander Panarin, en su libro “La Religión rusa en un mundo global” (Orthodox Civilization in a Global Word) afirma que el liberalismo occidental que los rusos han adoptado está causando la muerte lenta de la civilización, “la emancipación significa la libertad de los apremios de tradiciones religiosas y culturales, que han dado siempre el significado y el propósito la vida, y han suministrado a sociedades las normas y las prohibiciones sin las cuales la vida civilizada no sería posible”15. Este autor relaciona las creencias religiosas con la economía al mencionar la contribución a la economía nacional por parte de aquellos ciudadanos que actúan sin esperar remuneración económica.

Recordemos además que desde la fragmentación de la URSS se ha renovado el debate sobre la identidad rusa y las líneas que marcan el límite de la nacionalidad rusa y esto converge con la necesidad de re-definir el otro y el nosotros (Kasianova, 2001).16

En la difícil tarea de construir la nación el Estado ruso pretende apoyarse en la Iglesia Ortodoxa. Según Naletova (2002) el uso político de la religión ortodoxa ilustra la tensión entre la visión del Estado como institución cívica y la visión del Estado como la expresión del nacionalismo.

En Rusia se utilizan dos palabras para el ruso: Russky se refiere a la pertenencia

étnica rusa, mientras que Rossiisky indica la estatalidad rusa que incorpora a todos los

nacidos en Rusia.

La iglesia rusa se mira como iglesia étnica ya que el Patriarcado de Moscú sostiene la visión que los Russkie (rusos étnicos) –sin importar si practican la fe o no,

pertenece a la iglesia rusa– que tienen sus raíces en la ortodoxia. Esta creencia en la

iglesia étnica es diferente de la comprensión cristiana occidental de la religión como la fe de los individuos unidos voluntariamente en comunidades religiosas y está más cercana a la comprensión judaica de la fe. Esta creencia puede explicar en parte la oposición rusa de la Iglesia Ortodoxa a los misionarios extranjeros.

Pero al mismo tiempo, la iglesia se mira como portavoz para la narod (gente

corriente), un término que incluye no solamente los rusos étnicos sino una unión social más amplia que incorpora también a ciudadanos rusos de otros grupos étnicos. Es muy significativo que Putin habitualmente utilice el vocablo Russky, étnico-orientado,

mientras que presidente anterior Boris Yeltsin prefirió Rossiisky (Naletova, 2002).

El renacimiento de la Iglesia Ortodoxa sigue ganando ímpetu y después de varios siglos de secularización gradual una onda de de-secularización ha comenzado a imbuir la vida pública rusa, convirtiéndose a su vez en un sujeto de la política exterior.

15 Ethan Alexander-Davey, The Rebirth of Russian Conservatism, en The University BookmanVolume 44, Number 4 (Fall 2006).

La situación actual presenta a la iglesia con una oportunidad enorme de incorporarse a la política como agente autónomo y de facilitar la formación de la sociedad civil en Rusia. Nunca antes pudo gozar de tal grado de autonomía de autoridades seculares. En contraste con la época del emperador Constantino, cuando la iglesia “necesitaba la espada de príncipe”, hoy –dice Andrei Zubov, profesor de la universidad ortodoxa rusa– “es el Estado que necesita de la iglesia para el apoyo moral” (Naletova, 2002).

Pero el patriarcado no permite que los sacerdotes asuman actitudes políticas o que apoyen partidos políticos. Esto protegería a la iglesia como institución del riesgo de ser utilizada por las fuerzas políticas y se asegura que el patriarcado, como organismo central, conserve el control sobre las actividades políticas de los sacerdotes individuales. Más allá de estas limitaciones, parecería que hay compatibilidad entre el poder político y el poder eclesiástico: primero Putin y luego Medvedev han encontrado en la Iglesia Ortodoxa Rusa la legitimación de una política conservadora de la que podrían inferirse consecuencias en la política exterior. Es el mismo metropolita Kiril quien afirma que “el factor ortodoxo y musulmán ha sido activamente utilizado por Rusia en su política exterior” 17, manteniéndose esta característica en la actualidad.

Reflexiones finales

En el proceso identitario de la sociedad rusa la iglesia ortodoxa tiene una fuerte impronta. Todo indica que junto con su historia, su alfabeto y su idioma, la religión ortodoxa forma parte de la identidad rusa y de la personalidad del pueblo ruso (Bravo Vergara, 2003).

Cuando nos preguntábamos inicialmente si esta fuerza profunda podría tener impacto en la política exterior rusa, resulta evidente que sí la tiene si se demuestra, como se ha hecho, la fuerte influencia de la Iglesia Ortodoxa en las cuestiones públicas. Este impacto es mayor cuando las cuestiones de política exterior se nutren de decisiones vinculadas a la Iglesia Ortodoxa. Por ejemplo, en las repúblicas pos soviéticas de Ucrania o Estonia, los conflictos entre las ramas del ROC, Russian Orthodox Church, y

las iglesias ortodoxas nacionales fundadas más tarde, que son independientes de Moscú, han tenido implicaciones significativas para la política interna en estos estados y para sus relaciones con Rusia (se les han concedido personalidad jurídica de diferente niveles, que reflejan los distintos grados de auto administración y de independencia de Moscú). Por último, debería evaluarse este componente religioso a la luz de la vinculación con Europa para determinar si se abandona definitivamente la pretensión de la elite rusa de asemejarse a los europeos, delineándose una identidad propia caracterizada por esta religiosidad y marcada por estrategias negativas que enfatizan la diferencia y la exclusión.

Si analizamos la religión como fuerza profunda estamos analizando las relaciones entre el Estado y la Iglesia, en tanto y en cuanto la Iglesia tiene algún grado de influencia sobre las personas, y en el caso ruso, el poder político se apoya en la

17 Matteo Tacconi, “Putin e la geopolitica della Chiesa ortodossa” en Resert Doc, 18/02/2008. Disponible en : http://www.resetdoc.org/IT/Russia-ortodossa.php

iglesia para reforzar la identidad nacional después de un período traumático de cambios en el sistema de gobierno y transformaciones de su rol en la escena internacional.

Evidentemente en Rusia la Iglesia tiene inferencia en las acciones estatales y también en las repúblicas ex soviéticas, y esencialmente en la relación entre ambas. Nada parece indicar en la Rusia actual que la religión ortodoxa disminuirá su presencia en la vida pública. Es más, las tendencias parecen mostrar que la Iglesia Ortodoxa aumentará su rol en la arena internacional y en la esfera de las relaciones con el Estado aun con el nuevo gobierno de Dimitri Medvedev.

En el número de explicaciones sobre el que se basa el discurso de identidad de la sociedad rusa debería incluirse, por lo antedicho, a la Iglesia ortodoxa, afirmando que es una de las fuerzas profundas que configuran la identidad estatal. Si consideramos además, que en el proceso de construcción de la identidad es posible diferenciar elementos primigenios y circunstanciales (Busso y Pignatta, 2005) podemos afirmar

que la adhesión a la religión ortodoxa en los habitantes rusos constituye un elemento primigenio que permite determinar comportamientos. Es también, aplicando el concepto de Lafer (2002) de fuerza profunda, un factor cuya persistencia ha determinado rasgos importantes de la identidad del país.

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La incidencia de las fuerzas profundas