LEYENDAS POPULARES
LA LEYENDA DE CEMPAXOCHITL: “LA FLOR DE MUERTOS”
La flor 'Tagetes Erecta', es una planta herbácea de hojas divididas, de flores grandes color anaranjado, amarillento o rojizo, donde su olor es agradable y penetrante, de la cual contiene aceite esencial, resina, materia colorante amarilla, grasa y tanino, entre otras sustancias más, pero conocida popularmente en México como "cempasúchil", cempaxochitl, cempoal (o zempoal), flor de muertos o 'clavel chino', del Náhuatl cempohualxochitl (cempohuali = 20 y xochitl = flor) es una especie de la familia asteraceae, nativa de México, donde hoy se encuentra principalmente en los estados mexicanos de Chiapas, Edomex, Morelos, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Tlaxcala, Oaxaca, Jalisco y Veracruz, aunque también en países de Centroamérica.
Según la leyenda, anteriormente a la peregrinación de los aztecas, en Teotihuacan existieron dos jóvenes llamados, Xochitl y Huitzilin, que se amaban desde que eran niños, los cuales crecieron juntos y con su amor, todas las tardes subían a lo alto de la montaña a llevarle flores como ofrenda al dios Sol, Tonatiuh, él cual parecía sonreír ante la ofrenda de los enamorados, y justo en la cima, los jóvenes juraron amarse más allá del tiempo, más allá de la distancia, más allá de la muerte, pero, un día llegaron las guerras floridas, y los amantes se separaron, yendo a la guerra el joven Huitzilin, quien murió en batalla, desde entonces la joven Xochitl sintío que su corazón se desgarraba de dolor, por lo que decidió subir a la montaña a pedirle a Tonatiuh, que la uniera por siempre a su amor, por lo que el dios Sol, quien estaba a cargo de resguardar las almas de los guerreros y de las guerreras en el Tonatiuhichan Oriente y Occidente, se conmovió y extendió uno de sus rayos hacia la joven, la cual quedó convertida en una flor de colores tan intensos como los mismos rayos del Sol, luego, por decisión misma de Tonatiuh, liberó enseguida el alma del joven Huitzilin en forma de colibrí (forma en la que los guerreros después de haber cumplido 4 años de servicio al Sol, podían regresar a la tierra en forma de colibrís), por lo que, en cuanto llegó Huitzilin a la tierra en forma de colibrí, se dirigió hasta Xochitl, ya convertida en cempaxochitl, y se posó en el centro de la flor con mucho amor, y al instante la flor se abrió en 20 pétalos, de aroma intenso y misterioso.
La palabra "cempasúchil" procede de la palabra en náhuatl cempohualxochitl, que significa "veinte flor" (de cempohualli = veinte y xochitl = flor), y no fue por nada que los aztecas o mexicas la llamaran así, pues cuentan que en Malinalco al morir alguien, los familiares adornaban la tumba con ramos de pequeñas flores amarillas
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llamadas "tonalxochitl", pues se creía que estas flores poseían la habilidad de guardar en sus corolas el calor de los rayos solares, por lo que en la travesía de los aztecas al pasar por Malinalco adoptaron esta tradición, y con el paso del tiempo llamaron a la flor de "tonalxochitl" a "cempaxochitl", que por su forma de pétalos radicales y su fuerte color amarillo, simbolizaba al Sol, que da vida y calor, y cuyo aroma de sus pétalos es un elemento psicopompe que posibilita y dirige la llegada de las almas (tonalli) hasta el final del inframundo Mictlan, y es a través del trazo que se forma con los pétalos que las almas de los difuntos podrán llegar hasta la ofrenda de muertos, donde se alimentarán con la esencia de los alimentos.
Notas:
* Hoy en día, en los altares de muertos se suele ofrendar "agua" y "sal" junto a las flores de cempaxochitl, el agua es para que el difunto tenga que beber durante su travesía por las 9 regiones del Mictlan, y la agregación de la sal, se debe porque durante entre octubre y noviembre se celebraba el séptimo mes azteca
Tecuilhuitonlti, donde se homenajeaba a la diosa de la sal, Huixtocíhuatl, hija de Tlaloc, que durante su ceremonia, las mujeres solían sostener en sus manos ramos de cempaxochitl, por lo que la sal pasó a ser parte de las ofrendas católicas del Día de los Fieles Difuntos, hoy Día de Muertos, añadiendo otros significados a la presencia de la sal, sin no antes omitir que el uso de esta flor de cempaxochitl también se usaba durante otros meses como Ochpaniztli, Huey Tecuilhuitl o Tlaxochimaco para la celebración a otras entidades como a Xilonen, la diosa del maíz tierno o Toci, 'Nuestra Abuela', la diosa de la salud y de los temazcales. * Esta flor de la cual podemos aún disfrutar, está ligada a nuestros altares de muertos por más de cuatrocientos años, pues se la empezó a emplear con esta función, exclusivamente, una vez iniciada la Nueva España, ya que como queda dicho anteriormente los antiguos mexicanos la usaban para todo tipo de fiesta y no nada más para los dedicadas a los muertos, sin embargo, a pesar de que no
podemos pensar en el Día de Muertos sin que nos llegue a la mente esta olorosa flor, no es la única que acompaña a las ofrendas mortuorias, ya que, junto a ella, aparecen muchas especies más, tantas como flores crezcan en las diferentes
regiones de México, y donde los dolientes echan mano de una enorme variedad que flores.
* Los indígenas evangelizados de Guerrero, creen firmemente que la flor de
cempasúchil simboliza a los ángeles enviados por Dios para cuidar a los muertos, y a su aroma lo denominan "alma".
* La mayoría de los indígenas creen que el ofrendar la flor de cempasúchil, es el recordatorio que les impide olvidar a Tonatiuh quien, la otorgó a los hombres para venerar a los ancestros.
141 LA LEYENDA DEL CONEJO EN LA LUNA
Quetzalcóatl, señor omnipresente y benévolo, viajaba por la tierra en forma de hombre, cansado por andar todo el día, notó que su apetito aumentaba, pero siguió en el camino hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó, y el dios, decidió sentarse a la orilla de un árbol.
Donde contempló a un conejo:
- ¿Qué estás comiendo?, le preguntó Quetzalcóatl al conejo. - Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco?
- Gracias, pero yo no como zacate. - ¿Qué vas a hacer entonces?
- Morirme tal vez de hambre y de sed.
El conejito se acercó a Quetzalcóatl y le dijo:
-Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí. Quetzalcóatl sorprendido por la reacción del conejito, le dijo:
-Tú ya no serás sólo un conejito, la humanidad se acordará siempre de ti. Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo, después Quetzalcóatl lo bajó a la tierra y le dijo:
-Ahí tienes tu retrato en luz, para que todos los hombres y mujeres te contemplen hasta el fin de los tiempos