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LA MANERA PERSONAL DE VIVIR LA GENEROSIDAD

In document 01 David Isaacs - Virtudes Humanas 2016 (página 109-112)

personas, aunque le cueste un esfuerzo»

LA MANERA PERSONAL DE VIVIR LA GENEROSIDAD

1. Me esfuerzo por reconocer las necesidades reales de los demás.

(Se trata de hacer algo para otro cuando coincide con una necesidad real suya. Si no es así, podemos terminar satisfaciendo caprichos o entregando lo que nos sobra.)

2. Reconozco mis propios talentos (capacidades, cualidades, conocimientos) y los pongo al servicio de los demás.

(A veces tenemos capacidades o cualidades «escondidas» que nunca hemos aprovechado por no hacer un esfuerzo, por pereza, o por timidez, por ejemplo.) 3. Reconozco lo que valen mis propias posesiones, mi tiempo. mi esfuerzo, etcétera.

(Hay muchas cosas que son nuestras y no las apreciamos debidamente. No les damos importancia porque nos hemos acostumbrado a ellas. Por ejemplo, nuestro hogar, o el dinero o nuestra fe. Otras personas carecen de ellas.)

4. Realizo acciones buscando el auténtico bien de los demás con bastante frecuencia. (A veces uno se siente generoso por haber hecho un esfuerzo especial en algún momento concreto. Sin embargo, la generosidad requiere que haya continuidad en las acciones, que se vayan repitiendo, que sean frecuentes.)

5. Realizo las acciones siguientes con bastante frecuencia: prestar posesiones propias, regalar posesiones, estar disponible, escuchar a los demás, exigir a los demás razonablemente.

(Cada persona suele encontrar que le cuesta menos actuar a favor de los demás de unas maneras determinadas. En cambio le cuestan mucho más otros tipo de acción. Por ejemplo, a una persona no le cuesta dar dinero a una causa justa y, sin

embargo, no está dispuesta a sacrificar el tiempo que dedica a alguna afición personal.)

6. Permito a los demás realizar acciones en mi favor.

(Si somos autosuficientes o sencillamente impacientes es posible que no dejemos a los demás hacer cosas en nuestro favor y, con ello, les quitamos la posibilidad de ser generosos con nosotros.)

7. Perdono.

(Es quizá la manera más difícil de ser generoso.)

8. Hago esfuerzos para superar el cansancio, la enfermedad, la pereza con el fin de atender a los demás.

(Hay personas que están dispuestas a actuar en favor de los demás únicamente con tal de que hayan dormido bien, que se sientan descansadas y de buen humor. No viene mal pensar en qué momentos del día, o en qué circunstancias, uno tiende a ser más o menos generoso.)

9. Actúo en favor de los demás buscando su bien más que la propia satisfacción y sin pensar en lo que puedo pedir a cambio.

(Al actuar en favor de alguien, se puede hacer pensando en el bien para esa persona pero también en lo que se va a pedir a cambio o pensando que el otro ahora debe un favor.)

10. Me esfuerzo en atender a las personas que más necesitan de mi atención.

(Muchas veces es fácil actuar de una manera generosa con algunas personas y no tanto con otras. Por ejemplo, con el cónyuge y con los hijos, pero no con los vecinos. O con algún compañero que uno encuentra simpático pero no con otro, más necesitado, pero algo antipático.)

LA EDUCACIÓN DE LA GENEROSIDAD

11. Ayudo a los chicos/chicas a concretar sus preocupaciones para ayudar a los demás. (Por ejemplo visitando a un amigo enfermo, perdonando a un hermano, colaborando en tareas en la casa o en la clase.)

12. Busco y ofrezco oportunidades para que los alumnos/hijos puedan decidir libremente si están dispuestos a realizar acciones en favor de los demás.

(No se trata de obligarlos a realizar acciones en favor de los demás. Esto no les ayuda a ser generosos. En cambio se trata de invitar. Por ejemplo, ¿has pensado que a tu compañero le gustaría que le ayudaras a ponerse al día en sus estudios?) 13. Les ayudo a descubrir las necesidades reales de los demás.

(Esto requiere ayudar a pensar. Por ejemplo preguntas tales como ¿has visto que mamá está muy cansada? ¿Qué podrías hacer para ayudarle?)

14. Les ayudo a distinguir entre lo que son caprichos de los demás y lo que son necesidades reales.

(Cuando los demás piden cosas, conviene pensar en si realmente conviene dárselas o no. ¿Es un capricho? o ¿es una necesidad? Otra vez se trata de razonar con los chicos.)

15. Les ayudo a reconocer el valor de sus propias posesiones, de su tiempo, etcétera. (Es frecuente que los hijos/alumnos no se den cuenta de lo que poseen. Necesitan ayuda para descubrir las posibilidades reales de que disponen para actuar en favor de los demás.)

16. Les ayudo a reconocer cuáles son los motivos que realmente tienen cuando actúan en favor de los demás.

(Esto es una cuestión tan sencilla como preguntar ¿por qué vas a hacer esto?) 17. Ayudo a los jóvenes no sólo a dar sino también a recibir.

(También es cierto que algunos reciben casi siempre y dan muy poco. Pero con los chicos «buenos», algo más maduros, habrá que enseñar/es a recibir.)

18. Consigo que los jóvenes realicen acciones en favor de los demás por motivos elevados.

(Nunca sabremos los motivos que tienen los jóvenes para actuar de una manera u otra, pero podemos intentar sembrar la inquietud de hacer las cosas por un sentido correcto del deber, o por amor.)

19. Busco maneras de lograr que los alumnos/hijos superen la comodidad, la pereza y el abandono con el fin de centrar su atención en los demás.

(En gran parte esto depende del ejemplo entusiasta del educador.)

20. Hablo con los chicos/chicas para que aprendan a relacionar la generosidad con el amor y especialmente con el amor a Dios y con el amor de Dios.

(Hay que hablar de estos temas con naturalidad, en la familia o en el colegio. Y más a medida que los chicos/chicas van creciendo.)♣

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