• No se han encontrado resultados

La manifestación de la justicia de Dios, 3:21–

In document COMENTARIO BÍBLICO DE ROMANOS (página 59-64)

III. LA JUSTIFICACIÓN DEL HOMBRE, 3:21–4:

1. La manifestación de la justicia de Dios, 3:21–

En la enunciación del tema de la carta Pablo había dicho que la justicia de Dios se revela en el evangelio. Recién en este punto de la carta empieza a referirse

específicamente a esta revelación.

(1) La justicia de Dios y la muerte de Cristo, 3:21–26. Se ha dicho que

posiblemente el párrafo al cual hemos de dirigir nuestra atención ahora es el más importante jamás escrito. Hunter dice, ―habiendo diagnosticado la enfermedad del hombre, Pablo describe ahora la curación ofrecida por Dios‖.

Hunter sugiere que Pablo dice las palabras pero ahora como si fuera con un gran suspiro de alivio. El motivo del alivio es que en la historia reciente se había hecho una manifestación de la justicia de Dios que hacía posible la justificación sin referencia a las obras de la ley (comp. 3:20). Al hablar de la manifestación de la justicia de Dios, Pablo tiene en mente una actividad redentora de parte de Dios; mediante esta actividad

redentora se ofrece a los hombres la posibilidad de una nueva condición o situación en su relación con él (está proclamada una amnistía, NBE). Al hablar de la revelación de la justicia de Dios en 1:17, Pablo usó un término sinónimo; ese término está expresado en presente porque se refiere a la revelación de Dios en la predicación del evangelio. Pero aquí la referencia es a su revelación en los eventos de la encarnación; por eso, es traducido como se ha manifestado. Hubo una revelación de la justicia de Dios en la encarnación que ha quedado manifiesta a los hombres. El versículo 21 indica lo decisivo para la fe de los acontecimientos en la vida de Jesús. Tienen un valor objetivo como eventos de un momento específico del pasado. Este valor es independiente de la respuesta de los hombres a ellos.

Esta manifestación de la justicia de Dios es aparte de las obras de la ley, pero es atestiguada por la Ley y los Profetas. Una y otra vez en Romanos aparece esta idea que el concepto de la justicia de Dios como don es anticipado en el AT (comp. 1:2; 3:31– 4:25; 10:6–13, 16–21; 11:1–10, 26–29; 15:8–12). Se ha señalado que el gran ejemplo, de esta justicia, Abraham, está tomado de la Ley y el gran texto acerca de esta justicia, Habacuc 2:4, es de los Profetas. Siempre ha sido el plan de Dios salvar al hombre por gracia.

Esta justicia aparte de la ley y atestiguada por la Ley y los Profetas es por medio de la fe (v. 22a). La fe es el medio indispensable, pero no es un mérito que se constituye en la razón de la justificación. Por primera vez en la epístola se identifica a Cristo como el objeto de la fe. Fe en Jesucristo, literalmente ―fe de Jesucristo‖, significa confiar en él como la manera creadora provista por Dios para la reconciliación. La frase para todos los

que creen enfatiza que no hay ninguna excepción; la justicia de Dios es accesible a todos por fe y es el único camino de salvación que hay (comp. 3:30; 10:12).

Semillero homilético

El estado legal del pecador arrepentido

3:21-31 I. ¿Qué significa ―justificación‖?

1. Indica estado legal y no carácter moral.

2. Es obra de Dios, no de los hombres, Lucas 16:15. 3. Es un regalo, no una recompensa (v. 24).

(1) Viene de Dios, aparte de la ley (v. 21). (2) Es por gracia (v. 24).

(3) Sin las obras de la ley (v. 28).

(4) Justificación: acto judicial de Dios donde él declara, en base al sacrificio perfecto de Jesús, que todos los requisitos de la ley fueron satisfechos en el pecador que puso su fe en Cristo. II. Requisito previo para la justificación.

1. El único requisito es la fe en Jesucristo (vv. 22, 25-28, 30, 31). 2. La fe es mucho más que un asentimiento intelectual.

III. La base para la justificación. 1. La redención (v. 24).

2. La propiciación: la muerte de Cristo satisfizo los requisitos divinos.

IV. Los resultados de la justificación. 1. Absolución.

2. Derechos del hombre libre.

Los versículos 22 y 23 nos enseñan que no hay distinción en la manera de ser salvo y no hay distinción en cuanto al estado pecaminoso de todos. La palabra todos vuelve a subrayar la universalidad del pecado (9, 12, 19, 20). El versículo es una especie de resumen de la conclusión (3:9–20) del argumento de 1:18–3:20. El término pecaron ha sido descrito como un término colectivo que indica que no había ninguna excepción a la regla universal de pecado. Al usar el tiempo presente en la frase no alcanzan se indica que lo que había sido la regla en el pasado seguía siendo la norma. La gloria de Dios se refiere a la participación en aquella experiencia de la plena comunión y plena bendición de Dios que era su plan para el hombre. El pecado priva al hombre de gozarse de esta gloria. Hay una gloria relativa que ilumina la vida de los salvados en este tiempo (2 Cor. 3:8), pero su plenitud será alcanzada solamente en la consumación del reino. El versículo subraya que nadie tiene nada para ofrecer a Dios a cambio de su amor.

De la tragedia del pecado universal del versículo 23 procedemos al triunfo del versículo 24. El término traducido justificados ha sido usado dos veces en la epístola (2:13; 3:4), pero aquí aparece por primera vez con su significado pleno de redentor. El término es de carácter jurídico y designa el acto mediante el cual el juez absuelve de culpa a la persona acusada. Normalmente la absolución ocurre cuando no hay evidencia suficiente para demostrar culpabilidad. En este caso ha sido demostrado que el pecador es plenamente culpable. Lo que Dios hace, en efecto, es declarar una amnistía o un indulto a favor del culpable que lo restaura a una relación correcta con él (comp. la traducción de 3:20 de NBE: Ahora... está proclamada una amnistía que Dios concede).

El uso del término castellano ―justificar‖ para traducir el término en cuestión no es muy acertado; ―justificar‖ o ―justificarse‖ se emplea comúnmente cuando se presentan motivos para demostrar que la persona tiene razón; pero en este caso el pecador no tiene razón. Lo que Dios hace es ―librar de culpa‖ (DHH) al pecador.

El pecador es justificado ―gratuitamente‖; es decir, que no da nada a cambio; es un regalo absoluto. La justificación es por su gracia. Dios es movido solamente por su misericordia. El pecador, plenamente culpable y sin defensa delante de Dios el Juez, ha sido librado de culpa por la sola gracia de Dios; ahora se goza de una relación correcta con el Creador, sin haber hecho él nada para merecerlo. Quizá la figura de la justificación para describir la obra redentora de Dios subraya como ningún otro concepto, aún más que el perdón, el papel radical de la gracia en la salvación.

Semillero homilético

El injusto que se vuelve justo

3:21—8:39 I. La justicia posicional (3:21-23).

1. La justicia como don que es dado a quien recibe a Cristo. 2. Lo opuesto a condenación de la primera parte de la epístola. 3. ―Pero ahora‖, indica progresión.

4. Justicia atestiguada por la Ley y los Profetas.

II. La justicia declarada (3:24-26). Tres palabras clave: 1. Justificados: palabra usada en una corte. En Cristo el

condenado es absuelto por Dios.

2. Redención: palabra relacionada con la esclavitud. Cristo pagó el precio para liberarnos de la esclavitud del pecado.

3. Expiación: palabra relacionada con el sacerdocio. Cristo se ofreció a sí mismo como sacrificio para con su sangre limpiarnos. Su muerte fue:

(1) Vicaria: en nuestro lugar (Ef. 5:20). (2) En substitución: como paga por el pecado.

(3) Propiciatoria: satisfaciendo la naturaleza justa de Dios (Heb. 2:17; 1 Jn. 2:2).

Pablo amplía el sentido de lo que significa la salvación por medio de otra figura. La palabra traducida redención (v. 24b) quiere decir ―liberación, emancipación‖. Su

trasfondo es el de la emancipación de esclavos a cambio de un precio. La redención es en Cristo Jesús; vale decir, Cristo es la causa o el instrumento de la redención. La nueva condición del pecador ha sido lograda por medio de una acción definida y decisiva de parte de Dios en Cristo Jesús. Esta acción significa la emancipación del pecador de la esclavitud del pecado, la liberación de la condenación, de la ira.

Pablo procede, en la primera parte del versículo 25, a describir esta acción redentora realizada en Cristo Jesús. Para demostrar su justicia, Dios ha puesto a Cristo como expiación por los pecados. El término traducido como ha puesto también puede significar ―proponer‖, y en los dos otros pasajes donde aparece en el NT este es su significado. Sin embargo, aquí el interés del Apóstol no parece estar en el propósito de Dios, sino en su actividad efectiva; la gran mayoría de los comentaristas y traducciones optan por el sentido de ―poner delante, exhibir públicamente‖.

Dios ha exhibido a Cristo públicamente como expiación. El término traducido ―expiación‖ ha sido el centro de una larga discusión. Cuando el término aparece con el artículo definido, designa ―el asiento de misericordia‖ o la cubierta del arca que se describe en Éxodo 25 (comp. Heb. 9:5). Hay razones convincentes para entender que en este pasaje significa el medio de expiación o el medio de propiciación, y se podría traducirlo ―instrumento del perdón‖ (DHH), ―sacrificio de expiación‖ (NVI) o ―instrumento de propiciación‖ (BJ). Los que optan por el término ―propiciación‖

entienden que el sacrificio quita la ira de Dios. Los que eligen el término ―expiación‖ ven a Dios como sujeto de la acción y al pecado como el objeto (comp. 1 Jn. 2:2 y 4:10). Es este segundo sentido el que han elegido los traductores de la RVA.

La frase en su sangre debe entenderse con el término ha puesto y no con la frase por la fe. Vale decir, Dios exhibió a Cristo en su sangre, esto es, en su muerte, como el medio de expiación. Cristo exhibido públicamente en su muerte es el instrumento de perdón para toda la humanidad; pero su muerte adquiere eficacia para cada individuo solamente por la fe, principio ya enunciado en 3:22. La finalidad de este sacrificio de expiación por parte de Dios era la demostración de su justicia.

En la parte final del versículo 25 y la primera del 26 el Apóstol explica por qué hubo necesidad de una demostración de la justicia de Dios. La palabra traducida perdón significa más bien ―pasar por alto‖ (DHH). Dios, en su paciencia o tolerancia, no había castigado los pecados cometidos en el pasado con el rigor pleno que merecían. Tal tolerancia podía haber dejado dudas acerca de su justicia, pero en la muerte de Cristo Dios proveyó el sacrificio expiatorio adecuado para hacer posible el perdón para el ser humano sin comprometer su justicia. Los pecados habían sido cometidos a lo largo de la historia, pero la manifestación de la justicia de Dios en la cruz había ocurrido

recientemente.

Pablo hace un resumen, en la parte final del versículo 26, del extraordinario

pensamiento que ha estado exponiendo. Es natural pensar que Dios es justo y por lo tanto debe castigar al pecador. Pero si él hubiera hecho esto, habría dejado dudas con respecto a su misericordia. El Dios de la Biblia es justo y misericordioso. En la cruz se ven su justicia y su misericordia. Gracia y justicia se juntan; lo que es justicia para el que paga el rescate es gracia para el que recibe la liberación. La justificación es para el ―que tiene fe en Jesús‖ o, más precisamente, el ―que es de la fe de Jesús‖. Este hombre no simplemente cree en el momento en Jesús, sino que la fe en Jesús es característica constante de su vida.

(2) La justicia de Dios y la fe, 3:27–31. Pablo ha insistido en que la justicia de Dios

manifestada en la obra redentora de Cristo es apropiada por medio de la fe (1:17; 3:22, 25, 26). Ahora ampliará este punto haciendo uso de preguntas retóricas, una técnica favorita del Apóstol.

El versículo 27a inicia con la frase ¿Dónde, pues, está la jactancia? Está excluida. Si Dios ha hecho todo lo necesario en la cruz para salvar al hombre, entonces el hombre no tiene ninguna base de orgullo. Todo motivo para gloriarse ha quedado eliminado. El tiempo del verbo sugiere que la posibilidad de jactarse quedó excluida de una vez para siempre.

NVI Nueva Versión Internacional. BJ Biblia de Jerusalén.

¿Qué significa la palabra ley (v. 27b) en la frase la ley de la fe? Se ha sugerido que significa ―principio‖ (comp. NVI), ―régimen‖ (NBE), ―institución divina‖, ―camino de salvación‖, etc. Pero algunos intérpretes creen que la palabra aquí se refiere a la ley del AT, esto es, la ley de Dios. Entienden que designa la ley como un llamado a los hombres a tener fe en Dios y no buscar la salvación por méritos propios. Dos caminos de salvación están contrastados: el de las obras, el del esfuerzo humano, el del mérito personal; y el de la fe, el de la gracia, el de la total dependencia de la obra de Dios. Comprender lo que la gracia y la fe significan es reconocer que no hay lugar para el orgullo y la jactancia.

El versículo 28 representa una especie de resumen o apoyo del pensamiento que Pablo acaba de expresar en sus dos aspectos: (1) la exclusión de la jactancia y (2) esto mediante la ley de la fe. Se ha dicho que consideramos aquí se refiere a una decisión a que se llega mediante la fe, una convicción que se sostiene a la luz del evangelio (comp. 6:11; 8:18; 14:14). Aunque el plural puede explicarse como ejemplo del uso típico de un autor, quizá aquí representa más bien una convicción común a todos los creyentes. La tesis de este versículo, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley, resume el pensamiento de los versículos 20a, 21, 22 y 24; el énfasis aquí no está tanto en el hecho de la justificación en sí, sino en que es por fe solamente, sin obras de la ley. La frase sola fide, que se asocia comúnmente con Lutero, ya había sido usada por Rufino en su traducción del comentario de Orígenes sobre 3:27, 28 y en el comentario de

Ambrosiaster (citado por Cranfield en una nota).

Para apoyar el argumento de que la fe es el único camino que conduce a la salvación, Pablo ahora recurre, en el versículo 29, a la doctrina del monoteísmo. Ningún judío tendría duda en cuanto a que Dios es uno. Era el primer artículo en su credo (Deut. 6:4; comp. Isa. 45:5). Pero el monoteísmo tiene implicaciones que los judíos no han tomado en cuenta. Los judíos no dudaban de que Dios era el Dios de todos en el sentido de ser su Creador, su Soberano y su Juez. Pero la relación no iba más allá de esto. Por ejemplo, un rabino comentando Éxodo 20:2 dice: ―Dios habló a los israelitas: ‗Yo soy Dios sobre todos los que entran al mundo, pero mi nombre he asociado solamente con ustedes; no me he llamado el Dios de las naciones, sino el Dios de Israel‖ (citado por Cranfield en una nota). Sin embargo, este es el punto de vista del rabino y no del AT que afirma que las naciones han de tener participación en el plan redentor de Dios. Si Dios es uno, él es Dios de todos y no puede tener un plan de salvación (por las obras de la ley) válido solamente para una parte de la raza humana, los judíos.

El futuro del verbo justificará, del versículo 30 es simplemente un ―futuro lógico‖ que indica lo que Dios hará en todos los casos; aunque el sentido es presente. Pablo usa dos frases preposicionales diferentes para referirse a la fe de los judíos y la de los gentiles. La preposición usada en la frase por la fe en el caso de los judíos, indica procedencia y puede traducirse más precisamente ―en base a la fe‖ o ―en virtud de la fe‖ (NBE). La misma preposición se usa con ―fe‖ en 1:17; 3:26; 4:16; 5:1; 9:30; 10:6. La preposición usada en la frase ―mediante la fe‖ en el caso de los gentiles, indica medio y significa ―por medio de la fe‖. La misma preposición se usa con ―fe‖ en 3:21 y 25 (comp. 3:27). El consenso de los comentaristas es que el cambio de preposición es para variar el lenguaje y no representan dos conceptos diferentes de la relación de la fe con la

salvación. Esto estaría en contradicción directa con el pensamiento que el Apóstol está expresando. Además, Pablo no es consecuente en su uso de estas preposiciones para referirse a la fe de los dos grupos nombrados (comp. Gál. 2:16 y 3:8).

Hay otra diferencia en las expresiones en el original y es que en la primera frase, por la fe, falta el artículo definido con la palabra fe (los traductores han suplido el artículo en el castellano); pero en la segunda frase, mediante la fe, el artículo definido acompaña a la palabra fe. Es posible que en este caso el artículo tenga la fuerza de un pronombre

demostrativo y que la expresión deba traducirse mediante esa misma fe (NVI). No hay distinción entre judío y gentil en cuanto a su pecaminosidad (3:23); tampoco hay distinción en cuanto al camino de la justificación. El gentil se salva por la misma fe que el judío.

Entendemos que el versículo 31 representa la conclusión del párrafo más bien que una introducción al capítulo 4 y al ejemplo de Abraham. ¿Qué implicaciones tiene el énfasis en la fe para la ley? El judío tenía la firme convicción de que la ley procedía de Dios. Por ley aquí entendemos que Pablo se refiere al Pentateuco como en 3:21 o a todo el AT como en 3:19. Parece que por la insistencia en la salvación por la fe Pablo está anulando la ley. Pero él afirma que en realidad la está afianzando o consolidando. Ya ha declarado que la ley y los profetas dan testimonio de esta clase de salvación (v. 21). Lo que está haciendo es hacer explícito el sentido de la ley, confirmar su intención.

In document COMENTARIO BÍBLICO DE ROMANOS (página 59-64)