2.2. Marco Teórico
2.2.4. La ventaja competitiva según Porter
siguiente manera:
“La ventaja competitiva crece fundamentalmente en razón del valor que una empresa es capaz de generar. El concepto de valor representa lo que los
compradores están dispuestos a pagar, y el crecimiento de este valor a un nivel superior se debe a la capacidad de ofrecer precios más bajos en relación a los competidores por beneficios equivalentes o proporcionar beneficios únicos en el mercado que puedan compensar los precios más elevados. (…) Una empresa se considera rentable si el valor que es capaz de generar es más elevado de los costos ocasionados por la creación del producto. A nivel general, podemos afirmar que la finalidad de cualquier estrategia de empresa es generar un valor adjunto para los compradores que sea más elevado del costo empleado para generar el producto. Por lo cual en lugar de los costos deberíamos utilizar el concepto de valor en el análisis de la posición competitiva” (Porter, 2008, pág. 3).
Con base en lo anteriormente mencionado, se puede conceptualizar a la ventaja competitiva como la capacidad que tienen las empresas para generar valor dentro del mercado en el que se desarrolla. Se entiende por valor a todo aquello que el consumidor está dispuesto a pagar a cambio de un producto o servicio, por tal motivo se considera a una empresa rentable cuando es capaz de generar valor por encima de los costos de producción de la mercancía. Cabe mencionar que según Porter, existen dos tipos de ventajas competitivas en el mercado:
Liderazgo en costos: como su nombre lo indica es la capacidad que tiene la empresa para fabricar un producto con un costo menor que el de los competidores; por lo cual el precio de venta de la mercancía es menor que el que rige en el mercado.
Diferenciación del producto: un mercado competitivo se caracteriza por ofertar en el mercado productos homogéneos; es por ello que las empresas deben ofrecer al mercado un producto que genere más beneficios para el consumidor en comparación a los que expende la competencia con la finalidad de ganar una mayor cuota de participación en el mercado.
Este enfoque de la ventaja competitiva también es aplicado a nivel macroeconómico; pues los sectores e industrias que forman la cadena de valor de una economía se
encuentran constantemente diseñando estrategias que mejoren su proceso de producción y ofertar al mercado internacional un producto a un precio competitivo.
2.2.5. Modelo de Heckscher – Ohlin. Dentro de la teoría referente al comercio internacional, balanza comercial y exportaciones es necesario citar el modelo Heckscher – Ohlin, el cual fue elaborado por el economista sueco Bertil Ohlin basado en los estudios de Eli Heckscher; dicho modelo afirma que los países se especializan en la exportación de los bienes que requieren grandes cantidades de los factores de producción en los que son comparativamente más abundantes; y que tiende a importar aquellos bienes que utilizan factores de producción en los que son más escasos. Este modelo parte de la teoría de David Ricardo de la ventaja comparativa y también se le conoce como la teoría de las proporciones factoriales.
Dentro de este orden de ideas, cabe señalar que sí el trabajo fuese el único factor de producción, como suponía el modelo ricardiano, la ventaja comparativa podría surgir únicamente de las diferencias internacionales en la productividad del trabajo; es por ello que, el modelo Heckscher-Ohlin plantea que si un país tiene una abundancia relativa de un factor (trabajo o capital), tendrá una ventaja comparativa y competitiva en aquellos bienes que requieran una mayor cantidad de ese factor, es decir que los países tienden a exportar los bienes que son intensivos en los factores con que están abundantemente dotados (Krugman, 2014).
La teoría Heckscher-Ohlin se basa en los siguientes supuestos (Salvatore, 1999):
Hay dos naciones (la nación 1 y la nación 2), dos mercancías (la “X” y la “Y”) y dos factores de producción (trabajo y capital).
Ambas naciones se sirven de la misma tecnología en la producción.
La mercancía “X” es intensiva en trabajo y la mercancía “Y” es intensiva en capital, en ambas naciones.
Ambas mercancías se producen con rendimientos constantes a escala en ambas naciones.
Hay especialización incompleta de la producción en ambas naciones.
Las preferencias son iguales en ambas naciones.
Hay competencia perfecta en los mercados de mercancías y de factores en las dos naciones.
Hay movilidad perfecta de factores dentro de cada nación, más no hay movilidad internacional de factores
No hay costos de transporte, aranceles ni otras obstrucciones al libre flujo del comercio internacional.
Todos los recursos se emplean por completo en ambas naciones.
El comercio internacional entre las dos naciones está equilibrado.
El teorema Heckscher-Ohlin (H-O) indica que una nación exportará la mercancía cuya producción requiera el uso intensivo del factor relativamente abundante y barato, e importará la mercancía cuya producción requiera de uso intensivo del factor relativamente escaso y caro, en otras palabras, la nación relativamente rica en trabajo exporta la mercancía relativamente intensiva en trabajo, e importa la mercancía relativamente intensiva en capital.
Debido a que la teoría pone de relieve la interacción entre las proporciones en las que los diferentes factores están disponibles en diferentes países, y la proporción en que son utilizados para producir diferentes bienes, también se le conoce como teoría de las proporciones factoriales (Krugman, 2014).
Por otra parte, el teorema de igualación de los precios de los factores, se le conoce también como teorema Heckscher-Ohlin-Samuelson (H-O-S), debido a que Paul Samuelson fue quién lo comprobó. Este teorema establece que el comercio internacional dará lugar a la igualación en las remuneraciones relativas y absolutas a los factores homogéneos a través de las naciones. La igualación absoluta de los precios de los factores significa que el libre comercio internacional también iguala los salarios reales para el mismo tipo de trabajo en las dos naciones, así como la tasa real de interés para el mismo tipo de capital en ambas naciones (Krugman, 2014).