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La visión retrospectiva, flash-back o analepsis

In document El arte de narrar.pdf (página 98-101)

Muy importante en la estructura narrativa por lo que se refiere la acción y el tiempo es el procedimiento que en el cine se conoce como flash-back, «vuelta breve» o «breve pasa- je retrospectivo» muy frecuente en las películas. Literalmente

flash-back significa «fundido en negro», pues ésa es la técnica habitual que, en el cine, y mediante un fundido que desdibuja el presente de la acción, permite la aparición de escenas que son del pasado.

En el análisis narrativo, este término tomado del cine se puede aplicar a cualquier relato que ofrezca esa visión de vuelta atrás en el tiempo, en obras que se han escrito en cual- quier época, por supuesto mucho antes del nacimiento del cinematógrafo. Flash-back es una expresión que en el análisis de la narrativa se conoce también como analepsis (en griego significa «referirse a hechos acabados», o, lo que es lo mismo «retrospección»). Suele darse cuando, en medio de los aconte- cimientos, en el momento de la historia en que nos encontra- mos, el narrador decide volver al pasado para relatar hechos o eventos anteriores a ese presente en que sucede la acción.

La analepsis puede ocurrir tanto dentro de un pasaje de- terminado, de forma más o menos breve o fugaz, como cons- tituir todo un capítulo. Por ejemplo, si una obra comienza en medio de la acción, en un marco histórico y geográfico determinados, y con unos personajes, probablemente en el capítulo siguiente el narrador nos ofrece, mediante esa vuelta atrás, detalles sobre el lugar en el que transcurren los hechos, así como sobre el origen, la familia, la clase social y el medio en el que han crecido los personajes, información que puede ir acompañada del retrato o esbozo de retrato de esos perso- najes. Todo esto no significa que haya que dedicar un capítulo especial para volver al pasado. Esta forma de utilizar todo un capítulo para volver hacia atrás la visión narrativa la he citado porque es muy propia de la narrativa tradicional, especialmen- te la que se forja en el siglo XIX. Los escritores realistas de esa época quieren ser muy didácticos y procuran no dejar nada en el tintero con tal de tener al lector al corriente de todo.

Pero, como ya he apuntado, esa vuelta hacia atrás puede darse de forma más breve, en cualquier momento o pasaje determinado, sin necesidad de crear un capítulo aparte. Suele aparecer en muchas ocasiones dentro del relato, sobre todo cuando el narrador se siente obligado a poner al lector en an- tecedentes sobre el pasado de un personaje, como en el si- guiente ejemplo:

Felisa coincidió con Juan, aquella mañana, en la panadería del pueblo. No pudo evitar lanzarle una mirada de reojo. A Felisa le gustaban los hombres ma- duros, a ser posible con diez o quince años más que ella. Todo ello se debía a la necesidad de una fi gura paterna que no había tenido en su infancia, pues se quedó huérfana a los pocos meses de vida y su madre ya no se volvió a casar ni a tener una relación estable con otro hombre.

Este texto, estructurado en pasado, como la mayoría de los relatos (ver apartado 8.1.1.), hace referencia a un momento concreto de ese pasado: aquel en el que Felisa se encuentra con Juan en la panadería. Téngase en cuenta que cada mo- mento de la sucesión temporal del relato, como es esa cir- cunstancia del encuentro de Juan y Felisa, tiene, a su vez, un

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pasado del que puede hablar el narrador, como puede ser la infancia de Felisa (e incluso puede hacerse referencia al futu- ro, y anticiparnos lo que le va a ocurrir a Felisa, ver apartado siguiente). El narrador es omnisciente, es decir, lo sabe todo sobre los personajes y así lo muestra en este caso (aunque podría no hacerlo). Tras referirse al encuentro, después nos facilita información a propósito de qué tipo de hombres le gustan a Felisa, es decir, mediante el procedimiento intros- pectivo habitual53. Y a continuación, y aquí es donde aparece

la analepsis o flash-back, nos habla del significado de la figura paterna en el pasado de Felisa, como un dato que arroja luz sobre sus gustos y comportamiento con los hombres.

Obsérvese que tanto la información que tiene que ver con los gustos de Felisa, como la visión retrospectiva que nos cuenta la ausencia de la figura del padre, es algo que podía haber evitado el narrador, disponiendo las cosas de forma distinta. Por ejemplo: supongamos que sabemos, por datos que el narrador nos ha ofrecido anteriormente, que Felisa es una joven de 29 años. Y he aquí como podría describirse el encuentro en la panadería:

Felisa entró en la panadería y se acercó al mostrador. A su derecha estaba Juan, el nuevo profesor de inglés del Instituto, comprando una barra de pan can- deal. Matilde le había hablado de él. Según se comentaba en el pueblo, estaba divorciado, debía tener unos cincuenta años y una hija de veinte, que estudiaba Medicina en Madrid. Felisa no pudo evitar lanzarle a Juan una brillante mirada de reojo. Sus ojos se encontraron con los de él y, aunque nadie les había presentado, ella dejó descapar un «¡hola!» que él, sonriente, correspondió con otro…

53 Introspectivo significa «perteneciente o relativo a la introspección». En

el Diccionario, la voz introspección (del latín introspicĕre, «mirar aden- tro») aparece definida como «observación interior de los propios actos o estados de ánimo y de conciencia». Pero, en este caso, introspección lo uso (y solo a efectos narrativos, es decir, literarios) con el significado de «observar (el narrador, especialmente en tercera persona) los esta- dos de ánimo y de conciencia de un personaje del relato». Es decir, el narrador mira adentro del personaje.

A partir de ahí la historia puede seguir su camino y, me- diante otro tipo de información menos directa, ser el propio lector quien saque la conclusión de que a Felisa le gustan los hombres maduros y que quizá eso se explique, rastreando en su pasado, porque perdió a su padre a los pocos meses de vida (obsérvese, además, que hay una breve analepsis en ese apun- te «aunque nadie les había presentado»).

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