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LAS PAUTAS: DE LA MANO…

Características cualitativas

LAS PAUTAS: DE LA MANO…

Este es el punto central de nuestra sesión. Los padres «se cuelgan» de la terapeuta pidiendo normas con mucha presión, con exigencia. Esperan que ella les de recetas que lo resuelvan todo, de las que puedan depender, que ella sepa por anticipado lo que hay que hacer en cada situación, que tenga «la solución», como dice la señora Benar. Al mismo tiempo expresan la frustración e irritación que les producen sus hijos: los sienten «colgados» de ellos –los padres– dependientes, regresivos, incapaces de encargarse de sus necesidades y responsabilidades. Así pues, ellos reclaman ser pequeños y se quejan de que sus hijos se han quedado pequeños. La señora Díaz incluso habla de «cómo hemos de hacer para corregirnos».

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Desde el comienzo se nota en el Grupo mucha tensión. La terapeuta dice que se trata de que piensen entre todos, pero la señora Díaz no ha podido esperar a que la terapeuta terminara su intervención anterior. Probablemente es mejor no decir más y esperar un poco. Más adelante, probablemente se les podrá hablar de su deseo –necesidad regresiva– de que la terapeuta piense por ellos, les lleve de la mano, les de pautas y so- luciones: justamente la queja que tienen de sus hijos, que se hacen llevar a cuestas y no asumen su parte en las responsabilidades.

El objetivo es ayudar a los padres a observar las expectativas que tienen en el Grupo para diferenciar las regresivas –que se piense por ellos y se les de normas– de las progresivas –que se les ayude a observar y a pensar por sí mismos para hallar las formas más apropiadas para ellos.

En su segunda intervención, la terapeuta introduce la idea de aspectos más maduros y otros más regresivos en la personalidad y luego, cuando habla de que en el Grupo unos influyen a otros, introduce la noción de interacción, identificación proyectiva y círculo vicioso. En esta forma recoge las aportaciones de los padres, comienza a organizarlas y a plantear los temas centrales de lo que quiere ser el trabajo en Grupo.

LA RIVALIDAD

En esta primera sesión aparece ya con fuerza la rivalidad. La señora Díaz, a quien la terapeuta nota provocativa, tensa y controladora, trata de con- ducir la sesión a su manera indicando a la terapeuta lo que debería hacer. En el contenido latente hay algo de «a ver cómo arregla usted esto», «muéstrenos lo que es capaz de hacer». A partir de un momento se encie- rra en un silencio enfadado y al final de la sesión se muestra despreciativa, «no quiere estropear una cosa para ganar otra». La terapeuta, para sacar partido de lo que esta señora expresa sobre el valor y el riesgo del Grupo, ya que son manifestaciones que a los padres les suele costar referirse, podría decir una cosa como: «y todos ustedes ¿qué piensan de este temor que tiene la señora Díaz?», refiriéndose al temor de que se estropee una cosa para ganar otra. Por supuesto es deseable que la terapeuta no entre en las provocaciones, pero en cambio es favorable que pueda referirse a comentarios como los de la señora Díaz, en lugar de dejarlos pasar como si le infundieran temor o fueran tabú.

Las señoras Arús y Egea compiten por quien lleva la peor carga. Ambas sienten que llevan toda la «carga» de sus hijos y que los padres se zafan y se quedan con la mejor parte. En cambio, la señora Cobo y

el señor Fuentes comparten el problema que representa tener un hijo encoprético. El progreso en el Grupo se mueve desde la rivalidad, la lucha por destacar en algún sentido, por derrotar, hacia la capacidad de compartir, de aprender de los otros y de ponerse en su lugar con solidaridad.

LA DESPEDIDA

Al final de la sesión, aparece la insatisfacción, expresada sobre todo por la señora Arús, que quiere decir algo más, y por la señora Díaz, que se marcha descontenta y tensa antes de la hora.

La despedida se acompaña siempre en alguna medida de insatisfac- ción, decepción… ya que pone de relieve lo que no se obtuvo, la realidad de que aquello, el Grupo, no fue tanto como se esperaba que fuese. En su última intervención, la terapeuta recoge estos sentimientos, «quizá siempre tendremos la sensación…» de que se hubiera podido hacer más. El Grupo evoluciona positivamente si se puede aceptar la frustración de que no sea todo aquello que deseaban que fuera, para conseguir de él todo aquello que sí puede ofrecer.

¿TERAPEUTA HOMBRE, MUJER O PAREJA TERAPÉUTICA?

La psiquiatría y psicología de niños y adolescentes –e incluso la profesión médica– se ha ido convirtiendo en especialidad de mujeres; en casi todos los equipos somos gran mayoría. Por esta razón nuestra experiencia en Grupos conducidos por mujeres es mucho más amplia que la de Grupos conducidos por hombres o por parejas terapéuticas de ambos géneros. Sin embargo, hemos podido observar en Grupos de niños entre 7 y 10 años conducidos por dos terapeutas hombre y mujer un cierto incremento de excitación y fantasías acerca de la pareja, expresadas en frases como «es tu novio», «sois novios», «estáis casados», «tendréis niños» y en forma de alusiones a la relación sexual. Estas fantasías de alguna forma surgen en todos los Grupos y la posibilidad de elaborarlas depende no solo de los terapeutas sino también de las características del Grupo.

La reacción de padres y madres –y por supuesto también la de niños y adolescentes– es diferente ante el terapeuta hombre o mujer y en el Grupo esto se manifiesta en el contenido latente de muchas expresiones. También se expresa en forma abierta y explícita en frases como: «Usted

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dice esto porque es hombre», «Los hombres no saben de estas cosas», «Las mujeres comprenden mejor a los niños», o por el contrario: «Prefiero consultar a un hombre», «Los hijos hacen más caso del padre», «El padre es más capaz para estas cosas», y tantas otras. Por supuesto, el trabajo del Grupo comprende la elaboración de estos aspectos y los terapeutas pueden facilitarla captando y verbalizando las expresiones indirectas y los contenidos latentes. Pero sabemos que las transferencias paternas y maternas no siempre se ajustan al género de la otra persona y en la prác- tica observamos transferencias paternas y maternas con terapeutas de ambos géneros.