Los primeros grupos de hackers
5. Notas 6 Enlaces externos
3.2. Las redes
La mayor diversión o, como lo llama Ender Wiggins, “vicio” de Apòstols era surcar las redes X25. Buscaban ordenadores conectados a ellas, la mayoría con sistemas operativos UNIX[42] y VMS (creado por Digital Equipment Corporation para sus
mini-computadoras VAX[43]), para entrar en las redes nacionales y, desde allí, salir
a las internacionales. Una de sus diversiones era dar la vuelta a la Tierra, dando saltos de un nodo X25 al otro sin pagar por ello, muy al estilo de los viejos
phreakers, que gustaban de dar la vuelta al mundo saltando de centralita en centralita, también gratis.
Los tres manuales de VAX sobre X25, gentileza de EnderWiggins
Cuando entraban en una máquina, si esta tenía buenas conexiones creaban una zona de chat para los amigos. O bien montaban un Packet Assembler and
Dissassembler (PAD)[44], que convertía una sesión de módem en paquetes X25, de forma que se podía saltar de allí a las redes X25, o al revés, llamar gratis por
teléfono desde las redes. Eran ordenadores de empresas, entidades financieras, universidades y gobiernos, los únicos que podían pagar este tipo de
comunicaciones. Tenían un número limitado de conexiones X25 y lo bueno era encontrar una máquina con muchas. También eran muy atrayentes las que aceptaban cobro revertido.
La forma clásica de descubrir ordenadores con acceso a X25 era hacer que el
módem fuese probando números, de forma automatizada. Los hackers creaban sus propios programas para ello, que dejaban funcionando mientras dormían o iban al trabajo. A la vuelta tenían una lista detallada, con incluso el sistema operativo de los ordenadores encontrados. Esta técnica, llamada “escanear”, es una de las más habituales en el hacking. Se usaría más adelante para encontrar números 900 (llamada gratuita) desde los que saltar a Internet[45], ordenadores con
determinado tipo de vulnerabilidad, etc.
La red X25 española, propiedad de Telefónica, era IBERPAC. Había diferentes métodos de acceso a ella, como X28 y X32. El más usual era X28, con un módem y un PC.
X28 era para los humanos. X32 era para los dioses porque estaba reservado para las grandes máquinas. Era una forma barata de tener X25 para equipos de oficinas o cajeros en
poblaciones pequeñas, donde poner X25 era prohibitivo. Llamabas al nodo de entrada por un puerto serie sincrono, especial, y usaba paquetes. Adapté un software para entrar así,
emulando una de esas máquinas, pero no tenía el hardware, que tuve que adaptar también, con unos cables.[46]
Lo usual era llamar a IBERPAC con el módem de casa, hacer Intro y pedía un
usuario y contraseña. La gran hazaña de los hackers de la época fue hacerse con la contraseña de acceso a IBERPAC, usando para ello ingeniería social. De IBERPAC saltaban a las redes europeas, donde practicaban la vida social con otros hackers:
Si querías contactar con gente un poco “underground”, o llamabas directamente a BBS americanas o alemanas, o no tenías otra salida. Pero, a través de una llamada local, tenías acceso a X25. Lo único que necesitabas era un login y un password y, a partir de aquí, podías saltar a los chats franceses de la red Minitel. Primero accedías a través de las universidades y, en los chats, conseguías métodos para acceder a cuentas directas de X25. Aprendías a hacer hacking social, a llamar por la noche a operadores pidiéndoles directamente el login y
password.[47]
Al estar unidas las redes de Europa y Estados Unidos, en una incipiente Internet, no era raro que las sesiones de hacking se alargasen más allá del océano:
Los nodos de entrada de X25 americanos estaban mal configurados y, si entrabas por detrás, tenías un módem para conectar a donde quisieras del mundo. Sólo necesitabas la lista de nodos, que era fácil de conseguir: cuando entrabas en una universidad americana, mirabas quién estaba conectado y te salía una lista con el número identificador de la puerta de entrada a la red que había utilizado. Si conectabas con aquel identificador, cuando el usuario no estaba, algunos operadores lo tenían mal montado y haciendo poca cosa, AT OK, ya tenías el módem allí. Circulaban listas con cuentas que todo el mundo conocía, una de ellas era RMS, la de Richard Stallman, en una máquina del MIT, sin password.[48]
La principal puerta de entrada a las redes de Estados Unidos era el sistema MITRE, de un proveedor del ejército norteamericano. MITRE se hizo famoso a raíz del libro “El huevo del cuco”, de Cliff Stoll, que narra como hackers del Chaos Computer Club[49] lo usaban para robar secretos empresariales de Estados Unidos y venderlos al KGB:
MITRE estaba muy bien comunicado con todas las redes activas entonces. Había un menú de entrada para acceder a un servicio de directorio de teléfonos, que podías abortar apretando una secuencia: CTRL-Y **Interrupt**. Si lo hacías bien, abortabas el menú, salías a una shell y desde allí podías conectar a cualquier sitio. Era conocido por casi todo el mundo y, durante años, todos los hackers entraban por allí.[50]
3.3. Hacking
Apòstols gustaban de entrar en ordenadores ajenos por dos razones básicas: diversión y ansias de conocimiento. Importaba poco que la máquina perteneciese al ejército norteamericano o a un banco, lo que ellos buscaban era poder
manejarla. Así, hackeando los ordenadores y curioseando en ellos, horas y más horas por las noches, aprendieron los sistemas operativos VMS (para los VAX) y UNIX, a programar en C: y otros lenguajes, etc. Cuánto más rara o exclusiva fuese la máquina, más grande era el reto.
Lo que buscábamos era tocar sistemas que no estaban a nuestro alcance. Lo primero que hacías cuando entrabas en uno era teclear HELP, era el comando que más usábamos.[51]
Ender Wiggins tiene una graciosa anécdota respecto a esta particular forma de aprendizaje:
Conseguí trabajo en “Diario 16”, demostrándoles que sabía manejar el sistema operativo de VAX, VMS. Pero cuando llegué el primer día no sabía dónde tenía el interruptor, ya que no había visto un VAX en mi vida, sólo había entrado en ellos.[52]
HP9000 con un sistema operativo HP-UX 6.X. El fichero /etc/password de este Unix contenía la clave cifrada de cada usuario y era fácil saber qué usuarios no tenían, buscando los campos
“clave” en blanco. ACSI Computer Museum
En los años 80, la seguridad informática era una gran desconocida y aquellos hackers podían campar a sus anchas, en algunos sitios más que en otros, como la Universitat de les Illes Balears, donde habían conseguido la contraseña del rector y podían leer su correo electrónico. Una noche, a las 3 de la mañana, se
“aparecieron” al operador de un sistema mediante la utilidad “Phone” de VMS, que como el “Talk” de Unix abre una ventana de chat en la pantalla. Y en ella el
atribulado operador puedo leer: Ave María hermano, los Apóstols están contigo.[53]
Se rieron tanto con la broma que la usaron otras veces, como frase estándar, en otros sistemas, pero no muchos ya que lo mejor era pasar desapercibidos, para que no les descubriesen y poder seguir aprendiendo o experimentando con la máquina.
Si entrábamos en un Unix, teníamos una perfecta imitación del login que nos permitía utilizar cualquier cuenta del sistema con el password “joshua!” (¿podríamos decir que ya era un rootkit? :) En los VAXes, no podíamos sustituir el LOGIN.EXE, así que hacíamos usuarios que pareciesen procesos del sistema (SYS$PROCESS, por ejemplo) pero con privilegios.[54]
Sólo manipulaban del ordenador lo necesario para poder volver a entrar otra
noche y, aparte de esto, no modificaban ni rompían nada. Los daños colaterales de sus acciones los padecían Telefónica, cuando hacían phreaking para llamar gratis, y las empresas y organismos propietarios de las conexiones X25, que pagaban sin saberlo las excursiones de Apòstols por las redes.
Nunca les pillaron pero, si les hubiesen pillado, poco habría pasado: ni el
phreaking ni el hacking eran delito entonces (el hacking no lo sería hasta el año 2010). Cuando pillaban a alguien haciendo phreaking normalmente era porque había usado el par piloto[55] de su edificio para hacer llamadas[56]. Según la leyenda, el primer condenado por esta causa en España fue HorseRide, el líder de
Glaucoma, a quien detuvo la Guardia Civil en 1992. Pero no por llamar gratis, ya que no era delito, sino por robo de fluido eléctrico. Tuvo que pagar una multa. Otro que acabó detenido, aunque no está claro si también condenado, fue Petavax, de Apòstols, pero tampoco por hacking o phreaking sino por un delito contra la propiedad intelectual:
Una noche, en casa de Petavax, estuvimos toda la noche haciendo hacking, entramos en la Universitat Politècnica de Catalunya, nos paseamos por todas partes. No habíamos dormido y, por la mañana, a primera hora, llamaron a la puerta. Eran tres señores, uno venía a
levantar acta y dos eran de la policía judicial. La noche anterior habíamos tenido un pequeño acojone porque se nos había quedado una llamada enganchada y no se soltaba, nos cogió la paranoia, enchufamos 220 a la línea de teléfono para hacerla saltar y saltó. Pero claro. Cuando a las 9 de la mañana alguien llama a la puerta... nos cagamos.
-¿Y?
-Al final, no tenía nada que ver. Se llevaron el ordenador, con todos los logs de la sesión de la noche, todo, los disquetes, y fue porque el compañero había anunciado en una revista que intercambiaba o vendía programas de PC y le había vendido un dBase III a uno de la judicial. El chaval no ha vuelto a ver el PC.[57]