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LITURGIA DE LA PALABRA Primera Lectura: Hechos 2,1-

22 Feria o Memoria Libre: Santa Joaquina de Vedruna, Santa Rita de Casia, Religiosas

LITURGIA DE LA PALABRA Primera Lectura: Hechos 2,1-

En este día de Pentecostés nace públicamente la Iglesia cuando el Espíritu de Dios desciende sobre los discípulos reunidos con María. Llenos del poder de Dios dejan atrás el miedo y se lanzan con alegría y valentía al anuncio del evangelio de Jesucristo. Hoy también, junto con María, el Espíritu de Dios nos lanza a evangelizar, a defender la Vida y hacer renacer la Iglesia en todas partes. Escuchemos.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, según el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban:

- «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa?

Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 103,1ab.24ac.29bc-30.31.34 R/. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra

Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, ¡qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu espíritu, y los creas, y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras; que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor. R/.

Segunda Lectura: 1 Corintios 12, 3b-7. 12-13

En este Año de San José, y este mes dedicado a María, recordamos hoy que es el Espíritu Santo el que nos da fuerza y valentía para confesar a Jesús como Señor, y el que nos capacita con diferentes carismas para contribuir al bien de la familia y la comunidad, y sobre todo a crear la unidad en la diversidad. Escuchemos.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,3b-7.12-13

Hermanos: Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo. Y hay diversidad de servicios, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.

Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. Palabra de Dios.

Secuencia: para ser cantada o rezada

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

Aleluya

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor.

Evangelio: Juan 20, 19-23

El Señor Resucitado nos llena de su Santo Espíritu, para que podamos realizar la misión que nos encomienda, de anunciar su Reino de Vida liberando las personas de los pecados que no dejan vivir, porque impiden amar a Dios y a los hermanos creando una cultura de muerte. Aclamemos al Señor y a su Santo Espíritu cantando con alegría para escuchar su voz.

Lectura del santo evangelio según san Juan 20,19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a Ustedes».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a Ustedes. Como el

Padre me ha enviado, así también los envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos».

Palabra del Señor. Meditación

Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de Pentecostés. Pentecostés es el punto de partida de la Iglesia de Cristo. En Pentecostés se cumple la promesa del Padre, del derramamiento del Espíritu Santo en el corazón de cada creyente. Dice el texto de la primera lectura que se llenó toda la casa en la que se encontraban y que todos quedaron llenos del Espíritu Santo; que actuó de inmediato en los discípulos: “se pusieron a hablar en lenguas extrañas”, “proclamaban las maravillas de Dios”; que la presencia del Espíritu Santo se nota: “una ráfaga de viento impetuoso”, “lenguas de fuego”, que a pesar de que cada uno de los discípulos hablaba en lenguas extrañas, todos los que estaban por ahí entendían el mensaje de las maravillas de Dios.

El Señor nos da constantemente su Espíritu. El Evangelio nos habla de otra efusión de Espíritu Santo, anterior a Pentecostés, por el soplo del Señor Jesucristo sobre los apóstoles el mismo día de la Resurrección. Ese soplo del Espíritu viene acompañado de “la paz”, de un envío, de mostrar que Jesús está vivo, del ministerio del perdón de los pecados.

El Espíritu Santo actúa de diversas maneras en cada creyente, a través de dones y carismas para “el bien común”, para edificación de la comunidad cristiana, como nos dice la segunda lectura. San Pablo termina la segunda lectura con una frase: “Todos hemos recibido un mismo Espíritu”, que es el lema del jubileo de oro de la Renovación Carismática Católica Dominicana, a la que felicitamos en este día.

Los dones y carismas del Espíritu son incontables. La Escritura habla de: sabiduría para hablar, ciencia para enseñar, fe, don de curar, de hacer milagros, de profecía, discernimiento de espíritus, don de lenguas, de interpretarlas, de socorrer a los necesitados, de gobernar o presidir la comunidad, de ministerio o servicio, de enseñar, de predicar el Evangelio, de pastores, de exhortación, de compartir sus bienes, de practicar misericordia, espíritu de sabiduría y de inteligencia, de consejo y de fortaleza, de ciencia y de temor del Señor (ver 1 Corintios 12,8-10; 28-30; Romanos 12, 6-8; Efesios 4, 11; Isaías 11,2).

Pidamos al Espíritu del Señor que se siga derramando sobre la Iglesia, sobre cada comunidad, sobre cada creyente, que nos siga iluminando con su presencia, que se siga manifestando por medio de dones y carismas, que siga edificando su pueblo y obrando nuevas maravillas para que cada día se extienda más el Reino.

Oración de los fieles:

El que preside: Unidos como María y los Apóstoles, en el primer

Pentecostés, invoquemos al Padre, diciéndole: Fortalécenos, Señor, con

• Por la Iglesia de Dios esparcida por todo el mundo, para que llena del Espíritu testimonie ante el mundo la verdad y trabaje en la defensa de la Vida. Oremos.

• Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, y todos los bautizados, para que reciban los dones del Espíritu Santo y con valentía defiendan la instauración del Reino de Dios en medio de su pueblo. Oremos.

• Por nuestros gobernantes, para que sean hombres y mujeres honestos que fortalecidos por el Espíritu Santo hagan de la política un servicio al bien común y a la vida. Oremos.

• Por los más pobres que nosotros, y los afectados por la pandemia, para que descubran el potencial evangelizador y transformador que el Espíritu Santo les ha concedido para el bien de sus familias y de la sociedad. Oremos.

• Por esta Asamblea aquí reunida, para que llenos del Espíritu Santo seamos un solo Cuerpo al servicio del Reino y defensa de la Vida.

Oremos.

El que preside: Dios y Padre Misericordioso, acoge nuestras súplicas que

te presentamos por medio de tu Hijo, Jesús, en unión con el Espíritu Santo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Se Reanuda el Tiempo Ordinario VIII Semana