Al igual que las mariposas monarcas regresan a su hogar en México, nosotros estamos en un viaje de vuelta a nuestro hogar celestial.
que los seguidores de Jesucristo hicie-ron poco después de que Él ascendió al cielo como un Ser resucitado, y las bendiciones que recibieron gracias a sus empeños. También es significativo que hubiera un modelo similar entre los fieles del continente americano en la época en la que el Señor los visitó y ministró. “Unánimes” significa en acuer-do, en unidad y todos juntos.
Algunas de las cosas que los santos fieles hicieron en unidad en ambos lugares fueron: testificar de Jesucristo, estudiar la palabra de Dios y ministrar-se el uno al otro con amor 12.
Los seguidores del Señor eran uno en propósito, en amor y en obras; sabían quiénes eran, sabían lo que tenían que hacer y lo hacían con amor hacia Dios y con amor mutuo. Forma-ban parte de un magnífico caleidosco-pio que avanzaba con unanimidad.
Algunas de las bendiciones que reci-bieron son: fueron llenos del Espíritu Santo, sucedieron milagros entre ellos, la Iglesia creció, no había contenciones entre la gente y el Señor los bendijo en todas sus obras 13.
Podemos suponer que eran tan unidos porque conocieron al Señor de forma personal; habían estado cerca de Él y habían sido testigos de Su misión divina, de los milagros que efectuó y de Su Resurrección. Vieron y tocaron las marcas en Sus manos y pies; sabían con certeza que Él era el prometido Mesías, el Redentor del mundo. Sabían que “Él es la fuente de toda sanidad, paz y progreso eterno” 14.
Aunque no hayamos visto al Salvador con nuestros ojos físicos, podemos saber que Él vive. Al acercar-nos a Él y procurar adquirir un testimo-nio personal de Su misión divina por medio del Espíritu Santo: comprende-remos mejor nuestro propósito; el amor de Dios morará en nuestro corazón15;
tendremos la determinación de ser uno en el caleidoscopio de nuestra familia, nuestro barrio y nuestra comunidad; y nos ministraremos “de maneras nuevas y mejores” 16.
Cuando los hijos de Dios trabajan juntos guiados por el Espíritu para tender una mano a los demás, ocurren milagros.
Escuchamos de muchos casos de amor al prójimo que se manifiesta al haber catástrofes. Por ejemplo: en Houston hubo una enorme inundación el año pasado y muchos se olvidaron de sus necesidades y salieron al rescate. Un presidente de cuórum de élderes pidió ayuda a la comunidad y rápidamente se formó una flota de 77 botes. Los resca-tistas fueron a los vecindarios afectados y llevaron a familias enteras a una de nuestras capillas, donde recibieron refu-gio y ayuda. Miembros y no miembros trabajaron juntos con un propósito.
En Santiago, Chile, una presidenta de Sociedad de Socorro sintió el deseo de ayudar a inmigrantes de Haití en su comunidad. Tras deliberar en consejo con sus líderes del sacerdocio, a ella y a otros líderes se les ocurrió la idea de ofrecerles clases de español a los inmigrantes para ayudarles a integrarse en su nuevo hogar. Cada sábado por la mañana, se reúnen misioneros con sus dispuestos alumnos. La unidad que se siente en ese edificio es un
ejemplo inspirador de personas de distintas procedencias dando servicio en unanimidad.
En México, cientos de miembros viajaron varias horas para ayudar a las víctimas de dos fuertes terremotos. Llegaron con herramientas, maquinaria y amor al prójimo. Cuando los volun-tarios se reunieron en una de nuestras capillas para recibir instrucciones, el alcalde de la ciudad de Ixhuatán rom-pió en llanto al ver semejante expre-sión del “amor puro de Cristo” 17.
El Señor ahora nos da la oportuni-dad de deliberar en consejo en nues-tros cuórums del sacerdocio y en la Sociedad de Socorro, para que partici-pemos más activamente en el caleidos-copio de nuestro barrio o rama, en el cual todos encajamos y donde se nos necesita a todos.
Cada una de nuestras sendas es distinta; no obstante, las recorremos juntos. Nuestra senda no tiene que ver con lo que hayamos hecho ni dónde hayamos estado, sino con el rumbo que llevamos y lo que estamos llegan-do a ser, en unidad. Al deliberar en consejo con la guía del Espíritu Santo, podemos ver dónde estamos y dónde debemos estar. El Espíritu Santo nos da una visión que los ojos naturales no pueden ver, porque “la revelación está esparcida entre nosotros” 18 y al juntar esa revelación podemos ver más.
Al trabajar unidos, nuestro propósito debe ser procurar y hacer la voluntad del Padre; nuestro incentivo debe ser el amor que sentimos por Dios y por el prójimo19; y nuestro mayor deseo debe ser “[trabajar] diligentemente” 20, a fin de preparar el camino para el regreso glo-rioso del Salvador. Solamente podre-mos hacerlo si sopodre-mos “unánimes”.
Al igual que la mariposa monarca, sigamos juntos en propósito, cada uno con sus atributos y aportaciones, para que este mundo sea más hermoso y fructífero, un pequeño paso a la vez, y en armonía con los mandamientos de Dios.
El Señor Jesucristo nos ha prome-tido que cuando nos congregamos en Su nombre, Él está en medio de nosotros 21. Testifico que Él vive y que resucitó en una bella mañana de prima-vera como hoy. Él es el Monarca de monarcas, el “Rey de reyes y Señor de señores” 22.
Que seamos uno en el Padre y en Su Hijo Unigénito al ser guiados por el Espíritu Santo, es mi humilde oración, en el nombre de Jesucristo. Amén. ◼
NOTAS
1. Véase Abraham 3:26; 4:7, 9–12, 15, 18, 21, 24–25.
2. Un hecho interesante sobre las mariposas monarcas es que toma hasta tres generaciones para hacer el viaje hacia al norte rumbo a Canadá. Sin embargo, una
sola “supergeneración” hace todo el viaje al sur hasta México, pasa el invierno allá y avanza la primera parte del viaje de vuelta al norte. (Véase “Flight of the Butterflies” [video, 2012]; “‘Flight’: A Few Million Little Creatures That Could,” WBUR News, Sept. 28, 2012, wbur.org.)
3. Véase “Why Do Monarchs Form Overnight Roosts during Fall Migration?” learner.org/ jnorth/tm/monarch/sl/17/text.html. 4. Véase “What Is a Group of Butterflies
Called?” amazingbutterflies.com/ frequentlyaskedquestions.htm; véase también “caleidoscopio”, rae.es
Caleidoscopio viene del griego kalos
(“bello”) y eidos (“imagen”). 5. Véase “La Familia: Una Proclamación
para el Mundo”, Liahona, mayo de 2017, pág. 145.
6. Doctrina y Convenios 88:19; véase también Doctrina y Convenios 88:25.
7. Véase Mosíah 18:21. 8. 3 Nefi 10:4.
9. Doctrina y Convenios 38:27. 10. Mosíah 15:7.
11. Hechos 1:14; cursiva agregada. 12. Algunas de las cosas que los santos
hicieron en Jerusalén: eligieron a un nuevo apóstol y a siete varones de buen testimonio y los apoyaron (véase Hechos 1:26; 6:3–5); se reunieron en el día de Pentecostés (véase Hechos 2:1); testificaron de Jesucristo (véase Hechos 2:22–36; 3:13–26; 4:10, 33; 5:42); llamaban a las personas al arrepentimiento y las bautizaban (véase Hechos 2:38–41); perseveraban unánimes y partían el pan (véase Hechos 2:42); estaban juntos y tenían en común todas las cosas (véase Hechos 2:44–46; 4:34–35); asistían al templo (véase Hechos 2:46); comían juntos con alegría y sencillez de corazón (véase Hechos 2:46); alababan a Dios y tenían favor con todo el pueblo (véase Hechos 2:47); eran obedientes a la fe (véase Hechos 6:7); persistían en la oración y en el ministerio de la palabra (véase Hechos 6:4). Algunas de las cosas que los santos hicieron en el continente americano: predicaban el evangelio de Cristo (véase 3 Nefi 28:23); establecieron una iglesia de Cristo (véase 4 Nefi 1:1); bautizaban (véase 4 Nefi 1:1); obraban rectamente unos con otros (véase 4 Nefi 1:2); tenían en común todas las cosas (véase 4 Nefi 1:3); reconstruyeron ciudades (véase 4 Nefi 1:7–9); se daban en matrimonio (véase 4 Nefi 1:11); se guiaban por los mandamientos que habían recibido del Señor (véase 4 Nefi 1:12); perseveraban en ayuno y oración (véase 4 Nefi 1:12); se reunían a menudo para orar y escuchar la
palabra del Señor (véase 4 Nefi 1:12). 13. Algunas de las bendiciones que recibieron
los santos de Jerusalén: fueron llenos del Espíritu Santo (véase Hechos 2:4; 4:31); recibieron el don de lenguas y profecía y hablaban de las maravillas de Dios (véase Hechos 2:4–18); muchas maravillas y señales fueron hechas por los Apóstoles (véase Hechos 2:43); ocurrieron milagros (véase Hechos 3:1–10; 5:18–19; 6:8, 15); más personas se unieron a la Iglesia (véase Hechos 2:47; 5:14). Algunas de las bendiciones que recibieron los santos del continente americano fueron: la gente se convirtió al Señor (véase 3 Nefi 28:23; 4 Nefi 1:2); una generación fue bendecida (véase 3 Nefi 28:23); no había contenciones ni disputas entre ellos (véase 4 Nefi 1:2, 13, 15, 18); no había ricos ni pobres (véase 4 Nefi 1:3); fueron hechos libres y participantes del don celestial (véase 4 Nefi 1:3); hubo paz en la tierra (véase 4 Nefi 1:4); ocurrieron grandes milagros (véase 4 Nefi 1:5, 13); el Señor los prosperó en gran manera (véase 4 Nefi 1:7, 18); se hicieron fuertes, se multiplicaron con rapidez y llegaron a ser hermosos y deleitables en extremo (véase 4 Nefi 1:10); fueron bendecidos de acuerdo con la multitud de las promesas que el Señor les había hecho (véase 4 Nefi 1:11); no había contenciones en la tierra, a causa del amor de Dios que moraba en el corazón del pueblo (véase 4 Nefi 1:15); no había envidias, ni contiendas, ni tumultos, ni fornicaciones, ni mentiras, ni asesinatos, ni lascivias de ninguna especie; y ciertamente no podía haber un pueblo más dichoso entre todos los que habían sido creados por la mano de Dios (véase 4 Nefi 1:16); no había ladrones, ni asesinos, ni lamanitas, ni ninguna especie de - itas, sino que eran uno, hijos de Cristo y herederos del reino de Dios (véase 4 Nefi 1:17); el Señor los bendijo en todas sus obras (véase 4 Nefi 1:18).
14. Jean B. Bingham, “Para que tu gozo sea , completo”, Liahona, noviembre de 2017, pág. 85.
15. Véase 4 Nefi 1:15.
16. Jeffrey R. Holland, “Emisarios a la Iglesia”,
Liahona, noviembre de 2016, pág. 62.
17. Moroni 7:47.
18. Adam C. Olson, “Capacitación sobre los Manuales de Instrucciones , Los paneles de las organizaciones auxiliares usan la nueva biblioteca de capacitación”, Liahona, abril de 2011, pág. 76.
19. Véase Mateo 22:37–40. 20. Jacob 5:61.
21. Véase Mateo 18:20. 22. 1 Timoteo 6:15.
Celestial y por el Salvador aumentaba al darse cuenta de que es un plan de amor. El evangelio de Jesucristo se cen-tra en el amor del Padre y del Salvador por nosotros, y en nuestro amor por Ellos y en el de los unos por los otros.
El élder Jeffrey R. Holland dijo: “… el primer gran mandamiento de toda la eternidad es amar a Dios con todo
nues-tro corazón, alma, mente y fuerza. Ese
es el primer gran mandamiento; pero la primera gran verdad de toda la eterni-dad es que Dios nos ama con todo Su corazón, alma, mente y fuerza; ese amor es la piedra fundamental de la eternidad y debe ser la piedra fundamental de nuestra vida diaria” 1.
Al ser la piedra fundamental de nuestra vida diaria, el amor puro es un requisito para todo verdadero discípulo de Jesucristo.
El profeta Mormón enseñó: “Por consiguiente, amados hermanos míos, pedid al Padre con toda la energía de vuestros corazones, que seáis llenos de este amor que él ha otorgado a todos los que son discípulos verdaderos de su Hijo Jesucristo” 2.
Ciertamente, el amor es la verdadera señal de todo verdadero discípulo de Jesucristo.
Supongo que ahí terminó la conversación.
Le dije a mi esposa: “Es hora de que le enseñemos algunos detalles más del Plan de Salvación y de quién está realmente al mando”.
Al enseñar a nuestros hijos el Plan de Salvación, su amor por el Padre Por el élder Massimo De Feo
De los Setenta
A
mamos y extrañamos alpre-sidente Thomas S. Monson, y amamos y sostenemos al presi-dente Russell M. Nelson. El presipresi-dente Nelson ocupa un lugar especial en mi corazón.
Cuando era un padre joven, nuestro hijo pequeño, que tenía cinco años, llegó un día de la escuela y preguntó a su mamá: “¿Qué clase de trabajo hace papá?”. Luego explicó que sus nuevos compañeros de clase comenzaron a hablar sobre los trabajos de sus padres. Uno dijo que su padre era el jefe de la policía municipal, mientras que otro declaró con orgullo que su padre era jefe de una gran empresa.
Cuando le preguntaron sobre su padre, mi hijo simplemente dijo: “Mi papá trabaja en una oficina con una computadora”. Entonces, al ver que su respuesta no impresionó a sus nuevos amiguitos, añadió: “Y, por cierto, mi padre es el jefe del universo”.