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Los iniciadores de la medicina psicosomática

In document Psico Gestalt III (página 163-165)

Introducción a las técnicas de la terapia gestáltica

LA ENFERMEDAD PSICOSOMÁTICA

1. Los iniciadores de la medicina psicosomática

Fueron los hechiceros los primeros en tratar de curar las enfermedades que aquejaban a sus pacientes influyendo en el mundo psíquico y emocional de sus clientes. Para ello se valían de conjuros, ceremonias, ritos y demás acciones conducentes a influir en lo físico a través de lo psíquico. Y, hasta tal punto adquiere relevancia y primacía lo emocional sobre lo somático, que la tarea del médico en estas sociedades tiene escaso e incluso nulo valor, debido a que el autóctono de estas comunidades carece de la fe y el poder que ha otorgado al hechicero o brujo.

A medida que la medicina fue avanzando, se fue perdiendo esta primigenia visión del individuo, pasando a dicotomizar al ser humano en soma y psique. Esta misma dicotomía aparece y se prolonga en muchas técnicas psicológicas, al separar lo verbal por un lado y lo corporal por otro.

Esta división, hay que aceptar que, en parte, proviene de la misma dicotomía con que se expresa la persona, donde incluso el lenguaje verbal no siempre corresponde al lenguaje corporal. El individuo no puede comprender, y por tanto aceptar, que sus padecimientos puedan tener un origen o una marcada influencia de lo psíquico.

No puede unas veces y no quiere otras admitir que sus conflictos y problemas emocionales estén originando o colaborando en la aparición de trastornos físicos.

2. ¿Qué es la enfermedad psicosomática?

La enfermedad psicosomática representa la prueba más evidente de la imbricación, interrelación y la forma totalitaria y global que tienen de funcionar lo psíquico, lo somático y lo ambiental, entendido esto último como sociocultural. Lo ambiental, en esta totalidad, queda evidenciado por el estudio comparativo de sociedades más o menos próximas. En este

sentido, hay sociedades donde predominan un tipo de enfermedad psicosomática y no otra. En las comunidades germánicas prevalecen características obsesivas, de limpieza, meticulosidad, etc., con los correspondientes trastornos a nivel somático, tales como el estreñimiento. En cambio en las latinas, con características de personalidad más bisterides y extrovertidas, tienden a somatizar con parexias, dolores localizados en diversas zonas del cuerpo, etc.; muchas artrosis y artritis son de esta índole. Aunque hay que llamar la atención sobre las somatizaciones histéricas que están más próximas al síntoma histérico que las propiamente llamadas enfermedades psicosomáticas. Tanto en la enfermedad psicosomática como en el síntoma histérico la angustia está presente, sin embargo, el significado y origen de la misma es diferente en ambos casos. En la histeria el síntoma expresa un conflicto edípico cuya finalidad es evitar hacer consciente dicho conflicto, a la vez que se obtiene un beneficio, que es evitar la angustia que tal deseo culpabilizador provoca. En tanto que la enfermedad psicosomática tiene su origen en etapas anteriores, incluso en la etapa preverbal cuando el bebé no podía expresar con palabras su disgusto y malestar por situaciones carenciales u opresivas, encontrando como única forma de expresión el cuerpo, mediante vómitos, diarreas, ataques convulsivos, falta de apetito y otras formas de expresión a nivel físico.

En la histeria el síntoma puede variar dentro del mismo sujeto. El enfermo psicosomático tiene una forma específica de enfermarse.

La enfermedad psicosomática tiene unas implicaciones y características mucho más graves, a tal punto, que puede llegar a provocar la muerte. En tanto que el síntoma histérico, por más que pueda privar al paciente de determinadas actividades y de llevar una vida escasamente aceptable de salud física, difícilmente pueden atentar contra su vida, como sucede en la verdadera enfermedad psicosomática: anorexia, colitis ulcerosa, etcétera.

Lo psíquico (personalidad, caracterología) es importante en la medida que determina, junto con lo somático (predisposición de determinados órganos como consecuencia de una mayor debilidad o menor resistencia), la elección de un tipo u otro de enfermedad psicosomática.

Lo psíquico encuadra las características de personalidad y de conducta predominantes de las personas y, en este sentido, representan el lenguaje específico que cada individuo posee para relacionarse consigo mismo y con el medio ambiente (grupos, personas, objetos, etcétera). Este lenguaje individual y personal determina también la forma típica y preferente de enfermarse, así como la vivencia que cada persona tiene acerca de la enfermedad.

Si observamos el caso del hipocondríaco, veremos la forma tan peculiar de relacionarse con la o las enfermedades que lo aquejan. Esta se convierte en el único medio de que es capaz de servirse para comunicarse. Y esta relación adquiere unas peculiaridades específicas, en cuanto que la introyección y el narcisismo se convierten en los modos fundamentales de relacionarse consigo mismo y con el entorno, así como su forma de vida. Esta configuración se concreta en una tríada (paciente-enfermedad- médico), haciéndose en gran medida inaccesible a los demás. Ningún remedio es válido. Siempre estarán las quejas, los monólogos interminables acerca de sus males, sus dolores, padecimientos... Cualquier acercamiento al hipocondríaco, que rió sea a través de la enfermedad, será ignorado, no obtendrá ninguna resonancia porque los sistemas de comunicación no estarán en su misma onda. Todo está en función de sus dolencias, los demás temas carecerán de interés. Toda su conversación girará en torno a sus padecimientos. El médico y el terapeuta serán admitidos para formar esta tríada en tanto en cuanto se les escuche y no se trate de sacarlo de su relación con esos objetos internos, que el hipocondríaco acaricia y mima cuidadosamente. Objetos introyectados y apropiados, de los cuales no se puede desprender porque su vida carecería de sentido, sería un inmenso vacío que lo sumiría en la desesperación, romperíamos la simbiosis y con ello el sentimiento de seguridad que la enfermedad le proporciona.

Para hablar de enfermedad psicosomática es preciso hablar del esquema corporal, de su formación y desarrollo.

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