CAPITULO VI. MARCO TEÓRICO
6.1. Los servicios ambientales y servicios ecosistémicos
6.1.1. Servicios ecosistémicos
El concepto de ecosistema explica la interacción entre los seres vivos y el ambiente abiótico que le rodea, en tanto que servicios, son las funciones que los ecosistemas desempeñan para sus propios ciclos y permiten a los seres humanos vivir en la tierra, son beneficios intangibles que la naturaleza proporciona al hombre para el desarrollo de sus actividades económicas y su sustento (Alberto, 2009).
Cada proceso de la naturaleza suministra una función o servicio para el equilibrio de la misma, al tiempo que permite cubrir necesidades para la vida humana, aporta elementos para satisfacer sus requerimientos fisiológicos y de subsistencia. La biosfera se mantiene a través de las interacciones complejas entre los organismos vivos; funciones que desempeña para las actividades humanas son; proporcionar recursos, asimilar residuos y brindar servicios medio ambientales (Idem).
Los seres humanos recibimos beneficios indirectos relacionan con el funcionamiento de procesos del ecosistema, como el proceso de fotosíntesis y la formación y almacenamiento de materia orgánica; el ciclo de nutrientes; la creación y asimilación del suelo y la neutralización de desechos tóxicos13.
6.1.2. Servicios ambientales
Los servicios ambientales son las condiciones y procesos a través de los cuales los ecosistemas y las especies que los componen sostienen y proporcionan beneficios para la vida humana; mantienen la biodiversidad y la producción de los bienes; productos del mar, combustibles orgánicos, fibras naturales, productos farmacéuticos e industriales, además de los servicios culturales, intangibles como la inspiración cultural, recreación, sentido de pertenencia o aquellos relacionados con la tradición cultural y/o espiritual (Alberto, 2009).
Los servicios ambientales son las funciones que desempeña la biosfera para sustentar las actividades económicas y las necesidades vitales de los seres humanos, son el conjunto de
condiciones y procesos naturales que ofrecen los ecosistemas, incluidos especies y genes que la sociedad puede utilizar.
Los Servicios Ambientales del Bosque (SAB) son los beneficios que la gente recibe de los diferentes ecosistemas forestales, ya sea de manera natural o por medio de su manejo sustentable, ya sea a nivel local, regional o global. Los servicios ambientales influyen directamente en el mantenimiento de la vida, generando beneficios y bienestar para las personas y las comunidades14.
Se dice que los SA son beneficios intangibles (aquellos que sabemos existen, pero cuya cuantificación y valoración resultan complicadas) ya que, a diferencia de los bienes o productos ambientales, como es el caso de la madera, los frutos y las plantas medicinales de los cuales nos beneficiamos directamente, los servicios ambientales no se “utilizan” o “aprovechan” de manera directa, sin embargo otorgan beneficios, como tener un buen clima, aire limpio, o simplemente un paisaje bello12.
6.1.3. Clasificación de los servicios ambientales
Algunos de los servicios ambientales que prestan los bosques y selvas son la conservación de la biodiversidad, el mantenimiento de los acervos de recursos genéticos, la captura de carbono atmosférico para evitar el cambio climático, la atracción de turismo por paisaje y el ecoturismo, y la protección de cuencas hidrográficas, reducción de desastres hídricos, la recarga de acuíferos, entre otros.
La evaluación del Milenio distingue cuatro grandes categorías de servicios ambientales:
a) Servicios de Provisión: Como la producción de alimentos, madera, productos medicinales e hidrológicos.
b) Servicios de Regulación: Captura de carbono, equilibrio del clima, control de la erosión de los suelos, de plagas y de desastres naturales (como los huracanes), conservación de la biodiversidad, provisión y limpieza del agua y banco genético.
c) Servicios Culturales: Como el paisaje estético y el valor espiritual o religioso de algunas especies de plantas y animales y como espacios de recreación.
d) Servicios de soporte o esenciales: como el ciclo de los nutrientes que garantiza las condiciones para permitir la existencia de formas de vida complejas en la Tierra (Montes y Sala, 2007).
6.1.4. Importancia
La subsistencia y el desarrollo de toda sociedad dependen del aprovechamiento sustentable de sus recursos naturales. Sin embargo, el ser humano en su carrera por conquistar y poseer ha provocado la extinción de muchas especies animales y vegetales y ha deteriorado su entorno natural; en muchos casos, de manera irreversible.
Por ello, cada vez es mayor la importancia de fomentar la conciencia sobre la relación que existe entre los recursos naturales, la salud planetaria y la especie humana. Hoy, a la naturaleza y su conservación se les considera pilares del desarrollo sustentable y revisten importancia vital para ciudadanos, pueblos y gobiernos.
Por esta razón, es imprescindible una valoración justa de los ecosistemas y los servicios ambientales que éstos prestan. Esta valoración puede permitir que las mujeres y los hombres que habitan las comunidades indígenas y rurales mejoren su calidad de vida y conserven su riqueza natural, y que las poblaciones urbanas comprendan que tanto su calidad de vida como sus actividades económicas están relacionadas con el estado que guardan los recursos naturales15.
La conservación cuesta (tiene un valor) y si la sociedad desea que los ecosistemas se conserven, ella tiene que pagar por ello.
Según la FAO, el valor total de los beneficios ambientales que brindan los bosques y selvas de México asciende a 136 mil 770 millones de pesos. El principal provecho proviene de la captación de dos tercios del agua que se consumen en el país, así como de los servicios que generan los trece millones de mexicanos que viven en bosques y selvas16.
Por ello, es un acto de justicia que los usuarios (beneficiarios) de estos servicios ambientales contribuyan a revertir los procesos de deterioro que los propios seres humanos hemos provocado.
15 http://www.conafor.gob.mx/portal/index.php/temas-forestales/servicios-ambientales
16 http://www.atl.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=2932:uam-mexico-enfrenta-graves-
6.1.5. Origen
De acuerdo a la publicación “Pago por servicios ambientales y desarrollo económico: Perspectivas y retos” de la Revista española de estudios agrosociales y pesqueros (2011), a finales de 1980 y principios de 1990, los llamados Proyectos o Programas Integrados de Conservación y Desarrollo (PICD) y el manejo forestal sostenible se convirtieron en los instrumentos principales para tratar de conservar simultáneamente la naturaleza y mejorar los ingresos de los hogares que dependían de forma significativa del capital natural para su bienestar, sobre todo en los países entonces llamados “del Sur”.
Estos proyectos se vieron estratégicamente necesarios para substituir a los entonces instrumentos vigentes de conservación, primordialmente dirigidos a establecer y gestionar áreas de protección natural y que solían chocar frontalmente con los intereses y los modos de vida tradicionales locales, generando a su vez conflictos socio-ecológicos de difícil solución. Los PICD pretendían encontrar una solución amigable al perenne conflicto entre desarrollo y conservación, que era particularmente agudo en los países en desarrollo por su situación histórica y ambiental (i.e. un elevado grado de crecimiento económico desigual y pobreza que generaban una altísima presión sobre los recursos naturales y los ecosistemas, por otro lado altamente diversos).
Tras múltiples experiencias –a principios de siglo había más de 300 programas de PSA a nivel mundial– con el apoyo de donantes internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Global para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) y multitud de ONGs, los PICD han recibido fuertes críticas debido a su relativamente baja efectividad en integrar conservación y desarrollo rural.
Esto se debe a que los incentivos económicos provenientes de estos programas no han sido lo suficientemente importantes para lograr alterar el comportamiento de las comunidades rurales hacia usos más sostenible de los recursos naturales y sobre todo debido a que los programas no han sido lo suficientemente flexibles para adecuarse a la idiosincrasia cultural y económica de las comunidades en las que se han implantado.
Por tal razón, muchos PICD están evolucionando hacia esquemas de PSA como instrumentos más directos y costo-efectivos. Esencialmente, los PSA tienen como objeto «comerciar» con servicios ambientales en el sentido más amplio del término. Dado que los hábitats naturales, la
biodiversidad y los servicios ambientales son cada vez más escasos desde un prisma económico, éstos se vuelven sujetos potenciales
Tal percepción de escasez genera una oportunidad para tender puentes entre aquellos actores que demandan servicios ambientales derivados del capital natural y aquellos propietarios de la tierra que por su modo de vida generen riesgos importantes de degradación de tales servicios ambientales socialmente valiosos. La naturaleza de esta forma pasa a tener un valor de cambio convirtiéndose en mercancía y vinculando directamente mediante el mercado a los proveedores y usuarios del servicio ambiental, frecuentemente mediante agentes intermediarios, tales como agencias gubernamentales u ONGs.
Sin embargo, se debe tener claro que no toda clase de bienes y servicios tiene un mercado. Para aquellos servicios ambientales donde no haya un mercado actual, y sea de interés conservarlos, el gobierno tendría que hacerse cargo de la mantención de los ecosistemas a través de subsidios o subvenciones.