El caso del capitán Cortés de Puebla será uno de los más desta- cados.23 Natural de Granada y fallecido en Nueva España hizo su
testamento en México el 7 de diciembre de 1654, en él estableció una cláusula mediante la cual ordenó que se entregase al mercader Cristóbal Jiménez la cantidad de 300 pesos de oro común en reales de sus bienes para que con ellos encargara la realización de una lámpara de plata. Ésta debía ser enviada posteriormente a su ciudad natal y donada al conven- to de Nuestra Señora de Gracia de la Orden de Trinitarios Descalzos para colocarla en la iglesia frente a la imagen titular localizada en el altar mayor.24
Este convento se había comenzado a construir en los años veinte del siglo xvii siguiendo el diseño y la supervisión de fray Sebastián de San José, hermano de la orden, y se concluyó en 1635 con la traslación de la imagen de la Virgen y la colocación en su altar,25 por lo que llevaba
muy poco tiempo construido y así lo pudo conocer Cortés antes de su partida hacia América. Por las fechas referidas, probablemente a mediados de siglo el convento precisara de dinero o bienes materiales con los que atender al adorno y ornato interior del templo y el capitán asentado en el territorio novohispano será uno de los donantes.
23. Quiles García, Fernando. Sevilla y América en el Barroco Comercio, ciudad y arte Sevilla, Bosque de Palabras, p. 93.
24. AGI: Contratación, 438. N.º 1, R, 1, folios 7r y 7v. Bienes de difuntos: Luis Cortés
25. Gómez-Moreno Calera, José Manuel: La arquitectura religiosa…, op cit , pp. 220-221.
Fig. 4. Detalle del emplazamiento de San Pedro y San Pablo, San Juan de los Reyes
El mercader, que debía hacerse cargo también del cobro de sus bie- nes y de ejecutar el resto de sus voluntades, inmediatamente después del fallecimiento de Cortés encargará la ejecución de la pieza de orfe- brería reseñada que recaerá en Jerónimo de Abecia, maestro platero residente en Nueva España. Una vez ejecutado el encargo y antes de remitirlo a la península, Cristóbal Jiménez solicita a las autoridades que se interrogara tanto al obrador como a otros plateros asentados en la ciudad para garantizar que la lámpara cumpliera con las indicaciones dadas por Luis Cortés y que el importe pagado por ella fuera el correcto, todo ello a pesar de que el escribano de provincia Diego de los Ríos ya había certificado que la lámpara estaba quintada correctamente.26 Así,
en México entre los días 1 y 2 de junio de 1655 se tomará testimonio no solo a Jerónimo de Abecia, sino también a Manuel de la Mata y a Francisco Rodríguez, todos ellos maestros plateros de majonería, de 40, 35 y 34 años respectivamente.27
La declaración más relevante será la realizada por Abecia puesto que en las otras dos los datos que se extraen son exactamente los mismos y solo sirven para dar validez al testimonio del obrador, así pues solo nos centraremos en este del que se desprende lo siguiente:
Gerónimo de Avezia, maestro de platero de majonería […], dixo que //4v
como tal maestro del dicho arte de platero a echo y labrado la lámpara de plata que refiere de lo pedimento, la qual pesa veinte y tres marcos bien pesados, que a su ley valen çiento y ochenta y tres pesos,28 y de
echura de cada marco le pagó a este dicho declarante el dicho Christóval Ximénez a quatro pesos y 6 reales que a lo que corre en la platería desta çiudad, de forma que dicha lámpara así de plata como de echura y a ley costó tresientos y tres pesos y quatro tomines. Y esté fecha con toda perfeçión y según el arte.
El cajón intitulado «A Nuestra Señora de Graçia de Trinitarios Descalzos de la çiudad de Granada» en el que se envió esta lámpara, llegó a Sevilla en el galeón nombrado de la Purificación de Nuestra
Señora y San Antonio, procedente de Veracruz, que arribó en puerto
26. AGI: Contratación, 438. N.º 1, R, 1, folios 3r. Bienes de difuntos: Luis Cortés 27. AGI: Contratación, 438. N.º 1, R, 1, folios 3v-5r. Bienes de difuntos: Luis Cortés
28. En las declaraciones de Manuel de la Mata y de Francisco Rodríguez fijan este valor en 187 pesos, no obstante, este hecho no afecta a la tasación final de la pieza que se sigue fijado en 303 pesos y 4 tomines.
sevillano en octubre de 1655. En un principio debía entregarse a Luis de la Cerda Valdera, vecino de Granada y nombrado consignatario para este efecto; no obstante, por petición expresa de este se convino que en su lugar la recibiera el padre fray Miguel de la Virgen, redentor de cautivos y religioso de la misma ciudad, en virtud de un poder otorgado por el padre provincial, definidor y ministros del convento beneficiario. Este religioso el 3 de abril del año siguiente solicitará a las autoridades competentes de la Casa de Contratación de Indias la exención del pago de las costas y fletes precisamente por tratarse de una limosna, exención que consigue poco tiempo después.29
29. AGI: Contratación, 438. N.º 1, R, 1, folios 1r. Bienes de difuntos: Luis Cortés
Antes de proceder a la entrega de la pieza se procedió a una última verificación en la sala del tesoro, certificando el contraste el peso de 23 marcos y 6 onzas en el que se incluía un perno de hierro en el que venía armada. La entrega final se produce el 13 de mayo de 1656, tras lo cual fue conducida a su destino. De su trayectoria posterior nada sabemos y como otras muchas piezas de su rico patrimonio histórico-artístico a día de hoy están en paradero desconocido o no se conservan fruto de su propio devenir histórico.30
2.7. El granadino José de Montalvo y Palma, devoto de la Virgen