1.3 P ERSONAJES INTELECTUALES Y FRACASADOS : CORAJE INTELECTUAL Y
1.3.2 M ARCELO M AGG
Comprender la realidad es cosa reservada exclusivamente al pensador histórico-político.
Robert Musil. El hombre sin atributos
Marcelo Maggi es “un historiador proustiano, la contradicción que supone un historiador
proustiano”. La importancia de su nombre radica en “la relación entre el recuerdo proustiano y la reconstrucción del pasado por un novelista […] y su equivalente realizado por un historiador” (Fornet, Conversación con Ricargo Piglia 36).
Emilio Renzi se refiere una sola vez en la novela a su tío como “my uncle Marcel” (Piglia, Respiración artificial 36), al reaparecer de forma epistolar en su vida, desde la distancia, convirtiéndose en el único y verdadero triunfo estético de Renzi. Maggi reaparece para iniciar la educación política e histórica de su sobrino, pues únicamente a través de la historia y la política es posible entender y darle sentido a la pesadilla del presente.
Maggi es un ex abogado, radical8 y comunista que se dedica a enseñar historia argentina a jóvenes incrédulos e hijos de comerciantes de una pequeña ciudad llamada Concordia. Se sabe que en algún momento de su vida, Maggi empieza a interesarse en el filósofo que pasó años trabajando en una sala de la biblioteca del Museo Británico: Carlos Marx, quien por más de 30 años, escribió las notas y bosquejos que luego se convertirían en el primer volumen de El Capital, publicado en 1867 tras la insistencia de su amigo Federico Engels, autor de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; libro que según Renzi, su papá guardaba en un cajón, junto con los recortes de periódico acerca del encarcelamiento de Maggi:
Me acuerdo de los recortes de diarios donde se hablaba del caso [de Maggi], escondidos en un cajón más o menos secreto del ropero, el mismo en el que mi padre
guardaba […] el libro de Engels sobre El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, junto con cartas, papeles y documentos diversos, entre ellos mi propia partida de nacimiento. (Piglia, Respiración artificial 12).
Maggi representa al historiador materialista que piensa que la única manera de ser lúcido es pensar desde la historia, pues la historia es el lugar donde consigue aliviarse de la pesadilla de la que trata de despertar. Con la inversión de la frase de Stephen Dedalus, el personaje de James Joyce -“la historia es una pesadilla de la que trato de despertar”9-, Maggi aclara
que la pesadilla no es la historia, sino el presente de la dictadura militar. Por eso mismo,
enseña a sus alumnos lo que él denomina “la mirada histórica” (Piglia, Respiración artificial 17), porque únicamente a través de la historia es posible interpretar el devenir de la sociedad argentina, es decir, esos acontecimientos que llevaron a vivir la pesadilla del presente.
Sin embargo, la mirada histórica también tiene la ventaja, como dice Kathleen Newman
“de hacer que los horrores de la realidad actual no sean tan abrumadores, porque prevé un
futuro mejor y más justo” (Newman 182). Por eso, en situaciones en que parece que nada
cambia, que la pesadilla del presente se torna eterna, la historia para Maggi “prueba que
hubo otras situaciones iguales, clausuradas, en las que se terminó por encontrar una salida. Los rastros del futuro están en el pasado, el fluir manso del agua de la historia gasta las
piedras más firmes” (Piglia, Crítica y Ficción 91).
Maggi también representa al hombre moral, al cual no le interesa el éxito individual ni el dinero, pues siempre actúa desde las virtudes y la educación sentimental que le exige cuestionar, juzgar y hacer lo correcto en el momento correcto y de forma correcta, sin necesidad de aplicar las normas (Mejía Quintana 107). Por eso mismo, es el hombre que lucha por la justicia y la verdad, sabiendo que el más alto de los bienes no es la vida misma, sino la preservación de la propia dignidad.
9 El personaje de la obra Ulyces de James Joyce dice: “History, Stephen said, is a nightmare from which I am
En medio de la pesadilla del presente la vida pública y privada de Maggi, como representante de los historiadores materialistas de sociedad civil argentina, es alterada por la persecución, que posiblemente llevan a su desaparición y muerte. Maggi, el hombre que lucha por la justicia y la verdad le pide a su sobrino Renzi, máxima discreción respecto a su situación actual pues en medio de la dictadura es claro que no tiene vida privada:
Debo pedirte, por otro lado, la máxima discreción respecto a mi situación actual.
Discreción máxima. Tengo mis sospechas: en eso soy como todo el mundo. De todos modos, ya te digo, actualmente no tengo vida privada. (Piglia, Respiración artificial 16).
Maggi, el profesor marxista que enseña a jóvenes incrédulos sobre historia argentina, sabe que no tiene vida privada, por tanto sabe que está en peligro, que los militares posiblemente le harán una emboscada para capturarlo y asesinarlo. Hacia 1978, dos años antes de la publicación de Respiración artificial, y dos años después del inicio de la historia de la novela, el militar Roberto Eduardo Viola10, en nombre del Presidente de facto de la dictadura, emitió una directiva secreta señalando que el ámbito educacional continuaba
“siendo objeto de una creciente infiltración y capacitación ideológica marxista” (Viola). Las políticas educativas de la dictadura fueron políticas de exclusión, pues por un lado, limitaron el contenido de la enseñanza a través de la prohibición de textos, autores y temas específicos entre ellos los de Marx o cualquiera relacionado con el marxismo y por el otro, desarticularon las organizaciones estudiantiles y los sindicatos de docentes, eliminando toda posibilidad de participar en la toma de decisiones de carácter educativo11.
Así, Maggi previendo que tanto su ideología marxista como su lucha por la justicia y la verdad lo podrían llevar a la muerte, inicia una correspondencia con su sobrino, su heredero, Emilio Renzi, quien debe continuar y publicar la investigación que él está realizando sobre la vida de Enrique Ossorio. Maggi, finalmente no se encuentra con sobrino, pero previendo su desaparición, le deja a Tardewski, su amigo polaco, los
10 Presidente de facto de la Nación Argentina del 29 de marzo al 11 de diciembre de 1981.
11 Durante el ‘Proceso de Reorganización Nacional’, a través de decretos y leyes, “se destacaba el poder de la educación tanto como instrumento para la infiltración subversiva como para la lucha contra aquella. A este elemento se sumó el recurso de la violencia, en el marco de una concepción de estrategia global contra la subversión desarrollada por el terrorismo de Estado” (Comisión de Educación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos 19).
documentos de su investigación, lo único de lo que Maggi necesitaba desprenderse para quedar libre:
En un sentido, dijo [Tardewski], este libro era la autobiografía del profesor. Este era el modo que tenía él de escribir sobre sí mismo. Por eso pienso que en estos papeles encontrará usted todo lo que necesite saber sobre él, todo lo que yo no puedo decirle. Encontrará ahí, estoy seguro, la clave de su ausencia. La razón por la cual él no ha venido esta noche. Allí está el secreto, si es que hay un secreto. Esto que él quiso dejarle, esto que él quiso que usted viajara hasta aquí para buscar, es lo único que realmente interesa y puede explicarlo. (224).
Incluso, es posible que Maggi personifique esos sujetos que fueron eliminados físicamente por su ideología marxistas, cometida por los militares en el plan “Operación Claridad”, la cual fue implementada con la creación de organismos diseñados para ejecutar todo el sistema de control ideológico que hacía parte de los ámbitos educativos y culturales desde 1976 hasta 1983 (Comisión de Educación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos 20).
Previendo su posible desaparición, Maggi no sólo logra que los documentos se lleguen a su sobrino, sino que inicia la educación política e histórica del mismo, dejándole a través de sus cartas, una herencia histórica y política, así como la conversación con el senador, las citas filosóficas de Tardewski y los documentos de Ossorio, los cuales articulados permiten conocer la verdad de la historia argentina, esa verdad que ha sido eliminada por la dictadura y que le da sentido al periodo del llamado “Proceso”.