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Mantén, si quieres, una conversación con ella.

In document Psico Gestalt III (página 120-123)

Introducción a las técnicas de la terapia gestáltica

CUENTOS PARA NO VIVIR

T.: Mantén, si quieres, una conversación con ella.

X.: Bien... maleza, no sé que eres pero me estás fastidiando la vida...

(Trabaja en «sillas calientes» para dar- se cuenta de esa parte rechazada de ella misma).

X.: Es increíble lo clara que resulta mi vida siendo la Bella Durmiente.

T.: ¿Qué cosas son las que te resultan claras?

X.: Pues que estoy esperando a que mi problema se solucione solo..., que

tiene razón Z. cuando dice que no hago nada para intentarlo...

T.: ¿Piensas que «todo el reino está dormido hasta que tú despiertes? X.: ¡Qué va! La gente que conozco se lo pasa fenomenal, soy yo sola la que

estoy así... ¡me está entrando una rabia!... (Se le endurecen los músculos de la cara, especialmente las mandíbulas).

X.: ¡No sé!... ¡No sé contra quién estoy rabiosa! (anula el sentimiento de

rabia)... nunca he sabido nada de sexualidad, mis padres no me dijeron nada («... con el tiempo se les olvidó»), sólo sé lo que yo leí por mi cuenta, pero en la realidad las cosas no son así... (Pasa a la tristeza).

T.: ¿Cómo son las cosas?

X.: ¡Y yo qué sé!, estoy esperando como una tonta a que por arte de magia

se me quite un problema que para mí no era tanto hasta que me casé... Z. es cariñoso pero... me siento... culpable de negarme siempre.

Dejando a un lado más información que surgió a lo largo de ésta y otras sesiones, podemos comentar aspectos importantes obtenidos en este fragmento.

La paciente, que hasta este momento se había mostrado poco «interesada» en su problema empieza a darse cuenta de que depende de ella el cambio. Durante la sesión surge diversidad de sentimientos, como el asombro, la ridiculez, la rabia, la tristeza.

Descubre, asimismo, que la realidad es diferente, esto es, que es sólo a ella a la que se le está pasando el tiempo; «esas otras hadas que durmieron a todo el mundo» para que ella «no estuviera sola» sólo han existido en su deseo de no encarar el problema. Asimismo, «el príncipe enamorado» que «la despierta con un beso de amor» cambia de intención al ser ella la que decida «quien la besa con un beso de amor», lo que le puede llevar toda una vida puesto que casada y con una fuerte idea de «para toda la vida» quita la posibilidad «romántica» del «despertar» mágico y su pareja no es sólo «romántico» sino real.

Justo donde hemos interrumpido el diálogo, la paciente dice: «... estoy esperando como una tonta a que por arte de magia se me quite un problema que para mí no era tanto hasta que me casé». El «arte de magia» ya lo hemos comentado en el párrafo anterior, pero los otros subrayados «para mí... hasta» llevan emparejados un intento de rehuir el sentimiento. Cuando un sujeto toma conciencia de su situación, del cómo se siente, surge en él la necesidad de averiguar cómo ha llegado a esa situación, para cambiarla e integrar esa parte de su personalidad. Al negar la importancia de su problema («hasta que me casé»), no hace otra cosa que trasplantar, que proyectar su miedo al cambio, a su pareja, haciéndole culpable de su situación.

Según la psicoterapia gestáltica vemos que este sujeto se encuentra aquí con una de sus polaridades. Por parte de su pasado tiene toda una historia de «olvido» sexual debido a sus padres y que ella aceptó, dejando un hueco en su

personalidad. Al casarse y experimentar nuevas necesidades, surge en ella el deseo de cambio, el de vaciar su hueco falsamente relleno («... no era importante hasta que me casé...») por esa parte «olvidada» de ella misma. Pero el cambio es doloroso, exige atravesar una situación de impasse, de supuesta caída en el vacío y ante esa angustia se defiende intentando alejar una de sus polaridades.

Luego pasa a una actitud de víctima, «Z. es cariñoso pero yo me siento culpable...», y consigue proyectar su rabia contra su marido.

Como es sabido, en psicoterapia gestáltica hacemos cambiar el «me siento culpable» por «estoy resentido contra», para que el paciente vuelva a quedarse con su sentimiento, ya que la culpabilidad no es otra cosa que un resentimiento acumulado que tratamos de alejar de nosotros.

De todo lo dicho en el párrafo anterior hemos de devolverle a X su sentimiento:

X.: ... Z. es cariñoso pero me siento culpable de negarme siempre. T.: ¿Quieres cambiar «pero» por «y» y «me siento culpable» por «estoy

resentida contra...»?

X.: Z. es cariñoso y estoy resentida contra... ¿contra él?... contra él por

negarme siempre... ¡la verdad es que pienso que es muy poco comprensivo y muy egoísta porque en el terreno sexual siempre está igual!

Al margen de cualquier otro dato su versión de la Bella Durmiente le ha encarado directamente con una de sus polaridades, su deseo de complacer «a los reyes» (sus padres) que olvidaron a la «señora» (la sexualidad) y su maldición a cambio de tenerla a ella; y al «príncipe» que le ofrece algo más que el «beso de amor».

No hay que olvidar que el ser humano está lleno de polaridades, esto es, de emociones encontradas, de la misma intensidad, que le dejan pasivo frente a la decisión o a la acción. Sólo resolviendo las polaridades el sujeto moviliza aquella parte de su ser que dejó relegada y aparentemente muerta.

Trabajando en ti mismo

¿Qué sentimientos te despierta la Bella Durmiente?

¿En qué se parece tu vida a la de la Bella Durmiente? ¿Cómo te sientes al reconocerlo?

¿Qué le dirías a X?

¿En qué puntos difiere esta versión de la que tú conoces o recuerdas?

Las diferencias de versión ¿te aportan algún dato acerca de tí mismo?

Cuento segundo

Varón, treinta y cuatro años, separado, dificultades de relación y falta de estabilidad

T: ¿Recuerdas algún cuento que fuera tu preferido en la infancia?

X. (Después de pensar un rato). Me es difícil..., no sé... (Silencio)... ¡ah, sí!

me gustaba mucho el flautista de, Hamelín.

T.: ¿Me lo querrías contar ahora?

X.: ¡Qué cosas más raras hacéis los psicólogos! ¿Eso sirve para algo? T.: ¿Puedes quitar la interrogación a tu última frase y decirla otra vez? X.: ¿Eso sirve para algo?... eso sirve para algo... (Se sonroja) ¨ ¡está bien!

trataré de contártelo... (Silencio) pero no lo recuerdo muy bien, sólo me acuerdo de algunas cosas...

In document Psico Gestalt III (página 120-123)