2. RECONSTRUCCIÓN DE MUNDOS VITALES DESDE LA INIQUIDAD
2.2. RECONSTRUCCIÓN DEL MUNDO VITAL DE HOY: BOGOTÁ CAPITAL DE COLOMBIA 1 MACROPLANO O NIVEL DE LA SOCIEDAD.
2.2.1.1. MARCO GENERAL DE CONFIGURACIÓN DE LA CIUDAD COLONIAL
Abordar la ciudad colonial en su marco general, supone hablar primero de las circunstancias del final de la Edad Media hacia los siglos XIV y XV y las características de aquella sociedad que entro en el período de la conquista y colonización de América, especialmente del sur del continente.
Unos historiadores sitúan la Edad Media entre el año 476 después de la caída del Imperio Romano de Occidente y el año 1492 cuando se descubre América, y otros la dan por terminada en 1453 cuando cae el Imperio Bizantino, fecha que tiene la ventaja de coincidir con la invención de la imprenta y con el fin de la Guerra de los Cien Años126. Muchos consideran este tiempo de 1000 años, como una época de oscurantismo, feudalismo, ideas teocéntricas y supersticiosas, sin mayores avances científicos o sociales; sin embargo, los dinamismos de ésta época, cimentaron las bases de la posterior expansión europea, de la configuración urbana y estatal que llegaría hasta nuestros días y de la naciente burguesía que luego daría lugar al capitalismo127.
Pero para enmarcar el tema que nos ocupa, es necesario centrar la atención en dos hitos históricos de la Edad Media: el feudalismo y la burguesía. Inicialmente el feudalismo, apareció en Francia, durante el período comprendido entre aproximadamente el año 1000 y los años 1200, donde surgió este modelo económico, político y social como reacción al fallido proyecto centralizador de Carlomagno128. El feudalismo consistía en el establecimiento de una relación jurídico –política entre un hombre libre, campesino (vasallo) y otro hombre libre de mayor condición (señor), mediante un contrato llamado sinalagmático (es decir, entre iguales, con requisitos por ambas partes). Según este contrato, estos personajes: señores y vasallos, se comprometían a intercambiar apoyo militar y político, consejo y fidelidades mutuas (cargos, honores y tierras), que si no se cumplían o se rompía por cualquiera de las dos partes daba lugar a felonía o traición. Los señores feudales, eran los dueños de las tierras (feudos), porque el rey se las asignaba y debían mantener el orden en las mismas. Los vasallos (campesinos) cuidaban de la agricultura de los feudos, pagaban unas rentas sobre la producción de la tierra y, a cambio, recibían el derecho a una porción de tierra para vivir, además de la protección
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Fue un conflicto armado que duró desde el año 1337 hasta 1453 entre los reinos de Francia e Inglaterra. Esta guerra fue de carácter feudal, debido a que su propósito fue resolver quién controlaría las enormes posesiones de los monarcas ingleses en territorios franceses desde 1154, debido al ascenso de Enrique II al trono inglés. Tuvo implicaciones internacionales y finalmente, después de numerosos avatares, terminó con la retirada inglesa de tierras francesas. 127 Anderson. Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo. 30-70
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Carlos I el Grande, llamado Carlomagno (742, 747 o 748 – 814). Rey de los francos desde 768 hasta su muerte, rey nominal de los lombardos (764–814) y emperador de Occidente (800–814). Hijo del rey Pipino y de Bertrada de Laon, sucedió a su padre y correinó con su hermano. Expandió los distintos reinos francos hasta transformarlos en un Imperio, al que incorporó gran parte de Europa Occidental y Central. Conquistó Italia y fue coronado Imperator Augustus por el papa León III el 25 de diciembre de 800 en Roma y allanó el camino para el establecimiento del Sacro Imperio Romano Germánico bajo la dinastía sajona.
contra los ataques de los bárbaros. Cuando los siervos viajaban y tenían que pasar por las propiedades de los señores feudales, debían pagar un peaje o impuesto, excepto cuando se desplazaban para cuidar las tierras del señor feudal.
El modelo, eminentemente rural, dejaba en cabeza del campesino vasallo la responsabilidad de aumentar la producción, debido a que así fuera buena o mala la cosecha, debía pagar las mismas rentas al señor feudal. Esto estimuló el avance del trabajo agrícola y la incorporación de mejores prácticas y nuevas técnicas para mejorar el rendimiento de la tierra.
Pero existía además hacia el siglo XI y XII, un grupo de personas que no eran señores feudales, ni vasallos, ni siervos, no pertenecían a los estamentos privilegiados (nobleza y clero), ni al campesinado. Eran básicamente comerciantes ambulantes, mercaderes, artesanos o personas que ejercían las denominadas profesiones liberales (de ejercicio independiente y remuneración mediante honorarios), quienes se instalaron en espacios despojados del poder eclesiástico y feudal, que más tarde serían llamados burgos y por lo tanto a ellos se los llamó burgueses. Los burgos darían lugar a las ciudades, como una muestra de la mentalidad del burgués, a quien le interesaba construir un ambiente para su propio beneficio.
Así, la ciudad sería el hábitat del burgués, el nuevo espacio para el desarrollo del comercio, de los gremios, de la banca y de nuevas formas de organización económica que vendrían finalmente a presionar la terminación del sistema feudal129.
Aquellas nacientes ciudades medievales que abrían sus puertas al comercio y a una mayor libertad de circulación, veían incrementar la riqueza y prosperidad de sus habitantes y de los que serían luego los antiguos señores feudales, quienes protagonizaron alianzas, avaladas por los reyes, para permitir el desarrollo económico de sus respectivos territorios. Esta revitalización económica del siglo XI se manifestó principalmente en dos polos de desarrollo: Venecia y la Italia meridional y la costa flamenca, en el norte de Europa, que experimentaron un rápido desarrollo gracias a sus relaciones comerciales con otros países.
Este escenario de transición de un sistema feudal rural y estático, a uno más dinámico centrado en el nuevo modelo de ciudad, generó la crisis de los siglos XIV y XV, donde se dieron acontecimientos devastadores para Europa como la peste negra de 1348, la creciente dificultad de equilibrar la producción de alimentos con la cantidad de población debido a reiteradas malas cosechas que produjeron hambrunas y desnutrición y el debilitamiento de las monarquías autoritarias. Concretamente, mientras que para el Mediterráneo oriental el fin de la Edad Media supuso el avance imparable del Imperio Otomano islámico, en el extremo occidental, los expansivos reinos cristianos de la
península Ibérica, simplificaron el mapa político con la unión matrimonial de los Reyes Católicos: Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.
Los nuevos reyes firmaron el Tratado de Alcáçovas o Paz de Alcazovas o Tratado de Alcazovas-Toledo con el rey Alfonso V de Portugal, según el cual, entre otras cosas, se repartían los territorios del océano Atlántico entre los dos países. Portugal mantuvo el control sobre sus posesiones de Guinea, la Mina de Oro, Madeira, las Azores, Flores y Cabo Verde, y a Castilla se le reconoció la soberanía sobre las islas de Canaria. Estas nuevas circunstancias políticas y económicas, daban al comercio una importancia que no había tenido antes e impulsaba la necesidad de abrir nuevas rutas comerciales y optimizar las existentes. Específicamente para España, era imperativo fortalecer sus relaciones comerciales con otros países para usufructuar el nuevo tratado comercial con Portugal, cubrir las deudas adquiridas en las guerras de unificación, abastecer a la creciente población de alimento y satisfacer las nuevas demandas de la burguesía.
En estas circunstancias, España financia el descubrimiento del nuevo mundo y descubre la fuente de riqueza más grande que hubiera podido encontrar en el preciso momento, para convertirse en la nueva potencia económica, política y marítima de Europa. Se iniciaba así, la conquista y la colonización de las Américas.
Esta que fue una empresa particular de España en las tierras del centro del continente, tuvo éxito debido a cuatro factores íntimamente relacionados entre sí: la gran movilidad de las fuerzas españolas, en buena medida gracias a que eran pocos; el apoyo que recibieron de algunos sectores indígenas, quienes les sirvieron de guías e intérpretes; la puesta en práctica de modelos urbanos específicos y de fácil construcción y la importación de los entes de gobierno municipal, traídos de España130.
La conquista supuso la llegada de los españoles a éstas tierras hasta el momento desconocidas, pero que prometían aventura y riqueza. En efecto, sólo la promesa de que la Corona Española concedería a los expedicionarios y a quienes los financiaban, facultades jurídicas y políticas sobre los territorios conquistados, a cambio de una participación en los beneficios del descubrimiento (a este acuerdo se le llamó Capitulaciones), pudo motivar estos viajes temerarios hacia lo desconocido.
Con las Capitulaciones, el rey de España confería al conquistador el dominio sobre el territorio
o uistado por siempre jamás , i luidos los ativos, las tie as, las aguas las i as, le
otorgaba el título de capitán general, con la facultad de nombrar funcionarios delegatarios y otros privilegios que tenían sólo algunos en España131. Este tipo de concesiones condujo rápidamente a la feudalización de los Estados en América y al enriquecimiento de los nuevos barones feudales (muchos de ellos convictos de los calabozos de Castilla, miserables que se veían de pronto convertidos en caballeros), que construirían sus riquezas a expensas de las atribuciones arrancadas a la Corona española y del sometimiento de los indígenas nativos.
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Zambrano y otros. Historia de Bogotá: Conquista y Colonia. Siglo XIX, Siglo XX. 131 Liévano. Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia. 20-70
Bajo este esquema, al principio la conquista fue un proceso de simple apropiación de lo encontrado, gracias a que los indígenas veían a los recién llegados como dioses a quienes servir y atender. En esa medida, se dio un creciente flujo de naves transportadoras entre España y las Américas que llevaban metales preciosos de aquí para allá y traían mercancías de allá para acá, con destino a los nuevos pobladores españoles en las Indias. Esto obligó a la Corona a crear un ente que controlara y vigilara las participaciones del rey en los tesoros encontrados: La Casa de Contratación de Sevilla.
Sin embargo, rápidamente la simple apropiación de riqueza, se convirtió en producción, lo que hizo necesaria la mano de obra indígena y el uso de la tierra. Fue el momento en que los
o uistado es e peza o a ha e uso de los ativos, a es lavizarlos, como la única manera de utilizar adecuadamente esta fuerza que ellos veían aún en la edad primitiva de la caza, la pesca y la recolección de frutos132.
Es importante resaltar, que la llegada de los españoles respondió más, al deseo de los conquistadores de enriquecerse con el oro y la plata que abundaban en las tierras conquistadas, que por ampliar los dominios españoles. Si bien las tierras fueron reclamadas para el rey de España, el motivo principal fue ascender en la escala social española de la época, lo cual propició que la conquista fuera por vía militar, violenta y avasalladora.
Así empezó el período de los grandes abusos y sometimientos a los que fueron reducidos los indígenas por cuenta de los conquistadores, justificado en la doctrina de la infidelidad133 por cuenta del paganismo y la idolatría de que se acusaba a los nativos y por lo que estaba bien esclavizarlos, con este argumento la conquista y el trabajo indígena adquirieron un carácter de barbarie, crueldad y explotación. Pero no puede desconocerse también, que gracias al trabajo de los indígenas, el nuevo mundo fue adquiriendo su forma y las ciudades pudieron ser construidas.
Por lo tanto, fue el proceso de fundación de ciudades de manera oficial o legal, el que protocolizó la posesión de las tierras por parte de los conquistadores y el asentamiento espontáneo de muchos peninsulares y canarios en la tierra recién descubierta y conquistada, con el objetivo concreto de que un número reducido de europeos gobernara, evangelizara y reordenara los territorios conquistados. Y para controlar mejor a los indígenas, éstos debían ser concentrados en nuevas poblaciones (reducciones) en la zona de influencia de las ciudades, para que estas sirvieran como centros de economía de la colonización y explotación.134
El primer funcionario castellano en aplicar normas para fundar ciudades en América fue fray Nicolás de Ovando, gobernador de Santo Domingo (Isla Española): "... Fundó ciudades y villas conforme al modelo del municipio castellano, gobernadas por cabildos municipales, repartió tierras a los colonos, con la condición de que residieran en ellas y las hicieran producir, les adjudicó solares
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Liévano. Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia. 20-70
133 Infiel es el que no profesa la fe considerada como verdadera en referencia al cristianismo o al islam. Es decir, aquellos que niegan la existencia de Dios, adoran a más de un dios, o profesan culto a otra cosa que no sea Dios.
urbanos..." Todo eso sucedió antes de 1504 135. Más tarde, en 1542, las Leyes Nuevas contenían la
Instrucción y reglas para poblar. Código para todas las colonias", y luego, Felipe II en 1573, expidió las "Ordenanzas de poblaciones", cuyo título oficial es "El orden que se ha de tener en descubrir y poblar", como el primer código de urbanismo de la edad moderna136.
Estas disposiciones contemplaban que las ciudades debían ser fundadas para durar mucho tiempo, por lo que especificaban que los terrenos debían ser elegidos teniendo en cuenta condiciones favorables de recursos naturales, agua suficiente, piedra y maderas para construir, clima "no enfermizo", facilidad de defensa y espacio para el futuro crecimiento de la población; sin embargo, no siempre, estas recomendaciones fueron tenidas en cuenta por los conquistadores, por cuanto muchas veces, las ciudades eran abandonadas ante la noticia de lugares más prometedores, especialmente en existencias de metales preciosos.
Respecto a los trazados, las ciudades de la colonia, tenían calles que se cortaban ortogonalmente, o sea en ángulo recto, por lo que las manzanas o "islas" eran perfectamente cuadradas y sus lados de una misma dimensión, aunque en algunos casos resultaran rectangulares. La distribución de los solares la efectuaba el jefe o capitán de la expedición conquistadora, o uno de sus subordinados, o el Cabildo, el cual siguiendo la antigua tradición legal castellana gobernaba a nombre de todo los vecinos de la ciudad. Por lo regular los miembros más importantes del grupo que había ayudado al fundador, recibían los predios más cercanos a la plaza mayor, y luego, según su categoría militar o civil, los demás vecinos de la ciudad. Esto jerarquizó socialmente a los pobladores, ya que tener residencia "en el marco de la plaza" significaba ser personaje importante y respetado.
La ciudad colonial estaba conformada por diferentes grupos raciales, cada uno con sus propios intereses: españoles, criollos, indios, mestizos, negros y los nacidos de la mezcla de estos grupos étnicos. Cada uno ocupaba un lugar social con diferentes derechos y obligaciones. Los españoles o peninsulares estaban en la parte más alta de la pirámide social; luego estaban los criollos (hijos de españoles pero nacidos en el Nuevo Mundo), los mestizos (hijos de padres de distinta raza -- europea, indígena, negra o asiática; los de piel clara tenían más posibilidades de ascender en la sociedad), luego los esclavos y por último, los nativos indígenas.
En general, la ciudad colonial presentaba algunas estructuras urbanas que les eran comunes: la Plaza de Armas, que era un espacio abierto donde se desarrollaba la vida urbana y se manifestaban las actividades sociales, oficiales y religiosas. En sus laterales se situaban los edificios administrativos u oficiales y la Catedral o iglesia de la ciudad. Normalmente, la catedral o iglesia, era el primer edificio en construirse y el más alto y grande, se situaba en la Plaza Mayor o de Armas, o en otra plaza aparte dependiendo de la ciudad y su orografía. Se construyeron catedrales de varios estilos arquitectónicos: gótico, barroco, renacentista y neoclasicista entre otros137.
135 Blanco, Fundaciones coloniales y republicanas en Colombia: trazados y ritos fundacionales, 57 136
Ibid.