CAPÍTULO V: ESTUDIO EN PRIMARIA
3.3. En las clases
3.3.3. Metodologías participativas
A la hora de trabajar los contenidos en el aula, las maestras y maestros de Palomeras Bajas y La Navata emplean métodos de enseñanza que implican al estudiante, haciéndolo protagonista de su aprendizaje. Aunque se utilizan diversas metodologías, voy a centrarme en las que están reconocidas como ejes metodológicos en sus proyectos educativos: los planes de trabajo (Palomeras Bajas), el trabajo por zonas y el trabajo por proyectos (La Navata). Primero haré una breve descripción de su funcionamiento y sus fundamentos para, posteriormente, pasar a analizarlos desde la perspectiva de la participación.
El plan de trabajo, en Palomeras Bajas, constituye algo más que una metodología en sentido estricto. Se trata de una forma global de organizar todos los contenidos y las actividades que se trabajan en el aula. El plan, que se organiza en periodos semanales (normalmente hasta el tercer ciclo de Primaria) o quincenales (en el tercer ciclo), funciona de la siguiente manera. Tras la asamblea, la maestra o el maestro propone qué objetivos y actividades deberían trabajarse a lo largo de la semana o la quincena en las distintas materias. Los niños y las niñas, especialmente cuando son más mayores, pueden opinar sobre la carga y los objetivos marcados por lo que, si es necesario, se pueden introducir cambios. A partir de ahí, el orden, la prioridad y el tiempo dedicado a los distintos objetivos y actividades depende de cada estudiante; lo importante es cubrir el plan en el plazo propuesto. Las explicaciones y aclaraciones de
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maestros y maestras se van intercalando con los períodos de realización de las actividades. Cada estudiante debe marcarse un compromiso de trabajo o de comportamiento que se revisa al final del periodo. Adicionalmente, los niños y las niñas pueden hacer propuestas de materias para realizar en el período siguiente.
Respecto a la evaluación del plan, esta incluye tres tipos de evaluación: la del maestro o maestra, la de la familia y una autoevaluación. Con estas evaluaciones se logran distintos objetivos: los docentes señalan los errores en las actividades y proponen mejoras que deben realizarse, las familias pueden hacer un seguimiento constante del trabajo y los logros de sus hijos y los estudiantes valoran la calidad y la cantidad de su propio trabajo.
El objetivo fundamental del plan de trabajo es el de fomentar la autonomía de los niños y las niñas. Para ello, se basa en la organización del tiempo propio de trabajo y la toma de conciencia sobre objetivos, expectativas y logros alcanzados. Así nos lo explica una profesora:
Si conseguimos que los niños sean capaces de, consulto mi plan de trabajo, sé que se espera de mí, me voy organizando mi tiempo, voy buscando aquello que desconozco, voy haciendo mi trabajo, me voy ordenando, voy organizándome, bueno pues el llegar a eso al final de 6º, es todo un logro de hábitos encaminados a esa autonomía.
Entrevista a Jara, maestra CEIP Palomeras Baja, 20-05-10.
Tras la presentación de la metodología principal del Palomeras Bajas, voy a describir las dos metodologías principales del CEIP La Navata, empezando por el trabajo por zonas. Esta propuesta es la adaptación en Educación Primaria de los conocidos rincones de Educación Infantil. Se divide la clase en cuatro zonas con actividades de áreas distintas (matemáticas, lengua, arte e investigación/proyecto). Los niños y las niñas van eligiendo el orden en el que trabajan en las zonas y van registrando las que terminan. Hay un número de horas a la semana que se dedica a trabajar en las zonas. Quienes terminan antes de tiempo pueden hacer otras actividades o ayudar a compañeros que estén “atascados” y a los que les falte tiempo deben buscar otros momentos para acabarlas. Al final de la semana, se realiza una evaluación global: cada uno evalúa su trabajo individual y se evalúa el trabajo del grupo y las actividades que
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estaban incluidas en las zonas (su grado de dificultad, si eran demasiado largas o cortas, su interés, etcétera).
Entre otros objetivos, las zonas buscan favorecer la comunicación y el aprendizaje entre iguales, fomentar la autonomía y romper con la figura del docente como el único responsable del aprendizaje.
El trabajo por proyectos consiste en la utilización de un eje temático para organizar el trabajo de varios meses. A partir de este eje se conectan contenidos de las distintas materias y se enlaza la actividad del centro con el exterior. De forma grupal o individual, los niñas y las niñas van decidiendo sobre la marcha del proyecto en qué contenidos quieren ir profundizando. El tema del proyecto del curso lo deciden las maestras y maestros, normalmente tomando como referencia temas importantes en el proyecto educativo (medio ambiente, atención a la diversidad, comunicación) o acontecimientos, eventos, aniversarios externos al centro. ¿Qué objetivos se persiguen con el trabajo por proyectos?:
Un proyecto implica situarse en un proceso no acabado, en el que un tema, una propuesta, un diseño, se esboza, se relaciona, se explora y se realiza. Los proyectos ayudan a aprender a pensar críticamente, lo cual requiere dar significado a la información, analizarla, sintetizarla, planificar acciones, resolver problemas, crear nuevos materiales o ideas, implicarse más en la tarea de aprendizaje.
Los proyectos favorecen en nuestros alumnos y alumnas la adquisición de capacidades relacionadas con:
- La autodirección. (...) - La inventiva.
- La formulación y resolución de problemas. - La globalización.
- La toma de decisiones. (…)
Proyecto curricular de centro, CEIP La Navata.
Profesora: ¿Y de qué manera se trabaja en este cole lo que es la hora de proyecto?
Manuel: Pues… Yucari: Investigando.
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130 José: Juntos.
Asamblea de discusión 6º Primaria, CEIP La Navata.
Desde mi punto de vista, las tres metodologías presentadas tienen elementos en común de cara a favorecer objetivos de participación del alumnado.
Para empezar, encontramos que el diálogo y las interacciones, tanto entre los alumnos y las alumnas como con los maestros y las maestras, son un componente esencial del plan de trabajo, el trabajo por zonas y el trabajo por proyectos. Además, la forma de funcionar de las tres exige que los niños y las niñas tomen distintas decisiones relacionadas con asuntos académicos. Vamos a detenernos en tres aspectos concretos de las metodologías citadas que dan un protagonismo al criterio y la opinión y de los niños y las niñas.
En primer lugar, su flexibilidad y su apertura permiten que el alumnado pueda seleccionar contenidos en los que desea profundizar, de modo que los niños y las niñas forman parte del proceso de construcción y definición del currículum. Como hemos visto, en cada periodo del plan de trabajo pueden realizar propuestas para que sean incluidas en las semanas siguientes. En el trabajo por zonas las propuestas de contenidos pueden ser incluidas en la evaluación que se realiza de las zonas de cada semana. Para el trabajo por proyectos, las actividades de investigación incluyen la búsqueda de contenidos y de fuentes de información relacionadas con los mismos. Veamos un ejemplo de una hora de proyecto:
La primera hora de la tarde se dedica a presentar algunos proyectos de investigación que no había dado tiempo a presentar por la mañana. Las investigaciones se han hecho de manera individual y están relacionadas con las plantas. Su compromiso para ese día era aprenderse lo que habían investigado y presentarlo a la clase. Los que no se lo han estudiado, deben aprendérselo y hacerlo otro día con la profesora. Algunos ejemplos de trabajo realizados son sobre récords de árboles (altura, peso...), distintos tipos de semilla o los modos de defensa de las plantas.
Clase de proyecto de 3º de Primaria, CEIP La Navata, 03-05-10.
En segundo lugar, las tres metodologías incorporan en su dinámica que los alumnos y las alumnas tengan voz en su evaluación a partir de la inclusión de
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procedimientos de autoevaluación y, además, permiten que puedan evaluar las actividades propuestas por los maestros y las maestras. En distintos momentos deben valorar cuál ha sido su proceso de trabajo, qué resultados han logrado y en qué medida las actividades propuestas eran apropiadas o interesantes. Así se expresa una maestra del Palomeras Bajas al respecto:
Es una continua autoevaluación, tanto para ellos como estudiantes, como alumnos, como personas que van aprendiendo, como para nosotros los docentes, el ir haciendo la autoevaluación nuestra de, bueno, lo que he planteado ha sido positivo, ha ido dando resultado o no, me ha quedado tal aspecto o tal otro que tengo que repescar y tengo que continuar sobre él, entonces nos va ayudando a todos los que participamos en el proceso del aprendizaje a ir autoevaluándonos continuamente.
Entrevista a Jara, maestra CEIP Palomeras Bajas, 20-05-10.
Finalmente, otro aspecto común a las tres metodologías es que requieren que los niños y las niñas tomen la responsabilidad de organizar su tiempo de trabajo. Según sus intereses, necesidades y capacidades, deben fijar sus prioridades, marcarse sus propios ritmos, establecer un orden de acción y buscar el tiempo necesario para cumplir con los objetivos establecidos. A continuación presento un ejemplo de cómo deben organizarse el tiempo propio de trabajo.
A lo largo de la primera hora del miércoles los alumnos y alumnas continúan su trabajo en las zonas. Es la tercera hora que dedican a las zonas de esta semana y por tanto deberían tenerlas cerradas pues, de lo contrario, tendrán que ir usando ratos libres para acabarlas. Cuando terminan las zonas pueden dedicarse a hacer tareas libres (hay una lista de tareas libres que pueden hacer) o bien ayudar a otros compañeros que tengan dificultades. Uno de los alumnos, Sergio, termina todos los proyectos al poco de iniciarse la clase y el tiempo que le sobra lo dedica a ayudar a los compañeros y las compañeras.
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