III. CONTROL DE LOS FACTORES BIOLÓGICOS
4. Estrategias psicológicas para la disminución del estrés en el paciente diabético
4.2 Modelo de Creencias de la Salud de Becker.
Desde su origen en la década de los cincuenta, el Modelo de Creencias de Salud (1974) se ha convertido en uno de los marcos teóricos más usados en Psicología de la Salud para explicar los comportamientos de salud y preventivos de la enfermedad. Se trata de un modelo de inspiración cognitiva que considera dichos comportamientos como resultado del conjunto de creencias y valoraciones internas que el sujeto aporta a una situación determinada, (Moreno y Róales, 2003).
Los componentes básicos del Modelo de Creencias de Salud se derivan de la hipótesis (propuesta por distintas aproximaciones teóricas y asumidas plenamente por Lewin y sus seguidores) de que la conducta de los individuos descansa principalmente en dos variables:
El valor que el sujeto atribuye a una determinada meta.
La estimación que ese sujeto hace de la probabilidad de que una acción dada llegue a conseguir esa meta.
Si circunscribimos estas variables estrictamente al ámbito de la salud, tal y como han hecho Maiman y Becker (1974), podríamos traducirlas en los siguientes términos:
El deseo de evitar la enfermedad (o si se está enfermo, de recuperar la salud)
La creencia de que una conducta saludable específica puede prevenir la enfermedad (o si se está enfermo, la creencia de que una conducta específica puede aumentar la probabilidad de recuperar la salud.)
Moreno y Róales (2003), enfatizan el termino de susceptibilidad respecto a una
enfermedad, partiendo de que, además, se percibe como grave (las dimensiones primera y
segunda), se consideran en este modelo como capaces de desencadenar por sí mismas conductas de salud, no definen por sí solas el curso particular que dicha conducta puede tomar.
El curso de acción específico dependería, entonces, de las creencias del sujeto respecto a la efectividad relativa que las diferentes conductas disponibles en su repertorio puedan tener a la hora de enfrentarse con la enfermedad, lo que se ha considerado como la dimensión de los beneficios percibidos. “Aunque un sujeto esté asustado y se sienta amenazado por un trastorno de salud concreto, no seguirá las recomendaciones de su médico al menos que las perciba como eficaces para enfrentar ese trastorno” (Janz y Becker, 1984), asumiendo que las creencias del sujeto respecto a los cursos de acción de que dispone están influidas por las normas e incluso presiones del grupo social al que pertenece (Rosenstock, 1974). Las creencias de la salud, entonces, son un conjunto de experiencias, de ideas acumuladas en base a experiencias personales o familiares, que el sujeto puede comparar; en este sentido aplicado al paciente diabético, el sujeto debe tener certeza que el tratamiento médico que se aplicara en verdad será para su bienestar, y la terapia psicológica en este modelo se centra en reforzar estas creencias a manera de reducir el estrés en estos paciente y dotarles de estrategias para mejorar su calidad de vida.
Así pues, de acuerdo a este modelo, se puede predecir la ocurrencia de una conducta de salud (o preventiva de la enfermedad) cuando el sujeto en cuestión se percibe como susceptible a un problema de salud que le amenaza, que valora como grave y respecto al cual considera que la acción que puede emprender será beneficiosa y no demasiado onerosa (Weinstein, 1993). En otras palabras, lo que se sugiere es que el conjunto de creencias del individuo produce algún grado de preparación psicológica para actuar encarando el problema de salud, (Moreno y Róales, 2003).
Los mismos autores de esta revisión subrayan que “en el ámbito de la Psicología de la Salud, se entenderán las creencias de salud como relaciones arbitrarias entre conductas generadas socialmente, (por ejemplo, "hay que cepillarse los dientes para no tener caries"), y conductas de salud o de riesgo (cepillarse los dientes o no hacerlo), relaciones dependientes de las funciones contextualmente proporcionadas. Por tanto, será necesario atender, no sólo a las conductas de salud que lleva a cabo el sujeto o a las creencias que manifiesta tener, sino también, y lo que es más importante, a las diferentes funciones que establezcan la relación entre ambas.
De aplicarse este modelo en el paciente diabético es necesario entonces, que el paciente, por ejemplo, tome en cuenta que debe mejorar su dieta para regular su peso y controlar la glucosa, y tomar su medicamento en los horarios establecidos para no tener cuadros de
recaída y evitar con estas acciones sufrir estrés, el paciente diabético aprenderá a afrontar la diabetes y el estrés teniendo como principal fortaleza sus propias creencias, mismas que deben ser fortalecidas por el psicólogo de la salud.
Para poner en marcha este modelo es necesario conocer detalles del modelo, Piña (2015) elabora un análisis del modelo psicológico de la salud de Becker a manera de poder aplicarlo con personas enfermas, primero señala que el aspecto psicológico se fundamenta en cuatro supuestos:
La descripción psicológica del continuo salud-enfermedad corresponde a la dimensión individualizada de las variables que tienen lugar en la interacción entre los factores biológicos del organismo y aquellos que constituyen la acción funcional de las relaciones socioculturales.
Cuando se analizan en un modelo psicológico los factores biológicos y socioculturales, no tienen representación en la forma de categorías correspondientes a las de sus disciplinas originales.
Los factores biológicos se representan como la condición misma de existencia del individuo práctico y de las reacciones biológicas integradas a su actividad.
Los factores socioculturales se representan como las formas particulares que caracterizan a un individuo en su interrelación con las situaciones de su medio, con base en su historia personal.
Estos supuestos, permiten individualizar al sujeto, en base a su estado de salud, su propio estado biológico, sus creencias socioculturales, y enfatiza Piña (2015), con los modelos y los procedimientos psicológicos se pretende entender, prevenir y/o rehabilitar el estado de salud-enfermedad de alguna persona, evidentemente no se está sustituyendo la práctica médica, sino simplemente cubriendo –o al menos es lo que se busca– otras funciones de orden psicológico, precisamente, como las que se enumeran a continuación
a) Distinguir de modo muy claro entre “lo psicológico” y “lo biológico”.
b) Identificar a qué categorías del modelo psicológico utilizado corresponden los términos de salud y enfermedad
c) Describir las relaciones funcionales entre “lo psicológico” y la salud y la enfermedad.
d) Justificar la pertinencia y viabilidad de la psicología en el cuidado de la salud y la erradicación o disminución de enfermedades.
De esta manera este modelo permite por un lado generalizar el tratamiento biológico general de una enfermedad, y al mismo tiempo aplicar en el aspecto psicológico un tratamiento que permita cubrir el aspecto cognitivo de la enfermedad.
En el tema de estrés, como se ha visto con anterioridad, tiene diferentes consecuencias biológicas que necesariamente en casos críticos deben ser atendidos farmacológicamente, y este modelo permite a su vez individualizar el tratamiento al paciente diabético de acuerdo a sus experiencias, personalidad, etc.
Lo que justifica la participación de la psicología en el cuidado de la salud y la erradicación o disminución de enfermedades es que, como ciencia y como técnica, se refiere y “aplica” al comportamiento de una persona, condición “sine qua non” para que se pueda decir que una disciplina científica es pertinente para tratar los asuntos de la vida cotidiana.
Por tanto, los conceptos que sustituyan los de salud y enfermedad en el análisis de lo psicológico y su aplicabilidad deben referirse siempre a disposiciones específicas de una persona particular, Piña (2007). Este modelo permite llevar al paciente diabético en un proceso de afrontamiento al estrés mediante el uso de su propia experiencia, y quizás también, el apoyo de las experiencias familiares o personas cercanas, a forma de un convencimiento del paciente para afrontar la enfermedad.
La ventaja de este modelo, es que permite que el paciente diabético sea quien en base a sus creencias afronte la enfermedad y disminuya así el estrés por los estímulos generados por la enfermedad.
La hipótesis del modelo de las creencias de la salud se basa en que:
La creencia o percepción de que un determinado problema es importante o suficientemente grave como para tenerlo en consideración.
La creencia o percepción de que uno mismo es vulnerable a ese problema
La creencia o percepción de que la acción a tomar producirá un beneficio a un coste personal aceptable.
La estrategia principal de este modelo se basa en que la aceptación de esta hipótesis implica que: es la percepción individual la que determina el comportamiento, y no el ambiente en el que vive y se desarrolla el individuo. EL trabajo individualizado con el paciente, la terapia personal será más que suficiente para que el paciente afronte la enfermedad y disminuya el estrés.