La motivación oculta que hay detrás de las actuaciones del 1 tiene que ver con tratar de mejorar siempre, pretendiendo que todo sea perfecto.. Dicha exigencia hace que se tornen rígidos, exigentes y controladores de los demás. Su esfuerzo por alcanzar la perfección se convierte en su lado oscuro, en un perfeccionismo ansioso imposible de lograr.
Vivir con los uno
Vivir con un 1 es estar dispuesto a ser criticado, a que nunca te encuentren nada bien, a que rechacen toda demostración afectiva porque hay que «cuidar las apariencias». Aceptar que divertirse es perder el tiempo, cuando hay tanto que hacer y que relajarse incluso en vacaciones es «de flojos». Los 1 demuestran asimismo una superioridad moral con respecto al resto de las personas y por eso sienten que pueden aconsejar, sermonear y decidir loque es mejor para el otro, lo que a veces atormenta a los que viven con el (ella).
Son también expertos en gramática y por tanto siempre están corrigiendo la forma de hablar del resto. Están orgullosos de su capacidad de autocontrol de lo que ellos consideran peligroso (los instintos), pero nunca nada es suficientemente correcto y por esto nunca se sienten satisfechos, lo que los torna irritantes, intolerables y malhumorados, y también rígidos y contracturados.
Conviene que sus parejas suavicen las críticas con consideraciones más adecuadas. Pueden aprender a reconocer la rigidez facial del 1 cuando está dominado por su crítica interna y es bueno comprender que a veces sus críticas hacia su pareja son una defensa para bajar la tensión de ser rabiosos o críticos con ellos mismos.
La crítica viene justamente de querer ser mejores para ser queridos y esto llevarlo también al punto de exigirles a los demás que sean mejores, para que a su vez todo el mundo sea mejor…
Pero ¿Quién es uno para saber qué es lo mejor para el otro? ¿Por qué se abogan el derecho a creer que siempre tienen la razón y que los demás están equivocados?
Bueno, es la única forma que tienen para demostrarse a sí mismos que aún sirven, que no son del todo malos y que se preocupan por el bien de la humanidad.
Los 1 deben entender que si piensan corregir a sus hijos, deben priorizar e imponer en principio solo tres reglas y cuando los niños las hayan asumido y aprendido, les pueden imponer otras tres. O sea en castellano, deben «dejar pasar» algunos errores que todos cometemos y no ser tan exigentes.
Pero los 1 quieren imponer todas sus reglas ( y me refiero a lo que ellos piensan que está bien) de inmediato, entonces ocurre que los niños al verse sobrepasados e imposibilitados de cumplirlas todas, prefieren abandonar y no cumplir ninguna, lo que saca de quicio a los 1.
Entonces comienzan las críticas que hace que los niños o jóvenes se vuelvan impermeables a ellas, porque son muchas cosas negativas las que escuchan a
diario y como un mecanismo de defensa, se desconectan.
Esto a los 1 puede volverlos locos porque además sienten que les faltan el respeto cuando no les hacen caso y no los toman en cuenta. Hay que recordar que los 1 se sienten de alguna forma inmerecedores de amor y por tanto necesitan de aprobación, de reconocimiento y sobre todo de respeto de parte de los demás.
Pueden parecer tranquilos, afables y serenos en general, pero en la intimidad de sus hogares, con aquellos que viven con él, suelen ser exigentes y enojones, pudiendo explotar en violentos ataques de ira, dando portazos o tirando cosas.
La sexualidad es un tema conflictivo para los 1 ya que a veces tienden a verla como algo escabroso y por tanto tienden a controlarse y a no ser espontáneos, sino más bien sienten que deben «cumplir» con lo adecuado y a veces suelen ser torpes y poco delicados.
Esto se debe a que sienten miedo de que sus propios instintos los dominen y puedan volverse esclavos de sus impulsos animales.
Es común que al reprimir estos impulsos, se traduzcan en forma de fantasías sexuales en los sueños, de los que los 1 se sienten muy culpables. El comportamiento puritano es un fenómeno típico de su tipo de personalidad.
Defectos de los uno
• Pueden volverse obsesivos con los detalles; no son capaces de pasar por alto los errores de los demás ni los suyos propios, y vuelven sobre las cosas una y otra vez. Nunca nada es suficientemente correcto, siempre hay algún detalle que echa a perder el resto.
• Se preocupan demasiado por las cosas y no se dan permiso para relajarse ni menos para divertirse. Para ellos primero está el deber y luego el placer. • Les cuesta aceptar cumplidos ya que piensan que no se los merecen.
• Expresan su enojo a través de ironías o sarcasmos, lo que es tremendamente destructivo para cualquier relación, ya que conlleva un doble mensaje que hace que el que lo recibe, no sepa si reírse o ponerse a llorar.
• Son los reyes de la culpabilidad tanto hacia ellos mismos como hacia los demás.
• Suelen guardar resentimientos y les cuesta perdonar y olvidar.
• No conciben que haya más de una forma correcta de hacer las cosas, que por supuesto siempre es la de ellos, pues se sienten dueños de la verdad.
• Son muy controlados y controladores de los demás diciéndoles lo que se «debe hacer»