Desde 1969 las luchas políticas aumentaron, creándose nuevas organizaciones y planteándose nuevas prácticas de acción, al tiempo que la represión del Estado se hacía notar con mayor fuerza.
El anuncio de la retirada del gobierno de facto instalado en junio de 1966 se vio empañado por la creación, el 28 de mayo 1971, de la Cámara Federal en lo Penal como un fuero antisubversivo, que promovió una mayor actividad de inteligencia para recabar información sobre sectores revolucionarios, grupos armados y sus adherentes84.
1971 se vio marcado por un doble proceso. Por un lado, la agitación estudiantil manifestó una escalada inédita que se evidenció en un aumento de los convocados a participar en las luchas, en las manifestaciones en la vía pública y la ocupación de dependencias de la UNS. Por el otro, el gobierno dio inicio a una serie de operativos, allanamientos, persecuciones y detenciones de militantes de distintas agrupaciones políticas85.
En agosto de ese año, la noticia que se había desarticulado una “célula extremista”86 que operaba en una de las casas de residentes universitarios y la detención de un estudiante acusado de tener “material subversivo”87, conmocionó al movimiento universitario local, que desde entonces inició una lucha abierta contra el gobierno dictatorial en retroceso y por la libertad de los presos políticos. José recordaba:
83 Idem
84 Véase Orbe P, Op. cit., p. 221.
85 Tal fue el caso de René Humberto Araya (obrero), Víctor Tomaselli (militante
peronista), Eduardo Piraíno (estudiante secundario, militante de la juventud de Encuentro Nacional de los Argentinos), Néstor y Raúl Metz, Francisco Di Giorgio, Jorge Bertolini (obrero ferroviario de Estación Noroeste) y Guillermo López Chamadoira (militante universitario, ligado a AUDAL).
86La Nueva Provincia, 10 de agosto de 1971. 87 Ídem.
Como te dije, durante las manifestaciones por la libertad de los compañeros detenidos, conocimos el mundo de la militancia estudiantil. Las asambleas y las luchas de esos días fueron una rápida escuela de formación política […] Cuando llegamos a Bahía Blanca en el año 1972, encontramos una realidad estudiantil en movimiento y con algunas conquistas sociales adquiridas en las luchas de los años anteriores. Por ejemplo: el comedor universitario con precios muy accesibles (50 pesos la comida, creo que en el 1973 el dólar costaba mil pesos, o sea que en 1973 se podía comer durante un mes a 3,5 dólar); el Barrio Universitario no solamente había sido "recuperado" para el uso de los propios estudiantes (antes lo habitaban también profesores) sino que las candidaturas para la admisión eran evaluadas por una comisión interna de los mismos residentes. Los estudiantes no sólo pedían los papeles sino que conocían a los candidatos en sus pueblos de proveniencia (sic) y tenían noticias ciertas sobre la verdadera situación económica de las familias de los candidatos. Otro organismo controlado democráticamente por estudiantes y trabajadores no docentes era la cooperadora universitaria que tenía una librería cerca de la sede de la UNS en avenida Alem. En ese contexto también el Club Universitario elegía sus autoridades democráticamente y cumplía una función social importantísima con precios muy convenientes para los propios estudiantes.88
José nació en una localidad perteneciente al partido de Coronel Suarez, a 230 kilómetros de Bahía Blanca. Hacía 1972, cambió su escenario de vida a la ciudad portuaria para iniciar sus estudios universitarios junto a amigos y familiares. Según relató, la cotidianeidad en una nueva ciudad y el ingreso a un nuevo espacio, estuvo marcada por la participación en las movilizaciones y conflictos locales que se encontraban en plena efervescencia.
Como explica Orbe89, la militancia universitaria, reprimida y excluida de los canales de participación democrática, se había visto obligada a explorar otros ámbitos de sociabilidad como comedores, residencias estudiantiles, donde se articularon estructuras políticas horizontales y abiertas.
José recuerda que así como las asambleas estudiantiles y las marchas por la ciudad fueron “escuela de formación política”, el Club Universitario de Bahía Blanca fue un espacio importante en la vida estudiantil. No sólo por los beneficios que como club social y deportivo brindaba a los universitarios, sino también por las actividades y proyectos que diversos grupos realizaron desde el interior del club y que funcionaron como un espacio de socialización política: los ciclos de cine organizados por el Grupo Universitario de Cine (GUDEC) y la Revista Graphos90 - en la que José participó como miembro del grupo de redacción. Al respecto explicó:
Insisto, la visión que te estoy dando del ´72 es el de una persona que recién llega a Bahía, descubre el estado de movilización y empieza a entender algo de la política de izquierdas. No era sensato que se nos hicieran conocer más cosas, ni nosotros queríamos saberlas. La fuerza de los compañeros del PRT en ese momento tal vez era su misma debilidad. No aparecían con estructuras, sino con políticas. Cuando llego a la revista Graphos, allí estaban las mismas ideas: participación democrática en las decisiones, ningún manijeo, discusión de cada cosa que se hacían. Creo que se usaba las palabras "grupo de redacción" con ese propósito. 91
89 Orbe P, Op. cit., p. 213.
90 La revista Graphos es un ejemplo de la politización que muchos de los estudiantes
estaban viviendo. La publicación nacida en 1970 como fruto del trabajo de un grupo de estudiantes vinculados al Club Universitario de Bahía Blanca, tenía como premisa ser una revista editada por estudiantes para estudiantes, vinculada a la cotidianeidad estudiante, articulando notas políticas – principalmente de carácter nacional-, que daban a la publicación un perfil heterogéneo. Los años 1971 y 1972 provocaron un giro en la revista, en sus contenidos y por lo tanto en sus destinatarios. Las discusiones políticas nacionales y locales comenzaron a imprimirse con mayor frecuencia; y progresivamente la revista intentó salirse del ámbito universitario para reubicarse en las calles y en los barrios. Hacia fines de 1973, las discusiones entre el grupo de redacción y los dirigentes del Club determinaron el fin de la publicación en la que participaban estudiantes de diversas agrupaciones.
Las actividades dentro del grupo de redacción de la revista universitaria y las relaciones que se habían generado en las movilizaciones dentro y fuera del espacio universitario, dieron lugar al acercamiento de José a las luchas estudiantiles y al conocimiento de diversos grupos que militaban y buscaban la incorporación de aquellos que como él, aún no habían definido una posición y apropiación de un programa político. Sobre estas cuestiones José comentaba:
El gran cambio en la Universidad se dio cuando al inicio de 1973 volvió Eduardo Korsunsky de la colimba. Fue la primera persona que me trajo materiales del PRT con espíritu militante. Por ejemplo: me hacía pagar la prensa y me preguntaba qué pensaba. En ese entonces nosotros (digo: nuestro grupo de Huanguelénenses y afines) estábamos un poco desconcertados. Hasta ese momento la habíamos jugado de "independientes", no habíamos tomado una definición política, simpatizábamos con la lucha armada, éramos anti-PC y nos reíamos de los trotskistas, pcrreistas (sic) y otras sectas. Nos sentíamos en nuestro ambiente en la lucha callejera y en la movilización permanente que hubo en Bahía en esos meses, pero... Se aproximaba la gran fecha de las elecciones y no sabíamos qué posición tomar. Al contrario, de infantiles que éramos, nos parecía una gran distracción el vuelco que habían tomado las energías populares hacia las manifestaciones de propaganda electoral. Había una novedad que irrumpía, la JP que arrastraba multitudes al grito de "Viva, vivan los montoneros que mataron a Aramburu", "los guerrilleros son nuestros compañeros", "libertad a los combatientes" y otras consignas como "Perón, Evita, la Patria Socialista". Así fue que el 25 de mayo no fuimos a la plaza de Mayo, por no haber previsto lo que estaba pasando. Salimos a gritar nuestra alegría por el barrio con unos cuantos locos sueltos. Estábamos ahí, un poco perdidos. A mí se me ocurrió una idea: formé un grupo de apoyo para elaborar una nota sobre el sindicalismo que me había pedido el grupo de redacción. Los llamé a Eduardo Korsunky, a una piba del Peronismo de Base y no sé si a otro compañero. Me impresionó la solidez teórica y la convicción ideológica de Eduardo. Un día vamos a una lección de Economía Política Clásica I y el profesor Barbeito, en medio de la lección, cita un trabajo de Eduardo de dos años atrás como referencia teórica de una cosa que estaba diciendo. Nunca había visto una cosa de este tipo. Eduardo no te concedía nada, en la discusión sobre el sindicalismo
discutíamos con el libro de Hernández Arregui apenas salido del horno: Peronismo y Socialismo, creo que se llamaba. Mientras tanto empecé a pasarle El Combatiente al Tero y el Tero al Mudo; y como vivía con el Indio, también lo leíamos con él y cada tanto también a mi primo. El Comba me gustaba mucho, sobre todo Santucho porque en esa época de desconcierto no había perdido de vista la revolución, los cambios que unos meses atrás pedían a gritos las puebladas en cada ángulo del país. Santucho daba una perspectiva de continuidad a la lucha.92
El programa que ofrecía la agrupación universitaria perretista convenció a José a iniciar su militancia. Fue el carácter de alternativo que el PRT presentó frente a la vieja militancia con un programa definido que conjugó elementos de las distintas propuestas de izquierda revolucionaria y al peronismo en pleno retorno a la vida política legal, lo que lo atrajo a la militancia perretista.