• No se han encontrado resultados

muestra como la aplica-

NUTRIENTES SECUNDARIOS CUESTIONARIO

RELACIONES SUELO-PLANTA

8 muestra como la aplica-

ción de B reduce la inciden- cia de plantas sin mazorca e incrementa el rendimiento del maíz.

CLORO

El Cl es un nutriente vital, siendo el coco y la palma de aceite particularmente sensi- tivos a este nutriente. Exis- ten abundantes casos de deficiencias en áreas donde se cultiva coco en las Filipinas, sur de Sumatra e Indonesia. El Cl está involucrado en las re- acciones energéticas de la planta, específica- mente en la descomposición química del agua en presencia de la luz solar, y en la activación de varios sistemas enzimáticos. Este nutriente está también involucrado en el transporte de

Tabla 7-6. Respuesta de los cultivos al boro.

Respuesta Alta Respuesta Media Respuesta Baja

Alfalfa Brócoli Frijol

Coliflor Col Arándano

Apio Zanahorias Pepino

Remolacha azucarera Lechuga Maíz

Remolacha de mesa Espinaca Cebolla

Nabo Maíz Papas

Maní Tomates Cereales de grano

pequeño

Algodón Espárragos Sorgo

Manzanas Canola Pasto sudan

Trébol Rábano Soya

Tabla 7-7. Fuentes de comunes de boro.

Solubilidad

Fuente Porcentaje de B en agua

Bórax 11.3 Si Pentaborato de Sodio 18.0 Si Tetraborato de Sodio Borato 46 14.0 Si Borato 65 20.0 Si Acido bórico 17.0 Si Colemanita 10.0 Bajo Solubor 20.0 Si

Superfosfato simple boratado 0.18 Si

Tabla 7-8. Efecto del boro en la reducción de plantas sin ma- zorca y en el rendimiento del maíz.

Dosis de boro, Plantas sin Rendimiento,

kg/ha mazorca, % t/ha

0 23 9.3

1 27 10.1

2 19 10.7

4 18 10.3

cationes . . . K, calcio (Ca), magnesio (Mg) . . . dentro de la planta, regulando la apertura y cerrado de las células guardianes en el estoma, controlando de esta forma la pérdida de agua y el estrés de humedad . . . y manteniendo la

turgencia.

La investigación ha demostrado que el Cl re- duce el efecto de las enfermedades radiculares causadas por hongos, como la pudrición de la raíz en los cereales de grano pequeño, cultivos en los cuales también ayuda a suprimir las in- fecciones causadas por hongos en las hojas y en la panoja. La menor incidencia de la pudri- ción del tallo en el maíz ha sido relacionada con una adecuada cantidad de Cl en el suelo. Se especula que el Cl compite con la absorción de nitrato (NO3), esto promueve el uso de amonio (NH4) por las plantas. Altas concen- traciones de NO3 en las plantas han sido rela- cionadas con la severidad de las enfermedades fungosas.

El Cl puede aplicarse al voleo antes de la siembra, o en banda superficial cierto tiempo después, junto con el N. Estudios conducidos en cereales de grano pequeño en Kansas y Oregon (E.U.) no han demostrado diferencias significativas en rendimiento en relación con la época de aplicación del Cl. Sin embargo in- formación obtenida en Texas demuestra que una alta precipitación en el invierno reduce el efecto residual en suelos arenosos, debido a la alta movilidad del Cl en estos suelos.

La información de la Tabla 7-9 muestra una

Aproximadamente 60 kg de Cl/ha parecen ser adecuados para obtener rendimientos óptimos en cereales de grano pe- queño. Esta cantidad puede ser suministrada por el mismo suelo o por medio de fertilizantes. La fuente más común es el cloruro de potasio (KCl) que contiene aproximadamente 47% de Cl. El cloruro de amonio (52% de Cl) y el cloruro de magnesio (74% de Cl) son también fuentes disponibles. Aplicaciones antes, du- rante o después de la siembra han sido efecti- vas. La aplicación de cantidades altas debe hacerse antes o después de la siembra. El Cl es altamente móvil en el suelo y debe ser ma- nejado de acuerdo con esta característica. El Cl puede tener efectos negativos en cultivos como el tabaco, algunas variedades de soya, papas y ciertos frutales, especialmente la uva. Los efectos varían con las variedades y con el uso del cultivo.

COBALTO

No se ha probado que el cobalto (Co) sea esencial para el crecimiento de las plantas. Sin embargo las bacterias en los nódulos de las leguminosas necesitan Co para fijar N atmos- férico.

COBRE

El Cu es necesario para lo formación de cloro- fila y cataliza varias otras reacciones en las plantas . . . a pesar de no ser parte del produc- to(s) que se forman con esas reacciones.

Los síntomas comunes de la deficiencia de Cu incluyen la muerte descendente en los cítricos y el rajado de la cebolla y otras hortalizas. Los cereales de grano pequeño con deficiencia de Cu pueden dejar de formar panoja o grano.

Tabla 7-9. Respuesta del trigo al cloro.

Dosis de Cl --- Rendimiento de trigo, t/ha ---

kg/ha Año 1 Año 2 Año 3 Año 4

0 2.49 3.70 4.17 5.17

34 3.02 4.10 4.44 -

67 - 4.10 4.64 5.38

101 - 4.10 4.50 -

Cloro en el suelo - bajo bajo medio-alto

hojas, que luego desarrollan un color azul- verdoso antes de tornarse cloróticas y enrollar- se. Estas plantas no llegan a florecer.

Los suelos orgánicos son los más propensos a ser deficientes en Cu. Estos suelos general- mente contienen niveles adecuados de Cu, pero lo retienen tan fuertemente que solo una pequeña cantidad es disponible para el cultivo. Los suelos arenosos, bajos en materia orgánica, también pueden llegar ha ser deficientes en Cu, debido a pérdidas por lixiviación. Los suelos pesados (arcillosos) son los que tienen menos probabilidad de desarrollar deficiencias de Cu. Otros metales en el suelo . . . Fe, Mn, aluminio (Al) . . . afectan la disponibilidad de Cu para la planta. Este efecto es independiente de los tipos de suelo.

Tabla 7-10. Respuesta de los cultivos al cobre.

Respuesta Alta Respuesta Baja

Cebada Alfalfa Zanahoria Cítricos Cebolla Lechuga Trigo Avena Arroz Espinaca Remolacha Tabaco La Tabla 7-10 demuestra como los cultivos

varían en su respuesta al Cu. Los cereales co- mo el trigo y la cebada son los cultivos con mayor respuesta a las aplicaciones de Cu. La fertilización con Cu puede beneficiar a culti- vos como la cebolla y la zanahoria. Como casi todos los micronutrientes, cantidades altas de

Cu pueden ser tóxicas para las plantas. Cantidades excesivas deprimen la actividad de Fe y promueven la presencia de síntomas de deficiencia de Fe en las plantas. Estas toxicidades no son muy comunes. En la Tabla

7-11 se presenta el contenido porcentual, la

solubilidad en agua y métodos de aplicación de las fuentes comunes de Cu.

HIERRO

El Fe es un metal que cataliza la formación de la clorofila y actúa como un transportador del oxígeno. También ayuda a formar ciertos sis- temas enzimáticos que actúan en los procesos de respiración. La deficiencia de Fe aparece en las hojas como un color verde pálido (clo- rosis) . . . mientras que las venas permanecen verdes, desarrollando un agudo contraste. Debido a que el Fe no se transloca dentro de la planta, los síntomas de deficiencia aparecen primero en las hojas jóvenes en la parte supe- rior de la planta. Una deficiencia severa puede dar a toda la planta un color amarillento a blanquecino. La deficiencia de Fe puede ser causada por un desbalance con otros metales como el Mo, Cu o Mn. Otros factores que pueden promover una deficiencia de Fe inclu- yen:

Exceso de P en el suelo

• Combinación de un alto pH, dosis altas de cal, suelo húmedo y frío, y altos niveles de bicarbonato

Diferencias genéticas de las plantas

• Niveles bajos de materia orgánica en el sue- lo

Los cultivos varían en su respuesta al Fe. Los frutales responden mejor, como se muestra en la Tabla 7-12.

Tabla 7-11. Contenido, solubilidad en agua y métodos de aplicación de las principales fuentes de cobre.

Porcentaje de Solubilidad Métodos de

Fuente Cu en agua aplicación

Sulfato de cobre 22.5-24 Si Foliar, suelo

Fosfato amonio-cobre 30.0 parcialmente Foliar, suelo

Tabla 7-12. Respuesta de los cultivos al hierro.

Respuesta Alta Respuesta Baja

Arboles frutales Hortalizas

Cítricos Frijol Fresas Soya Uvas Sorgo Ornamentales Maní Pasto sudan Lino Menta La Tabla 7-13 presenta las fuentes comunes

de Fe y su contenido porcentual. Las aplica- ciones al suelo o las aspersiones foliares pue- den corregir las deficiencias en los cultivos. El aplicar materiales solubles (como el sulfato de hierro) al suelo no es muy eficiente, debido a que el Fe pasa rápidamente a formas no dispo- nibles. Estos materiales son más eficientes cuando son aplicados en aspersión foliar. Las inyecciones de sales de Fe directamente al tronco y las ramas de árboles frutales han con- trolado la clorosis de Fe. La mayoría de las fuentes de Fe son más eficientes cuando se aplican en aspersión foliar. Este método de aplicación utiliza cantidades menores de Fe que cuando se aplica directamente al suelo.

Tabla 7-13. Fuentes comunes de hierro.

Fuente Porcentaje de Fe

Sulfato de hierro 19-23

Oxido de hierro 69-73

Sulfato de amonio - hierro 14

Polisulfato amonio - hierro 22

Quelatos de hierro 5-14

El alterar el pH del suelo en una banda angosta en la zona radicular puede corregir las defi- ciencias de Fe. El azufre elemental (S) al oxi- darse baja el pH del suelo y convierten el Fe no soluble a formas que las plantas pueden usar.

MANGANESO

El Mn funciona principalmente como parte de

varias reacciones metabólicas importantes y juega un papel directo en la fotosíntesis al ayudar a la planta a sintetizar clorofila. El Mn acelera la germinación y la maduración de las plantas e incrementa la disponibilidad de P y Ca.

Debido a que el Mn no se transloca en la plan- ta, los síntomas de deficiencia aparecen prime- ro en las hojas jóvenes . . . como un amarilla- miento entre las venas. En algunas ocasiones aparecen una serie de puntos de color café obscuros. En los cereales de grano pequeño aparecen áreas grises cerca de la base de las hojas jóvenes. Las deficiencias de Mn ocurren con más frecuencia en suelos con alto conteni- do de materia orgánica y en suelos con pH neutro a alcalino. Por supuesto, las deficien- cias aparecen en suelos que por naturaleza tienen bajos contenidos de Mn.

Los cultivos varían en su respuesta al Mn co- mo se observa en la Tabla 7-14.

Tabla 7-14. Las respuestas de los cultivos al manganeso.

Respuesta Alta Respuesta Baja

Cebada Manzana Cítricos Frijol Arveja Uvas Papas Lechuga Soya Avena Trigo Durazno Rábano Sorgo Espinaca Frutilla Pasto sudan Remolacha Generalmente, las deficiencias de Mn están

asociadas con un alto pH del suelo, sin embar- go, las deficiencias pueden resultar de un des- balance con otros nutrientes como Ca, Mg y Fe. La humedad del suelo también afecta la disponibilidad de Mn. Los síntomas de defi- ciencia son más severos en suelos de un alto contenido de materia orgánica, durante los

Los síntomas desaparecen a medida que el suelo se seca y la temperatura incrementa. Estas condiciones pueden ser el resultado de una menor actividad microbiana en suelos frí- os y húmedos. El pH de estos suelos también es más alto durante el invierno y esto reduce la disponibilidad de Mn.

Las deficiencias de Mn pueden corregirse de varias maneras:

• Si la deficiencia fue causada por el uso de cal, se debe mantener el pH por debajo de 6.5. Esto puede lograrse reduciendo las cantidades de cal o usando materiales que acidifiquen el suelo, incluyendo el S ele- mental. La aplicación en banda de estos materiales, cerca pero sin llegar a hacer contacto con la semilla, reduce el pH y con- vierte el Mn a una forma disponible para la planta. Sin embargo, es generalmente más económico añadir Mn que tratar de bajar el pH.

• Se puede corregir las deficiencias de Mn mezclando sales solubles, como el sulfato de Mn, con el fertilizante aplicado antes de la siembra, al voleo o en banda. Una apli- cación inicial alta en P ayuda a movilizar el Mn a la planta. La deficiencia en el campo puede corregirse con una aplicación foliar. El aplicar a las hojas 10 kg/ha de MnSO4 es un tratamiento común en soya con deficien- cia de Mn. La Tabla 7-15 muestra las fuen- tes comunes de Mn.

Tabla 7-15. Fuentes comunes de manganeso.

Fuente Porcentaje de Mn Sulfato de manganeso 26-30.5 Oxido de manganeso 41-48 Quelato de manganeso 12 Carbonato de manganeso 31 Cloruro de manganeso 17

En algunos suelos, un pH extremadamente ácido puede causar toxicidad de Mn. El pH del suelo debe ser inferior a 5.0 para que apa- rezcan problemas significativos de toxicidad. Sin embargo, se han encontrado niveles tóxi- cos de Mn en la plantas creciendo en suelos

con pH de hasta 5.8. El encalado elimina este problema.

MOLIBDENO

La planta requiere Mo para sintetizar y activar la enzima nitrato - reductasa. Esta enzima reduce el nitrato a amonio dentro de la planta. El Mo es vital para el proceso de fijación sim- biótica de N, llevado a cabo por la bacteria

Rhizobium en los nódulos de las raíces de las

leguminosas. También es necesario para con- vertir el P inorgánico a su forma orgánica en la planta.

Los síntomas de deficiencia de Mo se presen- tan como un amarillamiento general y una falta de crecimiento de la planta. La deficiencia de Mo promueve el aparecimiento de síntomas de deficiencia de N en leguminosas como la soya y la alfalfa, debido a que la carencia de Mo no permite que las leguminosas fijen N del aire. El Mo se hace más disponible a medida que sube el pH del suelo, opuestamente a lo que sucede con la mayoría de los otros micronu- trientes. Por lo tanto, las deficiencias ocurren más comúnmente en suelos ácidos. Los suelos arenosos presentan deficiencias de Mo con más frecuencia que los suelos de textura fina. La Tabla 7-16 muestra los efectos del Mo en el rendimiento de soya cultivada en suelos con diferente pH. Debido a que el Mo se torna más disponible a mayor pH, el encalado corri- ge la deficiencia si el suelo contiene suficiente cantidad de este nutriente. Este hecho se ilus- tra en la Tabla 7-16.

Tabla 7-16. Respuesta de la soya al molib- deno en suelos de diferente pH.

---- Rendimiento, t/ha---

pH del suelo Con Mo Sin Mo

5.6 2.76 2.15

5.7 2.89 2.28

6.0 2.69 2.35

6.2 2.82 2.69

6.4 2.76 2.82

Aplicaciones altas de P incrementan la absor- ción de Mo por la planta, mientras que aplica-

ciones altas de S reducen la absorción de Mo. El aplicar altas cantidades de fertilizantes que contienen S, en suelos con niveles medios a bajos de Mo, puede inducir una deficiencia de este nutriente. Cultivos como el brócoli, la coliflor y los tréboles necesitan a menudo apli- caciones de Mo, Tabla 7-17.

Tabla 7-17. Respuesta de varios cultivos al molibdeno.

Respuesta Alta Respuesta Baja

Brócoli Alfalfa Coliflor Frijol Trébol Lechuga Arvejas Soya Espinaca Varios materiales suministran Mo . . . y pue-

den ser mezclados con fertilizantes NPK, apli- cados vía foliar o usados para tratar la semilla. El tratamiento de semilla es probablemente el modo más común de corregir una deficiencia de Mo, debido a las bajas cantidades requeri- das.

Tabla 7-18. Fuentes comunes de molibdeno.

Fuente Porcentaje de Mo Solubilidad en agua Molibdato de amonio 54 Si Molibdato de sodio 39-41 Si

Acido molibdico 47.5 Ligeramente

El exceso de Mo es tóxico, especialmente para animales en pastoreo. El ganado que come forraje con exceso de Mo puede desarrollar severos casos de diarrea. El Mo afecta tam- bién el metabolismo del Cu. Por ejemplo, los animales que se alimentan con pasto de bajo contenido de Mo pueden desarrollar toxicidad de Cu, si los niveles de Cu son lo suficiente- mente altos. Por otro lado, los animales que comen pasto con un alto contenido de Mo pueden desarrollar deficiencia de Cu, dando lugar a la enfermedad denominada “molibde- nosis”. Esta enfermedad puede corregirse me- diante el suministro de sulfato de cobre (Cu-

medicinas que contenga Cu o mediante la apli- cación de CuSO4 directamente al suelo. En la

Tabla 7-18 se presenta el contenido y la solu-

bilidad de las principales fuentes de Mo.

ZINC

El Zn fue uno de los primeros micronutrientes reconocido como esencial para las plantas. Además, es el micronutriente que con más frecuencia limita los rendimientos de los culti- vos. Por ejemplo, se han reportado deficien- cias de Zn en casi todos los países productores de arroz. A pesar de que es requerido en pe- queñas cantidades, es imposible obtener ren- dimientos altos sin este micronutriente. Cier- tos cultivos tienen mejor respuesta al Zn que otros, como lo demuestra la Tabla 7-19.

Tabla 7-19. Respuesta de los cultivos al zinc. Alta respuesta Mediana respuesta Baja respuesta

Fríjol Cebada Centeno

Maíz Papa Avena

Arroz Soya Arvejas

Cítricos Pasto sudán Col

Café Remolacha azucarera

Apio

Sorgo Tomate Lechuga

Duraznos Alfalfa Espárrago

Aguacate Tréboles Zanahoria

Cebolla Algodón Uvas El Zn ayuda a la síntesis de substancias que permiten el crecimiento de la planta y la sínte- sis de varios sistemas enzimáticos. Es esencial para promover ciertas reacciones metabólicas y además es necesario para la producción de clorofila y carbohidratos. El Zn no es translo- ca dentro de la planta, por lo tanto, los sínto- mas de deficiencia aparecen primero en la hojas y otras partes jóvenes de la planta.

La deficiencia de Zn en maíz hace que el ápice se torne de color amarillento claro o blanco en las etapas iniciales de crecimiento de la planta. Las hojas desarrollan fajas de color amarillento

dos de la nervadura central. Síntomas en otros cultivos incluyen el color bronceado en el arroz, hojas pequeñas en los árboles frutales y severo retraso del crecimiento en maíz y fríjol. Los suelos pueden contener desde pocos hasta cientos de kg de Zn por hectárea. Generalmen- te, los suelos de textura fina contienen más Zn que los suelos arenosos. Sin embargo, el con- tenido total de Zn en el suelo no indica cuanto de este nutriente está disponible para el culti- vo. Varios factores determinan esta disponibi- lidad:

pH del suelo - El Zn es menos disponible a

medida que sube el pH del suelo. Aquellos suelos encalados a pHs superiores a 6.0 pueden desarrollar deficiencias de Zn, espe- cialmente en suelos arenosos. Las deficien- cias no se presentan en todos los suelos con pH cercano a la neutralidad o alcalino, simplemente la probabilidad de deficiencia es mayor. La concentración de Zn en el suelo se reduce 30 veces por cada unidad de incremento en pH entre 5.0 y 7.0.

Alta cantidad de P en el suelo - Deficien-

cias de Zn pueden presentarse en suelos con una alta disponibilidad de P. Varios cultivos han demostrado ser susceptibles al efecto de la interacción Zn-P. Altos niveles de Zn o de P pueden reducir la absorción del otro. La aplicación de uno de ellos (Zn o P) en un suelo marginal en ambos puede inducir una deficiencia del otro. El pH del suelo com- plica más la interacción Zn-P.

El aplicar P en un suelo con niveles ade- cuados de Zn no produce deficiencia de Zn. Sin embargo, los especialistas sugieren que para obtener rendimientos altos es necesario aplicar 1 Kg de Zn por cada 20 kg de fosfa- to.

Materia orgánica - Abundante Zn se puede

fijar en las fracciones orgánicas de suelos con alto contenido de materia orgánica. También se puede inmovilizar temporal- mente en los cuerpos de los microorganis- mos del suelo, especialmente cuando se aplican desechos de corral. Por otro lado, la

disponibilidad del Zn en suelos minerales está asociada con la materia orgánica. Nive- les bajos de materia orgánica en el suelo son a menudo indicativos de una baja dis-