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La matriz socio-política rafaelina

socialismo 82 y una pequeña agrupación denominada Partido Pitista , que

2.4. a Muriel vuelve Bienvenido Muriel 121 : orígenes e

institucionalización de un partido vecinal original, de impronta personalista tradicional122

Para fines de diciembre de 1982, el partido tomó forma tras la conformación de la primera Junta Provisoria oficial, compuesta por Rodolfo Muriel, Gerardo Piedrabuena, Omar Schiavi, Roberto Dessi, Ricardo Avendaño, Raúl Vicco, Ives Minetti, Juan Carlos Smith, entre otros, y presidida por Hugo Marzioni (Marzioni, Hugo). Es el primer partido que comenzó con los procedimientos para las futuras elecciones y que logró en seis meses la suma aproximada de 4000 afiliados, aventajando claramente al resto de las fórmulas políticas:

“Las afiliaciones fueron casa por casa, persona a persona. Les decíamos lo que queríamos hacer y teníamos una adhesión muy alta, muy alta. Eso nos marcó un dato muy interesante. Los hombres más viejos en la política decían: ´ya estamos ganando´. Porque los otros partidos, ni la interna habían empezado y nosotros ya teníamos a los candidatos apuntados […]” (Marzioni, Hugo).

Esto se puede corroborar con las informaciones señaladas por el matutino Castellanos, que en su columna “Revista Política”123, el 1º de julio de 1983 escribía:

121“Muriel vuelve. Bienvenido Muriel”, era el slogan de la campaña de los vecinalistas en

las elecciones del `83. Para su formulación, jugaron con el segundo nombre del

candidato, que era Bienvenido. Muriel, Fernando,Entrevista a Fernando Muriel.

122 A diferencia del líder populista, Muriel respondía más bien a lo que Alvarez Junco

refiere como el perfil del “dirigente” político clásico, de elite, “superior de alguna manera a sus seguidores”, con tendencias “a enseñar, a orientar, a `dirigir´”. Véase Alvarez Junco (1994).

123 Esta columna era una versión renovada de otra anterior que tuvo durante muchos

años este mismo diario, denominada “Balconeando la política”, en la que, con un estilo sagaz e irónico, a modo de “chisme”, comentaba los entretelones y las últimas novedades sobre política local.

“UN TRÍO DE CONCEJALES. Han sido consagrados los primeros candidatos a concejales rafaelinos. El punto de partida, para el inicio de la conformación, lo dio el MAV. En el orden que se menciona, encabezarán la nómina Agustín GIULIANI, Hugo MARZIONI y Juan Carlos GRANA. Hace bastante tiempo, y con esa particularidad primicial que tiene el espacio, la Revista mencionó al primero de los citados para la candidatura ahora confirmada. También citó con cierta posterioridad al segundo. Lo de GRANA es novedad.” (Castellanos, 1/07/1983: 2).

Mientras tanto, en la misma columna, se evidenciaban las dificultades internas de partidos más tradicionales, que retrasarían las candidaturas y el accionar de campaña:

“LA CALMA DEL RADICAL BORELLA. Parece que el doctor Alberto BORELLA le hace caso a la histórica frase radical, recomendadora de calma. Ni siquiera pestañeó, cuentan, cuando su correligionario José D´AGOSTINO le asestó el duro calificativo de traidor. Fue durante el curso de una enfática integrada agitada reunión celebrada, este miércoles, en la casa radical.” (Castellanos, 1/07/1983: 2).

El mismo día, en una solicitada, una rama del justicialismo, la Agrupación Movimiento Obrero Peronista Independiente, manifestaba su total desvinculación con la Agrupación 17 de octubre de Rafaela, tradicional bastión peronista de la ciudad, asociado con la figura de Parra, argumentando que: “se contradice con nuestra posición clara y terminante de que no aspiramos a cargos políticos, sino al respeto mutuo entre los peronistas […]” (Castellanos, 1/07/1983: 2). Sólo el PDP pareció sobrellevar la campaña sin demasiados problemas, al menos no se

dispone de fuentes que evidencien lo contrario. A principios de julio de 1983 se realizaron comicios para elegir autoridades de la Junta Ejecutiva Provincial y Delegados al Congreso Nacional, al mismo tiempo que inician un recorrido por los barrios con sus respectivos candidatos (Castellanos, 4/07/1983)

Como puede observarse, el vecinalismo logró acaparar rápidamente el interés y el entusiasmo de un electorado que por años estuvo sin actividad124. Lo hizo a través de una estrategia de campaña

diferente, que los diferenció del resto de los partidos tradicionales, aspecto relevante y particular de este tipo de movimiento:

“En las reuniones de los comienzos, cada uno expresaba cómo quería que fuera el partido, qué tónica darle. Entonces, yo dije una frase, que fueron históricas (sic), porque lo hicimos y salió: “miremos los partidos políticos en vigencia y hagamos exactamente al revés de lo que están haciendo” y así lo hicimos, y ganamos. Esa era la meta. Porque teníamos que demostrar algo distinto a la gente, si no éramos uno más. ¿Cuáles eran las cosas distintas? Ellos tenían internas, nosotros no teníamos que tener internas, teníamos que tener consenso interno. Ellos salían a pintar paredes, nosotros sacamos no pintar una pared, no la pintamos, hicimos todos carteles…ahí impusimos lo que ahora en Rafaela se usa: todos los carteles publicitarios políticos, eso lo impusimos nosotros. Ellos hacían asados gratis, nosotros cobrábamos entrada. Más ridículos no podíamos ser y la gente venía. Y nada gratis, te aseguro. Hasta nosotros, los directivos, pagábamos.” (Marzioni, Hugo)

“…la creación de un partido en el cual no se estaba atado a las estructuras tradicionales y le permitía al vecino ocuparse de las propias cosas que ocurrían en la ciudad sin pensar en la solución de problemas de orden nacional, eso hizo que la propuesta del MAV sea la más votada. Aparte, se había hecho una importante formación de estructura en los barrios, con mucha gente trabajando en cada uno de los sectores.” (Muriel, Fernando)

La coherencia interna y la centralidad del líder, la rápida estrategia electoralista, hicieron que el vecinalismo apareciera “teniéndolas todas consigo”, al menos así lo evaluaba el matutino Castellanos, con respecto a los otros partidos:

“Curiosamente, en el ámbito rafaelino y en el seno de los dos partidos mayoritarios, los candidatos no las tienen todas consigo, en lo que se refiere a la adhesión de sus propios compañeros o correligionarios. En los círculos justicialistas y radicales se suelen destinar críticas hacia la imagen candidateable de PARRA y PIEDRABUENA, respectivamente. Los que están firmes y con monolítica adhesión interna son MURIEL, que titula un movimiento vecinal al que muchos consideran marcadamente personalista y girando en torno a su figura y RICOTTI que aunque no era un activista político de gran empeño, al ser postulado se metió en el ritmo partidista con gran brío.” (Castellanos, 10/09/1983: 2).

Nuevamente, puede observarse en esta noticia que, junto con el MAV, el PDP aparecía como un partido con potencialidades internas para la competencia política.