Capítulo 1. Marco referencial teórico
1.3 NECESIDADES EN PACIENTES CON CÁNCER DE MAMA EN INTERVALO LIBRE DE ENFERMEDAD
El sistema de necesidades es la característica psicológico-social más importante del individuo y de cualquier grupo. El surgimiento de las necesidades se ve como el resultado de determinado estado del proceso de intercambio con el medio. Por tanto las necesidades representan la fuente de la actividad de la personalidad. Son las necesidades las responsables de estimular al hombre a actuar de determinada manera y en una determinada dirección. La necesidad es el estado de la personalidad que expresa su dependencia de las condiciones concretas de la existencia (Petrovski, 1981).
El proceso de satisfacción de las necesidades se manifiesta como un proceso activo, orientado hacia un objetivo, para la asimilación mediante un determinado desarrollo social de la forma de actividad. Las necesidades existentes nunca son por completo satisfechas y por lo tanto, constantemente requieren de una actividad diseñada para alcanzar o mantener la satisfacción. A medida que las necesidades son satisfechas, emergen nuevas necesidades de mayor orden, las cuales deben ser satisfechas. Las personas que alcanzan sus metas establecen nuevas metas de mayor nivel para sí mismos (Calviño, 2004).
Atendiendo a las pacientes con cáncer de mama, se observa que las necesidades más diagnosticadas y las que han recibido mayor atención son las necesidades de información que predominan sobre todo en las primeras fases de la enfermedad (diagnóstico y tratamiento). El principal responsable de satisfacer estas necesidades es el médico, por la autoridad que se les confiere como profesional y porque tiene la obligación de comunicar al paciente cuál es su estado. Se desea información fundamental sobre la enfermedad y los tratamientos y cuestiones de tipo práctico, por lo que aquí las mejores fuentes proceden del personal especializado de enfermería, que tiene un mayor contacto con la paciente (Gonzáles & Aguilar, 2009).
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Solo cuando la paciente ha logrado superar el cáncer de mama, está completamente recuperada y vuelve al ritmo normal de vida, se siente realmente interesada por profundizar y obtener información sobre la enfermedad. Las necesidades en la etapa de intervalo libre de enfermedad se caracterizan por lograr que el médico le dedique más tiempo, satisfacer la nueva necesidad que surge en la gran mayoría de estas personas de profundizar y sacar algo positivo de esa vivencia y que ello sirva de ayuda a otras mujeres con el mismo problema.
Los familiares por otra parte ya no necesitan ni buscan información porque una vez superada la enfermedad vuelven a su rutina diaria. Por lo que respecta a los canales de información, el médico es la fuente más requerida y fiable para obtener todo tipo de información sobre el cáncer de mama en cualquiera de las fases de la enfermedad (Gonzáles & Aguilar, 2009).
La mayoría de los estudios realizados contemplan al paciente que se encuentra en las fases de diagnóstico, en las de tratamiento activo o al final de la vida obviando al paciente superviviente (Finney, 2005). Así, a pesar del notable aumento en el número de pacientes que superan la enfermedad, la interacción comunicativa entre el médico y el paciente oncológico superviviente no ha sido tenida en cuenta, pese haber sido recomendada por varios autores como una futura área de investigación donde se trasciende el marco informativo (Arora, 2003, Hack, 2005).
En las necesidades de comunicación del paciente oncológico en intervalo libre de enfermedad, es importante tener presente que estas necesidades comunicativas pueden estar determinadas por factores biomédicos, psicológicos, sociales y económicos relacionados o derivados con la enfermedad (Stein, 2008).
Además de estas necesidades de carácter informativo- comunicativo en la paciente surgen otras que en la actualidad son poco atendidas en el campo de la Psicooncología. Así vemos como la paciente necesita encontrar recursos para reducir la ansiedad, el sentimiento de soledad, el miedo a la muerte , el daño corporal sufrido , la reconstrucción de su autoestima y la reelaboración de problemática previas que vuelven a aflorar a causa de la enfermedad. Y el recurso es sentirse apoyada (Gonzáles & Aguilar, 2009).
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El apoyo también es muy importante en la satisfacción de necesidades emocionales de estas personas, ya para potenciar el bienestar de los pacientes será necesario cubrir las necesidades emocionales de los pacientes a lo largo de este proceso. Necesitarán tener seguridad y confianza en el equipo que le atiende. Aceptar y entender sus emociones será otro de los pasos para ayudar a el paciente que necesita básicamente sentirse escuchado y comprendido y que se facilite la expresión emocional.
Según Yélamos (2006) ello nos lleva a que la verdadera necesidad primaria de un paciente oncológico es la comunicación, ya que con ella aumentamos la seguridad la confianza y la esperanza. Permite además evitar la terrible soledad, no percibida como falta de compañía física sino como aislamiento interior.
Como se observa el paciente oncológico superviviente presenta necesidades de naturaleza informativa-comunicativa, de apoyo y emocional, sin embargo aun cuando en esta etapa el control de la enfermedad lo posee en mayor medida la persona portadora de la patología, esta por sí sola no las puede satisfacer, por lo que aun depende de redes sociales de apoyo que potencien el bienestar y la Calidad de Vida a través de la información, la comunicación y la expresión de afecto.
Es por esto que se considera que si bien la persona aparenta estar fuera del alcance de la enfermedad, continúa experimentando necesidades relacionadas con la misma lo que requiere de esfuerzos para satisfacerlas y hacer frente de alguna forma a las demandas que como ser humano superviviente se le presentan, es aquí donde juega un papel primordial los procesos de afrontamiento, que surgen de la vivencia y a su vez la determinan.