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Nehemías corrige las recaídas del pueblo, 12:44—13:

In document Tomo 7 Esdras (página 152-163)

TEXTO, EXPOSICIÓN Y AYUDAS PRÁCTICAS

AYUDAS SUPLEMENTARIAS

II. EDIFICACIÓN DEL PUEBLO, 7:1—13:

5. Nehemías corrige las recaídas del pueblo, 12:44—13:

Si bien 12:27–43 es el clímax de Esdras-Nehemías, la parte más crítica se ha reser- vado para 12:44–13:31, un desafío a los lectores para que asuman su responsabilidad en el pueblo de Dios.

Esta sección final revierte la progresión que ha venido desarrollándose en cuanto a los dos personajes principales (ver “Personajes” en la “Introducción”). Nehemías fue dominante en 1:1–7:5, pero en 7:6–12:26 es desplazado por el pueblo y su liderazgo diverso. Ahora en 12:44–13:3 el pueblo y su liderazgo siguen actuando bien, pero de allí en adelante fracasan (13:4–29). Nehemías lucha para corregirlos, primero con el apoyo de algunos líderes (13:11, 13, 22), pero luego solo (13:23–29). En 13:30, 31 él es, de nuevo, el único actor humano. El libro concluye donde comenzó.

Esta conclusión, así como la conclusión de la primera mitad del libro (6:17–19), nos deja en duda: ¿Podrá Judá mantenerse fiel a Dios cuando Nehemías ya no esté? La primera mitad del libro retrata un ideal: el gran líder, los otros líderes y el pueblo traba- jan juntos para cumplir con la voluntad de Dios. En los capítulos 7–12 aparece un ideal aún mejor: el pueblo y su liderazgo numeroso, sin ser puyados por el gran líder, obedecen a Dios. Un líder sobresaliente como Nehemías puede jugar un papel clave, pero raras veces hay un dirigente de esa talla. Más bien, el libro da a entender que Ju- dá se mantendrá fiel a

Joya bíblica

Aquel día ofrecieron muchos sacrificios y se regocijaron, porque Dios les había dado gran ale- gría. También se regocijaron las mujeres y los ni- ños, y el regocijo de Jerusalén se oía desde lejos (12:43).

Dios solamente si cada líder y cada judío cumple con sus responsabilidades. Es un mensaje vital para el pueblo de Dios en todo lugar y en toda generación.

A la luz del NT, 13:4–31 encierra otro mensaje de valor extraordinario. Los fracasos narrados sugieren que el pueblo no superará el patrón de infidelidad que ha marcado su historia (ver 9:16–37). Pone en evidencia que los seres humanos tenemos un defecto fatal, nuestro pecado. El ejemplo de Nehemías ofrece dos remedios: el conocimiento de la Ley y la oración. Sin embargo, aun la enseñanza de la Ley (cap. [página 180] 8) no produjo más que un avivamiento temporal. Las oraciones de Nehemías, por otro lado, muestran su dependencia del socorro divino. Así, el libro resulta siendo nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe (Gál. 3:24) y para que andemos en el Espíritu, resistiendo los malos deseos de la carne (Gál. 5:16).

(1) Las cámaras del templo y las ofrendas, 12:44–13:14. Esta sección tiene una

estructura quiástica:

A Los judíos nombraron encargados de las cámaras y ofrendaron para sostener el personal del templo

(12:44–47).

B Los judíos excluyeron a los extranjeros de Israel (13:1– 3).

B’ Nehemías expulsó a Tobías de las cámaras (13:4–9). A’ Nehemías instó a los judíos a ofrendar para sostener al personal del templo y nombró encargados de las cámaras (13:10–14).

Los judíos comenzaron bien (A y B), pero luego recayeron, y Nehemías sólo logró co- rregir sus errores mediante la imposición de medidas enérgicas (B’ y A’). Tres de los re- latos tratan del uso y abuso de las cámaras del templo (A, B’ y A’), la casa de Jehovah en Jerusalén (ver Esd. 1:3, 4).

(a) Los judíos nombran encargados de las cámaras y ofrendan, 12:44–47. Aquel

día (12:44) significa “en aquel tiempo” (ver la misma expresión en 13:1 y antes de esto en 13:4). Un fruto del regocijo expresado en la dedicación de la muralla (v. 43) fue la ofrenda con gozo para los sacerdotes y levitas (v. 44). La repetición de aquel día en 12:43, 44; 13:1 también subraya el vínculo entre la dedicación y los eventos de 12:45– 13:3.

La voz pasiva fueron puestos (12:44) sugiere la acción del pueblo y su liderazgo múl- tiple (ver exposición de 7:1; 8:1). Y el nombramiento creó más líderes. Así se prolongan los enfoques en el pueblo y su liderazgo plural que han venido predominando desde 7:6.

Los nombrados fueron encargados de recoger las ofrendas y guardarlas (12:44). Sus responsabilidades sobre las cámaras del templo implican que eran levitas o sacerdotes (ver 13:4, 13; 10:37–39). Los tesoros eran las ofrendas de metales y piedras preciosas (ver 7:70, 71). En lugar de primicias, se debe traducir “mejores ofrendas” (ver la exposi- ción de 10:37 y 13:31). Las porciones legales eran aquellas que la Ley estipulaba: los diezmos para los levitas, y las ofrendas, las “mejores ofrendas” y los diezmos de los levi- tas para los sacerdotes (ver 10:37–39). Los judíos habían prometido estas ofrendas en el pacto que recién habían hecho (10:37–39).

Sostenido económicamente, el personal del templo pudo dedicarse a sus ministerios (12:44b, 45). Sobre la ordenanza de la purificación, ver 1 Crónicas 23:28. Sobre el mandato de David, ratificado por Salomón (12:45), ver la exposición de 12:24 y cf. 1 Crónicas 23–26; 2 Crónicas 8:14. Asaf (12:46) fue un levita que se había destacado co- mo músico en los tiempos de David (1 Crón. 15:16, 17, 19; 16:4, 5; 25:1, 2) y llegó a ser el padre de [página 181] un clan de cantores (ver Neh. 7:44; 11:17, 22; 12:35).

En los días de Nehemías, entonces, los judíos volvieron a sostener al personal del templo con sus ofrendas, así como en los días de Zorobabel (12:47; cf. Esd. 6:18). So- bre todo Israel, ver la exposición de 1:6. Las porciones de los cantores y porteros pro- venían de los diezmos (ver 13:5), y lo que los judíos y los levitas consagraban eran sus diezmos (ver 10:37, 38). Los consagraban al ofrendarlos, así apartándolos para el servi- cio de Dios.

(b) Los judíos excluyen a los extranjeros de Israel, 13:1–3. Escuchando la lectura

de Deuteronomio 23:3–5, los judíos descubrieron que a los amonitas y los moabitas les era prohibido entrar en la congregación de Dios (13:1, 2). Podían vivir en Israel, pero no participar en la asamblea para el culto en el santuario (cf. Deut. 23:1, 2). Sobre aquel día (13:1), ver la exposición de 12:44. Los verbos se leyó y se halló (13:1) de nuevo su-

gieren la acción del pueblo y su liderazgo múltiple (ver fueron puestos en 12:44 y la ex- posición de 7:1; 8:1). Las repeticiones de libro de Moisés y la congregación en 8:1–3 y 13:1 enmarcan todo el avivamiento narrado en 8:1–13:3.

La prohibición se debía a que cuando Israel subió de la esclavitud en Egipto, los amonitas y moabitas no le ofrecieron ni la más mínima ayuda (pan y agua), aunque eran descendientes de Lot (Gén. 19:33–38), el sobrino de Abraham (Gén. 11:31). Lejos de socorrer a Israel, Balac, rey de Moab (ver la nota), contrató a Balaam para maldecir- lo (13:2; ver el comentario sobre Tobías en v. 4).

El vocablo traducido extranjeros, ereb 6154, (13:3) literalmente significa “mezcla”. Se

usa de extranjeros que viven entre otro pueblo (ver las varias traducciones en Éxo. 12:38; Jer. 25:20; 50:37). Aquí se refiere particularmente a los amonitas y los moabitas (ver v. 1). Excluirlos de Israel no significaba desterrarlos, sino excluirlos de la asamblea cúltica (ver v. 1; 9:2; Esd. 10:8). Fue un paso más en la separación de las influencias extranjeras (ver 9:2; 10:28). En cuanto al nombre Israel, ver la exposición de 1:6.

(c) Nehemías expulsa a Tobías de las cámaras, 13:4–14. Eliasib, en ausencia de

Nehemías, asignó a Tobías una cámara del templo que había sido usada como bodega sagrada (13:4–6a). Antes de esto (13:4a) significa “antes de la separación de los amoni- tas y moabitas” (13:1–3). No todo lo narrado en 13:4–9 pudo suceder antes de dicha separación, sino sólo el nombramiento de Eliasib sobre las cámaras del templo (ver 12:44), y tal vez su allegamiento a Tobías (ver 6:18).

El Eliasib aquí mencionado no fue el sumo sacerdote Eliasib (3:1, 20, 21; 12:10, 22; 13:28), pues no se diría que fue encargado de la cámara del templo; el sumo sacerdote era encargado de todo el templo. Ya que el templo tenía muchas cámaras (10:39; 12:44) y el v. 5 implica que Eliasib estaba sobre más de una de [página 182] ellas, cámara (v. 4) ha de ser un singular colectivo, que en español se puede traducir como un plural (así como “ofrenda” y “diezmo” en el v. 5).

El vocablo traducido había emparentado es literalmente “se había allegado”. Se usa de parientes (p. ej., Lev. 21:2, 3; 25:5), pero también de amigos (Sal. 15:3). Ambas in- terpretaciones son posibles aquí (cf. 6:17–19; 13:28). Acabando de leer 13:1–3, el lector recordará que Tobías era amonita en algún sentido (ver 2:19; 4:3; y la exposición de 2:10) y enemigo de Nehemías y del bien de Judá (2:10, 19; 4:3, 4:7; 6:1, 12–14, 17–19). También se acordará que, como Balac había hecho contra Israel (v. 2), Tobías había contratado a profetas para dañar a Nehemías (6:13, 14).

La gran cámara (13:5) de alguna manera servía los intereses de Tobías en Jerusalén (ver 6:18). Quizás almacenaba allí surtidos que él vendía al templo. La frase en la que antes guardaban nos hace sospechar que los judíos habían dejado de ofrendar y diez- mar, en contraste con 12:47. Sobre las ofrendas enumeradas, ver la exposición de 10:35–39 y 12:44. El incienso se ofrecía juntamente con otras ofrendas (Lev. 2:1, 2). El hecho de que los cantores y los porteros eran sostenidos por el diezmo (ver también v. 10) implica que ellos también eran levitas (ver 11:17, 22; 12:8, 24, 25), aunque aquí se mencionan por aparte (así como en v. 10; 7:43–45; 10:40; 11:18, 19; 12:44–47).

Nehemías volvió a Artajerjes, tal vez en Babilonia, en el año 433 ó 432, después de gobernar Judá por doce años (13:6; cf. 5:14). Lo que sabemos de esa gestión después del primer año se limita a lo narrado en 5:14–19 y 12:26, 47. Artajerjes, rey persa, también hacía alarde del título rey de Babilonia porque Persia había conquistado esa ciudad famosa (cf. Esd. 5:13; 6:22). La frase yo no estaba revela que desde el v. 4 ha aparecido de nuevo la narración en primera persona (ver la introducción a 12:27–43 y la exposición de 1:1).

Regresando a Jerusalén, Nehemías limpió el templo de los enseres de Tobías (13:6b– 9). Después de un tiempo es una expresión imprecisa (13:6), pero Nehemías obviamente regresó antes de la muerte de Artajerjes en el año 424 a. de J.C. Al pedir permiso, tomó la iniciativa para su retorno. Creía que su pueblo todavía necesitaba su ayuda (cf. 5:19). Sus acciones impositivas en el resto del capítulo implican que regresó con auto- ridad sobre Judá, aparentemente de nuevo como gobernador (ver 5:14; 8:9, 10; 12:26).

La presencia de Tobías en el templo era un mal (13:7) porque era amonita (cf. vv. 1– 3), enemigo del pueblo y dominado por influencias paganas. El nombramiento de los encargados de las cámaras (12:44) había fracasado. Eliasib se había corrompido, y el sumo sacerdote no lo había corregido.

Como se verá a continuación, al llegar a Jerusalén para su segunda gestión Nehe- mías descubrió que todas las reformas [página 183] del primer período —el nombra- miento de encargados de las cámaras del templo (12:44), la separación de los amonitas (3:1–3), las ofrendas para sostener el culto del templo (10:32–39; 12:44–47), la promesa de no comprar de los extranjeros en días de reposo (10:31) y la promesa de abstenerse de matrimonios mixtos (10:30)— habían fracasado. Sin embargo, en vez de darse por vencido, Nehemías enérgicamente impuso de nuevo cada reforma. Luchó en pro del es- pacio sagrado (13:4–9), el personal sagrado (13:10–14, 29), el tiempo sagrado (13:15– 22) y el pueblo sagrado (13:23–28). Las muchas repeticiones en este capítulo de la frase la casa de Dios (v. 7) nos recuerda que la meta de Esdras-Nehemías (ver Esd. 1:3, 4) se ha realizado en sus tres dimensiones (templo, pueblo y ciudad; ver “Autor” y “Enseñan- zas” en la “Introducción”), pero ahora está en peligro de echarse a perder.

La acción de Nehemías en v. 8 lo hizo un tipo de Cristo (cf. Mat. 21:12, 13). Ordenó “purificar” (el significado del verbo traducido limpiaran, ver v. 22) las cámaras (13:9), porque la presencia de Tobías —ni sacerdote, ni levita, sino amonita— las había con- taminado. El plural cámaras indica que Tobías había profanado no sólo la cámara que le fue asignada (vv. 5, 7), sino también todas aquellas con que él había tenido contacto.

En lugar de los enseres de la casa de Tobías (v. 8), Nehemías puso los enseres de la casa de Dios (v. 9). La lista de las cosas devueltas (v. 9) no incluye los diezmos y la ofrenda para los sacerdotes (ver v. 5), otra indicación de que los judíos ya no los daban (cf. v. 10).

Las acciones en 13:8, 9 representaban una reprensión pública del sumo sacerdote y una invasión en su dominio (ver también vv. 11, 13, 22, 28). Nehemías utilizó su poder como gobernador para efectuar reformas que el sumo sacerdote no había querido hacer. Antepuso la santidad de la casa de Dios a las buenas relaciones con ese podero- so líder.

Nehemías reinstaló a los levitas, su sostén y a los administradores (13:10–14). Este relato vincula 12:44–13:14 con 13:15–31. Concluye el quiasmo que abarca 12:44–13:14 (ver la introducción a 12:44–13:14), pero, a la vez, está firmemente enla- zado con 13:15–29 por una serie de paralelos (ver la introducción a 13:15–22).

Nehemías descubrió que, debido a la falta de diezmos, los levitas y los cantores habían abandonado el templo y regresado a la agricultura (13:10). Las porciones de los levitas eran los diezmos (cf. vv. 5, 12; 10:37b, 38). Literalmente el hebreo tiene “las por- ciones de los levitas no habían sido dadas”. Esto aclara que el problema no fue sola- mente una mala administración de los diezmos (pero ver v. 13), sino que el pueblo no estaba diezmando.

Como consecuencia, los ministros habían huido del hambre (13:10). Nehemías no les echó la culpa a ellos, sino a los gobernantes laicos que debían proveer para su sos- tén (13:11). Los dirigentes eran los mismos oficiales de 2:16 (ver la exposición allí). Su

campo (13:10) era el terreno donde los levitas y cantores vivían antes de [página 184] ser trasladado a Jerusalén, y donde algunos todavía vivían cuando no les tocaba turno en el templo (ver 7:73; 11:3, 18, 29, 36; 12:27–29). No se trataba de ciudades levíticas, pues aun si estas existían, en Judá y Benjamín todas habían sido asignadas a los sa- cerdotes (ver Jos. 21).

El texto no indica que los sacerdotes también hubieran regresado a sus campos. Ellos se sostenían, con estrechez, de la porción de los sacrificios que les correspondía (Núm. 18:8–19; Deut. 18:3), además de las pocas ofrendas para los sacerdotes (v. 5; 10:37, 38a) y el exiguo diezmo de los levitas (10:37b, 38; 12:47). Los levitas y los canto- res, en cambio, dependían casi totalmente de los diezmos (v. 5; 10:38a).

El verbo traducido reprendí, riyb 7378, (13:11, 17; 5:7) es literalmente “reñí con” (ver

v. 25). De nuevo Nehemías antepuso la adoración de Jehovah a las buenas relaciones con los poderosos (ver la exposición de vv. 8, 9 y cf. vv. 17, 25; 5:7). Los acusó de rom- per su pacto con Dios (cf. v. 11 con la última oración de 10:39). El liderazgo múltiple, visto positivamente en 7:6–13:3, ya no cumplía con sus responsabilidades.

Nehemías reactivó el culto en el templo (13:11b–13). Instaló a los levitas y los canto- res en el templo por fe (13:11b), pues los diezmos no se habían dado todavía. Su acción tal vez se veía como otra interferencia en la esfera del sumo sacerdote (ver la exposición de los vv. 8, 9).

Cuando el pueblo entregó los diezmos (13:12), Nehemías nombró a cuatro adminis- tradores fieles (13:13). Una vez más el texto habla de un liderazgo plural y de las medi- das prácticas que Nehemías empleó. Los almacenes (vv. 12, 13) eran las mismas cáma- ras del templo mencionadas en 12:44; 13:4–9. El nombramiento de los administradores implica que Eliasib fue destituido de su cargo sobre las cámaras (ver 13:4, 5), otra in- cursión en el dominio del sumo sacerdote.

Los nuevos administradores tenían fama de ser fieles (v. 13), cualidad esencial en quienes manejan finanzas ajenas (cf. 1 Crón. 9:26; Hech. 6:3; 2 Cor. 8:17–23). Repre- sentaban a cuatro grupos del personal religioso: un sacerdote, un escriba, un levita y un músico. Los escribas eran maestros de la Ley (ver 8:1, 4, 9, 13; 12:26, 36; Esd. 7:7, 11) y tenían habilidades administrativas (ver 1 Crón. 24:6). El escriba Sadoc velaría pa- ra que las ofrendas se administraran conforme a las pautas de la Ley. Sus responsabi- lidades en el templo indican que él, como Esdras (Esd. 7:11) y Semeías (1 Crón. 24:6), era no sólo escriba, sino también levita o sacerdote (ver 13:4, 13; 10:37–39). La frase sus hermanos implica lo mismo. La genealogía de Hanán revela que era músico, des- cendiente del famoso Matanías (ver la exposición de 11:17, 22; 12:8b, 9, 24, 25, 35). Nehemías concluye este relato pidiéndole a Dios que lo recompense (13:14; ver la exposición de 5:19). El vocablo traducido bondades, jesed 2617, significa literalmente

“actos de lealtad”. Nehemías manifestó su lealtad luchando contra viento y marea para establecer y mantener el culto a Jehovah en el templo. La súplica no borres mis bonda- des (13:14) implica que Dios, figuradamente por lo menos, mantiene un registro escrito de las buenas obras de los justos, para luego recompensarlos (cf. Mal. 3:16; Neh. 4:5). El v. 14b resume 13:4–13; hice por la casa de mi Dios corresponde a 13:4–9, e hice… por sus servicios alude a 13:10–13.

Semillero homilético

Hay que cuidar a los pastores

13:10–14

Introducción: La vitalidad de la vida espiritual está vinculada con la vitalidad de la adoración. Existe

una relación íntima entre la debilidad espiritual y el abandono del culto. Además, existe una relación ín- tima entre el cuidado material que se da a los minis- tros y la vitalidad espiritual de la congregación. El pueblo que descuida su vida espiritual descui-

dará también a los líderes espirituales.

Porque no hay una persona valiente que tome las riendas del liderazgo. Nehemías estuvo ausente (v. 6).

Por la negligencia de los dirigentes se debilita la vida espiritual del pueblo (v. 11).

Por la infidelidad del líder espiritual principal se menospreció el lugar de adoración (vv, 4, 5).

Por la indisciplina del pueblo en diezmar y ofren- dar se descuidó el sostén de los ministros y del culto (v. 13).

El pueblo espiritual (la iglesia) debe cuidar y proveer para los líderes espirituales y no abandonar- los.

Por medio de quitar todo lo que estorba para una vida de consagración (vv. 8, 9).

Por medio de denunciar las provisiones económi- cas inadecuadas (vv. 10, 11).

Por medio de restaurar a los líderes a sus respec- tivos oficios (v. 11b).

Por medio de proveer adecuadamente para las necesidades de los líderes espirituales (vv. 12, 13). Conclusión: El cuidado económico adecuado de los ministros y los ministerios es una evidencia de la calidad de vida espiritual de la congregación y de la clase de amor que tenemos por nuestro Señor.

[página 185] (2) El sábado y los matrimonios mixtos, 13:15–29. Las estructuras

de 13:10–14 y 13:15–22 son paralelas: a) Nehemías se percató del pecado (13:10, 15, 16), b) riñó con los gobernantes (13:11a, 17, 18), c) señaló la gravedad del pecado con preguntas retóricas (13:11, 17, 18), d) tomó medidas prácticas para resolver el proble- ma (13:11b–13, 19–22a), y e) pidió a Dios acordarse de él (13:14, 22). Además, también en v. 22 vincula los dos relatos.

Aún más marcados son los paralelos entre 13:15–22 y 13:23–29: a) En aquellos días (13:15, 23), b) Nehemías vio el pecado (13:15, 23), c) riñó con los responsables (13:17, 25), d) señaló la gravedad del pecado con preguntas retóricas sobre la historia de Israel (13:18a, 26), e) resolvió situaciones relacionadas con el problema (13:19–22a, 28, 29), y f) pidió a Dios acordarse (13:22b, 13:29). Además, asimismo en v. 23 vincula los dos relatos.

En fin, 13:15–29 es una unidad literaria compuesta de dos relatos, pero está estre- chamente relacionada con 13:10–14 también. Este pasaje es la conclusión de 12:44– 13:14. Así los paralelos amarran todo 12:44–13:31 en una unidad mayor.

[página 186] (a) Nehemías corrige la profanación del sábado, 13:15-22. Este pa-

saje tiene una estructura quiástica:

A Los judíos llevan cargas a Jerusalén el sábado (13:15).

B Los tirios venden en Jerusalén durante el sábado (13:16).

C Nehemías riñe con los líderes sobre la profanación del sábado (13:17, 18).

B’ Nehemías evita que se venda afuera de Jerusalén du- rante el sábado (13:20, 21).

A’ Nehemías evita que ingresen cargas en Jerusalén el sábado (13:19, 22a).

Verdades prácticas

Un culto de adoración debe incluir:

Las ofrendas sacrificiales (evitando la mezquin- dad).

El regocijo que viene de Dios (no de las emociones humanas).

La presencia de toda la familia (no sólo los niños, las mujeres y los ancianos).

Algunos judíos del área rural trabajaban en el día de reposo (13:15). Nehemías los vio en aquellos días, o sea, al principio de su segunda gestión. Fue en septiembre u oc- tubre, tiempo de cosechar y pisar uvas. Eran judíos, pues a los gentiles, aun a los que vivían en Judá, no les era prohibido trabajar el sábado. No se sabe si ya en ese período se limitaba el camino de un sábado a un km (ver la nota sobre Hech. 1:12), pero el tipo de transporte descrito en el v. 15 se había condenado en Jeremías 17:21–27.

En vez de acerca del día (v. 15), el hebreo literalmente dice “en el día”. Como el pro- ducto se llevó a Jerusalén el sábado, el día de la venta y de la amonestación fue el día siguiente. De modo que Nehemías los amonestó no por vender en el día sábado, sino por transportar su producto en ese día. Seguramente los judíos no vendían los sába- dos. Ni siquiera los comerciantes corruptos y apóstatas del reino del norte lo habían hecho (ver Amós 8:4–6).

En cambio los tirios no tenían prohibición de vender los sábados (13:16; ver la expo- sición de 10:31). En este contexto, allí significa “en Judá”. En el período persa los tirios y otros fenicios vivían en toda la costa de Palestina, y habían establecido algunos pue- blos en el interior como centros para sus operaciones comerciales. La frase en Jerusa- lén es literalmente “¡y en Jerusalén!”. Los tirios no sólo vendían a los judíos en día de reposo, ¡sino que lo hacían en la ciudad santa misma! De nuevo, los judíos habían

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