HACIA UNA CONSTITUYENTE SOCIAL: APUNTES SOBRE UN PROCESO
3. Las dinámicas elegidas o “Cómo transitar el hacia”: de la visibili dad al debate político como experiencia de elaboración colectiva.
3.2. Neuquén: profundizando el debate, explicitando la estrategia
Si Jujuy fue el puntapié inicial en términos públicos, el encuentro realizado en Neuquén tuvo ya otras expectativas y exigencias. Si Jujuy había sido por so- bre todas las cosas masividad y vernos las caras, realizar un segundo encuentro nacional, más allá de haberlo pautado en Jujuy como una acción a llevar ade- lante durante el 2009, fue evidenciando la necesidad de dedicar más espacio y profundidad al debate político. Por otro lado, la idea de una nueva instancia nacional había quedado en relación a la constitución de asambleas en cada localidad, y encuentros provinciales previos. Cabe destacar que el adelanta- miento de las elecciones legislativas obligó por varios motivos a cambiar sobre la marcha: la construcción en ciertos distritos de fuerzas partidarias que com- pañeros y compañeras propios vienen haciendo (del Movimiento por Buenos Aires en la Capital al UNE neuquino, o la apuesta de lanzar al ruedo el Instru- mento Electoral por la Unidad Popular en provincia de Buenos Aires, entre otras) insumiría un esfuerzo más exigido para una parte de nuestra militancia desde comienzos del 2009; además, era obvia la inconveniencia de “empastar” demasiado el Encuentro con el proceso electoral, por lo que se evidenció la necesidad de hacerlo no a mitad de año, como se pensaba en un inicio, sino en el mes de noviembre. Asimismo, la construcción de las asambleas se mostró desigual en el desarrollo: fue claro que donde había más presencia de organiza- ciones de la CTA, había más facilidad de constituir ámbitos más consolidados, mientras que en otras realidades la tarea era más lenta y requería más esfuerzo y tiempo. Esto también pesó a la hora de definir noviembre como fecha. La existencia de un ámbito más sostenido de coordinación operativa, confor- mado por alrededor de 500 compañeras y compañeros de todo el país que iban asumiendo la responsabilidad de sostener el desarrollo de las convocatorias a
la Constituyente en cada territorio, fue una ayuda para ir tomando, en el ca- mino, decisiones de carácter colectivo y a la vez amplio. Ese espacio, que tenía como base el encuentro de Córdoba de 2008, mantuvo luego de Jujuy una con- tinuidad más o menos trimestral. Allí fue cobrando cuerpo la convocatoria a Neuquén con el nombre de “Encuentro nacional de pensamiento y acción para la unidad popular”, y la organización del debate en cuatro grandes ejes: “Cam- pañas públicas”, bajo el cual discutir las acciones y formas de desplegar las rei- vindicaciones y propuestas generales y temáticas (desde la lucha contra el ham- bre a las políticas redistributivas, de los derechos sociales a la libertad sindical, de la democratización a los recursos naturales y la integración regional, etc.); “Pensamiento Emancipatorio”, eje bajo el cual avanzar en consolidar formas y dinámicas de producción de conocimiento, saberes y creación de propuestas de políticas en términos emancipatorios y populares; “Estrategia Institucional”, en donde poder discutir tanto la estrategia a darse respecto a las institucionali- dades existentes en los diferentes niveles de la práctica social, política, cultural, religiosa, etc., y avanzar en el debate acerca de qué nueva institucionalidad hace falta construir para llevar adelante un proceso de transformación social popular en la Argentina; y “Construcción de las Asambleas”, eje bajo el cual se planteó ir acordando las formas, criterios, dinámicas y sentidos políticos de las asambleas tanto a nivel local como en perspectiva de un ámbito asambleario nacional (1). El valor diferencial de Neuquén fue, sin duda, la decisión de darle la mayor relevancia al tiempo de debate: del día y medio de encuentro propiamente dicho (más allá de la llegada a lo largo del viernes y las actividades de apertura esa tarde-noche), todo el sábado se dedicaría a la discusión en comisiones, quedando la mañana del domingo para la puesta en común en un plenario de cierre a llevarse adelante en un estadio cerrado, el Ruca-ché. Las comisiones, asimismo, funcionarían con alrededor de 120-150 participantes en cada una, tantas como fueran necesarias hasta cubrir el total de asistentes (contando con un número de entre 3500 y 4000), y serían temáticas, para facilitar la profundidad del intercambio.
1. Un resumen sintético de las conclusiones de las comisiones puede encontrarse en http:// www.constituyentesocial.org.ar/article529.html
El desarrollo del intercambio y el debate fue ciertamente interesante: en algunos casos se llegó a hacer un trabajo de discusión previa de los ejes en encuentros previos provinciales, lo que enriqueció aún más la discusión y dio un plus a un nivel de participación sorprendentemente alto, con dece- nas de compañeros y compañeras tomando la palabra, dialogando, reflexio- nando colectivamente. Fue notable que la construcción de conclusiones en muchos casos apuntara, más que a síntesis que excluyeran tales o cuales tér- minos o aportes, a la incorporación de diferencias en una voluntad de “no cerrar” los debates, al mismo tiempo que se ejercía plena capacidad de resol- ver sobre acuerdos y posturas concretas y colectivas. La escala de la partici- pación -finalmente fueron más de 4000 quienes sostuvieron las comisiones, de los más diversos puntos del país y provenientes de las experiencias de organización popular más disímiles- fue un elemento ciertamente a subra- yar en cuanto una experiencia multitudinaria de reflexión y organización popular. En términos de acciones, lo más relevante acordado en Neuquén fue el compromiso de desarrollar las asambleas por localidad durante toda la primera mitad del 2010, con un trabajo sostenido que garantice realizar, hacia septiembre-octubre, una asamblea nacional de la Constituyente So- cial hacia el último tercio del año.
Por último, pero no menos importante: Neuquén es la primera instancia, en el proceso de la Constituyente, donde participan mayoritariamente, convo- cados por la CTA, compañeros que no son de la CTA. Es decir, recién luego de dos años y medio de ir mostrando una forma de construcción específica -cultivando incluso la capacidad de abrirse a otros por fuera de “nuestras” or- ganizaciones, de “nuestras” visiones y experiencias-, la iniciativa de la Cons- tituyente Social tiene una base mayor que inicial de la Central, sus sindicatos y organizaciones de base. El que hayan participado en Neuquén militantes de más de 800 organizaciones sociales, sindicales, culturales, partidarias, reli- giosas, de pueblos originarios es un hecho que, si bien por cierto no resuelve la discusión acerca de la unidad popular en nuestra Argentina actual, aporta una perspectiva con potencialidades inéditas, creemos incluso más allá de las derivas y resultados más o menos inmediatos de la propia Constituyente.