El Nogal es árbol juglándeo de flores blanquecinas cuyo fruto es la Nuez, de forma ovoide y con dos cortezas, una interior y otra exterior, y sustancias oleaginosas. El Avellano es arbusto coriláceo que produce la avellana, especie de almendra blanca y aceitosa que viene en una envoltura redondeada de 1 a 2 centímetros de diámetro.
La Nuez y la Avellana, que siempre consideramos homogéneas, no lo son según nuestras reglas. La Avellana es desertora. Se ha desligado de todos los demás planetas, y es, sencillamente, terrestre. No así el Nogal, que es marciano, y por eso su fruto tiene acción astringente muy provechosa.
La salsa Perry, que utilizan los ingleses para dar sabor, y el caldo Maggi que se destina a la sopa, están hechos a base de estas frutas verdes, que con su aroma ejercen de gran estimulante.
Es curioso que la Nuez tenga la misma forma de nuestro cerebro y que los antiguos la utilizaran,
precisamente, para volver a la razón a los dementes. La explicación estriba en la gran cantidad de fósforo que contiene, pero ninguna planta requiere tanto cuidado para lograr el Espagirismo como el Nogal.
Volver al Indice
Conclusión
No terminaríamos este libro, si continuásemos relatando las propiedades de tantas plantas como son útiles al Hombre. Pero sería excesivo para nuestros lectores, y sólo nos hemos limitado a rozar algunas de mayor eficacia curativa con la exposición sintética de nuestros procedimientos de laboratorio y teorías que sustentamos sobre la Naturaleza Humana en su relación con el Reino Vegetal sólo para dar una ligera idea y animar a los nuestros al estudio.
Ahora repetimos brevemente, que nuestra labor consiste sólo en unir las plantas con sus más puros Arcanos, a fin de extraer esa esencia primordial que poseen y que estimulan la Vida en todas sus manifestaciones, pues cada planta, cada vegetal, al venir en gérmenes por el espacio buscando nuestra Tierra, reviven elementos bien extraños, de los que hay que despojarlos para obtener el Arcano Esencial del Planeta a que pertenecen. Luego quedan con tal pureza y energía, que no es dudable terminen con todo ese morbo corrosivo que arrastra la Humanidad doliente.
Una vez más afirmamos que la eficacia de nuestros productos es infalible, siempre que un karma pesado o una constelación terrible no se oponga y que sea ya hora de desencarnar, y que este sistema nuestro habrá de extenderse por todas partes con sólo algunos enfermos traten sus propias dolencias... ellos serán los mejores propagadores cuando toque prácticamente los beneficios y reconozcan que toda su
medicación anterior había sido perder el tiempo sin resultado alguno positivo.
Los médicos biólogos no somos una secta de fanáticos; creemos que todos los sistemas tienen más o menos su razón de ser; combatimos los venenos y consideramos veneno a muchos de los preparados de metales que se usan en la terapia moderna. Usamos también medicamentos por la vía digestiva y
aplicamos frotaciones; pero después de haber estudiado la acción del aceite de olivo, nos hemos
propuesto hacer en nuestros laboratorios una cantidad de preparados a base de aceite de olivo, que nos han dado un resultado estupendo, e invitamos a los enfermos a que lo prueben.
Los célebres profesores de la medicina interna Koegel y Klein, han experimentado la acción del olor emanado de las manzanas y de las flores de esa fruta, sobre larvas de harina, y encontraron una especie de aletargamiento entre animales y plantas.
Pero más aún: recién estudiando dos hombres de ciencia sobre el perfume de las rosas y de otras flores, encontraron que el perfume concentrado de rosa hace parar un reloj, aunque esté protegido por tapas de oro. Parece que la acción va sobre los aceites que sirven para los relojes.
Hacemos a veces verdaderos milagros... Pero éstos sólo consisten en que nos es conocida la Naturaleza
Humana de una manera especial, tal como es, y cuya perfección, en definitiva, no ha llegado aún a la ciencia oficial. De ahí que los distintos métodos fracasen o logren apenas una mejoría, especialmente en aquellos enfermos incurables y desahuciados cuando la Medicina agota todo su saber básico...
Uno de los Maestros de nuestra Orden, Franz Harttman, con quien actuamos prolongadamente, ya habla con acierto bastante de nuestro sistema en su libro “Ciencia Oculta en la Medicina”, obra ésta ya bastante conocida entre los teósofos de todo el mundo. Nosotros hemos querido rozar sus propias teorías para que sirvan aún de más fundamento a las que hoy lanzamos en el presente libro.
Lector: Acoge nuestra exposición con verdadero cariño, y después de imponerte de cuanto llevamos relatado, extiende sus conocimientos y hazlos llegar a los enfermos de todas las edades... Con ello harás verdadera obra humanitaria y fraterna, que tanto te agradecerán aquellos que se beneficien como los Maestros Rosa Cruces del Templo de Berlín, en cuyo libro de Oro quedará tu nombre destacado para que recibas nuestros efluvios y el Bien que prodigues aminore tu Karma.
Sean nuestras últimas palabras de Bendición, para todos aquellos que ayuden a nuestra Obra.