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El ascenso del Sur  presenta oportunidades para nuevas estructuras innovadoras de asociaciones para el desarrollo y nuevos enfoques de políticas de desarrollo, tanto a nivel mundial como regional. La acumulación de reservas extranjeras sustanciales en las economías líderes del Sur podría aprovecharse para el financiamiento del desarrollo en países menos desarrollados, por ejemplo. Nuevos mecanismos para el intercambio  de ayuda, comercio y tecnología en las regiones del mundo en desarrollo pueden equiparar y complementar los acuerdos existentes. Los países del Sur pueden asumir mayores funciones de liderazgo en el diálogo de la política mundial sobre las necesidades de desarrollo internacional más urgentes y las maneras más efectivas de responder a estos desafíos del siglo XXI.

Bancos de desarrollo de infraestructura El ascenso del Sur también está generando nuevas posibilidades de financiamiento para el desarrollo humano equitativo y sostenible. Brasil, China, India, la Federación de Rusia y Sudáfrica, por ejemplo, han propuesto un banco de desarrollo de BRICS que haría uso de sus considerables reservas para financiar proyectos de países en desarrollo.40 Al igual que el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, dicho banco ofrecería una diversidad de instrumentos, incluidos préstamos, capital y garantías. Además de financiar proyectos productivos, este flujo de recursos también brindaría asistencia para el reequilibrio financiero mundial.

Un uso importante de tales reservas sería el desarrollo de infraestructura. Para responder a necesidades urgentes, el gasto de infraestructura en los países en desarrollo deberá alcanzar un monto de US$1,8 a US$2,3 billones anuales llegado el año 2020, o de entre el 6% y el 8% del PIB, en comparación con los niveles actuales de entre US$0,8 y US$0,9 billones por año, o cerca del 3% del PIB.41 Una forma de habilitar y facilitar dichas inversiones sería a través de un banco de desarrollo de infraestructura y desarrollo sostenible. Esto podría reforzar los préstamos de países en desarrollo para el financiamiento de infraestructuras económicamente productivas.

Como los prestatarios deben estar al tanto de la sostenibilidad de la deuda, se requieren iniciativas que trasciendan los préstamos gubernamentales nacionales aprovechando otras formas de asistencia financiera. Una nueva institución podría concentrar el tipo

de capital adecuado por medio de garantías y otros instrumentos.42 Las nuevas instituciones serán más efectivas si trabajan en conjunto con las instituciones regionales y mundiales existentes, cerrando las brechas del financiamiento y de las inversiones.

El capítulo 4 presentó un escenario de progreso acelerado que estableció objetivos ambiciosos para incrementar el valor del Índice de Desarrollo Humano (IDH) en todas las regiones en 2050 mediante una serie de iniciativas de gasto público. Este escenario supone una mejora de la infraestructura cercana al 20% en 2050, el acceso universal a la electricidad en 2030, la eliminación de combustibles sólidos como la principal fuente de calentamiento y para cocinar en los hogares en 2030, una producción de energía renovable un 50% por encima del caso base en 2050, y el acceso universal a teléfonos móviles y banda ancha en 2030. Los máximos aumentos del valor del IDH previstos según este escenario se ubican en África Subsahariana (65%) y en Asia Meridional (47%; figura 5.1). La inversión pública promedio actual en África Subsahariana y en Asia Meridional es de aproximadamente el 7,7% del PIB.43

La asignación de una pequeña fracción de las reservas internacionales de los nueve países del Sur del G-20 podría suministrar más recursos sustanciales para la inversión pública en la infraestructura de África Subsahariana y Asia Meridional (figura 5.2). Según el porcentaje de las reservas asignadas, la inversión pública se incrementaría del 17,6% al 52,8%. De hecho, la asignación de tan solo el 3% de las reservas líquidas internacionales de los nueve países del Sur del G-20 incrementaría el porcentaje de la inversión pública en estos países del 4,1% al 11,7% del PIB, cerca del nivel promedio de la inversión pública para todos los países en desarrollo44

Para los países que mantienen reservas y sus fondos soberanos, invertir en los países en desarrollo es financieramente atractivo, puesto que les permite diversificarse y obtener ganancias más elevadas a la vez, sin mayores riesgos.45 Los fondos soberanos tienen largos horizontes de inversión y un bajo riesgo de cancelación, lo que les permite realizar inversiones a largo plazo. Debido a que muchos priorizan los rendimientos sociales por sobre los privados, también pueden asumir posiciones de responsabilidad social. Por ejemplo, Noruega ha aplicado criterios de sostenibilidad mundial a sus inversiones de fondos soberanos a través del Norges Bank Investment Management, comprometiéndose con las Normas del Pacto Mundial de la ONU e invirtiendo en iniciativas

para reducir la deforestación en Guyana, Indonesia y Tanzania.46 El desafío de la gobernanza consiste en poner en práctica una inversión socialmente responsable, definir referencias adecuadas y facilitar a los fondos soberanos el acceso a las inversiones con un impacto en el desarrollo humano alto.47

Las instituciones del Sur, que van desde el Banco de BRICS, pasando por la Multilateralización de la Iniciativa Chiang Mai hasta la Unión Africana, tienen un potencial considerable para influir en la gobernanza internacional. La acción colectiva requiere una visión compartida. La premisa de esta visión no se da por sentada. La proliferación de acuerdos regionales y de otro tipo muestra que los Gobiernos reconocen los beneficios del desarrollo colectivo y tienen un compromiso con este. ¿una nueva Comisión del Sur?

En 1987, líderes del Movimiento de Países No Alineados establecieron la Comisión del Sur para explorar opciones de políticas y áreas de cooperación para los países del Sur. Su informe final de 1990, El desafío para el Sur, elaborado en la época de liderazgo de Julius Nyerere, quien luego fue presidente de Tanzania, y el economista Manmohan Singh, futuro primer ministro de India, fue un análisis profético y de gran influencia.48 Identificó el cambio climático como una prioridad y subrayó los desafíos que persisten obstinadamente hoy en día, como la pobreza, la exclusión social, y la amplia brecha entre ricos y pobres.49 Con igual importancia, la Comisión del Sur observó atentamente las posibilidades emergentes en ese entonces para una mayor cooperación Sur-Sur en materia de ayuda, comercio y otros aspectos de la formulación de políticas internacionales.

El mundo y el Sur se han transformado por completo en las últimas dos décadas. El Sur del siglo XXI está guiando a las economías de rápido crecimiento con billones de dólares de reservas de divisas extranjeras y billones más para invertir fuera de sus fronteras. Los negocios del Sur se cuentan entre los más grandes del mundo. Las posibilidades de acción colectiva nunca antes han tenido tal envergadura, pero los acuerdos al respecto no pueden darse por sentados. Las instituciones para la cooperación Sur-Sur, el Grupo de los 77, el Movimiento de Países No Alineados y las Cumbres del Sur se forjaron en el crisol de la descolonización, que creó fuertes lazos políticos, económicos, sociales y culturales entre los países emergentes del mundo en desarrollo. Esta experiencia formadora se encuentra cada vez más alejada de la generación actual, y el compromiso con la solidaridad del Sur común a sus mayores ahora está, en muchos casos, dando lugar a la búsqueda por conseguir los intereses nacionales.

FIGuRa 5.1

Conforme al escenario de progreso acelerado los máximos aumentos proyectados en el Índice de Desarrollo Humano son en África Subsahariana y Asia Meridional

IDH

0,0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,9

África Subsahariana Asia Meridional América Latina y el Caribe Europa y Asia Central Asia Oriental y el Pacífico Estados Árabes 28% 24% 18% 47% 65% 16% 2050 (proyectado) 2010

Nota: véase el capítulo 4 para un análisis del escenario de progreso acelerado.

Fuente: cálculos realizados por la Oficina encargada del Informe, basados en Pardee Center for International Futures 2013.

FIGuRa 5.2

La asignación de una pequeña fracción de las reservas internacionales de los nueve países del Sur del G-20 podría suministrar más recursos significativos para la inversión pública en la infraestructura de África Subsahariana y Asia Meridional

1% 2% 3% Aumento del 17,6% (1,4% del PIB) Aumento del 35,2% (2,7% del PIB) Aumento del 52,8% (4,1% del PIB)

Recursos adicionales para la inversión pública (en miles de millones de US$)

0 20 40 60 80 100 120 140

Proporción de las reservas asignadas

Nota: los números en paréntesis representan el incremento en inversión pública como un porcentaje del PIB.

Fuente: cálculos realizados por la Oficina encargada del Informe, basados en datos del Banco Mundial (2012a)

En lugar de mirar al Norte en busca de inspiración, ahora los países en desarrollo miran a sus compañeros del Sur para tener modelos de desarrollo apropiados

Las nuevas realidades del siglo XXI requieren una nueva mirada de estas cuestiones e instituciones dirigidas por los propios países del Sur. Una nueva Comisión del Sur, construida sobre el legado de la primera comisión pero con el reflejo de los puntos fuertes y de las necesidades actuales del Sur, podría brindar una nueva visión, sobre la base del reconocimiento de cómo la diversidad del Sur puede ser una fuerza para un nuevo tipo de solidaridad, dirigida a acelerar el progreso del desarrollo humano para las próximas décadas. Es probable que las vinculaciones económicas en el Sur y los beneficios mutuos de la cooperación provean más incentivos para establecer tal organismo.

Conclusiones: asociados