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CAPITULO IV: EL DEPORTE ESCOLAR Y SUS MODELOS

4. Modelos de deporte en edad escolar según sus finalidades

4.1. El DEE para ocupar el tiempo libre

En la actualidad, la sociedad busca en el tiempo libre rellenar los huecos que deja la vida cotidiana y rutinaria, ligada al trabajo, al estudio, a las obligaciones sociales o familiares, etc. El deporte viene a ocupar uno de estos huecos, ofreciendo infinidad de posibilidades, respondiendo a los diferentes intereses, en función de su diversidad de manifestaciones. Así, el

deporte se puede observar como espectador, se puede aprender y se puede jugar. El común denominador es su carácter lúdico, intrascendente, voluntario y autotélico, es decir, casi todo aquello que lo relaciona con el juego y el ocio (Pérez Brunicardi, 2011).

Es lógico considerar que el DEE ocupe una función fundamental en nuestros escolares como elemento para ocupar el tiempo libre, debido principalmente a que uno de los motivos, por no decir el principal, que mantiene el interés por la práctica deportiva es la diversión, el disfrutar en definitiva, el pasárselo bien. La voluntariedad de su práctica, la libertad de elección, hacen del DEE un elemento idóneo para esa educación del tiempo libre. En esta educación del tiempo libre no todas las ofertas deportivas son válidas ni se pueden considerar enriquecedoras. En el contexto escolar se deben considerar unas cualidades mínimas que aporten valores positivos, sin renunciar a su carácter lúdico. Camerino (2000), propone una educación del tiempo libre donde no prevalezca la idea de la diversión sin esfuerzo. En este sentido, la recreación tiende a confundirse con el entretenimiento, entendido como el placer que no requiere un compromiso ni participación creadora. Esta modalidad de ocio, denominada recreación espontanea acentúa exclusivamente la evasión y el divertimiento sin requerir un esfuerzo y sin ningún compromiso personal.

Para Camerino (2000), otra acepción más interesante de la recreación, se refiere al desarrollo de nuestras capacidades a través del juego, supervisadas estas actividades por un organizador. Bajo este nuevo concepto se desarrolla el concepto de recreación dirigida, que debe cumplir la condición de “re- crear”, “volver a crear” a través de unas actividades lúdicas pero con una actitud activa, participativa y comprometida, aparte de que se deriven otros resultados o consecuencias apreciables como podría ser una educación en valores.

Consideramos que las actividades físicas recreativas y el deporte recreativo poseen las condiciones para incluirlas en el proceso de recreación intencionada o recreación dirigida. Para que la educación del tiempo libre tenga una verdadera utilidad formativa, tiene que estar condicionada por unos principios que oriente nuestra actuación: La creatividad, el protagonismo del usuario y el proceso de socialización y convivencia del grupo. Camerino (2000), así lo manifiesta:

Nuestra intervención ha de estar basada en el placer de los alumnos a la hora de desarrollar las actividades, el respeto por la libertad y la autonomía en la elección y el desarrollo creativo de las actividades. Si somos capaces de desarrollar nuestra actuación recreativa, podemos legitimar nuestra acción educativa. Camerino (2000:125)

Las actividades recreativas y el DEE

El buen uso del ocio y del tiempo libre es, fundamentalmente, un problema que debe ser abordado desde la perspectiva educativa. Es por ello, que la escuela tiene como una de sus finalidades preparar para un ocio formativo y creativo y que ayude a alcanzar una educación integral.

El D.C.B. del área de Educación Física del M.E.C en el primer párrafo de la introducción manifiesta:

Existe una demanda social de educación en el cuidado del cuerpo, y de la salud, de la mejora de la imagen corporal y la forma física, así como de la utilización constructiva del ocio mediante las actividades recreativas. (MEC, 1992:13).

El primer objetivo del DCB del área de EF del M.E.C. hace una clara referencia al ocio: “Conocer y valorar su cuerpo y la actividad física como medio de exploración y disfrute de sus posibilidades motrices, de relación con los demás y como recurso para organizar el tiempo libre” (MEC, 1992:17).

Después de valorar la importancia que conceden las autoridades educativas a la educación del ocio desde un punto de vista formal, consideramos que el DEE debe tener garantías de calidad y ser concebida como una praxis alternativa, innovadora y complementaria al trabajo de Educación Física escolar con un enfoque recreativo, dicho enfoque debe presentar algunas características Camerino (2008):

• Actitud predispuesta de los participantes.

• Los cambios incesantes de las reglas y normas de funcionamiento. • Acondicionamiento de los espacios útiles para la diversidad de

prácticas que se pueden ir generando.

• Adaptación de las propias practicas de los materiales disponibles.

Entre los objetivos que nos debemos plantear con el enfoque recreativo (García-Antolín y García-Montes, 2000) se encuentra el ser capaz de responder a las motivaciones individuales (siendo actividades eminentemente colectivas), el atribuir más importancia a la participación social que el resultado final y el hacer hincapié en valores formativos tales como :comunicación social, el divertirse a través del juego y del deporte, fomentar la creatividad, coeducación, ofrecer la diversidad, estimular la cooperación y el espíritu de equipo, solidaridad, deportividad, respeto a compañeros, adversarios y árbitros.

Existe una parte del deporte realizado como ocupación del tiempo libre que es difícil de alcanzar a través del deporte escolar, debido a su carácter organizado e institucionalizado. Nos referimos al valiosísimo carácter espontáneo e intrascendente del juego infantil en la calle. Tan sólo podemos aspirar a emularlo, por su autonomía y flexibilidad (Pérez Brunicardi, 2011), recoger la esencia de ese grupo de chavales que al salir de colegio, en un parque o en un espacio más o menos libre de obstáculos, no necesitan ni campos ni pistas polideportivas, colocan sus mochilas como porterías, hacen sus equipos intentando ser lo más equilibrado posible sin considerar el sexo o la edad, incluso pueden meter goles por delante y por detrás de la portería para obtener más placer al meter más goles, si es necesario cambian de equipo una o varias veces en el transcurso del juego buscando un mayor equilibrio e igualdad y por supuesto no valen “fueras” para no estar perdiendo tiempo porque lo que realmente les gusta es jugar. A partir de esta idea debemos de hacer un esfuerzo para poner en marcha una continua incorporación de novedades sobre el funcionamiento y organización de estas actividades o propuestas, cambios de roles durante el desarrollo de la actividad, constitución de equipos heterogéneos en relación a la edad y el sexo, realizarla en un clima y con una actitud predominantemente entusiasta, constituyendo un espacio ideal para la mejora del contacto social, dar la posibilidad al escolar de una participación activa , reflexiva y crítica, aplicación de un tratamiento metodológico no directivo y rechazo de una especialización técnica al no buscar unos aprendizajes determinados.

Para Camerino (2000), las variables sobre las que hay que incidir para generar modalidades de deporte recreativo son:

• Adaptación de los materiales de juego disponible a cada grupo. • Adecuación al espacio y a las necesidades de los practicantes. • Posibilidad por parte de los participantes de modificar la normativa.

Por tanto, las actividades que diseñamos deberían tener un alto componente recreativo. Es decir, si potenciamos y favorecemos los componentes lúdicos y placenteros y si estos priman por encima del resultado, de las reglas, de las normas, de las dimensiones espacio-temporales, que en su caso se pudieran determinar, con seguridad conseguiremos un DEE más humanizado y con menos posibilidades de rechazo.