El gráfico 6.6 muestra el diagrama de oferta agregada–demanda agregada en el corto y largo plazo. El equilibrio de corto plazo ocurre en ES, en la intersección de las cur- vas DA y OACP. Este equilibrio no es de pleno empleo, es decir, cuando la demanda y la oferta de trabajo son iguales. A mediano o largo plazo los salarios monetarios pueden ajustarse en respuesta a las condiciones en el mercado de trabajo. Los salarios monetarios pueden bajar, puesto que en dicho equilibrio la economía produce menos que su tasa natural. Con ello la curva de oferta de corto plazo OACP se desplaza a la derecha OACP'.
La economía se mueve a lo largo de su curva de demanda agregada (DA) hasta su equilibrio de mediano plazo EM. A largo plazo la economía estará en su curva YP. La curva YP se mueve a través del tiempo en respuesta a la acumulación de capital, al cambio técnico y al crecimiento de la oferta de trabajo. Si la función de producción exhibe retornos decrecientes para el capital y si hay cambio técnico exógeno aumentador de trabajo, en el estado estacionario de largo plazo la economía crecerá en términos per cápita a la tasa del cambio técnico.
La pendiente negativa de la curva de DA y el retorno al pleno empleo se debe al llamado efecto Keynes: el desempleo origina una caída en los salarios monetarios, esto aumenta el producto y el empleo, reduce el nivel de precios, aumenta la oferta real de dinero, reduce la tasa de interés, aumenta la inversión, la demanda agregada y el pro- ducto. Otros efectos también pueden generar esta recuperación automática. La caída en el nivel de precios y la consecuente elevación de los saldos reales pueden aumentar directamente el gasto a través del efecto riqueza o saldo real. Asimismo la disminución del nivel de precios mejora la competitividad internacional y si se cumple la condición Marshall-Lerner, esto aumenta las exportaciones netas de importaciones y el producto. Pero, hay dificultades con el cumplimiento de estos mecanismos.
gráfico 6.6 oferta agregada P CP OA P Y Y ' CP OA S E M E DA LP OA
¿por qué la economía no tiende al pleno empleo? Al respecto, Dutt y Ros (2007: 89) señalan:
Aunque los libros de texto raramente señalan las dificultades con los mecanismos que automáticamente conducen a la economía hacia su nivel de pleno empleo o hacia el nivel natural del producto, los problemas en estos mecanismos son bien conocidos. El propio Keynes (1936) expresó sus dudas acerca de lo que subsecuentemente se ha llamado el efecto Keynes y otros efectos relacionados. Estas dudas han sido recogidas por otros académicos keynesianos —incluyendo a los llamados post-keynesianos— y problemas adicionales han sido también señalados […]. Los keynesianos ortodoxos han ignorado estos problemas, adhiriéndose por el contrario a la noción de que las rigideces en los salarios y en los precios son la causa del desempleo, y que con precios y salarios flexibles, la economía converge al pleno empleo. Raras excepciones incluyen Tobin (1975) y Hahn y Solow (1995) (Dutt & Ros 2007: 89).
Siguiendo a Dutt y Ros (2007: 89-90), es posible identificar cinco conjuntos de problemas que explican por qué la economía no tiende al pleno empleo.
primer conjunto de problemas
Es posible que la economía no tienda al pleno empleo si, dada la distribución del ingreso en la economía, los cambios en los salarios monetarios y en el nivel de precios contribuyen a la reducción de la demanda agregada, por ejemplo:
• El efecto deuda de Fisher (1933) establece que la disminución del nivel de precios, para tasas de interés nominal rígidas, implica una redistribución del ingreso desde
los deudores a los acreedores (aumenta la tasa de interés real). Si los deudores tienen una mayor propensión marginal a consumir que los acreedores, entonces descensos del nivel de precios pueden reducir la demanda agregada debido a la existencia de deudas entre los agentes (Palley 2002a: 34). Precios más bajos incrementan la carga de la deuda y enriquecen a los acreedores a expensas de los deudores. La disminución del gasto de los deudores excede el incremento del gasto de los acreedores. El efecto saldo real ignora este efecto por centrarse únicamente en el outside money (obligaciones del Banco Central) e ignorar el
inside money (obligaciones de los individuos privados, empresas y bancos).
• «La caída de los salarios monetarios implica, si también hay una disminución de salarios reales (debido a la existencia de desempleo), una redistribución del ingreso desde los ingresos salariales hacia los ingresos no salariales» (Dutt & Ros 2007: 89). Si los asalariados tienen una propensión marginal a consumir mayor que la que tienen las personas que reciben ingresos no salariales, dismi- nuirá el consumo para un nivel dado de ingreso y, por lo tanto, disminuirá la demanda agregada. Es decir, la curva de DA se desplazará hacia la izquierda. segundo conjunto de problemas
La reducción en los precios no necesariamente asegura el incremento de la demanda agregada y la tendencia de la economía al pleno empleo. El segundo conjunto de pro- blemas se relaciona con los efectos de la deflación sobre la inversión:
• El efecto Mundell (1963). Tobin (1965) señala que la deflación de precios hará más atractivos a los activos monetarios, lo cual incrementa la demanda de dinero elevando los tipos reales de interés. La consecuencia es una disminución del gasto de inversión y de la demanda agregada (Palley 2002a: 34).
• Si las empresas tienen pagos fijos por contrato (como los salarios y los pagos de intereses), la disminución de los precios puede hacer difícil cumplir con estas obligaciones contractuales, lo que podría reducir más la propensión de las empresas a endeudarse más y, por lo tanto, reducir sus inversiones. En casos extremos, las empresas pueden perder capacidad para cumplir con sus obliga- ciones de deuda y quebrar, lo que disminuiría aun más la demanda agregada (Dutt & Ros 2007: 89).
tercer conjunto de problemas
• El efecto Keynes asume que una disminución en la tasa de interés aumenta la demanda de inversión. Pero hay que tomar en cuenta que las decisiones de inversión se toman en un contexto de incertidumbre y que las decisiones de inversión dependen principalmente de los ingresos de largo plazo esperados de los activos de capital. Cuando los precios disminuyen, se reducen también estos ingresos esperados y afectan negativamente la inversión aún cuando la tasa de interés ha disminuido.
• Los cambios en los precios pueden también generar cambios en las expectativas de inflación. Cuando caen los precios, se generan expectativas de deflación. Por lo tanto, las compras de bienes de consumo e inversión se podrían posponer con la esperanza de una reducción mayor en el nivel de precios.
Cuarto conjunto de problemas
La reducción de la tasa de interés no tendrá efecto sobre la demanda agregada si la economía se encuentra en una situación de trampa de la liquidez, es decir, cuando la tasa de interés es tan baja que ya no se puede reducir más. La tasa de interés es igual a lo que podría llamarse el ingreso por mantener dinero (basado en su propiedad de liquidez). A esta tasa, los tenedores de activos mantendrían cualquier monto de dinero que se le ofrece sin requerir mayores reducciones de la tasa de interés. En este caso es difícil que opere el efecto Keynes.
Quinto conjunto de problemas
Consideraciones relacionadas con la oferta de dinero y la política monetaria contractiva pueden evitar que la demanda agregada se incremente hasta que la economía alcance el nivel de pleno empleo:
• El «efecto saldo real» significa que los tenedores de activos prefieran activos no monetarios o la compra de bienes. Se supone que, cuando los precios bajan, no cambia la oferta monetaria. Pero la oferta de dinero es afectada por la deman- da de crédito; si hay una caída de los precios y una baja demanda de dinero, habrá una menor demanda de créditos, y los agentes económicos con excesos de saldos monetarios simplemente pagarán sus préstamos. En consecuencia, las tasas de interés que cargan los bancos puede no disminuir.
• Además la tasa de interés es afectada por la política de tasa de interés del Banco Central. Cuando la tasa de inflación aumenta, el Banco Central eleva su tasa de interés y esto reduce la demanda agregada. No hay una tendencia automática hacia el pleno empleo o hacia la tasa natural de desempleo.
En conclusión, existen diversos mecanismos que podrían impedir la convergencia al pleno empleo. Es decir, la economía puede permanecer en niveles de producción menores que el pleno empleo en el corto plazo. Sin embargo, la teoría neoclásica sos- tiene que, en el largo plazo, los precios se ajustan de modo que la economía tiende a su nivel de pleno empleo. En otras palabras, los mecanismos descritos son solo shocks transitorios que no tienen efectos sobre el producto potencial que es el que describe la trayectoria de la economía en el largo plazo.