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EL OFRECIMIENTO DE PAZ DE FRANCHIS Y LAS NEGOCIACIONES DEL IMPERIO.

2. LAS PRIMERAS TENTATIVAS FILIPINAS: FRANCHIS Y SECCO.

2.1. EL OFRECIMIENTO DE PAZ DE FRANCHIS Y LAS NEGOCIACIONES DEL IMPERIO.

El primer intento de paz con el Turco del reinado de Felipe II comienza, como solía ser habitual en los tratos entre ambas potencias, por una iniciativa individual, la de Francesco di Franchis Tortorino, representante de la República de Génova, en 1558:

Primeramente, havéis de saber que, yendo el año passado, por el mes de março, Francisco de Franchis Tortorino, ginovés, a Constantinopoli, a avisar cómo yvan ciertos embaxadores que la República de Génova embiava al Gran Turco, passando por Venecia habló a Francisco de Vargas, mi embaxador, que entonces allí residía, y le puso en plática de que, si éramos servido dello, él ternía forma de hablar con Rustán Baxá, que, como sabéis, es el primero de los Baxanes y que más auctoridad y crédito tiene con el Turco, para que entre mí y el Turco se hiziesse y assentase una tregua por quinze o veinte años, y que hallaría buen camino y aparejo para ello por algunos medios que tenía de negociar con el dicho Rustán Baxá, y por haver entendido dél que su amo se

inclinaría a ello1.

El genovés Franchis, pues, propone al embajador hispano en Venecia, Francisco de Vargas, aprovechar su viaje a Constantinopla y sus contactos en la corte otomana para iniciar conversaciones de paz con Solimán. Para ello pedía una credencial para sí mismo y una serie de dádivas o sobornos para el Primer Visir, Damat Rüstem Paşa: un regalo de unos 4000 o 5000 escudos y las promesas de 10000 escudos de “entretenimiento” por cada año que durase la tregua y de hasta un máximo de 15000 si evitaba que ese año

de 1558 saliese la armada turca al Mediterráneo2.

Felipe II, una vez avisado por Vargas, responde positivamente a estos toques de paz

pero, como también era habitual en el proprio rey y en todos los planes que tenían que ver con el Imperio Otomano, con reticencias y sin comprometerse demasiado:

Y, haviéndomelo avisado, mandé responder que holgaría que lo propusiesse como de suyo, sin darle otra comissión ni carta de creençia para ello, porque assí me paresçió que

convenía por entonces3.

Así, se da el consentimiento a Franchis para que negocie con Rüstem Paşa pero siempre y cuando presentase la iniciativa como suya, y sin proporcionarle ninguna credencial

      

1 AGS, Estado, Costas de África y Levante, legajo 485, sin foliar. “La Instructión original que Su

Magestad havía dado a Niccolò Secco para la tregua que havía de yr a tratar con el Turco”, Bruselas, 6 de marzo de 1559.

2 AGS, Estado, Costas de África y Levante, legajo 485, sin foliar. “La Instructión original que Su

Magestad havía dado a Niccolò Secco para la tregua que havía de yr a tratar con el Turco”, Bruselas, 6 de marzo de 1559.

3 AGS, Estado, Costas de África y Levante, legajo 485, sin foliar. Felipe II al Conde de Luna, Bruselas, 6

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que comprometiera al rey hispano en estos tratos ni dinero o regalo alguno que mermara su erario, al menos hasta saber la inclinación del propio Franchis y de los otomanos:

En lo primero se le respondió acceptando su buena voluntad, y que yo sería servido que él moviesse la plática de la dicha tregua como de suyo, para tentar como salían a ella, y no paresçió que convenía darle carta de creençia por entonçes, assí por no tener noticia de su persona como porque paresçía desauctoridad dársela en tal sazón, antes que se tuviesse más luz de lo que los turcos querrían. En lo del don de los quatro mill escudos tampoco paresció al dicho Embaxador Vargas dezílle por entonçes nada, sino remitirlo para adelante. En lo de los diez mill escudos de entretenimiento para el dicho Rustán Baxá por el tiempo que durasse la tregua le dio comissión de orden nuestra que se los offreciesse, y assímismo tentasse de estorvar la venida del armada y le offreciesse los quinze mill escudos. Pero esto no sucedió por no haver llegado el dicho Francisco de

Franchis a tiempo a Constantinopoli4.

Ya hemos aludido en la introducción a la razón de tal comportamiento ambiguo, que es

la misma que el rey menciona, la autoridad5.

Felipe II no se podía permitir, por reputación, mandar un enviado oficial, menos sin conocer la acogida turca a éste y la paz. Además, como también argumenta el Rey, apenas se conocía a Franchis, y no se sabía, por tanto, si se podía confiar en él. Pero parece una norma del monarca dar pábulo a todas las opciones que se le plantean en relación al Turco, vengan de quién vengan y tengan éstas que ver con la paz o con cualquier plan de sabotaje, desde los múltiples ofrecimientos de quema del arsenal otomano a los intentos de captar al calabrés Kiliç Ali Paşa o envenenarle, pasando por los innumerables planes de sublevaciones en la Grecia otomana.

Cualquier iniciativa que evitara o disminuyera los gastos de la defensa o la guerra ordinaria mediterránea era bienvenida, máxime cuando el monarca no arriesgaba nada más que promesas, como con Franchis. Da la impresión de que se baraja continuamente el razonamiento de la necesidad, la necesidad de reducir los gastos de la armada. Es el mismo argumento empleado por la República de Venecia para firmar la paz con el Turco tras la Santa Liga, en 1573 y, en general, por todos los príncipes cristianos de la Edad Moderna que pactan con el Infiel:

Tornó a replicar el Duque, refiriéndome de nuevo las mesmas causas que havía dicho, y que se havía hecho la paz a tiempo, que no lo pensavan, confirmando que sólo la

      

4 AGS, Estado, Costas de África y Levante, legajo 485, sin foliar. “La Instructión original que Su

Magestad havía dado a Niccolò Secco para la tregua que havía de yr a tratar con el Turco”, Bruselas, 6 de marzo de 1559.

5 En palabras de María José Rodríguez Salgado: “Toda negociación de paz de esta época se desarrolla en

un clima de excitación, con disputas de precedencia y honor, un sinfín de argumentos, sobresaltos, etc., pero se amplificaban estos problemas si se añadían elementos ideológicos como en el caso de las

negociaciones entre cristianos y musulmanes”, en Felipe II, el “Paladín de la Cristiandad” y la paz con

45 necessidad les havía constreñido, y no otro fin particular […] Y que la verdadera Liga,

como yo dezía, era el amor en los ánimos, el qual siempre guardaría y mostraría en

lugar de aquello a que siendo impossibilitados no havían podido continuar […]

Díxele que lo creía muy bien, pues siendo notorio que el Turco les havía tomado un reyno como el de Cypro, trabajado sus tierras, muerto senadores de mucha importancia y qualidad desta república, sus hijos y sobrinos con tanta crueldad y poca fe, como se

sabía, no havía sido amor el desta paz, sino fuerça o necessidad6.

A pesar de que Felipe II no confiara mucho en las propuestas de pacto o sabotaje que se le hacían, o a pesar de que los venecianos continuaran teniendo su “ánimo” en el lado cristiano y en la guerra santa, las circunstancias fuerzan a ambos a ceder frente al Imperio Otomano y abandonar en parte la Cruzada. En el caso del rey hispano, además, suele ser el enviado a negociar, espiar o atacar al Turco quien más arriesga, mientras que la cúpula hispana pone en juego poco en comparación con lo que podría ganar. La clave está, pues, en los futuribles, en lo que la Monarquía Hispánica podría conseguir si alguna de las iniciativas que se le plantean, muchas veces incompatibles, funcionaran, si alguno de los avisos enviados por la red de los “Occulti” de Estambul fuera de calidad o si se acertara a quemar parte de la flota turca, o, en el caso que nos ocupa, si Franchis lograra perfilar un acuerdo adecuado con la Sublime Puerta. El ahorro de naves y hombres sería considerable.

A la vez, este tipo de argumento que parece dominar la diplomacia extraoficial filipina justifica el empleo de hombres que antes denominábamos aventureros subalternos. Eran ellos los que se ofrecían al rey y, además, eran muchas las opciones planteadas, por lo

que no se podía esperar el recurso a personas de más alta cualidad moral y extracción

social en todas ellas, salvo, si acaso, en aquellas que se vieran prosperar7.

No hay que olvidar tampoco la barrera, la frontera religiosa, ideológica, cultural y humana que dividía a ambos imperios, que sólo los aventureros subalternos se atrevían a cruzar y que llevaba en el caso de los hispanos a la obsesión por un acuerdo secreto y al rechazo de una paz oficial.

Es éste el motivo por el que las incipientes negociaciones de Franchis se tratan de incluir en las que paralelamente está llevando a cabo el Emperador Fernando en

      

6 AGS, Estado, Costas de África y Levante, legajo 487, sin foliar. Diego Guzmán de Silva a Felipe II,

Venecia, 28 de mayo de 1573.

7 “Era casi inevitable que los primeros contactos entre estos dos imperios surgiesen de ese mundillo, ya

que una barrera impenetrable dividía a los dos monarcas que hacían el papel de paladín en sus respectivos

mundos”, en María José Rodríguez Salgado, en Felipe II, el “Paladín de la Cristiandad” y la paz con el

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Estambul. Emulando el comportamiento de su padre, Felipe II trata de cubrirse bajo la

tutela de su tío para no aparecer como claudicante ante el mundo musulmán.

En enero de ese año de 1558, Fernando I de Habsburgo había informado y pedido consejo a Felipe II sobre el nuevo tratado que estaba negociando con Solimán el

Magnífico8. El rey hispano responde en mayo con la embajada a Viena de Álvaro de la

Quadra, Obispo de Aquila:

Para que podáis hablar con más fundamento en lo que os he mandado que digáis a Su Majestad, es bien que tengáis entendido que a los 2 de enero deste presente año Su Majestad me escribió avisándome de cómo se había comenzado a tratar de medios y condiciones de paz entre él y el Turco, y que, antes de pasar adelante en la plática, lo había querido comunicar con sus súbditos […] y pidiéndonos que, visto lo uno y lo otro,

le diésemos también nuestro parescer sobrello9.

Las condiciones del tratado eran duras para el Imperio habsbúrgico, como solía ocurrir y seguiría ocurriendo en todas las paces entre Viena y Estambul del Cinquecento. Se pedía el derribo de la fortaleza de Ziguet y se exigía el pago atrasado de los dos últimos años del tributo de 30000 escudos que Fernando concedía al Sultán, años en los que no

se había pagado por haberse roto la tregua10. Felipe, ante esto, responde, en primer

lugar, cómo le gustaría poder presentar batalla al Turco para, así, acabar con estas condiciones injustas y estas presiones al Imperio:

Y así os encargamos que después de haber visitado a Su Majestad y hecho el cumplimiento que arriba está dicho, digáis a Su Majestad cómo yo he visto las condiciones que le proponen […] y que yo holgara en gran manera de hallarme agora con mis fuerzas tan enteras que las pudiera emplear con algún fruto en aquellas partes, en beneficio público de la Cristiandad, y particularmente de Su Majestad Imperial, por el grande amor que le tengo a él y a sus cosas, y sacarle de una vez de tan grandes trabajos, y reprimir tanta insolencia como el Turco muestra en los puntos que ha propuesto a sus Embajadores; mas que estando mis negocios en el punto que Su Majestad tan bien y particularmente sabe, veo claramente que no puedo en esta parte lo

que querría11.

Tras esta habitual excusa de los monarcas cristianos para pactar con el Imperio Otomano, Felipe II concluye que Fernando debe hacer todo lo posible por firmar la tregua, buscando la intermediación que sea necesaria o pagando lo que haya de pagar:

      

8 Ya citamos en la introducción la embajada de Augier Ghislain de Busbecq a Estambul, la implicación de

Felipe II en ésta y las treguas de 1559 y 1562.

9 AGS, Estado, Alemania, legajo 649, f. 161. “Instrucciones de Felipe II al Obispo de Áquila, enviado a

Fernando”, Bruselas, 21 de mayo 1558.

10 AGS, Estado, Alemania, legajo 649, f. 161. “Instrucciones de Felipe II al Obispo de Áquila, enviado a

Fernando”, Bruselas, 21 de mayo 1558. El documento se refiere a la fortaleza de Szigetvár, al sur de Hungría, en cuyo sitio murió Solimán I en 1566 y que previamente había sido asediada, sin éxito, en 1556, cuando se rompe la tregua anterior y se suspende el pago del tributo a los turcos.

11 AGS, Estado, Alemania, legajo 649, f. 161. “Instrucciones de Felipe II al Obispo de Áquila, enviado a

47 Y que así debe buscar todas las vías posibles para concluir esta paz por el tiempo que le proponen, usando de los medios e intercesión del Rey de Polonia, si se halla que puede algo en ello, y de los que están en crédito cerca de la persona del Turco, así la Sultana como los Baxanes, ganándolos por la vía que ellos suelen llevar, que es la del interés, pues en esto no se puede gastar tanto que no sea mucho más lo que en breve tiempo consume la guerra; y que a esta causa no se debería parar ni en la paga de los dos años de la pensión, si los Turcos en ello porfiasen, después de haberles mostrado con la razón

que no les es debida, ni tampoco en crescer la dicha pensión12.

El argumento es parecido al empleado para consentir él mismo en todas las iniciativas que se le ofrecían para evitar la guerra con los turcos, y es que ésta es más cara. Pero el Rey Católico da aquí una vuelta de tuerca, explica cómo Franchis se le ha ofrecido para proponer una tregua al Sultán y añade que él no se ha negado en rotundo por la posibilidad de ser incluido en la paz entre Solimán y Fernando, buscando el beneficio de su tío:

Demás desto, diréis a Su Majestad que, habiéndoseme propuesto pocos días ha por una persona que tiene trato e inteligencia en la corte del Turco que, si yo holgaría dello, levantaría el ánimo a encaminar que el Turco viniese en hacer paz conmigo por algunos años, yo no quise venir en que de mi parte se propusiese semejante plática, por algunos respetos que a ello me movieron; pero tampoco quise desecharla del todo, teniendo advertencia a que, temiéndose el Turco de mis fuerzas que tengo por la mar, podría quizá más fácilmente condescender en ablandar y moderar las condiciones de la paz con Su Majestad cuando entendiese que yo me dexaría persuadir a ser comprendido en ella, y tanto más hallándose el Turco viejo y deseoso (según se entiende) de establecer sus cosas, y poco ganoso de la guerra […] y así ofreceréis a Su Majestad de mi parte que, pues agora yo no le puedo valer y ayudar como quisiera con ellas, por los impedimentos que arriba he dicho y Su Majestad sabe, que le ofrezco esto que puedo para que él vea si podré dar algún favor o calor para mejorar el tratado de paz que ha de hacer con el Turco; y que si así le paresciere, podrá encargar a sus Embajadores que ofrezcan que yo vendré bien en ser comprendido en la paz que Su Majestad asentare con el Turco, ayudándose dello en las ocasiones y de la manera que ellos verán más convenir al bien de la negociación; y yo holgaré mucho dello, como resulte en beneficio de las cosas de

Su Majestad13.

Parece que se manda a Franchis para facilitar el acuerdo Habsburgo-Osmanlí y que los embajadores imperiales pueden recomendar la inclusión del Rey Católico para que el sultán, prevenido por las fuerzas navales hispanas, modere las condiciones de dicho acuerdo a favor de Fernando. La verdad es que Felipe II buscaba la paz, pues si no ni se mandaría a Franchis ni, sobre todo, se le darían instrucciones de poder ofrecer al bajá dinero por cada año que la tregua durase o por que la armada turca no saliese en 1558.

      

12 AGS, Estado, Alemania, legajo 649, f. 161. “Instrucciones de Felipe II al Obispo de Áquila, enviado a

Fernando”, Bruselas, 21 de mayo 1558.

13 AGS, Estado, Alemania, legajo 649, f. 161. “Instrucciones de Felipe II al Obispo de Áquila, enviado a

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Pero de esta forma el monarca creía conservar su autoridad y honor a los ojos del mundo, presentando la necesidad de su tío, y no la suya, como acicate para la paz con los turcos. Él estaba inmerso en otra guerra con Francia y no podía enviar apoyo militar a Viena, pero conservaba las fuerzas suficientes como para no tener que pactar por sí

mismo o para infundir temor al Imperio Otomano, o eso quería hacer creer14.

Mientras se barajaban estos argumentos, Franchis viajaba a Constantinopla e iniciaba las conversaciones de paz primero con el segundo visir, Semiz Ali Paşa, y después con

el Primer Visir Damat Rüstem Paşa15. El genovés, según lo acordado con Francisco de

Vargas, finge haber sido capturado por el rey y haberle sugerido la posibilidad de la paz

por quince o veinte años, sugerencia que dice ser bien recibida16. Rüstem le pide una

credencial que demuestre que viene en nombre de Felipe II a negociar y no, como él cree, a espiar, y Franchis le responde que no lleva la “carta de creencia” por no saber aún la intención del Gran Señor acerca de la paz, y que es claro que no ha ido a espiar ni a nada similar teniendo como tiene todas sus posesiones en la isla de Quíos, donde el

Turco se las podría confiscar por serle tributaria17.

Finalmente parece que se confía en Franchis, y se le da un salvoconducto (con sello o

tughra del Gran Señor) para que venga un nuevo enviado con credencial del Rey

Católico y poderes para negociar, así como una carta de Rüstem Paşa que promete que

la tregua se haría si venía dicho enviado más oficial18. Pero Franchis quiere concretar

más y establecer los capítulos de la tregua para poderlos consultar con Felipe II, así que promete al Bajá los 10000 escudos apalabrados por cada año que durase el acuerdo. Los

      

14 Christian Baes, “Un épisode de la querelle Habsbourg-Valois: la campagne de Henri II aux Pays-Bas en

1554”, Revue belge de philologie et d’histoire, 73/2 (1995): pp. 319-340.

La extensión de la guerra de Habsburgos y Valois de 1551 a 1559 entre Francia, Países Bajos, Italia y el Mediterráneo acapara, lógicamente, todas las fuerzas hispanas, de la misma manera que es el principal motivo de la búsqueda del acuerdo con los turcos, fuera éste firmado sólo por el rey hispano o con el apoyo y cobertura de Fernando I.

15 AGS, Estado, Venecia, legajo 1323, ff. 243 y 244. Franchis a Felipe II, Venecia, 20 de enero de 1559

(ver anexo transcripciones, documento 2).

16 AGS, Estado, Costas de África y Levante, legajo 485, sin foliar. Relación de Franchis al Rey, Venecia,

21 de enero 1559.

17 AGS, Estado, Venecia, legajo 1323, ff. 243 y 244. Franchis a Felipe II, Venecia, 20 de enero de 1559

(ver anexo transcripciones, documento 2). A pesar de encontrarse, hasta 1566 en que la conquistan los Osmanlíes, bajo gobierno genovés, la isla de Quíos era ya vasalla del Imperio Otomano.

18 AGS, Estado, Venecia, legajo 1323, ff. 243 y 244. Franchis a Felipe II, Venecia, 20 de enero de 1559

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15000 que se le permitía ofrecer para que no saliese la armada ese año19 no los llega a