La consultora KPGM estimó que entre 1984 y 1996 las privatiza- ciones en el sector de telecomunicaciones y audiovisual en el mundo habían totalizado ventas y fusiones por 165.000 millones de dólares.
Pero poco después esa cifra –que sumaba las operaciones de 12 años previos– fue superada por tres operaciones en solo dos años
(1998-1999). La ex baby bell y megaoperadora telefónica AT&T adquirió la mayor operadora de cable de Estados Unidos, TCI, (con impacto en la Argentina por la participación de esta en Cablevi- sión), en tanto la telefónica norteamericana MCIWorld Com com- praba a su colega de larga distancia Sprint, y las también telefónicas estadounidenses Bell Atlantic y GTE formalizaron su integración empresaria, sumando entre las tres la cantidad de 185.000 millones de dólares.
Es decir que la velocidad del proceso se disparó en la segunda mitad de la década del 90. Sin embargo en un solo año (2000) las adquisicio- nes de la alemana Mannesmann (Alemania) por parte de la británica Vodafone, ambas de telefonía móvil, y de la productora norteamerica- na de contenidos Time Warner por parte del distribuidor de servicios de internet y contenidos America On Line (AOL), también estaouni- dense, superaron –con solo dos operaciones– los 364.000 millones de dólares.
En Argentina también se sintió el efecto de esas tendencias glo- bales, amparadas jurídicamente en el tratado con Washington, a pe- sar de ser un mercado marginal y de escasa envergadura en cuanto a la cantidad de potenciales abonados o usuarios. Las inversiones en medios y especialmente en sistemas de cable superaron en 1997 los 4000 millones de dólares, por encima de las inversiones en servicios financieros (2400 millones) y petróleo (1800 millones). Ese año Argentina ocupó el tercer lugar mundial en penetración de cable con una torta global de 14.000 millones de pesos/dólares de facturación anual entre telecomunicaciones y radiodifusión, secto- res que desde entonces pugnan por dominar el mercado integrado de servicios convergentes. Pero ya veremos en particular el caso local.
En poco menos de veinte años, y luego del avance japonés so- bre los circuitos electrónicos, automotrices y financieros de Estados Unidos, las pujas de posicionamiento global se desplazaron hacia las grandes corporaciones. Nótese que en las diez mayores operaciones de finales de siglo hay solo dos (la unión de Exxon y Mobil Oil, y la de Citicorp - Travelers Group) que no pertenecen al ámbito de las co- municaciones. Las ocho restantes son protagonizadas por empresas
de telefonía fija y móvil, de Internet, de producción y distribución de contenidos audiovisuales57.
Según el Financial Times las fusiones sectoriales durante 1998 es- taban encabezadas por el sector de Bancos y Finanzas, con 215.000 millones de dólares (con 433 operaciones). Sin embargo, la suma de las operaciones en el sector de Comunicaciones (170.000 millones y 236 operaciones), Medios de Telecomunicación (57.000 millones en 164 operaciones) y de Computación (52.000 millones y 939 opera- ciones) ponían sobre el tapete la fuerza de los mercados convergentes, que superaban, en conjunto, los 275.000 millones en un solo año58.
Estados Unidos había comenzado, con la gran reforma del Acta de Telecomunicaciones de 1996, la tarea de desatar los nudos regu- latorios que impedían niveles mayores de concentración empresaria. Puntualmente se trataba de elevar en 10 puntos el tope de concentra- ción de audiencia permitida para televisión abierta (llevándolo al 35%) y relajar los topes de acumulación local a tres estaciones televisivas en los principales mercados. En 1992 se había logrado la vinculación cable-telefonía con desregulaciones que también incluían la modalidad de prestación del servicio telefónico y el uso de redes para servicios audiovisuales, con un tope del 30% para el cable.
57 En febrero de 1998 Exxon y Mobil crean la mayor petrolera del mundo y pocos
meses después Citicorp y Travelers Group crean la mayor compañía financiera del planeta. Desde entonces, las mayores fusiones y alianzas empresarias del mundo estarán caracterizadas por la presencia de empresas de comunicaciones audiovisua- les o de telecomunicaciones. La telefónica norteamericana SBC Telecomunications compra en 1998 Ameritech y crea la mayor compañía operadora de llamadas locales. También ese año las corporaciones estadounidenses de telecomunicacio- nes GTE y Bell Atlantic cierran el acuerdo para fusionar sus actividades. En forma paralela el gigante telefónico ATT compra TCI, el coloso de la televisión por cable en EE.UU. Ese año además MCIWorldCom compra Sprint y la fusión pasa a con- trolar el 35,8% de llamadas de larga distancia en EE.UU., (AT&T aún dominaba el 44% del sector). También en 1999 Bell Atlantic y Vodafone Airtouch crean la mayor empresa de servicios móviles de voz y datos de Estados Unidos y la ex baby bell AT&T compra la multinacional del cable MediaOne. Al comenzar el año 2000 America Online forma con Time Warner el mayor grupo de comunicación multi- media del mundo. Poco después en Europa Vodafone (GB) compra Mannesmann (Alemania) y constituye el mayor operador de telefonía móvil a nivel global.
58 Financial Times. Suplemento Economía, Clarín. “Agosto, mes de gloria para
Esa reforma, aprobada por el Congreso durante la gestión de Bill Clinton, era la principal revisión del estatuto regulatorio vigente desde 1934. Abrió definitivamente la competencia en los mercados telefóni- cos local y de larga distancia. Las compañías locales abrieron sus redes a cambio de entrar de lleno en el mercado de larga distancia, televisión por cable y fabricación de equipos. Asimismo, las compañías de tele- fonía de larga distancia y las de televisión por cable podrían ofrecer servicio telefónico local directamente a los usuarios.
Poco después, la mayor compañía telefónica de los EE.UU., Bell Atlantic, confirmó la compra de GTE, el mayor operador independien- te de telefonía local y de larga distancia. La operación se realizó por 52.800 millones de dólares. Simultáneamente, Deutsche Telecom, la principal firma europea de telecomunicaciones, anunció que negocia- ba una asociación global con ambas firmas. La fusión Bell-GTE creaba la segunda compañía telefónica de EE.UU. El acuerdo se produjo po- cos días después del anuncio de la alianza entre British Telecom y la estadounidense ATT, los gigantes de telefonía de Inglaterra y EE.UU. respectivamente, cuya fusión creaba la mayor empresa de telecomu- nicaciones del mundo. Quedarían unidas la segunda y la quinta com- pañías telefónicas por su facturación a nivel global, 51 mil millones para la norteamericana y 26 mil millones para la británica. También apuntaban al comercio electrónico en Internet. Un año antes había fracasado la alianza entre BT y MCI. A mediados de 1998 las telefóni- cas norteamericanas SBC Communications y Ameritech Corp. habían acordado, por su parte, una fusión por 61.000 millones.
Pero la telefonía no es el único mercado en disputa. Empresas auto- motrices y electrónicas se posicionan en el mercado de televisión por cable y satélite. General Motors (controlante de Hughes Electronics) vendió DirecTV en 25.800 millones de dólares a EchoStar Commu- nications. La adquisición conviertía a esta empresa americana de TV satelital en la compañía líder en su rubro. EchoStar Network poseía en- tonces 6,9 millones de suscriptores, que se sumaban a los 10 millones de Direct TV. Para tener una idea de volúmenes, la mayor compañía de cable de Estados Unidos, AT&T Broadband, contaba entonces con 16 millones de hogares.