GRAMÍNEAS
OTRAS GRAMÍNEAS DE IMPORTANCIA
PASTO OVILLO (Dactilis glomerata)
Es conocido también como “pata de gallo”, “orchard grass”, “grama en jopollos”, etc. Se trata de una gramínea que vegeta bien sobre suelos de poca fertilidad, es una planta perenne de larga vida, que se desarrolla en los suelos más diversos formando unas matas compactas y densas, perfectamente delimitadas; resulta por lo tanto, mejor no cultivarlas en semillas puras a causa de los espacios vacíos que deja entre planta y planta sin formar un césped uniforme.
Es preciso resaltar, su resistencia al frío y su mínima necesidad en agua, es decir su marcada resistencia a la sequía.
El primer año no produce más que unas plantas foliosas, delgadas y muchas de ellas estériles, raramente con tallos. En el segundo año, las matas se hacen más numerosas, pero el mejor rendimiento tiene lugar durante el tercer año.
La siega no debe tener lugar más que antes del periodo de la ANTESIS (estado de desarrollo floral cuando el polen es esparcido) porque los tallos se vuelven leñosos. En el momento del primer corte, la altura de la planta debe oscilar entre 0.60 a 0.80 m y la del retoñado de 0.30 m.
Por la gran variedad de estirpes que posee esta forrajera es conveniente elegirla de acuerdo a las características de la región en donde se pretende introducir.
USOS
Solamente en los recientes años el pasto ovillo ha recibido mucho énfasis como un pasto cultivado, debido a su característica de adaptación a un amplio rango de condiciones ambientales, esto adicionado a su tolerancia a la sombra por lo tanto, prospera bien en zonas de foresta en donde no es posible el cultivo de otros recursos agrícolas.
Por sus características de crecimiento el orchard grass se acomoda bien a los sistemas de pastoreo, mucho mejor si se trata de un sistema de pastoreo rotacional que si se trata de un pastoreo continuo.
En el Altiplano, en la actualidad es la que mejores resultados a brindado como forrajera o pasto asociado a trébol o alfalfa.
RAY GRASS (Lolium perenne)
Es una especie perenne de vida corta que tiene gran importancia. Resiste perfectamente los rigores del invierno, así como la sequía, pero prefiere climas húmedos y tierras fértiles bien irrigadas. Tiene un amplio margen de adaptación a los suelos.
El vallico o ray-grass se desarrolla en matas planas dilatadas, pero apretadas; forma numerosos tallos subterráneos terminados por un conjunto de hojas densas; de los entrenudos parten delgados estolones, unas veces ascendentes y otras casi horizontales, formando en conjunto una mata compleja. Esta característica es la que permite obtener, con una siembra densa un césped compacto y aplastado, en donde se desenvuelven difícilmente las malas hierbas.
Esta planta nace y crece muy rápidamente, obteniéndose su mayor rendimiento en el curso de los dos primeros años, pasados los cuales va declinando poco a poco.
Como planta forrajera para corte, el vallico inglés exhibe un rendimiento menos considerable que el de otras gramíneas, resultando el más adecuado para el pastoreo. Sobresale para este uso y se prefiere a cualquier otro tipo de hierba. El pastoreo favorece considerablemente el desarrollo y aumenta también la duración y el rendimiento. Sin embargo, no hay que demorar demasiado el pastoreo ya que el ganado no la ingiere a gusto cuando comienzan a brotar los primeros tallos ya que éstos se secan, disminuyendo considerablemente el valor nutritivo del forraje.
USOS
El vallico es desde el punto de vista nutritivo, un buen forraje y un excelente heno. Contrariamente a lo comprobado en otras gramíneas, no pierde sus cualidades nutritivas, aun cuando sea segado con algún retraso. El vallico italiano (Lolium multiflorum) es otra especie de rápido crecimiento (se estima que ninguna gramínea forrajera tiene un desarrollo tan rápido como el vallico italiano) y el forraje obtenido se consume en verde; si es abundante favorece la secreción láctea. En el altiplano es cultivado principalmente como pasto asociado al trébol con buenos resultados, sobretodo en la alimentación de vacas lecheras.
KIKUYO O PASTO AFRICANO (Pennisetum clandestinum)
72 cm, cuando no se somete al pastoreo el césped puede llegar a una altura de 80 cm, es una planta sumamente ávida de humedad, al extremo de que cuando se establece en lugares de mucha agua o abundante humedad, extirparlo, resulta poco menos que imposible. Aunque se estima que es resistente a la sequía pero no resiste las heladas, asimismo, se adapta con facilidad a las diversas calidades de suelo.
El kikuyo sigue siendo un problema agrícola en nuestro país. Departamentos como Ayacucho, Apurímac, conocen de los estragos producidos por kikuyo, por eso es importante conocerlo para poder eliminarlo.
PROPAGACIÓN
La principal forma como se propaga el kikuyo es por rizomas y estolones que continuamente van conquistando nuevos terrenos, cuando encuentra un obstáculo por ejemplo un cerco alarga sus estolones alcanzando 1.30 m – 1.40 m hasta conseguir arraigar en los campos vecinos. Otras veces cuando encuentra un arroyo o acequia de regadío consigue atravesarlo.
Por otra parte es el mismo agricultor que limpiando su campo, amontona los estolones en los cercos, es de imaginar que basta que llegue un trozo de estolón en el campo vecino para que se haga una verdadera siembra.
Otra manera como se propaga esta temible plaga es por el agua de regadío (propagación hidrófila), que arrastra a la semilla o mejor dicho al flósculo (glumelas que envuelvan totalmente al grano protegiéndolo) hacia los campos limpios.
La propagación anemófila (por el viento) también es importante, por la pequeñez de la semilla.
Pero lo más frecuente y la que va ampliando el área de dominio de esta planta invasora es la diseminación endozoófila; el ganado vacuno y especialmente el caballar y mular la consumen con frecuencia cuando hay escasez de forrajes, estos animales al realizar grandes viajes dejan la semilla del kikuyo junto con las deyecciones. Se ha podido observar en lugares en donde hay excremento de equinos manchones de kikuyo. La semilla aparte de ser pequeña es dura, de manera que no llegan los jugos gastrointestinales a quitarle el poder germinativo.
Es de indicar, que en el kikuyo después de una floración que pasa desapercibida, porque las espigas nacen ocultas en las hojas superiores, ésta semillea abundantemente, siendo la diseminación endozoófila la más peligrosa, llegando de esta manera a los lugares más apartados.
Son los campos de regadío y los de pastoreo los que frecuentemente son presa fácil de esta plaga, y su poder invasor ha llegado a infestar a las zonas andinas sobretodo en aquellos lugares en donde esta planta exótica ha encontrado las condiciones climáticas y edáficas de su hábitat, pues llega matar en plazos sumamente cortos, 2 años por lo general.
En el Altiplano esta planta fue introducida por el coronel Inglés Robert Stordy primer director de la granja de Chuquibambilla (1922), aunque aún suele observarse aisladamente esta planta en épocas de lluvia aquí en el Altiplano, es de señalar que no constituye un problema a los cultivos. Aún conociendo que por sus características estas se extienden rápidamente más en sentido horizontal que hacia arriba, debido a que los tallos en contacto con el suelo echan raíces por estolones, además no exige grandes cuidados en su cultivo.
USOS
El ganado no lo apetece mucho pero lo come cuando falta otro forraje, se ha podido apreciar en lugares de kikuyo un rendimiento aproximado de 6 T.M. de materia seca al año bajo pastoreo. En épocas de lluvias esta planta reverdece mucho formando tallos hojosos y tiernos que emergen de los vástagos rastreros, después la planta se amarillea completamente dando muy poco follaje, apenas de 5 – 10 cm, de manera que los vacunos lo comen con mucha dificultad, debido a que éstos por tener en el maxilar superior una lámina cartilaginosa envuelven con la lengua que tiene asperezas, los pastos arrancándolos. Solamente los equinos pueden mantenerse con este pasto, ya que teniendo dentadura en ambos maxilares pueden comer un pasto tan corto. Es de anotar, que el kikuyo reverdecido que crece en la orilla de las acequias de regadío y lugares húmedos es apetecido por los animales, especialmente por las vacas lecheras. Asimismo, han sido reportados valores nutritivos muy diversos, algunos tienden a compararla con los valores de leguminosas. Lo cierto es que el análisis de una muestra procedente de Ayacucho, dio como resultado 3.95 % de proteína en base húmeda (32.36 % de humedad).
CONTROL
1. En los meses cuando el kikuyal se encuentra más seco, se riega ligeramente y se pasa el arado, cuando el terreno es muy fuerte conviene sacar panes de tierra con pico y dar vuelta.
2. Se deja el kikuyo en el terreno para matarlo por desecación y después de 15 – 20 días se procede al sacudido (operación que se hace a mano golpeando los panes de tierra contra el mango del pico).
3. Se amontonan los rizomas extraídos en los surcos y se queman con gasolina o kerosene para la incineración completa, en caso de que se queme solo la parte superficial, los rizomas quedan abonados y prontos a brotar con mucha fuerza.
4. Se procede luego al cultivo de papas o maíz, que por lo cuidadoso y por las continuas labores culturales permite eliminar la maciega no dejándola progresar.
5. Al año siguiente se cultiva papas si el año anterior se cultivó maíz y viceversa, a los dos años ya el campo estará limpio.
Es necesario hacer presente que este método de control solo es efectivo en los lugares secos o en épocas secas, asimismo, se indica que este método debe aplicarse en forma simultánea por los agricultores vecinos a fin de exterminar este vegetal completamente. Aunque hay que reconocer, que en otros países es muy utilizada como planta forrajera y los resultados obtenidos son excepcionales (Guatemala y Colombia). En Hawaii (EEUU) constituye el principal forraje.
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FORRAJES
LEGUMINOSAS
ALFALFA (Medicago sativa)
Conocida como la “REYNA DE LAS PLANTAS FORRAJERAS” es indudablemente la más notable entre las plantas forrajeras y universalmente reconocida como una de las más nutritivas y adaptadas a la alimentación de todas las especies animales, particularmente para el ganado vacuno.
Las enormes superficies de terreno consagradas en el mundo al cultivo de la alfalfa se deben -aparte de la excelente calidad del forraje- a la gran resistencia que ofrece a la sequía y al frío, a la rápida recuperación vegetativa, precocidad de su crecimiento y facilidad con que se recupera después de cada corte. Se trata de uno de los forrajes más estudiados, por lo tanto, existen numerosas variedades que se adaptan a las condiciones más diversas de clima y suelos.