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En el páramo de Guacheneque, en la laguna que lleva su mismo nombre, se encuentra el nacimiento del río Bogotá. En esta visita participaron varios miembros de la comunidad y se sumaron de otros como el Abuelo Manuel Socha del cabildo Mhuysqa de Chía y un sabedor de la comunidad Mhuysqa de Suba. Después de un recorrido por un camino fangoso, llegamos a la laguna. Allí, se organizó el altar y se inició el pagamento. Fuimos invitados a transportarnos espiritualmente a una isla en el medio de la laguna. La ceremonia se acompañó de música, y palabra. El abuelo Manuel hizo énfasis en que debemos mantener la dulzura en el corazón, para endulzar el pensamiento y la acción. También nos habló sobre la importancia del

autoconocimiento y la introspección para evitar juzgar injustamente al otro. Posteriormente se realizó un ritual de entrega a la laguna en compañía de los dos niños más pequeños, y otro con algunos jóvenes. Fue un pagamento de entrega y represento para el grupo el cierre de nuestras actividades, pero el inicio de un proceso que ya estaba en camino seguir en busca y en la construcción de la Ley de Origen Mhuysqa. “...se mira y se limpia para que se vuelva a vivir bien” fuimos a entregar el trabajo, a dar gracias por lo que recorrimos juntos y a aprender de lo que se hizo mal o sin intención, fuimos como hijos y guerreros Mhuysqas dispuestos a despertar

el pensamiento y el conocimiento que tiene guardada la madre en la plantas, las piedras, las lagunas, los páramos, el sol, la luna, la lluvia y todo lo que nos hace universo.

Reflexión

Como se puede evidenciar en la descripción de las actividades realizadas, el hilo conductor de nuestro recorrido fue el agua. Los relatos Mhuysqa nos cuentan como el ser humano llegó al mundo a través del agua: surgió de una laguna para poblar el mundo. El agua es algo tan fundamental para la vida y a la vez tan deteriorado: ese fue uno de los temas que atravesó nuestra experiencia.

Fuimos al origen del agua; visitamos el agua del recuerdo a través de las mayoras; nos enfrentamos al agua deteriorada, enferma, ya que la vimos después de que hubiera atravesado la ciudad; visitamos los pulmones, o humedales. A través del agua pudimos reflexionar sobre la siembra, la cultura, la herencia de los ancestros, pero también, pudimos mirarnos a profundidad, como en un gran espejo en constante movimiento y cambio. De ahí surgió el nombre del proyecto: Miradas en espejos de agua. Agua que es laguna, río, lluvia, humedal. Agua que también es cultura, y que está allí, en lo profundo de nuestro ser. Agua que es relato, introspección, comunidad y que es mujer.

Construimos juntos el recuerdo e hicimos memoria al lado del fuego, desde la palabra y desde la siembra. Encontramos una conexión espiritual con los sitios, con la medicina y como comunidad. Se entendió la importancia del pagar por lo que recibimos de la madre tierra, de la palabra y consejo del mayor o mayora, el consejo del abuelo dispuesto siempre a entregar su pensamiento.

Acción

“… cada uno en su lugar, cada uno en su misión, y ambos en la tarea de hacer el tejido que era como el oficio primordial del sol.”13

(Gauta, 1998, p. 103). Y como todo diálogo requiere un propósito, todo propósito una acción, debemos tejer con mayor cuidado y respeto, desde nuestro propio ser. Hay un sinnúmero de valores que encierran el Ritual de la palabra y que deben estar presentes antes de la acción, por ejemplo la atención, la concentración, la paciencia, la receptividad, la generosidad, la confianza y el compromiso, entre otras, como la alegría y hasta el perdón. Para tener la capacidad de establecer un propósito colectivo se requiere integrar los propósitos de todos y desde ellos tejer y ser fieles a nuestros compromisos, permitiéndonos reconocer nuestras fortalezas y nuestras limitaciones. Dicen los ancianos que si no hay acción es como si no hubiera habido palabra. Como conclusión, se debe hacer una obra que, simultáneamente será de realización personal y de servicio a la comunidad. En este punto, queremos presentar esta obra como una acción de encuentro y reflexión. Encuentro con la comunidad desde estrategias plásticas, desde ejercicios creativos. A estos encuentros les llamamos Suna; camino comunitario en el que, a través de experiencias de creación se propuso construir memoria sobre lo vivido.

                                                                                                                         

Para darle vida a estos dos lugares de acción-creación tuvimos que atravesar y vivir todo este camino con la comunidad. Aunque todo el camino fue de acciones en comunidad, este era nuestro lugar de la creación, porque quien se compromete con lo que hace, lo hace desde su ser, dicen los mayores.

La obra entonces es el resultado de coherencia y de amor, es la generación de abundancia espiritual y material, es el acto de producción el que permite la reflexión y la mirada en retrospectiva de la vida misma.

Propósito

Esas sunas eran muy bellas, pues eran los caminos de las alabanzas y el camino de los ruegos y los lloros. Eran los caminos sagrados de nuestras esperanzas y el lugar por donde los hombres y mujeres llevaban los símbolos de la vida, y los guayques y mayores de la tierra vestían las largas mantas ceremoniales, cuyos cantos se arrastraban sobre el suelo y cuyos capacetes miraban al cielo, simbolizando así la armonía de la repartición del tiempo, entre las fuerzas que mandan sobre el mundo”14 (Gauta, 1998, p. 100).

Frente a este contexto, se propuso aportar a estos procesos comunitarios con el diseño de actividades que permitieran generar reflexiones colectivas sobre la experiencia. Los

ejercicios, llamados Sunas o caminos, tuvieron lugar en el Cabildo Mhuysqa de Bosa y contaron con la participación de los jóvenes y mayores, que asistieron a las salidas. En los ejercicios propuestos se utilizaron herramientas como el dibujo y el relato y en la cartografía social como metodología de sistematización de experiencias y de recopilación del conocimiento colectivo. Estos espacios tuvieron como propósito generar memoria de las actividades y, sobre todo, reflexiones sobre la incidencia de ese proceso en cada participante. También hubo espacios, tanto de introspección, como de intercambio. Durante todo el proyecto se llevaron a cabo dos Sunas15, una en la mitad del proceso y una al final.

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