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Pasajes bíblicos sobre el dinero

In document Conducta Ministerial - Rogelio Nonini (página 116-119)

5 La conducta de los ministros

1. Pasajes bíblicos sobre el dinero

Eclesiastés 5:10. ”E1 que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.” El dinero nunca sacia al huma­ no. Es como un vicio, cada día reclama más y más.

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las personas haciéndolas avaras, egoístas o hedonistas que viven sólo para disfrutar. En muchos casos pierden la sen­ sibilidad social y pagan malos salarios a su personal y en ocasiones fuera de los plazos establecidos.

Santiago 5:1-6. “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vues­ tro oro y plata están enmohecidos: y su moho testificará contra vosotros... Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no le^ ha si­ do pagado por vosotros... Habéis vivido en deleites sobre la tierra y sido disolutos...” Con claridad Santiago nos descri­ be la personalidad y el actuar del rico que ha sido esclavi- sado por su dinero.

Mateo 28:12. En este pasaje Mateo nos dice que el dine­ ro fue usado para sobornar a los guardias de la tumba de Jesús, para que no dijesen la verdad. En este caso el dine­ ro fué usado con un mal motivo.

Marcos 6:8. Los apóstoles no debían llevar, entre otras cosas, dinero en su primer misión. La razón era que Dios les proveería. No(¿abía ninguna otra razón y fue una orden circunstancial ya que al final de su ministerio les dijo: "Cuando os envié sin bolsa, sin alfoija, sin calzado, ¿os fal­ tó alto? Ellos dijeroi^: Nada. Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alfoija: y el que no tiene espada, venda su capa y compre una". (Lucas 22:,35 y 36). Jesús fue dando órdenes para que sus discípulos supieran como actuar en cada circunstancia que se les presentara. El dinero es un elemento muy importante en el ministerio, pero no el más tínportante. Obedecer y confiar en la provi­ sión divina es la enseñanza que Jesús nos da en esfe pasa­ je.

29 Corintios 8 y 9 nos habla de las ofrendas que estaban juntando para los pobres de Judea y manifiesta las previ­

siones que iba a tomar para evitar malas interpretaciones sobre la administración de la misma. “Y enviaremos junta­ mente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias: y no sólo esto, sino también fue designado por las iglesias como compañero de nuestra pe­

regrinación para llevar este donativo, que es administrado por nosotros para gloria del Señor mismo, y para demostrar vuestra buena voluntad; evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, pro­ curando hacer las cosas horadamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres. Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya dilgencia he­ mos comprobado repetidas veces en muchas cosas.” (29 Corintios 8:18-22)

En ese pasaje Pablo dice que varios llevarían la ofrenda para hacer las cosas honradamente delante de Dios y de los hombres.

En l e Corintios 9:7-14 y 16 Timoteo 5:15 apreciamos que es correcto que los pastores reciban un sueldo por su trabajo. El apóstol argumenta con mucha fuerza sobre el tema del salario de los líderes que están al frente de la igle­ sia.

En esta selección de textos hemos apreciado que el di­ nero puede hacer mucho bien, cuando se usa con fines es­ pirituales y sociales, como en el caso de las ofrendas, los sueldos correctamente abonados, y mucho mal cuando la persona deja que el mismo lo esclavice. Los ministros no deben amar al dinero, ni llegar a ser su esclavo.

Hay algunos casos en la Biblia que deben hacemos re­ flexionar. Acán, por causa de su codicia desobedeció a Dios quedándose con algo que Dios había prohibido. Su testimonio fue: “Pues vi entre los despojos un manto babi­ lónico muy bueno, y doscientos sidos de plata y un lingote de oro de peso de cincuenta sidos, lo cual codicié y tomé.” Por su pecado el pueblo de Israel perdió una batalla en Hai. '(Josué 7:21)

La experiencia de Ananías y Safira también es digna de una profunda reflexión. “Pero cierto hombre llamado Ana- nías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que min­ tieses al Espíritu Santo, y sustrajeras del precio de la here­ dad?” (Hechos 5:1-6). En este suceso descubrimos muchos pecados: malas motivaciones, querían ser reconocidos por

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la iglesia por su ofrenda, como lo fue Bernabé, (Hechos 4:36-37); mentira, declararon un valor menor al real y codi­ cia, porque ellos amaban el dinero y se quedaron con una parte. Cuántos ministros se quedan con dinero que perte­ nece a la iglesia, a otros cristianos o al ministerio en el cual se desempeñan. Quedarse con dinero ajeno es ROBAR. Declarar sumas menores a las recibidas es MENTIR. Quie­ ra Dios que nuestros ministros entiendan, que la integridad tiene mucho que ver, también, con el manejo del dinero.

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