turismo en la primera mitad del siglo
3.4 El turismo en la primera mitad del siglo
3.4.3 El peronismo y el triunfo del turismo de masas
Con la llegada de Juan D. Perón al gobierno (1946-1955), este se constituirá en un momento paradigmático de ese proceso de democratización del ocio que hemos mencionado. Ello será posible en especial porque las políticas que se desplegaron en estos años lograron incluir a los hasta entonces excluidos de las prácticas turísticas. Así en un contexto económico con un fuerte rol del Estado, se sostendrá una política económica preocupada más por la redistribución que por la generación de nuevos recursos. En el plano institucional se traducía en una fuerte intervención en favor de nuevos beneficiarios sociales – los trabajadores –, el papel de Estado se impuso sobre los partidos políticos como canales de intermediación de los intereses.
El peronismo buscaba crear un vínculo sólido entre el régimen y sus seguidores, basado en compartir costumbres y gustos comunes con el fin de crear en el imaginario popular un recuerdo no solo de un buen gobierno, sino también de un clima festivo en el cual las clases populares tuvieran un acceso fácil al consumismo, la diversión y mayor tiempo libre. En ese contexto, las vacaciones se transformaron en un derecho, y los sectores trabajadores en naturales beneficiarios de las mismas. Su éxito fue factible cuando el gobierno reconoció la importancia de una activa participación del Estado en el fomento del tiempo libre, por medio de la puesta en marcha de un programa de políticas públicas con la finalidad de difundir el turismo y los diferentes destinos turísticos a lo largo del país (Pastoriza, 2011).
Estas acciones fueron una entre tantas que tenían como objetivo importante organizar y controlar a las masas y ampliar su consenso político. El turismo fue posible para los sectores trabajadores porque fue acompañado de otras acciones que permitieron la mejora de sus condiciones de vida como marcábamos páginas atrás: la fijación de salarios mínimos, el congelamiento de los alquileres, el establecimiento de precios máximos a los artículos de consumo popular, los créditos y los planes de vivienda, las mejoras en la oferta de salud pública, la construcción de escuelas y colegios, la organización del sistema de seguridad social, entre otras. En ese contexto, la implementación de los programas de turismo social fue un elemento más que, junto a los antes mencionados, proporcionaron cambios significativos en el nivel de vida de las clases trabajadoras (Wallingre, 2007-2011).
En cuanto a las políticas relacionadas con la actividad turística, las cuales serán de gran importancia para nuestra investigación, podemos mencionar el otorgamiento de paquetes vacacionales a precios controlados, la ampliación y mejora de la infraestructura necesaria para el desarrollo del turismo, el incremento de la capacidad hotelera, descuentos en tarifas de transporte y la organización del turismo popular y/o social administrado desde el propio Estado, los Sindicatos y la Fundación Eva Perón.
Cabe destacar que es el primer gobierno de Perón el que incluye al turismo en su planificación nacional. Según las palabras del presidente Perón, en el contexto de estas políticas sociales, el turismo social:
“tendrá como finalidad posibilitar el acceso de la población trabajadora a los lugares de turismo y será organizado facilitando a los servicios de bienestar y asistencia social de las asociaciones profesionales, la construcción de hoteles y colonias de vacaciones, y las franquicias posibles en los medios de transporte. No es un objetivo “ideal”. Está en plena marcha. Los trabajadores saben cuánto hizo el
Gobierno y la Fundación Eva Perón en esta tarea de fundamental trascendencia social” (citado en Pastoriza, 2008:203).
El ocio popular estaba integrado por dos tipos de demandas claramente definidas: las áreas marginales comprendidas por los Parques Nacionales y aquellas ya consagradas por las elites y las clases medias altas, como Mar del Plata y Córdoba. Desde sus inicios, uno de los propósitos del Estado fue promover una fuerte vinculación con el sector sindical, ya que los mismos serían los encargados de la organización y prestación de la actividad turística para sus afiliados. Dichas vacaciones fueron promocionadas a través de un eslogan muy recordado: “Usted
se paga el viaje, el gobierno el hospedaje”. El mismo era asociado a los premios relacionados con una mayor y mejor producción en las fábricas, los talleres y las áreas rurales.
Paulatinamente se fue consolidando una organización nacional del turismo mediante la creación de una Escuela de Capacitación Hotelera y Turística, la generación de una nueva clasificación y sistema tarifario hotelero, la elaboración de una Ley Nacional de Turismo y un sistema de inversiones e incentivos destinados a la industria privada. Dichas políticas produjeron un gran impacto y significación en la memoria colectiva de la sociedad, sobre todo en las clases trabajadoras. Marcaron un corte en la historia que perdura hasta la actualidad, ya que para muchos representó la ampliación de sus horizontes al poseer el acceso a una mayor cantidad de beneficios con una estructura de ingresos más igualitaria. También se deben destacar factores intangibles que formaron parte de esta significación integrados por sentimientos y emociones desconocidas hasta entonces, como son el orgullo, el respeto, la dignidad y el llegar a “ser alguien”. Según Pastoriza, la actividad turística durante el gobierno peronista cumplió dos funciones fundamentales: por un lado, ser indicador de distinciones, y por otro de inclusión.