¿Por qué leer temas de avance científico?
La capacidad del cerebro es inmensa, tiene alrededor de 30 mil millones de neuronas. Es capaz de producir más de 64 mil pensamientos por minuto, pero estamos condicionados por hábitos muy lentos, por esquemas mentales mal organizados, por temores y por falta de ideales y de ambición. Esta es la causa del subdesarrollo.
Para que el cerebro produzca ideas y soluciones es necesario activarlo constantemente con información valiosa. Los mejores activadores son la lectura, la reflexión, la creatividad y el tener proyectos valiosos, ilusiones e ideales.
El cerebro procesa en base a un código verbal; por lo cual, la capacidad procesadora del cerebro depende de la cantidad y calidad de vocabulario, o lo que es lo mismo, de las cantidad y calidad de conocimientos y experiencias acumulados a lo largo de la vida. A lo cual hay que añadir la buena organización de los mismos y la fluidez con la cual funciona la información en cerebro.
La humanidad está progresando a una velocidad sorprendente, gracias a los grandes avances de la ciencia.
¿Por qué leer con frecuencia temas de avance científico y por qué ver programas de televisión relacionados con recientes descubrimientos?
Si uno crece en una habitación oscura no tiene idea del mundo y tampoco tiene interés por nada, pero, cuando se abre una ventana y observa la maravilla que aparece ante sus ojos, el primer impulso es salir de la habitación y avanzar hacia ese mundo. La humanidad está atrapada en unos pocos conocimientos que limitan su visión de la vida y su ambición. A medida que las personas adquieren conocimientos su mente despierta y se desarrolla el deseo de aprender y de lograr cosas importantes.
Cuando las personas leen sobre astronomía u observan a través del telescopio los millones de galaxias que existen y los billones de estrellas mayores que el sol que contiene cada galaxia, y, cuando descubren que para llegar de una galaxia a otra se necesitan billones de años luz, quedan anonadadas.
A partir de esta experiencia ven la vida de otra forma y comprenden lo grandioso que es vivir, aprender, ser libre, realizar proyectos, etc.
Nadie que adquiere conocimientos avanzados sobre astronomía y sobre otras muchas ciencias, puede ser mediocre, porque estos conocimientos le ayudan a
tomar conciencia del gran poder que tiene y de lo lejos que puede llegar si aprende a utilizar su cerebro de forma inteligente.
A medida que el cerebro amplia su visión, desea llegar más lejos y produce la inteligencia y la energía necesarias para alcanzar su objetivo. Por esta razón, si quieres triunfar a lo grande, necesitas potenciar el poder de tu cerebro con lecturas de avance científico, relacionadas con todo lo que deseas dominar.
En cuestión de minutos puedes apropiarte de grandes descubrimientos logrados por miles de científicos que han trabajado durante muchos años. Hoy mismo pude ver en un canal de televisión, en sólo 60 minutos, el proceso de transformación que ha sufrido la tierra durante setenta millones de años. Ha sido una presentación virtual pero yo me he sentido como un espectador de los cambios en tiempo real.
Siento que ésta experiencia y otras similares me proporcionan una visión superior de la vida, capacidad para admirar tantas maravillas que nos rodean, creatividad en todos los aspectos y un deseo inmenso de evolucionar, de ser libre y de avanzar en proyectos importantes en los cuales me siento comprometido.
Siento también que la mayoría de las personas llevan una vida anodina, triste y vacía, lo cual resulta muy doloroso, teniendo en cuenta que todas las personas poseen una capacidad inmensa que pueden activar.
Hoy las personas, leen más que nunca, tienen más información que nunca; sin embargo, la información no es conocimiento. En la actualidad las personas tienen mucha, mucha información sobre las cosas y sobre los acontecimientos, pero les sirve de poco, debido a que no sacan enseñanzas o aplicaciones para la vida. La información queda en simples datos estadísticos.
El conocimiento ofrece una visión más profunda de las cosas, da a conocer su naturaleza, características y funcionamiento, es la base del progreso.
Gracias al conocimiento los seres humanos “dominamos” la naturaleza.
Todos estamos conscientes de que el conocimiento significa poder y progreso y que la verdadera competencia de la vida se da en el campo del pensamiento, por esta razón las empresas compiten por tecnología de avanzada y cada día adquieren más importancia la escuela, el colegio y la universidad.
Sin embargo, el conocimiento en sí, sólo genera progreso material, y, si bien crea las condiciones para una mejor calidad de vida, no la garantiza, a menos que vaya asociado a la sabiduría, es decir, a los principios y valores que sirven para controlar y orientar la conducta humana.
Hoy disponemos de conocimientos y de progreso suficiente para que en todo el mundo existiera una calidad de vida excelente, pero lo que vemos es otra cosa muy distinta: ignorancia, pobreza, violencia, injusticia y explotación.
El conocimiento por sí sólo nunca resolverá el problema humano si no va acompañado de la sabiduría. No debemos confundir progreso con evolución. Progreso es lo que logramos, lo que tenemos y Evolución es lo que somos, lo que valemos como persona.
Además de conocimiento necesitamos sabiduría. La sabiduría está relacionada con los principio, con los valores y con la experiencia; enseña el valor real de las cosas, el sentido de la vida y el arte de vivir.
Para los filósofos griegos, sólo los sabios podían ser libres y felices, porque eran los únicos que conocían la verdad y el bien, y, por tanto, podían actuar de forma correcta. De esto, hace más de dos mil años. Hoy, nosotros, cegados por la soberbia de los grandes avances científicos y tecnológicos, estamos muy lejos de este pensamiento griego. Vivimos como locos, obsesionados por construir un mundo de fantasía que terminará como la torre de Babel.
La vida actual tiende a robotizar a las personas, a debilitar los valores y a reducir los sentimientos, lo que se traduce en pérdida de conciencia, indiferencia e insensibilidad ante las necesidades y sufrimiento de los demás.
Nos estamos acostumbrando a aceptar la corrupción, la violencia y la muerte como parte normal de la vida. En estas circunstancias el mensaje es: “Sálvese quien pueda”
Como podemos apreciar, el conocimiento por sí sólo, nunca resolverá el problema humano si no va acompañado de la sabiduría.
La sabiduría nos ayuda a comprender
1. Hasta dónde pueden llegar los seres humanos cuando no tienen principios ni valores morales que controlen sus instintos.
2. Nos ayuda a comprender que seguimos siendo animales salvajes, que llevamos dentro un lobo feroz que puede surgir en cualquier momento, por lo cual necesitamos controlarnos.
3. Nos enseña que la sociedad está en peligro mientras existan personas con poder y sin control, por lo que, todos tenemos una cuota de responsabilidad en el control de la sociedad.
4. La sabiduría se basa en la experiencia, y, la experiencia nos dice que la educación en principios, valores, disciplina, respeto y responsabilidad, es la única forma de controlar los instintos y de vivir en paz.
Volviendo al presente, la sabiduría nos dice que el progreso, por sí solo, no va a salvar al mundo, ni va a mejorar la calidad de vida, más bien, va a generar más competencia, egoísmo y violencia.
Los seres humanos no necesitan saber todo, pero sí necesitan saber lo necesario para triunfar, para ser libres y para ser felices. Vivimos en una sociedad que tiene mucha información, poco conocimiento y escasa sabiduría, lo que da como resultado: Una sociedad mediocre.
La información, los conocimientos y los bienes materiales son importantes, pero, nadie puede asegurarlos; por eso, tu mayor riqueza eres tú mismo. Invierte en tu propio desarrollo para que puedas volar alto como el águila, y, si un día, por circunstancias de la vida, te visita la adversidad, puedas renacer de tus cenizas como el ave Fénix.
Peligros de la robotización
Si nuestro cerebro funcionara en base a un código numérico seríamos robots, debido a que los números sólo tienen un significado lógico, no afectivo. Pero el cerebro humano funciona en base a un código verbal y las palabras están cargadas de significado lógico y también afectivo, social, moral y espiritual, por lo cual, cuando pensamos o hablamos se genera una reacción emocional que afecta la sensibilidad de la persona.
Si decimos: "Mañana salimos de vacaciones" transmitimos una información, pero además transmitimos una sensación de alegría. Si nos comunican que hemos pasado el examen o que nos dan un trabajo, etc. sentimos una satisfacción inmensa.
Los mensajes pueden ser tristes y causarnos dolor, pero ese dolor nos ayuda a madurar, a rectificar, a valorar más la vida, a sentir las cosas, a ser más humanos, más sabios y a disfrutar más de la vida.
Hasta hace unas décadas predominaba la cultura humanística en la vida de las personas, pero la ciencia y la técnica comenzaron a imponerse y el lenguaje humanístico ha ido perdiendo espacio en beneficio del lenguaje científico.
El lenguaje científico se refiere únicamente a aspectos de la materia, carece de significado afectivo, social, moral y espiritual; es decir, que carece de significado propiamente humano.
Si los científicos descuidan su desarrollo humano, pueden quedar atrapados en la pura ciencia y convertirse en robots. Lo mismo puede ocurrir a quienes se dedican a la administración, ingeniería, mecánica, etc.
La pérdida de la fe, de los principios y valores, se debe en gran medida al auge de la ciencia que ofrece una visión materialista de la vida; sin embargo, el problema no
está en la ciencia ni en el progreso sino en la incapacidad del ser humano para armonizar el desarrollo humano y el desarrollo científico.
La globalización y los avances científicos, la competencia, los problemas económicos, el escaso desarrollo humano, la pérdida de fe, de principios y valores y la dinámica estresante de la sociedad, hacen que las personas pierdan el control del su vida y se conviertan en simples piezas del gran robot económico y social.
Como la dinámica de la ciencia, de la economía y de la sociedad avanza de forma incontenible, la única solución inteligente es "adaptarse"
Adaptarse no significa someterse pasivamente o claudicar, sino desarrollar las capacidades necesarias para lograr cierta autonomía en diversos aspectos.
Para evitar la robotización es necesario amar la libertad, trabajar con cierta autonomía y vivir de forma creativa. Es necesario estar siempre atentos para no quedar desconectados de la vida, de la naturaleza, de las personas y de los valores.