Capítulo IV: Efectos de la Informalidad sobre Productividad y Competitividad en América
4.1. Problemas de informalidad en América Latina
La problemática de la informalidad en una región como América Latina, aparte de ser latente, es una preocupación desde su medición como por las posibles causas que derivan en esta variable. Por ejemplo, Bird, Martinez-Vazquez y Torgler (2004) y Alm (2004) menciona que, la desigualdad, como un aspecto estructural de las economías, es una las causas del incremento de informalidad en esta región, puesto que mientras más personas con menos ingresos existe, mayor será la probabilidad de que haya negocios individuales, no legales y no registrados.
Becker (2004), agrega algunas de las razones por las que existe el crecimiento de la informalidad: - La capacidad de absorber la oferta laboral en actividades de agricultura.
- Países con tasas de crecimiento poblacional altas. - Excesivos costos y regulaciones por parte del Estado. - Altos niveles de corrupción.
- Debilidad en los sistemas educativos de los países.
- Flexibilidad laboral en autoempleo, empleo temporal, subcontratos, trabajadores tiempo parcial o también, incremento de microempresas.
- Integración global de economías donde incrementa capital, tecnología y productividad. Efectivamente, las actividades dedicadas a la agricultura es un tema que ayuda al crecimiento de la informalidad en América Latina, ya que aún en esta región es un sector importante dentro de la estructura económica, así como también, es una actividad intensiva en mano de obra y que su comportamiento es cíclico, razón por la cual, las empresas buscan contratar a empleados sin el cumplimiento de las leyes laborales sea por un tema temporal o sea por la cualificación del personal que requieren para la dedicación en esta actividad.
En este sentido, la Organización Internacional de Trabajo en conjunto con la Organización de Mujeres en Empleo Informal (2013), así como también, Alm (2007) y Sokoloff y Zolt, (2006) sostienen que la razón más clara para la informalidad es la existencia de microempresas y pequeñas empresas en el sector agrícola, las cuales son difíciles de controlar y de gravar con impuestos por parte del Gobierno. Por lo que, otros autores como Torgler, Schaffner y Macintyre (2007) indican que existe una correlación positiva entre la proporción del sector agrícola con respecto al PIB y el nivel de informalidad en los países.
Con respecto al Estado y la excesiva regulación, Loayza (2008), Cowell (1990) y Gerxhani (1999) señalan que el nivel de informalidad crece debido a razones vinculadas a la gestión del Estado en las economías. Denotan como principales razones el descontento político y la inestabilidad, la falta de confianza al Gobierno, el desconocimiento de cumplir con la normativa (por complicación del mismo, o por efectiva causa) y por la existencia de corrupción en el manejo del Estado. La literatura económica demuestra que los individuos y empresas cooperan y cumplen con todas sus obligaciones fiscales, laborales y legales con el Estado, siempre y cuando, perciben directa o indirectamente beneficios de dicha gestión.
Sin embargo, cuando esto no ocurre, prefieren no declarar, no registrarse, contratar sin beneficios de ley y no pagar lo que corresponde por ser una empresa o un trabajador formal y buscan a la informalidad como un escape de las regulaciones y la normativa impuesta por el Estado.
Siendo específicos, autores como La Porta y Shleifer (2014) y Elffers (1991) mencionan, que las altas tasas de los impuestos y la complejidad del sistema tributario, brindan la pauta para que las empresas y los trabajadores salgan del mercado formal al no cumplir con sus obligaciones y que esto sea considerado como actos de corrupción. Por lo que, la percepción de corrupción de un país no solo se mide en la gestión del Estado frente a la sociedad, sino también, en el comportamiento de las empresas y los individuos al no cumplir con sus obligaciones y mantener sus actividades informales.
En ese sentido, De la Rosa, Gooroochurn y Görg (2013), Kelly (2014) y Johnson, Kaufmann y Zoido-Lobaton (1998) dicen que altos niveles de corrupción, a nivel general, explican incrementos en las actividades del sector informal, que a su vez influyen en la productividad y que también, generan barreras de entrada en mercados competitivos a nivel internacional.
El nivel de educación influye en conocer si el cumplir con las obligaciones se debe a una decisión propia, pero también, si se debe al desconocimiento o la dificultad del mismo cumplimiento, y que, por esta razón, las empresas y trabajadores no lo realizan.
Además, se conoce que, en América Latina, la debilidad y deficiencia en el sistema educativo es otro de los problemas estructurales de los países que lo conforman. La Porta y Shleifer (2014), Perry et al. (2007) y Becker (2004) señalan que la informalidad en América Latina se caracteriza por contar con bajos niveles de capital humano cualificado, que llegan a ser personas nivel educativo menor a secundaria o sin formación educativa.
La flexibilidad laboral en estas economías, ya no solo se deriva por las actividades económicas a las que se dedican los trabajadores, sino a cómo el Estado permite legalmente la generación de empleo, mediante opciones de autoempleo, empleos temporales o parciales, subcontratos, entre otras maneras de contratación sin beneficios de seguridad social y de leyes particulares de cada país. Es así, que Chen (2012) y Becker (2004) indican que las condiciones de empleo de las economías permiten buscar alternativas para no ser formales y mantenerse en la informalidad.
Finalmente, la literatura denota que la informalidad se deriva también de bajos niveles de productividad de las actividades económicas y que se puede deber en gran medida por la estructura económica de los países y la integración de las economías con los mercados internacionales.
Autores como Loayza (2008) y De Soto (1986) indican que la economía informal genera bajos niveles de productividad de las empresas y dificultades en la formulación de política exterior en países de América Latina. Justamente, no se define de manera puntual, si por la definición del empleo y sus condiciones en cada país, por los niveles de corrupción o por la problemática en su medición, pero lo que se deja claro, es que la informalidad incide negativamente en el crecimiento económico, en la mejora de la productividad y en la competitividad internacional de las economías (La Porta y Shleifer, 2014; Maurizio, 2012; Loayza, 2008 y Lambsdorff, 2003).
Efectivamente, existe una dificultad para evaluar el impacto que tiene la informalidad sobre distintas variables y es la medición. Cada indicador presenta limitaciones conceptuales para definir a la informalidad y también, otro de los puntos a considerar es la disponibilidad de estadísticas, tomando en cuenta que son actividades económicas no registradas. Es así, que la misma Organización Internacional de Trabajo en la Guía de Recursos de Políticas para tratar la Informalidad (2013) denota que es importante medir la informalidad para poder analizar las categorías de empleo, evaluar las políticas de inclusión de los informales al mercado formal y estudiar la incidencia que tiene la informalidad con variables como el crecimiento económico, productividad y comercio exterior.
Sin embargo, la misma ILO en conjunto con la Organización de Mujeres en Empleo Informal (2013) mencionan que uno de los problemas más graves en los países de América Latina, para la medición de la informalidad, es que no cuentan con encuestas y estadísticas oficiales que permitan conocer el nivel de informalidad periódicamente, razón por la cual, se debe determinar indicadores que puedan reflejar niveles de informalidad aproximados y a su vez, que permitan ser comparables entre los países de la región.