LA PRODUCTIVIDAD Y LA CULTURA

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LA REVUELTA DE LOS ESCLAVOS

LA PRODUCTIVIDAD Y LA CULTURA

Es posible describir todo el curso de la historia humana en términos de la lucha para elevar la productividad del trabajo. Esta es la fuerza motriz, secreto de todo progreso: la manera en que la humanidad alcanza el poder sobre su entorno natural y la sociedad se eleva gradualmente de un estadio inferior a una etapa superior de desarrollo. La transición hacia una economía de esclavos elevó, sin duda, la fuerza productiva de la sociedad, y fue acompañado por un notable avance del arte, la literatura y la cultura.

Antes de las guerras púnicas, los romanos se interesaron en absoluto por las bellas artes. El aprendizaje no estaba muy bien considerado, y los mejores hombres de Estado dedicaban la mayor parte de sus horas a la agricultura. Esto era muy diferente a Atenas. Entre los romanos la elocuencia se consideraba recelosamente. Los Romanos tendían a hablar en términos prácticos de lo que tenían que hacer, prefiriendo sustancia que estilo. Los literatos no eran mejor considerados: la literatura de principios de la República se limitó a los crónicas sobre eventos. Pero esta última fase de la República se caracterizó por la aparición de nuevas tendencias literarias y escuelas filosóficas: poetas como Catulo y Lucrecio se pusieron de moda. Esto refleja un cambio en el estilo de vida y las perspectivas de la clase dominante. Algunos conservadores como Cato que se lanzaron contra estas tendencias, fueron considerados maniáticos por sus contemporáneos.

Todo la cultura y elegancia de la República Romana estuvo sostenida por el trabajo de los esclavos, cuyas condiciones nunca dejaron de deteriorarse. Una gran brecha se abrió entre la élite rica y la masa de los romanos pobres, por no hablar de los esclavos.

Podríamos observar ciertos paralelismos entre la transformación del modo de producción en la República romana después de las guerras púnicas y el surgimiento del capitalismo en Europa en el siglo XVIII. De hecho, la palabra “capitalismo” se utiliza con frecuencia cuando se habla de esta fase del desarrollo romana.

Sin embargo, aunque hay ciertas analogías, la comparación no es exacta. El capitalismo moderno depende de un mercado libre de bienes y mano de obra. Necesita no solo de la producción sino también de la circulación; por esto el modelo hitleriano, que intentaba reinstaurar la esclavitud en Europa –y en el mundo–, resultaba incompatible con el capitalismo.

La esclavitud a gran escala es incompatible con el capitalismo moderno, que abole la esclavitud, –aunque preserva los prejuicios y las leyes racistas– mientras se desarrolla. Todas las guerras anticolonialistas de liberación de los pueblos oprimidos contra los imperios europeos pueden servir como pruebas de esta afirmación.

El modo básico de producción de la República romana fue la agricultura. Otras partes de la economía (minería, la artesanía y el comercio) dependían de esto. Los pequeños campesinos producían principalmente para el autoconsumo. Sólo el excedente (si había alguno) podía ser vendido. La producción para el intercambio (la producción de mercancías) no se desarrolló hasta después de las guerras púnicas. Todo esto cambió con el surgimiento de las grandes haciendas (latifundios) y el uso de mano de obra esclava a gran escala. Poco a poco el viejo orden fue subvertido por la mano de obra esclava que llevo a la ruina al campesinado romano libre.

Los capitalistas romanos continuaron comprando las pequeñas propiedades, y donde los campesinos demostraron ser obstinados, simplemente se apoderaron de sus tierras sin siquiera la pretensión de una venta. Según Mommsen46 en Etruria en el año 134 a.C, no quedaba ni un solo agricultor

libre.

El siguiente extracto de La Queja del hombre pobre contra el hombre rico, de la colección pseudo-Quintiliano de declamaciones, describe la expansión de los latifundios con la queja de un campesino pobre:

“No siempre fui vecino de un hombre rico. Alrededor había muchos dueños de granjas, modestos, iguales en la riqueza y labrando sus tierras en armonía vecinal. ¡Qué diferente es ahora! La tierra que una vez alimento a todos esos ciudadanos, ahora es una sola plantación enorme, que pertenece a un solo hombre rico. Extiende los límites de sus propiedades hacia cada lado; se ha tragado las casas de los campesinos que han sido arrasadas, y destruidos los santuarios de sus padres. Los antiguos dueños han dicho adiós a sus dioses tutelares y se ha ido muy lejos con sus esposas e hijos. La monotonía reina sobre la amplia llanura. En todas partes la riqueza se cierra sobre sí misma como una pared, como un cerco. Aquí y allá, hay un jardín del hombre rico, allí sus campos, aquí su viña, sus bosques y pilas de granos. Yo gustoso hubiese ido, pero no pude encontrar un lugar de la tierra en el que no tuviera un hombre rico como vecino.¿En qué lugar no se encuentra uno con la propiedad privada del hombre rico? No se contentan con extender sus dominios hasta que están delimitados por fronteras naturales, ríos y montañas, como países enteros. Se apoyan incluso en las selvas y bosques más remotos de la montaña. Y en ninguna parte esta ambición encuentra un fin y un límite hasta que el hombre rico se encuentra con otro hombre rico. Y esto también muestra el desprecio que los ricos tienen por nosotros, los pobres, que ni siquiera se toman la molestia de negarlo cuando han usado la violencia contra nosotros”47

46 Historia romana, vol. 3, p. 79

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