En base al marco teórico y los resultados expuestos en esta investigación, me parece pertinente proponer la implementación de una propuesta de acompañamiento docente que ayude a dialogar, reflexionar e implementar planes de mejora, además de ayudar a crear redes entre pares, entre directivos y profesores y entre profesores y alumnos, fortaleciendo las relaciones y el compromiso. Creo, además, que es de vital importancia generar vínculos afectivos que permitan un acompañamiento fluido, en el que se pueda dialogar en confianza con la persona que se acompaña. Este acompañamiento debe contribuir también en el aspecto técnico con planes de mejora en las prácticas más débiles con el fin de hacer más efectivo el proceso de enseñanza - aprendizaje.
La propuesta que se presenta a raíz de esta investigación, es una propuesta de acompañamiento basada en la experiencia ignaciana de los ejercicios espirituales y el acompañamiento espiritual que se ejerce en base a conversaciones entre el acompañado y el acompañante, en donde el acompañante escucha lo que va pasando en el interior del acompañado, va conociendo y vislumbrando la riqueza interior individual, cómo fluyen las emociones, las mociones del espíritu y cómo estas van movilizando a la persona. El acompañante ve cómo esta persona, a través de la escucha activa, va creciendo interiormente y va comprendiendo el plan de Dios en su vida. Si bien esta propuesta será implementada en un contexto judío, la diversidad de religiones dentro del mismo establecimiento es amplia y es por eso que esta propuesta pretende seguir la línea del acompañamiento ignaciano, pero dejando que fluya en cada persona la propia espiritualidad, los sentimientos, emociones y valores de cada uno, los que experimenta de manera individual y única, con el propósito de generar vínculos cercanos, de caminar juntos hacia un descubrimiento del valor de cada ser humano y de cada profesional que trabaja en el Instituto Hebreo.
PROPUESTA DE ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL Y PROFESIONAL DOCENTE INSTITUTO HEBREO “DR. CHAIM WEIZMANN”
La propuesta de acompañamiento espiritual y profesional docente del Instituto Hebreo Dr. Chaim Weizmann, es un procedimiento que se quiere poner en práctica en el establecimiento, en jerga ignaciana, es un “modo de proceder” que plantea una estructura, objetivos y plan de acción a seguir para cumplir los objetivos propuestos.
Esta propuesta de acompañamiento es el resultado de una investigación enmarcada en la búsqueda de una solución a la problemática existente debido a la individualización de las tareas, la falta de vínculos entre personas, la desmotivación, falta de compromiso y desconfianza entre las personas que conforman los distintos estamentos y ciclos de enseñanza.
Por lo tanto, con esta propuesta se pretende implementar una cultura de acompañamiento que promueva el diálogo, la escucha activa, que genere y fortalezca las confianzas, el compromiso y la motivación necesarias para que cada persona que trabaja en el Instituto Hebreo sienta que tiene un valor único, personal y profesional, que puesto al servicio de la comunidad, de manera integral, puede llevar a mejoras sustanciales en la efectividad de los procesos de enseñanza - aprendizaje y enriquecer las relaciones humanas.
Para esto es importante generar instancias formales de
acompañamiento docente, que incluya tanto el aspecto técnico como el humano. El aspecto técnico, para implementar en conjunto planes de mejora de las prácticas docentes en el aula, y en el aspecto humano, para conocer, generar vínculos y las confianzas necesarias para el correcto desempeño y conocimiento de la persona en sí, con sus fortalezas y debilidades, penas y alegrías. En definitiva, que permita a acompañado y acompañante reflexionar
sobre sus propios procesos de enseñanza y su práctica pedagógica, además de sus procesos de vida que, sin querer, influyen en su desempeño como docentes.
DEFINICIÓN DE LA PROPUESTA
El acompañamiento significa ir con alguien, caminar juntos. En latín companio - onis significa comer pan juntos, y en este sentido, el acompañamiento es cercano y simétrico, ya que pone a dos personas que terminan siendo iguales. Además es circunstancial, ya que es apropiado a un momento dado y es co-motivador, pues supone que los compañeros vayan juntos en este caminar.
Para la creación de esta propuesta de acompañamiento se extraen algunos rasgos característicos de la espiritualidad ignaciana. Por ejemplo, la pregunta por el fin de la persona, la comprensión de la relación ideal entre la
persona, las cosas y su fin. “El criterio del tanto cuanto” invita a utilizar las
cosas que se han recibido, en tanto en cuanto ayuden y sean necesarias, o a dejarlas de lado, tanto cuanto impidan amar y servir. Además, esta espiritualidad invita a contemplar el mundo con una actitud de discernimiento que lleva a tomar decisiones tras examinar las situaciones, personas o cosas que aportan de la mejor manera a alcanzar la paz y la felicidad interior. En hebreo, la palabra discernimiento se traduce como Habjana, que significa distinguir entre dos cosas y cuál de las dos es la mejor.
Junto con buscar alcanzar la libertad y la autonomía en la persona, también se busca que esta confíe, y es aquí donde la palabra discernimiento cobra un significado especial, ya que los seres humanos seguimos nuestros deseos, lo que nos gusta. Así, al conocer realmente lo que se quiere, se sabe cómo es y a dónde se quiere llegar. Seguir este deseo debería conducir a la felicidad, aunque algunas veces se encuentra todo lo contrario dado que falla
el discernimiento. El deseo más profundo de la persona es alcanzar la felicidad, por lo tanto se debe discernir, saber distinguir, entre ese deseo profundo del alma y los deseos que están en un nivel menos profundo, en donde caben interferencias y engaños, y los deseos o ganas, que están más vinculadas al nivel emocional y sensible. Si bien estas ganas se entremezclan en nuestra vida con los deseos, no alcanzamos el fin. Es por eso que ordenar nuestros afectos, tratando de quitar nuestras afecciones desordenadas, nos ayuda a lograr una alineación en cuanto a las ganas, los deseos y el deseo del alma.
Al ordenar nuestros afectos podemos ver con mayor claridad nuestra vida, podemos intentar ordenarla también, dependiendo de la elección que se haya hecho. Junto con esta elección, debemos entregar también lo que ya hemos recibido con generosidad, con amor. Este amor nos lleva siempre a la elección, detrás de cada sí existen muchos no, pero lo que finalmente nos mueve es lo afirmativo, lo positivo, no las renuncias.
Como síntesis podemos mencionar el texto de Miqueas 6:8, que resume el significado de lo anteriormente expuesto.
“Ya se te ha revelado hombre lo que es bueno, lo que el Señor espera de ti. Tan solo que practiques la justicia, que ames con ternura y camines humildemente con tu Dios” (Miqueas 6, 8). “הִגיִּ֥ יד ְך ָ֛ אָ ד הם מַ ה־ט ד וב ד מ ַד ִ דו בה ד ֹּורַ־שׁ ִך ך יב ִ ֹּיי אַ ם־עֲש אָית ִש פ ד יב אומ ֲד ֹּות ַ ה ֶֶ֔ סֶד ושגוְ וד ַ אֶֶ֖ דֶָ֛ עךִו ֶדלֹהת אָיש פ” (Micah 6:8)
“He has told you, O man, what is good; and what does the Lord require of you but to do justice, and to love kindness, and to walk humbly with your God”. (Micah 6:8)
El acompañamiento por lo tanto nos lleva contextualizar, a experimentar, a reflexionar y a actuar sobre la realidad individual y evaluar el proceso de modo apropiado, es una forma de preparase uno mismo y disponerse a superar los obstáculos que impiden que alcancemos la libertad y el crecimiento personal en este caminar juntos en la búsqueda de nuestra verdad.
Esto nos debe llevar a comprender que no es la abundancia de conocimientos lo que satisface el alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente. Haciendo uso de nuestra voluntad para comprometernos activamente en el servicio a los demás, en nuestro caso hacia los estudiantes (talmidim) del Instituto y nuestros compañeros de trabajo, profesores (morim), directivos, maestros, personal externo, de aseo, del casino, de administración, apoderados, etc.
Acompañar es, como decíamos al comienzo, estar con el otro, apoyarlo con amor en el encuentro consigo mismo. Es caminar junto al otro estableciendo relaciones verdaderas de diálogo y amistad, que permitan el crecimiento y el compartir recíproco, sin dejar de ser lo que cada uno es, permitiendo e invitando al otro a expresarse de manera libre, sintiéndose escuchado y comprometido, para ayudarlo a confrontarse, aceptarse y superarse, tanto en su vida personal como en su carrera profesional. Siempre teniendo en cuenta que cada persona tiene su propio ritmo y sus propias metas, sus propios deseos. Y dándole a cada uno la opción de decidir si quiere o no ser acompañado.
OBJETIVOS
Desde el diálogo en confianza, en donde podemos ser nosotros mismos y encontrarnos con nuestra propia vida para reconocernos como
seres únicos a la luz del acompañamiento, es que se proponen los siguientes objetivos para la propuesta de acompañamiento docente.
1. Conocerse a sí mismo, al ser acompañado en profundidad, conocer cuáles son sus deseos del alma, sus preferencias, sus gustos, sus necesidades, dialogar acerca de su contexto familiar, sus fortalezas y debilidades.
2. Elaborar un plan de mejoramiento, un plan de trabajo que encause las propuestas marcando las etapas y los objetivos a conseguir, tanto en el aspecto personal como en el profesional.
3. Evaluar y analizar los procesos de mejora, procurando encauzar los objetivos y las acciones a cada situación.
4. Favorecer el desarrollo integral de los profesores generando vínculos de confianza y compromisos institucionales.
PERFIL DEL ACOMPAÑANTE
El acompañante debe tener ciertas características que hagan del acompañamiento un proceso significativo y que produzca un impacto positivo en el acompañado. Las principales características son:
1. El acompañante debería, a su vez, ser acompañado. Esta experiencia es válida para poder entender los procesos por los que pasa la persona al ser acompañada en distintas situaciones y relaciones (los juicios, las actitudes, los comportamientos, los consejos, etc.). Todo esto se puede entender a la luz de la propia experiencia, ya que muchas personas pueden haber influido positiva o negativamente en su propia experiencia de acompañamiento, lo que queda plasmado en las emociones básicas (alegría, dolor, miedo, vergüenza, rabia), las que a su vez están presentes en sus actitudes y valores, los que determinan también la calidad y el modo
de relación con los otros y la manera de ayudarlos. Por lo tanto, haber sido acompañado ayuda a tomar conciencia de la propia experiencia, lo que a la luz del discernimiento refuerza el descubrimiento y la consolidación de un estilo personal al momento de acompañar a otros.
2. Madurez humana y espiritual. Esta madurez se muestra en la capacidad de escuchar y de intuir, de empatizar, de contener las emociones y mociones del espíritu. También se demuestra madurez cuando se posee discreción, un sentido común básico, sentido de lo concreto, de la vida cotidiana, un carácter optimista y esperanzador. Por lo general estas aptitudes son apreciadas por el resto de las personas que se acercan cuando quieren conversar sobre asuntos personales. Un buen acompañante apuesta a favor de la confianza y de la creatividad productiva, ayuda y posibilita el crecimiento del acompañado.
3. Conocerse a sí mismo. Conocer la propia personalidad, motivaciones o deseos más profundos, fortalezas y debilidades, ayuda a ser transparente y coherente en la actitud con la que se enfrenta la vida. De esta manera se puede escuchar al otro concentrándose plenamente en lo que pasa en esa persona. El crecimiento humano y espiritual, a través de la experiencia y el paso de las etapas de la vida, van entregando la pauta para un mayor autoconocimiento.
4. Conocer y manejar elementos básicos de psicología, ya que no es lo mismo acompañar a un estudiante que acompañar a un profesor. También debe conocer algunos rasgos de personalidad, ya que el tipo de personalidad está en directa relación con el modo de relacionarse con los demás, lo que permite a su vez el crecimiento y
la apertura a la luz de lo que la persona es, integrando los elementos teóricos, actitudes y herramientas psicológicas para mejor ayudar al acompañado.
5. Estar inserto en la realidad socio cultural. Conocer el contexto social de la persona acompañada ayuda a comprender de mejor manera lo que ocurre en su vida. Interactuar y compartir hacen que la persona se sienta acompañada y creciendo. Es importante que en este sentido el acompañante maneje algún tipo de análisis social del mundo actual, con sus valores y antivalores.
6. Profundizar en temas de teología espiritual, para conocer la diversidad en la que se encuentra inmersa cada persona que será acompañada. La espiritualidad en este caso no será encasillada a ninguna religión, sino más bien se entenderá como el templo interior de cada persona. Las creencias que cada acompañado exprese deben ser valoradas y aceptadas en este caminar, para poder ayudar a discernir cómo se mueve el espíritu en el interior de cada uno.
7. Formación continua. Es relevante que el acompañante se perfeccione para que pueda profundizar lo aprendido y obtener herramientas que sirvan para acompañar de mejor manera al otro.
8. Conocer el contexto de trabajo. El acompañante debe conocer la cultura del Instituto Hebreo, el tipo de relaciones que se dan al interior del establecimiento, el organigrama, el proyecto educativo, la misión y la visión, además de tener experiencia en estrategias de manejo de curso y prácticas metodológicas para entender, dialogar, reflexionar y generar en conjunto planes de mejoramiento a nivel profesional.
La siguiente tabla permite al acompañante hacer un chequeo de las dimensiones que ha realizado o se encuentra realizando y las dimensiones que debería realizar en cada ámbito para complementar su recorrido experiencial y de formación en el proceso de acompañamiento.
Dimensiones Lo realizado en este
ámbito
Por realizar en este ámbito
1. experiencia de ser acompañado/a 2. madurez humana y espiritual. 3. conocerse a sí mismo
4. manejar elementos básicos de psicología
5. conocer la realidad sociocultural/análisis
6. profundizar temáticas de teología espiritual
7. formación permanente
8. conocer el contexto y metodología - didáctica
PERFIL DEL ACOMPAÑADO
La persona que quiere ser acompañada, siempre por voluntad propia y no obligada, debe tener un profundo deseo de conocerse un poco mejor, sabiendo que durante el proceso puede vivenciar momentos gratos y otros no tanto al ver fortalezas, debilidades, afectos desordenados, sentimientos que van dando nombre a las actitudes específicas del diario vivir.
El acompañado debe sentirse siempre con la libertad de decidir y de actuar según lo que va descubriendo en el caminar junto a su acompañante. Esta libertad va generando confianza y cercanía, lo que permite conversar desde la verdad, desde lo que se es y no lo que se deber ser. El acompañado debe expresar con fidelidad lo que pasa por su corazón y por su mente para generar un acompañamiento óptimo, esto es por su propio bien, por su propia felicidad interior.
También es importante recalcar que el acompañado debe ir profundizando sobre las experiencias de vida que va contrastando en las conversaciones con su acompañante. En este sentido, es el acompañado el que habla de sus experiencias, del discernimiento que ha hecho a la luz de las conversaciones y de las mociones del espíritu que ha ido internalizando como consecuencia de este caminar.
En este proceso, el acompañado no debe esperar consejos y guías para lo que debe hacer. El acompañado necesita confiar, eso sí, en las orientaciones, en las propuestas que pueda hacer el acompañante y, teniéndolas en cuenta, debe ir descubriendo qué es lo mejor en base a su propio crecimiento personal y profesional.
PLAN DE ACCIÓN
La propuesta de acompañamiento docente está planteada para ser instalada en el contexto socio cultural del Instituto Hebreo Dr. Chaim Weizmann.
Se pretende que el ciclo de acompañamiento personal a los profesores del establecimiento tenga una duración de dos años, durante los cuales se espera integrar y formar a cinco profesores o directivos voluntarios que deseen comenzar con esta labor, para luego aumentar el número de acompañantes y así abarcar al universo de profesores. En una etapa inicial, cada profesor debería acompañar, por lo menos, a cinco profesores, logrando un total de 25 durante el primer año de puesta en marcha de la propuesta. Luego, esos 25 profesores que vivieron la experiencia de ser acompañados, pueden convertirse en acompañantes, permitiendo incrementar el universo de profesores acompañados año a año. Se pretende además que cada acompañante sostenga conversaciones de aproximadamente 40 minutos, una
vez al mes, con los profesores que quieran ser acompañados, para así sistematizar el proceso de acompañamiento docente individual.
Antes de comenzar formalmente el acompañamiento, debe haber una instancia de socialización de la propuesta de manera de captar la atención de los profesores y motivarlos a ser parte del proyecto, ya sea acompañando, si cumplen con el perfil expuesto con anterioridad, o motivándolos a ser acompañados.
Luego de transcurrido el primer año se invita a evaluar los resultados, primero de forma individual entre acompañante y acompañado y luego entre el equipo de acompañantes, para reflexionar sobre lo ocurrido, los avances en materia de relaciones humanas, de crecimiento personal y de mejoras a nivel profesional de los acompañados. Esta evaluación puede dar pie al cierre del ciclo o a la necesidad de acompañar durante otro período de tiempo si la persona lo necesita realmente. Durante el primer año se contemplan también reuniones del equipo de acompañantes, cada dos meses, para comentar, analizar e intercambiar visiones, aprensiones, problemas, ideas y todo lo que pueda estar pasando en cada proceso, para ayudar así a hacer del acompañamiento un camino de encuentro con el otro de manera sincera, asertiva, eficaz y plena.
Las actividades propuestas para la concreción de la propuesta de acompañamiento docente se subdividen en cuatro etapas: inicio del proceso, profundización del ámbito personal, profundización del ámbito profesional y fin del proceso de acompañamiento, las que se especifican a continuación.