Y SUS PAÍSES MIEMBROS
IV. PROPUESTAS DE REFORMA
¿Qué se puede hacer para impulsar el diálogo político para que éste pueda contribuir a crear una asociación birregional en el medio plazo? Se trata de un reto complejo que es necesario abordar a varios niveles.
Según nuestro análisis, el diálogo político se enfrenta a cuatro desafíos principales, a saber: a. La necesidad de mejorar la coherencia en- tre los distintos tipos y niveles de diálogo. Se han acumulado diversos foros de diá- logo que se superponen y frecuentemente se repiten.
b. Un mayor grado de institucionalización en la cooperación birregional parece inevi- table. Cada foro de diálogo se queda en su nivel mínimo (reuniones periódicas), pero faltan mecanismos sólidos de segui- miento.
c. Los Estados miembros de la UE tendrían que implicarse más, lo que indica la nece- sidad de cambiar el formato y dar más im- portancia a aspectos operativos en los contenidos.
d. Para lograr una mayor legitimidad —y efi- cacia— del diálogo, parece fundamental involucrar más sistemáticamente a los ac- tores sociales.
En cuanto a las propuestas, éstas se pueden agrupar en tres áreas: primero, las que se rela- cionan con las Cumbres; segundo, las que ver- san sobre los mecanismos de diálogo político; y tercero, las que tienen que ver con el conteni- do del mismo.
IV.1. Recomendaciones para las Cumbres En cuanto a las Cumbres, el máximo nivel del diálogo birregional, se podría crear un mecanis- mo más estructurado de seguimiento e imple- mentación de los acuerdos en el periodo inter- cumbres, como, por ejemplo, una Secretaria Pro-témpore. Aunque este órgano supondría un nivel superior de institucionalización al exis- tente, sería un salto importante en la construc- ción de una «birregionalidad». La experiencia de las Cumbres Iberoamericanas y la recién cre- ada Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) puede ofrecer lecciones útiles, ya que existe un sistema desde hace 15 años.
También, en aras de dinamizar las Cumbres, convendría considerar posibles variaciones en el contenido y la participación. Por ejemplo, quizás sea útil convocar reuniones temáticas que contribuyan a centrar más las reflexiones de los líderes birregionales. Otra posibilidad
que se ha barajado es reducir el número de Es- tados participantes (por ejemplo mediante una Cumbre entre las troikas europea y latinoame- ricana).
IV. 2. Recomendaciones para mejorar los mecanismos de diálogo político Para conectar mejor la cooperación con el diá- logo político sería conveniente recuperar las reuniones birregionales de responsables de co- operación que empezaron en 2002. Este nivel de encuentro, de carácter intermedio, podría ser una forma de dar mayor operatividad al diá- logo. Sin crear burocracias añadidas, habría que dotar a este órgano de instrumentos ade- cuados, tanto para facilitar los programas y ac- ciones conjuntos como para compartir medios y capacidades. Además, este mecanismo po- dría también facilitar la coordinación con do- nantes multilaterales, algo que ocurre con ma- yor facilidad en el sistema hemisférico. De cara a la legitimación del proceso euro-lati- noamericano sería fundamental potenciar el diálogo interparlamentario y vincularlo más estrechamente con los foros oficiales. En esta línea, los parlamentos de ambas regiones pro- mueven la creación de una Asamblea Parla- mentaria Eurolatinoamericana. Sin duda, su es- tablecimiento daría un perfil mayor a ese diálogo.
Con relación a la participación de actores no gubernamentales y parlamentarios, es funda- mental crear cauces más institucionalizados para que puedan participar en distintos foros interregionales en vez de representar procesos paralelos que no están suficientemente conec- tados con las instancias oficiales, y que no tie- nen un verdadero seguimiento, lo que refleja el bajo grado de compromiso oficial con los mis- mos .
IV.3. Recomendaciones para el contenido del diálogo político
En los últimos años ha surgido un cierto con- senso alrededor de la necesidad de promover diálogos sectoriales. Este tipo de diálogo per- mite abrir nuevas áreas de cooperación basa- das en las políticas comunitarias internas potencialmente aplicables a los retos latinoa- mericanos, particularmente como medio para la transferencia de conocimiento. En esta línea, un diálogo birregional sobre cooperación transfronteriza podría estimular procesos rele- vantes para la integración latinoamericana donde este tema es un reto bastante recono- cido.
Por otra parte, se propone potenciar o estable- cer los diálogos sectoriales sobre paz y seguri- dad, democracia y derechos humanos, migra- ciones, drogas ilícitas y otros temas de interés
común. Se trata de temas que requieren foros especializados para forjar consensos y tienen el beneficio añadido de que involucran todo tipo de actores de las dos regiones.
Sería importante establecer un diálogo regular de alto nivel sobre migraciones. En dicho diálo- go se podría involucrar a altos funcionarios y a actores no gubernamentales para definir una estrategia migratoria birregional que promove- ría la concertación de posiciones en ésta, y per- mitiría analizar experiencias como los acuerdos migratorios que varios Estados miembros han firmado.
Sin duda, la situación en los Andes requiere una reactivación del diálogo político ministerial con este grupo, ampliando la agenda, general- mente centrada en cuestiones de drogas, a las cuestiones de la gobernanza democrática y me- didas de confianza.
CUARTA CUMBRE UNIÓN EUROPEA -