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Proteínas

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La baja ingestión de proteínas está asociada con una baja ingestión de alimentos. Para garantizar un suministro adecuado de todos los aminoácidos esenciales, las proteínas de origen animal deben representar el 50 % del total de proteínas. Es importante tener en consideración que el exceso en la ingestión relativa de proteínas en una dieta baja en energía empeora el balance energético del organismo.

grasas

De gran importancia en la dieta, pues tienen alta densidad energética (9 kcal/g), apor- tan ácidos grasos esenciales, forman parte de los fosfolípidos de las membranas celulares y participan en la síntesis de prostaglandinas, prostaciclinas, tromboxanos, entre otros, además, actúan como vehículo para algunas vitaminas liposolubles. Si se cubren las ne- cesidades de energía y nutrientes esenciales, la ingesta de grasas puede oscilar en un margen amplio.

Se recomienda guardar una proporción aproximada de grasas de 25 % de la energía total, para la prevención de enfermedades como la obesidad, aterosclerosis, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares y algunos tipos de cáncer.

Debe proporcionarse un adecuado suministro de ácidos grasos esenciales, especial- mente ácido linoleico y ácido alfalinolénico que desempeñan un rol muy importante so- bre el desarrollo del sistema nervioso central del feto y del recién nacido. Puede lograrse una ingesta adecuada de estos ácidos grasos durante la gestación y la lactancia ingiriendo hasta el 50 % de las necesidades diarias de grasas de origen vegetal.

carbohidratos

Su función principal es proveer energía. Deben constituir alrededor del 60 % de la ener- gía total. Entre 50 y 70 % de la energía total de carbohidratos debe suministrarse en forma de complejos digeribles (cereales, raíces, tubérculos, frutas) en vez de azúcares refinados (calorías “vacías”), ya que los primeros aportan también fibras, minerales y vitaminas.

En las nuevas “Recomendaciones nutricionales para la población cubana”, de 2008, desarrolladas por el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos y aproba- das por el Viceministerio de Higiene y Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, en relación con la energía diaria para las embarazadas con peso adecuado a la capta- ción aparecen en la tabla 13.9.

Parte II. Gestación normal 99

tabla 13.9. Recomendaciones referidas a la energía y proteínas por día para gestantes y

madres que lactan

adicionar

trimestre malnutridas

o con bajo peso para la edad gestacional

madre que lacta

Primer segundo tercer Primera

semana segunda semana Energía (kcal/día) 85 285 475 675 500 400 Proteínas (g/día) 1 10 - - 19 13

vitaminas

Las vitaminas son compuestos orgánicos indispensables para el crecimiento, desa- rrollo y mantenimiento del organismo humano, que se necesita adquirir a través de la alimentación, al no disponer de la capacidad de síntesis de estos compuestos.

En la tabla 13.10 aparecen recomendaciones de algunas vitaminas durante el embarazo.

tabla 13.10. Recomendaciones diarias para algunas vitaminas durante el embarazo y la

lactancia

estado embarazada madres que lactan

Vitamina A (μg) 800 850

Vitamina B1 (mg) 1,6 1,7

Vitamina B2 (mg) 1,7 1,9

Niacina (mg) 18 21

Vitamina B6 (mg) 2,6 2,5

Ácido fólico (EDF) 600 500

Vitamina C (mg) 100 120

Vitamina D (mg) 5 5

vitamina a

Esencial para una visión normal, el crecimiento, la diferenciación de los tejidos cor- porales y la integridad del sistema inmune. Su déficit se asocia a partos prematuros, retra- so del crecimiento intrauterino y bajo peso al nacer.

Su ingesta en exceso, en forma de suplementos, puede provocar abortos espontáneos y graves defectos congénitos (malformaciones cardiovasculares, faciales y del sistema nervioso central), por lo que se recomienda cautela en su suplementación, esencialmente en los primeros meses del embarazo.

Los principales fuentes son alimentos de origen animal (hígado, aceite de hígado de pescado, huevo y productos lácteos), aunque también lo son ciertos vegetales de color amarillo intenso (zanahoria), hojas de color verde vivo (espinaca y lechuga) y frutas ama- rillas (frutabomba y mango).

vitamina d

Es esencial para el buen desarrollo y funcionamiento del sistema osteomioarticular. Su déficit puede provocar raquitismo. El organismo puede sintetizarla gracias a la radia- ción solar. En Cuba es excepcional una deficiencia de esta vitamina.

Durante el embarazo, su carencia se asocia a trastornos del metabolismo del calcio en la madre y en su hijo. Entre ellos la tetania e hipocalcemia neonatales, hipoplasia del esmalte

del recién nacido y osteomalacia materna. Las dosis elevadas incrementan los niveles plas- máticos de calcio y pueden causar trastornos en vasos sanguíneos, riñones y otros órganos.

Por ello, deben observarse las mismas consideraciones que las aplicadas a la vitamina A. Es peligroso el consumo exagerado, por lo que la suplementación de vitamina D debe ser excepcional.

Las principales fuentes de esta vitamina son de origen animal e incluyen aceite de hígado de pescado, pescados en conserva (aceite), yema de huevo, hígado de cerdo, car- nero, ternera, mantequilla y queso crema.

vitamina B6 (piridoxina)

Su déficit es raro. Las principales alteraciones ocurren en la piel, aunque pueden ori- ginarse otras como astenia, anorexia y neuritis. El déficit de vitaminas del complejo B y folatos constituye un factor de riesgo de aborto espontáneo, muerte intraútero, hematoma retroplacentario y defectos del tubo neural en el recién nacido.

No se recomienda suministrar esta vitamina durante el embarazo. Sus suplementos solo se indican en gestantes con alto riesgo de ingesta insuficiente (toxicómanas, adoles- centes, madres con fenilcetonuria y embarazo gemelar).

Las fuentes más ricas son los cereales (trigo, arroz, avena y maíz, sobre todo inte- grales), las vísceras, carne fresca de res, pescado y cerdo, los embutidos, las leches y los vegetales verdes.

Folatos

El ácido fólico es de particular importancia para la división celular y el crecimiento. Su déficit se asocia con bajo peso al nacer, desprendimiento prematuro de la placenta y defectos del tubo neural. En los países en desarrollo, su déficit se asocia con anemia megaloblástica.

Las mejores fuentes de ácido fólico son el hígado, las carnes, el huevo entero, las le- guminosas, los cereales integrales, las viandas (papa, calabaza, boniato), vegetales (quim- bombó, berro, nabo, pimientos y tomates) y frutas (melón, plátano y cítricos). Pese a la amplia distribución de los folatos en la dieta, la cocción a que se somete la mayor parte de los alimentos hace que se destruya casi la totalidad de esta vitamina.

Durante el embarazo y lactancia sus necesidades ascienden a cifras que práctica- mente no pueden ser cubiertas por la ingesta diaria, se recomienda la suplementación de 200 a 300 μg/día durante el embarazo y de 100 a 200 μg/día en la lactancia.

minerales

Los minerales son elementos químicos fundamentales para el buen estado de salud y funcionamiento del organismo humano.

En la tabla 13.11 aparecen algunas recomendaciones diarias de algunos minerales y oligoelementos para las embarazadas y madres que lactan.

tabla 13.11. Recomendaciones diarias de algunos minerales y oligoelementos

condición calcio (mg ) Fosforo (mg ) magnesio (mg) Hierro (mg ) cinc (mg ) Embarazada 1 000 1 200 450 30 20

Parte II. Gestación normal 101

calcio

Es fundamental para el metabolismo del sistema óseo, influye sobre la excitabilidad de nervios y músculos, el metabolismo de diferentes células, la permeabilidad de mem- branas biológicas y la coagulación sanguínea.

Su carencia nutricional conduce a insuficiente calcificación del tejido óseo, desarro- llo anormal del esqueleto y osteoporosis y a largo plazo provoca hipocalcemia y tetania.

La ingesta baja de calcio durante el embarazo no se asocia a alteraciones fetales ni maternas en cuanto al resultado de la gestación, pero puede afectar negativamente el contenido mineral en las madres y a largo plazo incrementar el riesgo de osteoporosis en etapas posteriores de la vida.

Las fuentes alimentarias fundamentales de este mineral son la leche y sus derivados, los mariscos, los frijoles y algunas hortalizas.

Se recomienda su suplementación en gestantes con alto riesgo para preeclampsia- eclampsia e ingesta deficitaria de calcio.

Hierro

La anemia por déficit de hierro al inicio del embarazo se asocia con prematuridad y bajo peso al nacer, que son las causas más frecuentes de morbilidad y mortalidad neonatal.

La anemia por déficit de hierro es el problema nutricional más importante en la ac- tualidad en todos los países y afecta a más de 700 millones de personas en todo el mundo.

Las fuentes fundamentales de hierro hemínico (con absorción entre 20 y 30 %) se en- cuentra en el hígado, productos de sangre, carne de res, aves y mariscos. El no hemínico se encuentra en cereales, leguminosas y verduras, pero solo se absorbe en menos de un 5 %. La ingesta de vitamina C, carne de res, aves y pescado son capaces de incrementar esta absorción, pero solo si se encuentran en la misma comida. Por otro lado, los fitatos, polifenoles (taninos del té y el café) y los antiácidos pueden disminuir su absorción.

La medida más importante para mejorar la absorción del hierro dietético y farmaco- lógico (hierro no hemínico) es la administración simultánea de vitamina C.

Modificaciones dietéticas que facilitan la absorción del hierro: – Ingestión, con las comidas, de alimentos ricos en vitamina C.

– Consumo simultáneo de alimentos ricos en hierro hemínico y no hemínico. – Ingestión de una dieta variada con frutas y vegetales, principalmente crudos.

– Reducir la ingesta excesiva y simultánea de factores que inhiben la absorción del hierro.

– Empleo de aceite y jugo de limón o vinagre en las ensaladas.

zinc

Es un componente de diferentes sistemas enzimáticos y desempeña un importante papel en la estabilización de las membranas, del crecimiento y la división celulares.

Fuentes dietéticas importantes de zinc: las carnes de cerdo y res, el huevo, pescados y mariscos, la leche y las leguminosas.

Patrones nutricionales para gestantes

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