PRUEBAS DE GENOCIDIO, CRÍMENES DE GUERRA Y OTROS CRÍ MENES CONTRA LA HUMANIDAD COMETIDOS EN RELACIÓN CON

In document EN NOMBRE DE TODOS LOS PUEBLOS DEL MUNDO (página 30-33)

Los acusados están cometiendo el crimen de provocar deliberadamente la escalada de una crisis internacional, con guerras de agresión incluidas que nos llevan a un conflicto con armas de destrucción masiva.

Los acusados han estado abusando de forma constante de la tragedia del 11 de septiembre con el fin de construir un escenario de crisis internacio- nal, que han empleado en última instancia como justificación para esta guerra de agresión.

Al mismo tiempo que los acusados potenciaban al máximo el factor psico- lógico de esta tragedia, bloqueaban una investigación oficial sobre los acontecimientos reales y el origen del 11 de septiembre. Fue la propia Casa Blanca la que bloqueó durante más de un año la creación de una comisión independiente.

De este modo, mientras los hechos de esta tragedia aún no han sido to- talmente aclarados a los ciudadanos, los acontecimientos del 11 de sep- tiembre se han utilizado desde entonces como justificación para explicar la situación de crisis internacional.

Al mismo tiempo que no revelaban ninguna prueba convincente sobre el 11 de septiembre, abusaban de esta tragedia para invadir Afganistán. A la invasión militar de Afganistán siguió el saqueo de sus recursos naturales por parte de los acusados que estaban destinados a sus arcas financie- ras.

De manera similar, los acusados utilizaron este pretexto para invadir el si- guiente país: Irak. Con la excusa de combatir la proliferación de armas de destrucción masiva, los acusados estaban intentando coaccionar a la co- munidad internacional para implicarse en una guerra de agresión contra Irak.

A pesar del hecho de que la gran mayoría de los países presentes en el Consejo de Seguridad de la ONU, casi todos los países miembros de las Naciones Unidas, y la opinión abrumadora de todo el mundo se oponía a esta guerra, los acusados siguieron adelante y lanzaron su ataque.

La guerra planificada, comenzada y dirigida por los acusados ha sido una guerra que no contaba con ninguna resolución internacional y

por tanto constituía una guerra de agresión y un crimen contra la humanidad. Si los acusados no son juzgados por este crimen, el sis- tema entero del derecho internacional, tal y como se diseñó tras la Segunda Guerra Mundial para proteger a la humanidad de la destruc- ción, se derrumbará.

A falta de una resolución internacional, la única justificación que les que- daba a los acusados para cometer este acto criminal era inventar una ex- cusa: su supuesta búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak. Hoy, el mundo entero sabe que esto también era mentira.

Durante su guerra de agresión contra Irak, decenas de miles de iraquíes —soldados lo mismo que civiles— fueron asesinados. Una matanza de semejante magnitud durante una guerra sin el consentimiento internacio- nal constituye el crimen de genocidio.

Además, cientos de miles de inocentes —muchos de ellos niños— fueron heridos, mutilados o han sufrido lesiones físicas o mentales causadas por los actos criminales de los acusados.

Asimismo, los acusados confiscaron intencionada y sistemáticamente los yacimientos de petróleo y otros recursos naturales de Irak con el propósito de explotarlos y enriquecerse. Para ocultar estos delitos, los acusados han difundido la justificación falsa de que la confiscación de los recursos petrolíferos se llevaba a cabo en aras del pueblo iraquí.

Con la ocupación de Irak y la apropiación de sus recursos en una guerra de agresión, los acusados también cometieron el crimen del pillaje y la confiscación de los bienes del enemigo.

Los acusados provocaron sistemáticamente la escalada de esta crisis pa- ra restringir más los derechos civiles a través de las denominadas leyes «antiterroristas». Para engañar a la opinión internacional mientras cometí- an estos delitos, estas leyes se bautizaban a propósito con nombres en- gañosos, como «Homeland Security Act» (Ley de Seguridad Nacional), o

«Patriot-Act» (Ley Patriótica), coaccionando así al apoyo político para el

Mientras se organizaba sistemáticamente esta escalada de la crisis, los acusados también abusaron intencionadamente de la distracción de los medios de comunicación e hicieron sus primeros movimientos intentando aplicar sus leyes proteccionistas en nombre del cartel farmacéutico. Una disposición, prácticamente desconocida para el Congreso de los Estados Unidos en aquel momento, se introdujo en la Ley de Seguridad Nacional, garantizando la inmunidad a los fabricantes de fármacos frente a las de- mandas por responsabilidad de productos.

Esto no es más que una breve sinopsis de los crímenes de guerra y crí- menes contra la humanidad perpetrados por los acusados, así como de su estrategia de usar estos crímenes de guerra con el fin de continuar cometiendo delitos de magnitudes aún mayores, como la consolidación de su «negocio mundial con las enfermedades».

En el curso de la investigación posterior sobre estos crímenes de guerra deben utilizarse todos los recursos disponibles para juzgar a los acusa- dos. Esto incluye especialmente toda la información disponible a través de las organizaciones de las Naciones Unidas, los inspectores de armas de la ONU, la documentación de crímenes de guerra de fuentes iraquíes e in- ternacionales y todas las demás fuentes disponibles.

La población mundial exigirá formar parte de este proceso y contribuirá a reunir la documentación acerca de estos crímenes de guerra con el fin de acelerar el proceso judicial.

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