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4.LAS PUERTAS DE LA CIUDAD

4.7. Puerta de la Morería o del Rastro Viejo.

Su origen medieval parece indudable. Representaba la puerta más nororiental del primitivo recinto del siglo XIII, y además permitía el acceso a las zonas urbanas pobladas por los grupos minoritarios (musulmanes y judíos), situándose en una de las zonas comerciales o artesanales de la ciudad bajomedieval. Sin embargo parce difícil considerar que, este tramo de cerca, fuera asumido por el nuevo trazado del siglo XV. Es posible que en realidad fuera un postigo191, tal como observamos en la representación de Van den Wyngaerde, siendo el único acceso a la villa que aprovecha una mera apertura en la cerca (Figura 13), flanqueada por dos torres próximas. Estas puertas de origen medieval, eran sostenidas económicamente (mantenimiento de ellas, reformas, costes en iluminación nocturna, etc.) por la población musulmana y hebraica, como pone de manifiesto el siguiente documento:

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A.M.A.H. Obras Públicas. Leg. 759/11, 20 de mayo de 1871.

190 Sin embargo la cronología propuesta a partir de la documentación textual es contradictoria con la

Cartografía levantada por el Instituto Geográfico y Catastral a partir de 1870, donde no se observa restos del arco ó puerta. ¿Fue destruida con anterioridad a 1870 conservándose la denominación del espacio inmediato como “Puerta de Santiago” ó “arco”?.

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Así es mencionado por Cervera: CERVERA VERA, L. El conjunto urbano medieval de Alcalá de Henares y su calle Mayor soportalada, Alcalá de Henares, y por el conjunto de autores que han tratado la evolución del urbanismo alcalaíno, y que han sido mencionados en las páginas precedentes.

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“E que en razón de las dichas velas de la dicha cerca e de los dichos palacios de la dicha villa e guardas de las puertas della que de aquí en adelante son o fueren menester en qualquier manera e se ovieren a poner, por mandado del dicho señor arçobispo o por nesçesidat que recresçiere, quel dicho común e adegañas sean tenudos de dar e poner e pagar la meitad del todas ellas; e la otra meitad la ponga e pague la dicha villa con sus aljamas de judíos e moros192

Al igual que la posterior puerta de Santiago, fueron transformadas en época de‖ Cisneros,‖ recibiendo‖ el‖ apelativo‖ de‖ “nuevas193”.‖ La‖ mayor‖ parte‖ de‖ las‖ referencias de los siglos XVI y XVII, la denominan como Puerta del Rastro Viejo, desde la que se accedía al arrabal más populoso que tenía la villa en esos momentos (el de Santiago), que aprovechaba las casas y solares de la antigua‖morería.‖Su‖nombre‖de‖“Rastro”‖hacía‖referencia a la feria de ganado que se instalaba en sus inmediaciones. De hecho, la explanada exterior al postigo‖recibía‖el‖nombre‖de‖“solana‖de‖los‖moriscos194”,‖lo‖que‖corresponde‖ actualmente con la Plaza de la Cruz Verde.

En torno a este lugar, que, como ya hemos visto, sufrió un importante impacto urbanístico con la actuación de Cisneros, se fueron instalando nuevos espacios en torno a la cerca. En concreto la construcción del Colegio de Agustinos Descalzos de San Agustín Tolentino, en los primeros años del siglo XVII (a partir de 1616), aproximadamente en la mitad de la calle de Santiago a media distancia, entre las Puertas de Santiago y del Rastro Viejo, en casas que “antes fueron de moriscos195, y con huertas que tenían como límite la

cerca.

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Entre otros, un documento del 16 de agosto de 1440, referente al pleito que el concejo mantenía con su territorio por la entrada de vino en la villa, guardas y velas de las puertas, cerca y palacio, citado en SÁEZ, C., Los pergaminos del Archivo Municipal de Alcalá de Henares. La Carpeta I, Alcalá de Henares, 1990, p. 154-158.

193

ROMÁN PASTOR, C., “Alcalá de Henares medieval, aspectos de su geografía urbana”, Estudios Geográficos, LXV, 256, Madrid, 2004, p. 526.

194

A.H.N., Sección de Universidades, Libro 45-F y 150-F y ROMÁN PASTOR, C. Arquitectura Conventual de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1994, p. 332.

195

ROMÁN PASTOR, C. Arquitectura Conventual de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1994, p. 324.

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En torno a este acceso a la villa, tenemos varias noticias singulares: la más interesante es el famoso desbordamiento del arroyo de Villamalea, el 17 de septiembre de 1599, que provocó el hundimiento de más de 100 casas en el arrabal de Santiago y la calle del mismo nombre. Posiblemente por el mismo motivo‖por‖el‖que‖se‖temió‖la‖ruina‖de‖la‖parroquia‖de‖Santiago‖“por ser fábrica antigua y de tierra196”.‖ Fue‖ tal‖ la‖ violencia‖ de‖ las‖ aguas,‖ a‖ lo‖ que‖ se‖ sumó‖ la‖ incapacidad del alcantarillado existente, que hizo necesario la apertura de una gran zanja, que se extendió desde la Puerta del Rastro Viejo hasta la del Vado, lo que debió de aliviar sensiblemente el anegado de las calles. El caballero Antonio Vázquez, uno de los principales de la villa, dejó rentas a partir de este momento al vicario y corregidor, para el mantenimiento y adecuación de esta obra197.

Lo anecdótico del acontecimiento, nos sirve sin embargo, para cuestionar la existencia de uno de los elementos más significativos de los recintos amurallados: el foso. Es evidente que, en 1599, o éste era inexistente, o fue incapaz de contener las aguas, por encontrarse amortizado.

Las referencias sobre la existencia del éste en el siglo XV son numerosas. Pero frente a ellas, y siguiendo una vez más la representación de Van den Wyngaerde de 1565, éste se encontraba en gran medida, rellenado, o con un mantenimiento escaso. La primera noticia que tenemos sobre obras en él, data de 1436198, y en concreto en la zona sur de la villa, en las proximidades de la Puerta del Vado, en el lugar‖conocido‖ como‖“La‖Sangrera”,‖donde‖las‖ aguas permanecían estancadas, en las que se mezclaban restos de las actividades de descuartizamiento ganadero, con la acumulación de aguas

196

SÁEZ, C.: Annales Complutenses sucesión de tiempos desde los primeros fundadores griegos hasta estos nuevos que corren, Alcalá de Henares, 1990, p. 630.

197

Ibídem, p. 630.

198

CABALLERO GARCÍA, A. “Obras públicas del Concejo de Alcalá de Henares entre los años 1434- 1443”, Anales Complutenses, Vol. II, Alcalá de Henares, 1988, p. 34., siguiendo el documento AMAH Leg 422/1, fols. 15v y 16v.

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sucias, lo que podía conllevar la aparición de enfermedades. Por ello, se encargó a varios peones (9) la extracción del agua de las zanjas, durante diez días del mes de febrero, dirigidos por el entonces maestro de obras de la villa, el maestre Far, cuyo nombre tiene una innegable raigambre hebrea.

Como hemos visto más arriba, en la interpretación cronológica de la construcción del segundo recinto, tenemos datos de la existencia del conjunto de elementos que componían éste, con anterioridad a la fecha que hemos señalado, 1436, y en concreto en el inicio del pleito de la villa con su territorio, en 1421199, en el que se menciona explícitamente la existencia de la cava.

Es cierto, sin embargo que, en cartografía contemporánea (Ortiz de Pinedo, 1837), se observa la existencia de un posible foso alrededor de la vial que, casualmente, coincide con la apertura de la gran zanja que hemos visto en 1599, pero que debe relacionarse con la apertura de la Ronda en la cuarta década del siglo XIX, que obligó a la demolición de la torre albarrana.

El postigo ya no existía a mediados del siglo XIX (Cartografía IGN, 1870, Coello 1858, Montenegro 1847, Ortiz de Pinedo, 1837), pero nos permite concretar una vez más dónde se ubicaba. Si observamos la planimetría de ese momento, la actual Calle de Diego de Torres, muy transformada desde los años 60 del siglo XX, era, principalmente un pequeño callejón, lo que permite ubicar su ubicación efectivamente, retranqueada hacia el interior, en concreto entre los números 5 y 7 de la actual calle de Diego de Torres, en su intersección con la de Solís.

199

SÁEZ, C., Los pergaminos del Archivo Municipal de Alcalá de Henares. La carpeta I, Alcalá de Henares, 1990, pp. 106-109. Documento que se conserva en el AMAH, del 16 de julio 1421, y que hace referencia al enfrentamiento entre Comunidad y Villa por la construcción y reparación de la cerca.

89 4.8. Puerta de Burgos.

Se trata sin ninguna duda, del elemento de la cerca alcalaína mejor conocido (Figura 14), fundamentalmente por el Proyecto de Restauración que se realizó en la década de los 80 del siglo XX, a partir del cual podemos conocer la mayor parte de las técnicas que se emplearon en el levantamiento del recinto, y la identificación de las principales fases constructivas. Los resultados del proyecto de recuperación son, en gran medida, coincidentes con los datos históricos con los que contamos sobre ella, y que nos permiten asegurar su existencia ya, a finales del siglo XIV, con el célebre pasaje citado por los Annales Complutenses, entre otra fuentes, que narra la muerte de Juan I200 (1358-1390 d. C.) en el coso de la villa, en el exterior de ésta, cuando iba a ejercitar distintos juegos ecuestres con varios caballeros y el obispo Tenorio.

Todo ello, le permitió a Pavón Maldonado, llegar a varias conclusiones:, la primera de ellas201, era fecharla con anterioridad al gobierno de Pedro Tenorio202—1377-1399—, a la que se suma la propuesta de una ubicación inicial algo más occidental, no correspondiendo con el posterior acceso a la villa del siglo XVII203, mandado construir por el arzobispo Sandoval—1599- 1618—, y que se concretó en la apertura del conocido como Arco de San Bernardo, del que partía gran parte de las tapias, que se ha pensado, erróneamente, coincidían con el trazado original de la ampliación de la cerca de principios del siglo XV.

200

SÁEZ, C.: Annales Complutenses sucesión de tiempos desde los primeros fundadores griegos hasta estos nuevos que corren, Alcalá de Henares, 1990, pp. 255-257.

201 PAVÓN MALDONADO, B. ; Alcalá de Henares medieval. Arte Islámico y Mudéjar, Madrid-Alcalá de

Henares, 1982, p. 72

202

Afirmación corroborada por las excavaciones arqueológicas.

203 La puerta queda definitivamente obliterada coincidiendo con el comienzo de la construcción del

Monasterio de religiosas de Bernardas Recoletas, en 1617: Azaña fecha la fundación de este convento en 1657, lo que se debe obligatoriamente a un error, ya que para esa fecha el promotor de la reforma en esta área de la villa, y fundador del convento de San Bernardo, había muerto. AZAÑA, E. Historia de Alcalá de Henares. Libro II, Alcalá de Henares, 1986, p. 32.

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La existencia de una almuzara, o explanada para ejercicios ecuestres que Torres Balbás204 considera propio de las ciudades hispanomusulmanas, y su cita en el fuero de Alcalá implica también que a mediados del siglo XIII, éste elemento, siempre en relación con un espacio amurallado inmediato, confirmaba la existencia de una cerca, al menos en torno al conjunto palacial. Su ubicación parece situarse en las proximidades de la actual plaza de la Cruz Verde:

“Todos cavalleros d'Alcal{ o de so término que a cosso issieren al almuzara non lieven lanza ni astil agudo, e todos los omnes que issieren al almuzara y-s paren ónon contrallen al cavallero; e si alguno muriere d'empellada de cavallo, non peche el cavallero ningún coto ni homezillo ni non exca enemigo; e si disiere que a sabiendas lo mató firmenle con III bezinos o con II alcaldes e pierda el cavallo; e si no.1 pudieren firmar jure con VI bezinos e pártanse d'él; e ninguno de los cavalleros que cavallo oviere que torciere e jo sopieren los otros cavalleros que torzeno l corra en almuzara; e si.1 disieren que no.1 corra, que so cavallo torze, e sobr'esto lo corriere en almuzara e nerniga fiziere, péchela o dé el dañador205”.

La nueva puerta construida en el siglo XVII, sustituyó a la antigua que recibe el nombre de mudarlatorre206, de la que Portilla asegura que poseía foso y un pequeño puente sobre él207. Esta puerta es coincidente en su diseño con el resto de las existentes en el recinto amurallado, ya que se trata una vez más de una entrada en recto, similar a otras fortificadas en áreas próximas como por ejemplo, Almonacid de Zorita208, y también con la representación ya renacentista de la puerta de Madrid de Van den Wyngaerde.

204 TORRES BALBÁS, L., Ciudades Hispano-Musulmanas, Madrid, 1970, pp. 229-234. 205

TORRENS ÁLVAREZ, M.J.: Edición y Estudio Lingüístico del Fuero de Alcalá (Fuero Viejo), Alcalá de Henares, 2002, p. 492.

206 ROMÁN PASTOR, C. , Sebastián de la Plaza, alarife de la villa de Alcalá de Henares, Madrid, 1979,

p. 75.

207

PORTILLA Y ESQUIVEL, M. Historia de la Ciudad de Compluto, Alcalá de Henares, 1725, p. 314

208

PAVÓN MALDONADO, B., Guadalajara medieval. Arte y arqueología árabe y mudéjar, Madrid, 1984.

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Se realizó una excavación para su correcta documentación entre 1986 y 1988, fundamentalmente, en su exterior con motivo de la restauración de la Puerta, emprendida por la Comunidad de Madrid209. Se procedió a la apertura de 11 catas arqueológicas que aportaron resultados desiguales. El proyecto de restauración permitió concretar las fases constructivas de la Puerta que de modo genérico podemos definir como una estructura de planta cuadrada, construida en tapial, con mampostería en el zócalo y ladrillos en las esquinas, en origen. A esto se sumaba su entrada en recto, que se encontraba cegada desde antiguo (s. XVII), como ya hemos señalado.

Los resultados de la intervención arqueológica no aportaron una secuencia estratigráfica comprensible (Figura 15), aunque ayudaron a entender la complejidad de la puerta. De ella, y sobre una construcción inicial, que acabamos de mencionar, se realizó con posterioridad—en época bajomedieval— una ampliación de la que, en la primera campaña de intervención arqueológica se pudo concretar un estudio de la cimentación, la documentación de un empedrado de guijarros, y por debajo de éstos, dos gorroneras que, por tanto eran claramente anteriores. La pavimentación puede situarse ya en época moderna, ya que es posterior a la parte de la ampliación bajomedieval que se demolió parcialmente, poco después de que la puerta fuese cegada y el acceso a la villa se trasladase al vecino arco de San Bernardo en el siglo XVII..

La comprobación de la ampliación ó forrado de la torre, se concretó en la Catas nº 2, 5 y 7, abiertas junto a los muros oeste y norte de la torre. Es el primero de los sondeos el que ha aportado datos cronológicos más precisos Por un lado, la localización de una estructura en tapial de 1,17 m. de anchura, con revestimiento de cal, en el sector suroriental del área excavada. Adosada a ésta una construcción de sillarejo e hiladas y esquinas de ladrillo, con un

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relleno interior de cantos de río y argamasa. Tiene una anchura de 2,98 m., y de ella, se conservaba 1,94 m. de altura, incluyendo su cimentación, y pertenece a la fase de ampliación bajomedieval del conjunto. También fue documentada en la cata 5 y 7, con similares componentes.

Para un más correcta localización de la muralla de tierra, se abrió un nuevo sondeo, el nº 8, contiguo del nº2, donde a 0,90 m. apareció la muralla de tapial, sobre un zócalo de piedra y ladrillo de 0,80 m. de potencia. La cerca conservaba una altura de 1,80 m. de altura, estando revocada con cal por sus dos caras. Separada de la anterior, a medio metro hacia el sureste apreció a - 1,55 m. de profundidad el revoco de otra muralla, aunque el nivel en el que aparecía asociado fue descrito como un nivel oscuro, revuelto en el que se asociaban materiales medievales y modernos. Es ésta la cerca que propiamente, tiene relación con la ampliación del a muralla bajomedieval, llegando en algunos casos a una anchura de 2,10 m.

También en la contigua cata nº 9, que buscaba conocer la unión entre la puerta y el torreón contiguo situado al oeste, a -1,84 m. de profundidad se pudo observar restos de una tapia con abundantes guijarros y cal, que se consideró el núcleo de la muralla, también con un grosor de 2,10 m.

En cuanto al interior de la torre, la apertura de una cata de 3,50x 4 m. y una posterior ampliación o unión de 3,90x2,88 m, permitió la localización de varios niveles de pavimentación. El más moderno de ladrillos que cubría a otro que apareció con escasa diferencia con ése, formado por pequeños guijarros, con un diseño en ondas (que correspondía al uso conventual de un pequeña capilla, por debajo del cual aparecieron canalizaciones de agua—-2 m.—, revestidas en la parte superior por cantos con argamasa. A 15 cm. de profundidad de éstas se pudo documentar la existencia de dos gorroneras, y un nivel de pavimentación de cal, que claramente, correspondían ya al nivel

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de frecuentación de la Puerta, asociado a varios ladrillos, lo que permitió además vislumbrar la cimentación de la torre que, en este caso, estaba constituida por sillares recubiertos de cal—de 1,16 m. de potencia—, que cortaban un nivel sin identificar su deposición, de color oscuro o negruzco.

La parte exterior de la cata (que se denominó finalmente‖ “Sondeo‖ 6”),‖ permitió la localización a -2,29 m. de profundidad de un pavimento de guijarros, a los que se asociaba de nuevo un pavimento de arcilla apisonada con cal—-1,90 m. de profundidad—. Lo interesante de esta ampliación al exterior, fue el registro de un nivel inferior, a —-2,89 m. de profundidad—en el‖ que‖ aparecía‖ genéricamente‖ abundante‖ “cer{mica‖ medieval”‖ y‖ material‖ óseo, no afectado por las canalizaciones y ligeramente anterior a la construcción de la puerta.

De todo lo anteriormente descrito, se concluyó que, era clara la existencia de una primera torre, asociada a las gorroneras y a un extenso pavimento de cal. Si la excavación pudo documentar la ampliación del conjunto, también fue posible concretar dos trazados diferentes de la cerca, al margen de los tapiados del siglo XVII. La primera de ellas, considerada la más antigua, se unía a la torre en su lado suroccidental, y se encuentra destruida por la tapia que se observa actualmente. La segunda muralla se sitúa 50 cm. al norte de la que se pudo registrar su características y anchura. Parece evidente que, ambas corresponden a las dos fases medievales documentadas en la puerta, por un lado, una primera torre con su muralla de tapial, que tiene que ser sustituida, por un nuevo trazado cuando se produce la reforma de la cerca.

Los materiales arqueológicos hallados, en cambio, no fueron objeto de una descripción tan meticulosa, sin que aporten, por tanto, una cronología precisa:

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Los materiales arqueológicos recogidos son relativamente escasos. El material cerámico está muy fragmentado.

Predomina en los niveles inferiores la cerámica medieval común y algunos fragmentos de cerámica pintada en color rojo, fechables en el siglo XIII. También son frecuentes los fragmentos de cerámica vidriada decorada en verde y manganeso fechable en los siglos XIV y XV.

Es más abundante la cerámica de época moderna, vidriada principalmente en melado y en blanco. En los niveles superiores el material aparece revuelto, debido a las fosas realizadas para introducir las diversas conducciones de agua210.”

Estos primeros resultados, hicieron necesario una segunda campaña de intervención arqueológica que se desarrolló entre diciembre de 1987 y marzo de 1988, y que pretendía concretar la definición de los dos posibles trazados de la muralla, que fue uno de los aspectos más interesantes que alcanzó la fase de sondeos previa211. Para ello, se planificó la apertura de 5 catas arqueológicas. La Cata 13, siguiendo la numeración que previamente se había utilizado, localizó un estrato con restos de tapial, con una potencia de 0,56 m., que se apoyaba en una cimentación irregular de 0,36 m. y compuesta por mampuesto y cal.

Este conjunto estaba intensamente arrasado por la construcción de la tapia del convento de las Madres Bernardas, que cortaba una de las caras, hasta el punto que, con una excavación puntual como ésta, no era posible afirmar de manera definitiva la orientación del trazado. Por debajo de la cimentación apareció un estrato estéril, de naturaleza arcillosa, sin material arqueológico

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TURINA, A. Informe sobre la 1ª Campaña de Excavación Arqueológica realizada en la Puerta de Burgos de Alcalá de Henares, Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Consejería de Cultura, Sign. 28166/14, inédito, p. 12.

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Como indicaba la arqueóloga responsable de los trabajos, Araceli Turina: “Esta segunda campaña