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Rechazo del statu quo

La cuarta característica importante de las decisiones que se adoptan en el ámbito directivo se refiere a que:

• El directivo eficaz muestra una insatisfacción funda- mental y constante con las condiciones que predominan en su organización.

Al directivo eficaz (el directivo-líder al que nos referimos an- tes) nunca le satisfacen por completo los niveles de rendimiento y logros de la organización. Procura continuamente mejorarlos. En su opinión, siempre es posible mejorar, incluso, los resultados que pa- recen ser óptimos.

Esto se debe, en gran parte, al afán de superación que caracte- riza a los directivos eficaces, y al hecho de que son altamente sensi- bles a los cambios que se producen tanto dentro como fuera de la organización. Estos dos factores impulsan al directivo-líder a bus- car continuamente nuevas, mejores y más eficaces formas de hacer las cosas y de ser útil a la organización.

Los directivos eficaces ven los problemas como oportunida- des para mejorar, no como obstáculos insalvables, y los afrontan a sabiendas de que cada decisión produce cambios y desafíos que exigen nuevas respuestas. En otras palabras: una vez adoptada una decisión, siempre habrá otras que tomar.

8. ¿RUTINA O PROCESO LÓGICO?

Debido a que, como hemos señalado, el propio trabajo del di- rectivo implica una continua toma de decisiones, y de que muchos empresarios y directivos consideran que las decisiones empresariales siguen un proceso muy parecido al que utilizan para sus decisiones personales, existe la tendencia a convertir la toma de decisiones en un proceso rutinario, no sujeto a análisis y planteamientos lógicos y racionales.

Figura 1.6. FACTORES QUE LIMITAN LA LIBERTAD DE DECISIÓN DE LOS DIRECTIVOS

Es cierto que en la gestión de una empresa existen muchas deci- siones que se toman por simple rutina. Algunos directivos afirman que el 95 por ciento de todas las decisiones que toman son rutinarias.

Si volvemos al esquema del directivo-administrador y el direc- tivo-líder, veremos que cuanto más limite su área de acción un em- presario o directivo a las funciones que se corresponden con el primero, mayores posibilidades existen de que adopte sus deci-

1. Las presiones organizativas — La propia organización — La posición jerárquica — La cultura dominante

— Las metas y propósitos de la organización — Los recursos disponibles

— La situación coyuntural 2. El trabajo con y para otros

3. La aceptación de la responsabilidad 4. El rechazo del statu quo

Al formar parte de los criterios que utilizan los directivos para adoptar sus decisiones, estos factores presionan y condicionan los procesos de toma de decisiones, ya que limitan el ámbi- to en el que los directivos pueden tomarlas.

siones de forma rutinaria; recuérdese que la principal responsabi- lidad del directivo-administrador es la de mantener vigente el statu quo, lo que implica que una gran parte de las decisiones se toman de acuerdo con la experiencia. Tal y como señalamos, el directivo- administrador gestiona el presente en función del pasado.

Esta situación ha inducido a muchos empresarios y directivos: ¡CUIDADO!

• A restar importancia al proceso de toma de decisiones e, in- cluso, a rechazar el uso de las técnicas de gestión que se aplican en esta área, ya que las consideran innecesarias. En esa actitud se fundamenta el gran error de muchos em- presarios y directivos, ya que los lleva a:

¡CUIDADO!

• Aplicar los mismos criterios y enfoques que utilizan para las decisiones rutinarias cuando deben afrontar decisiones que son de importancia crucial para la empresa.

Aun aceptando como cierto que el 95 por 100 de las decisiones que adopta un directivo sean rutinarias:

¡CUIDADO!

• El peligro radica en no saber afrontar, con suficiente efi-

Nótese que en esa pequeña área, en ese hipotético cinco por ciento:

• ES DONDE SE TOMAN LAS DECISIONES QUE RE VISTEN VERDADERA IMPORTANCIA PARA EL FU TURO DE LA ORGANIZACIÓN.

Por ejemplo:

• Innovaciones de importancia en cualquiera de las áreas que integran la gestión de la empresa.

• Cambios básicos en los procedimientos utilizados. • Introducción de nuevos productos o servicios. • Participación en nuevas áreas del mercado. • Desarrollo de nuevas actividades de negocios.

• Inversiones de importancia en equipos u otras instalaciones. • Establecimiento de los términos y procedimientos que regi-

rán algunas operaciones clave.

• Cambios en las estructuras operativas de la empresa. • Etcétera.

Si ante alguna de esas situaciones, los empresarios y directivos reaccionan de forma mecánica y rutinaria:

¡CUIDADO!

• Corren un riesgo muy alto de poner en serio peligro la sub- sistencia de la empresa a medio y a largo plazo.

Una sola decisión equivocada puede determinar, incluso, el cie- rre de una empresa, en especial si se trata de una pequeña empresa.

Otro peligro que implica la adopción rutinaria de las decisiones es que los empresarios y directivos se acostumbran a decidir sólo sobre asuntos de menor importancia, sencillos, poco complica- dos, en los que es necesario procesar muy poca información y para los que, en la mayoría de los casos, las soluciones son obvias. En consecuencia:

¡CUIDADO!

• Cuando deben afrontar una decisión de importancia, que requiere informaciones complejas y que plantean múltiples alternativas de solución (ninguna de ellas es obvia), se sien- ten incapaces de tomar la decisión.

La situación les abruma. La complejidad del caso les paraliza. El número de datos y hechos que deben manejar supera sus habili- dades rutinarias de decisión.

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