II. Marco metodológico
7. Metodología del estudio
7.2 Trabajo de campo
7.2.2 La recolección de los datos
Se debe prever todos los detalles en referencia a cómo se hará la recogida de la información. Plummer (1998) los resume en los siguientes puntos:
- Cómo me presentaré a mí mismo
- Cómo explicaré el procedimiento (entrevistas) y propósito de mi trabajo
- Cómo explicaré quién me financia
- Cómo justificaré mi elección
- Como trataré el problema del anonimato (aspectos éticos)
- Como estableceré el tipo de remuneración económica
172 Presentación
La presentación inicial y contacto se realizó a través de la psicóloga o la directora de la residencia que hicieron las funciones de “portera”, es decir, de persona puente-facilitadora entre las personas a entrevistar y la investigadora.
La “portera” era conocedora de los objetivos y los criterios de inclusión y exclusión de los posibles participantes. Ella había preguntado previamente a los ancianos si estaban interesados en conocer a la investigadora y participar en el estudio. Era un primer contacto exploratorio. Aquellas personas que se mostraron dispuestas a participar fueron presentadas a la entrevistadora.
En este primer contacto me presentaban como enfermera, profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad URV de Tarragona. Se le explicaba a la persona el objetivo general del trabajo y el motivo por el que necesitaba su colaboración contando su HV. Si la persona estaba de acuerdo se concertaba día y hora para la primera entrevista.
Procedimiento de las entrevistas
Como se ha mencionado, el primer contacto era para confirmar si la persona quería participar en el estudio. A partir de aquí se fijaba una cita de día, hora y lugar de encuentro. En el caso en que el entrevistado no compartía habitación, la entrevista se realizaba habitualmente en ella, también en el caso de los matrimonios. Cuando la habitación era compartida, para evitar interrupciones se buscaron espacios en los que pudiéramos estar tranquilos y sin interrupciones. Dos de ellas se realizaron en el jardín a petición de los entrevistados, pero en ambas el entorno fue agradable y tranquilo.
El día pactado para el inicio de la entrevista, de nuevo volvía a recordar mi nombre y a preguntar a la persona entrevistada si seguía dispuesta a colaborar en el estudio. En esta ocasión se dedicaba el tiempo necesario para explicar los objetivos del trabajo, de una forma sencilla y entendible. En líneas generales se les comentaba la importancia que el conocer su HV tiene para el personal responsable de su cuidado, que el conocimiento de las experiencias de vida pueden permitir llevar a cabo unos cuidados y atención más individualizados y personales, ocupándose de aquello que es significativo para la persona cuidada. Algunos comentarios que hicieron ante la explicación eran: “es importante conocer
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a las personas, hay que saber lo que les gusta”, “claro, cada uno somos diferentes y aquí nos
tratan a todos igual.”
Debido a que las HV requieren una dedicación de tiempo importante, y varias sesiones para completarla, al inicio de la entrevista se pactaba con la persona entrevistada una duración aproximada, teniendo en cuenta las obligaciones o quehaceres de la persona. Habitualmente se quedaba por la mañana, después del desayuno y los días en que no tenían actividades a realizar. Se preveía un tiempo de disponibilidad de dos horas aproximadamente. Pero era un tiempo flexible, en el que si el entrevistado se cansaba, se podía parar en cualquier momento. La persona entrevistada podía verbalizarlo, pero aquí también era importante la observación cuidadosa por parte de la entrevistadora para introducir pausas o parar la entrevista si el anciano se cansaba. La realidad fue que ninguno de ellos pidió descanso a pesar de ofrecérseles en algunas ocasiones. También era frecuente sobrepasar el tiempo
estimado, tanto por la entrevista en sí, como por el “cierre” o despedida, momento en el
que siempre aparecían temas de los que hablar, o bien era el momento de la “entrevista a la inversa”, el entrevistador- entrevistado. Solían aparecer preguntas relacionadas con el trabajo o la vida personal de la entrevistadora. Hay que decir que esta última fase de la entrevista también servía para generar una relación más empática y de igual a igual en los siguientes encuentros.
Al acabar un encuentro se pactaba el siguiente: día y hora en el que pudieran dedicar un tiempo aproximado de dos horas a la entrevistadora, a ser posible se realizaban en días seguidos o pocos días de diferencia para que la narración tuviera una cierta continuidad.
Sobre la entrevista para obtener una HV, Plummer (1998) citado por Ruiz Olabuénaga (2008), dice que se debe hacer un planteamiento de la entrevista como una conversación en la que el entrevistado no nos cuenta simplemente su vida, sino que es la reconstrucción de su propia vida con la ayuda del investigador. Éste fue el planteamiento elegido, se hicieron entrevistas abiertas lo menos dirigidas posible, aunque se le daban alguna pauta introductoria como que podían comenzar su historia desde el inicio: donde nacieron, sus padres, etc. En la primera entrevista se intentaba intervenir lo menos posible, sólo para ayudar cuando la persona no sabía cómo continuar, o para aclarar algunas de las cosas que habían dicho.
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Una vez realizada la entrevista, y antes de la siguiente sesión, la entrevistadora escuchaba la grabación para poder realizar en la siguiente sesión preguntas más aclaratorias o más dirigidas para poder ampliar la información sobre algunos temas que pudieran interesar para la investigación. También en esta segunda o tercera sesión el ambiente era más distendido y permitía hacer preguntas más directas o personales que en el primer día. Es lo que Ruiz Olabuénaga (1999) denomina “técnica del embudo”.
Utilizar entrevistas en profundidad pero poco directivas hace que el entrevistador otorgue el protagonismo al entrevistado y le proporciona mayor libertad para conducir el discurso y profundizar en él (Marí, Bo, Clir 2010).
Financiación y remuneración económica
En relación a la financiación, no era necesario ya que no hubo ningún tipo de financiación, así como tampoco ninguna remuneración por la participación. Nadie expuso nada relacionado con estas cuestiones.
Aspectos éticos: anonimato y confidencialidad
Se les aseguraba el anonimato y la confidencialidad. Para el anonimato se cambian los nombres y datos que puedan indicar a quién pertenece la información reflejada. Se ha de añadir que ante este tema, prácticamente todas las persona realizaban comentarios del tipo:
“no tengo nada que esconder”, “no me importa que salga mi nombre, todo lo que diga será
verdad”, etc. Pero a pesar de estos comentarios, dos personas me explicaron vivencias y
situaciones muy significativas en las que me hicieron parar la grabación, y que por lo tanto no aparecen en las HV.
Para el anonimato se cambiaron todos los nombres de los participantes y los nombres de pueblos o ciudades que aparecen en las entrevistas de forma que no puedan ser identificados.
En cuanto a la confidencialidad, se les aseguró que todo aquello que explicaran sólo sería utilizado con fines académicos, para la realización del trabajo, o actividades académicas como comunicaciones en congresos, artículos para revistas científicas o fines docentes en el aula.
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Los participantes e investigadora firmaron un documento de consentimiento informado, quedándose una copia el anciano y otra la investigadora (anexo II).
Asimismo se les aseguró que podían retirarse del estudio en cualquier momento si así lo deseaban, ninguno de ellos se retiró del estudio.
Otro aspecto que tiene la realización de las HV es que llevan al anciano a recordar momentos y experiencias con una gran carga afectiva. No se debe atosigar ni empujar al informante. Es muy importante conseguir un entorno cálido y cercano que permita una comunicación que respete el ritmo y los tiempos de la persona. Se debe establecer una relación de empatía y escucha activa. Respetar los silencios y no forzar al anciano a darnos aquella información que no está dispuesto a compartir es parte fundamental de los aspectos éticos de la investigación.
Se tuvo en consideración el riesgo-beneficio que cualquier investigación de este tipo puede tener en los ancianos. En el recuerdo de toda una vida aparecen experiencias tanto positivas, agradables, como aquellas que son tristes, vivencias difíciles o incluso dolorosas. El entrevistador debe estar muy atento a la comunicación verbal y no verbal de los informantes, valorando siempre el bienestar y los intereses de las personas por encima del de la investigación. No se forzará a hablar de ningún tema o experiencia que el participante en el estudio no quiera hacer de forma totalmente voluntaria.
Registro de la información
Las entrevistas fueron grabadas y posteriormente transcritas. También se realizaron anotaciones durante y posteriormente a la entrevistas. Estas notas forman el diario de campo de la investigadora. En este diario de campo además de frases textuales, palabras, dichas por los entrevistados, también recoge información adicional sobre las entrevistas: donde se llevaron a cabo, hora… Pero también recogen las percepciones e impresiones que tuvo la investigadora al realizar las entrevistas.
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