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2.2 Las redes sociales on line como nexo directo de comunicación entre las comunidades de

2.2.3 Las redes sociales on line y la promoción de la identidad cultural

En el proceso de la migración, las personas se enfrentan a una serie de dificultades, desde la separación de su propio entorno, lugares, la familia y conocidos, hasta la integración de los migrantes en la sociedad de destino, a nivel socioeconómico o político, y también desde el plano cultural. Independientemente de cuáles sean las razones que motivan el desplazamiento de los migrantes, éstos llevan consigo, al menos inicialmente, las prácticas, valores, tradiciones y representaciones culturales que han definido su identidad. La coexistencia de diversas culturas en una misma sociedad trae desafíos para la convivencia armónica al interior de ella.

Aunque los migrantes traten de asimilar e integrarse a la forma de vida de su lugar de destino, los rasgos de la cultura de origen muy difícilmente desaparecen, manteniendo el reto de la diversidad cultural y el sincretismo. Lo cierto es que la integración cultural de los migrantes necesariamente en su integración socioeconómica, con respecto a la cual diversos estudios realizados coinciden en concluir que los inmigrantes, por lo general, se ubican en una posición de rezago socioeconómico con respecto a la población nativa.

La cuestión de qué tan rápido o con cuánta dificultad se integran los inmigrantes a las sociedades receptoras depende desde el tiempo de estancia en el país receptor hasta la edad de

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llegada, pasando por la calificación profesional, las redes sociales de las que dispone la persona inmigrante, sus habilidades personales y la política migratoria del país de acogida. (CNP, 2010)

A la necesidad de los migrantes de establecer un vínculo con sus lugares de origen se suman el deseo de mantener la identidad cultural que es el producto de las cosas que extraña, como las festividades, los platos típicos y las tradiciones; el migrante se enfrenta a un espacio ajeno a sus costumbres y por lo tanto su integración estará determinada por muchos aspectos, como lo plantea Juan José García, viceministro para los salvadoreños en el exterior (2009-2014).

Realmente allá (en un país extranjero), no es posible que se integren; en las sociedades europeas o en las sociedades de Estados Unidos, en realidad son estructuras sociales segmentadas étnicamente y el individuo no puede escapar a esa segmentación, por lo tanto, necesitan urgentemente su vinculación de alguna manera con el país de origen. (García, 2014) Comunicación personal, 30 de mayo-2014.

El migrante se enfrenta a escenarios que subrayan las diferencias culturales, pero que a la vez le motivan a buscar su propia identidad, a crear o buscar los espacios donde se siente parte, pues los migrantes se encuentran en escenarios culturales diversos, segmentos creados por migrantes de otras nacionalidades con sus propias costumbres, pero que conviven en estos espacios que se vuelven transnacionales.

En las ciudades donde viven los inmigrantes hay comunidades étnicas (el barrio judío o el coreano, la colonia libanesa o la cubana, la red argentina). Estos paisajes y prácticas urbanas reproducen en el ambiente público, los olores, sonidos, vistas, sabores y lenguajes del pueblo natal. Los mercados de los domingos en muchas ciudades de Estados Unidos reproducen con los lugares de encuentro del pasado para muchos grupos étnicos, sin ninguna duda para los mexicanos en Texas y en California. Estas poderosas acciones no sólo ayudan a reestablecer lazos con la tierra pérdida, también transforman a las culturas que reciben a los inmigrantes en lugares más familiares, menos extraños, aunque la cultura dominante siempre esté presente. (Falicov, 2001)

Las experiencias de los migrantes en un escenario tan complejo como es un territorio donde conviven extranjeros, representa la más clara manifestación del transnacionalismo, el intercambio directo de experiencias, emociones o las actividades relativas al comercio y esparcimiento en los

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que puede existir aceptación o rechazo de estas nuevas experiencias, determinadas por las propias costumbres.

Las RSOL permiten que las comunidades virtuales fortalezcan sus costumbres, fomentan el intercambio de información o el comercio entre los connacionales. Las comunidades virtuales de migrantes se alimentan periódicamente de rituales de copresencia real que se efectivizan ya sea a través del viaje de algunos de sus miembros (principalmente en épocas de fiesta), realizando los festejos en su lugar de residencia o por medio del envío de regalos, encomiendas, comida, ropa, dinero, entre las principales; Juan José García considera que este intercambio fluido entre los migrantes y sus lugares de origen ha venido en aumento:

Ahora con el nivel de comunicaciones que existe, como Facebook, Twitter y las otras RSOL, son instrumentos eficaces, no solamente eficaces en el sentido de que permiten una comunicación, una transferencia de valores […] las RSOL se han convertido en el patio de una escuela, en donde su vida privada es hecha pública […] las RSOL se han transformado en el espacio público para la expresión de la vida privada, puede publicar, qué comió o que bebió, su vida privada ya no es más privada.

¿Se han creado entonces espacios virtuales?

Por supuesto que sí, son espacios virtuales y además no son solamente espacios virtuales, sino que en tiempo real, se puede seguir una celebración por ejemplo en El Salvador en tiempo real y allá en otro país lo están viendo, están participando. Comunicación personal, 30 de mayo de 2014.

Así en diferentes sitios Web, o páginas de Facebook, como Intipuca City, salvadoreños en Nueva York o salvadoreños por el mundo, existe un registro de celebraciones de fiestas patronales, cumpleaños, bodas, funerales o la oferta de productos y servicios, con los que se informan y mantiene el sentido de comunidad.

Al analizar el contenido de dichos portales, considerando el historial de la información publicada, las opiniones, el tipo de noticias que se vuelven más populares con manifestaciones de “me gusta” o compartiéndola entre los miembros de estas comunidades, se observa que estos representan sobre todo espacios donde los migrantes pueden mantener relaciones considerando las experiencias de su pasado, con la familia, el hogar y amigos que dejaron. Esto se logra a través del contacto escrito (libro de visitas) y a través de la presentación de material gráfico (fotos de

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tradiciones, obras, noticias, gente, reinas, paisajes) que se podría definir, tal como consta en uno de los portales, como nostalgia visual.

El hecho de que en estos portales que se definen como comunidades virtuales de migrantes, se puedan mantener relaciones translocales apelando a la nostalgia restauradora y apoyándose en símbolos e iconos identitarios locales (himno, historia del lugar, santos y patronos, ubicación geográfica, música, etc.) ha permitido además recrear el sentido de pertenencia a su comunidad de origen en el lugar de residencia actual. Así, las dimensiones locales, nacionales y globales se hacen presentes en dichos portales. (Ramírez, 2007)

Juan José García identifica en el uso de las RSOL la oportunidad de establecer espacios de intercambio y de organización:

Las oportunidades que se abren son maravillosas en ese sentido, por ejemplo las vinculaciones culturales, el fortalecimiento de las organizaciones de los salvadoreños, el fortalecimiento de los vínculos con el país, las posibilidades de vinculación de otro tipo, ya no solamente, cultural o nostalgia sino también económica; en todo sentido, las RSOL pueden ser un instrumento muy eficaz y eficaz para el vinculamiento de la diáspora con el país. Comunicación personal, 30 de mayo de 2014.

Este vínculo entre los que viven en el exterior y sus comunidades de origen al intercambiar información y costumbres genera una sociedad heterogénea, que puede beneficiarse de las experiencias compartidas en los medios de comunicación, amplios y participativos como las RSOL. Estas experiencias compartidas proporcionan una especie de cohesión social que facilita los esfuerzos para resolver problemas compartidos, animando a los individuos a considerarse mutuos conciudadanos y, en ocasiones, “ayudando a garantizar una respuesta a los verdaderos problemas y necesidades, incluso ayudando a identificarlos como tales.” (Sunstein, 2003, pág. 103)

La oportunidad de publicar, fomentar información “propia”, sin la intermediación de o la imposición de terceros, aumenta la posibilidad de fortalecer la identidad cultural, la proliferación de las TIC, según la UNESCO (Las tecnologías de información y la comunicación en la enseñanza, 2005) contribuirá a derrumbar el imperialismo cultural, el totalitarismo ideológico y el monopolio

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la información. Las herramientas de autoedición que pueden utilizarse desde el hogar y las publicaciones en Internet, cumplirán un rol fundamental en la difusión y el uso de información.

Además, las TIC constituyen una nueva opción para la preservación y el resurgimiento de las tradiciones culturales y los valores espirituales indígenas. El fácil manejo de estas herramientas permite que incluso una maestra y sus alumnos puedan diseñar una fuente especial para su idioma nativo, crear un diccionario multilingüe, grabar canciones y danzas típicas, sacar fotos de artesanías y colocarlo todo en una página Web. Es nuestro deseo que las barreras lingüísticas impuestas por la dominación de unos pocos idiomas sobre los de las minorías se debiliten gracias al amplio alcance de las TIC y su aplicación con fines educativos. (UNESCO , 2005, págs. 18-19)

Las posibilidades que brindan las plataformas Web 2.0 para sus usuarios, y en este caso a los migrantes radicados en otros territorios, representa la oportunidad de identificarse, difundir, buscar y promover la información que le interesa, crear espacios de intercambio cultural o informativo que generan confianza y la identidad y podría ser mejor aprovechada por los Estados de Origen de los migrantes, para fomentar el nacionalismo, la cultura, la educación o la información relacionada a la función pública.

2.2.4 Las redes sociales on line y su aporte en la defensa de los derechos humanos